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Vientos
de cisma sobre la Iglesia Católica
Por Sanjay Suri
Inter Press Service (IPS), 19/04/05
Londres.– La
elección del cardenal alemán Joseph Ratzinger como nuevo Papa desalentó
al ala más progresista de la Iglesia Católica, que pretendía la
consagración de un religioso dispuesto a cambiar las tradiciones
conservadoras de Juan Pablo II.
Pero
la designación de Ratzinger, mano derecha de Juan Pablo II a cargo de
imponer una estricta ortodoxia al frente de la poderosa Congregación de
la Doctrina de la Fe, apunta a más de lo mismo. O, incluso, a un papado
aun más estricto.
Los
próximos pasos de Benedicto XVI, como eligió llamarse el cardenal alemán,
podrían abrir nuevas brechas dentro la Iglesia, advirtieron activistas y
expertos católicos identificados con las visiones más progresistas de
esta comunidad religiosa de 1.070 millones de fieles.
”Esto
ampliará las fisuras”, dijo a IPS Frances Kissling, de la organización
Católicas por el Derecho a Elegir. ”Los más conservadores se sentirán
satisfechos, porque esto marca una continuidad respecto del papado de Juan
Pablo II. El resto, no, por las mismas razones.”
La
designación de Ratzinger es ”terriblemente decepcionante”, dijo a IPS
Rea Howarth, de la organización católica estadounidense Quixote Central.
Según ella, era necesario un Papa para el Sur del mundo.
”Nos
preocupa mucho que la Iglesia mantenga el centro de atención en la
ortodoxia, sin atender los terribles desafíos que afrontan los países en
desarrollo”, agregó.
Ratzinger
no comprende las diferencias culturales dentro de la Iglesia, agregó
Howarth. Su designación ”no es buena para los pobres, no es buena para
las mujeres y no es buena para los curas”, aseguró.
Los
sacerdotes que formulen preguntas difíciles ”serán obligados a
callarse”, pronosticó. ”De hecho, ya se les está pidiendo que se
callen.”
Con
la consagración de Benedicto XVI, ”los cardenales fijaron la brújula
directamente hacia el creciente abismo que media entre la jerarquía, los
laicos y los mejores y más brillantes teólogos” católicos, indica una
declaración de Quixote Central. ”Están conduciendo el barco
directamente hacia el abismo”, alertaron.
Católicas
por el Derecho a Elegir se declaró ”profundamente preocupada, pues la
elección del cardinal Josef Ratzinger como Papa constituye una fuerte señal
de mantenimiento del disenso interno dentro de la Iglesia”.
”El
rol histórico del cardenal como disciplinador denota que la tradición
del padre que castiga se mantendrá dentro de la Iglesia Católica
Romana”, agregó la organización.
Pero
el papa Benedicto XVI tiene la oportunidad y la obligación de enmendar
errores cometidos por el Vaticano, sostuvo Católicas por el Derecho a
Elegir.
”Al
mismo tiempo, debe tender un puente a través de la brecha profundizada en
el último papado entre clérigos y laicos, hombres y mujeres, Norte y
Sur, derecha e izquierda, homosexuales y heterosexuales”, indicó.
Del
mismo modo que Juan Pablo II fue un ejemplo de espíritu reconciliador al
sentarse frente a frente con el hombre que le disparó, ”el nuevo Papa
debe aplicar la misma cortesía, combinada con un genuino espíritu de
invitación a aquellos que fueron más lastimados por las políticas
eclesiásticas de los últimos años”, según la organización.
Católicas
por el Derecho a Elegir estableció un programa de lo que el nuevo Papa
debería hacer en los próximos 100 días. En primer lugar, debería
reunirse de inmediato con las víctimas de abuso sexual a manos de
sacerdotes católicos.
También
debería crear una comisión para estudiar la política vigente del
Vaticano en materia de uso de condones para prevenir la propagación del
virus de inmunodeficiencia humana (VIH), causante del sida.
Además,
el Papa, según la organización, debería establecer una academia
pontificia sobre derechos de las mujeres dentro de la Iglesia, y abrir un
diálogo sobre la posibilidad de que hombres casados ejerzan el
sacerdocio.
Pero
pocos, muy pocos esperan que Benedicto XVI tome esos pasos, lo cual
encaminará a las organizaciones católicas progresistas por una senda de
enfrentamiento con el establishment eclesiástico.
En
2001, Ratzinger, en su carácter de prefecto de la Congregación para la
Doctrina de la Fe (órgano de la Curia Romana que sustituyó a la antigua
Santa Inquisición), exigió al teólogo español Marciano Vidal una
retractación de sus tesis sobre métodos anticonceptivos, aborto y
homosexualidad, a las que consideró un desvío de la posición vaticana
oficial.
El
día anterior a su elección como Papa, Ratzinger ofició una misa en que
se manifestó contra lo que él denominó ”modernidad”. En ese sermón,
pareció que las diferencias entre el Vaticano y los católicos
progresistas estaban en el punto más agudo de la historia. Ahora, muchos
fieles sienten como si un terremoto estuviera a punto de convertir la
falla en la separación definitiva de dos continentes.
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