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Estancamiento
con inflación: la historia se repite
Un
nuevo tipo de “estanflación”
En
EEUU y Europa se observa un crecimiento lento, alto precio del petróleo
y mercados laborales débiles
The Economist, Londres, mayo 2005
Reproducido
por La Nación, Buenos Aires
Traducción
de Gabriel Zadunaisky
*
La Reserva Federal norteamericana expresó su preocupación porque
pese a un menor consumo, el costo de vida sube
*
Evidencias de que se desacelera la expansión económica
Londres.
No es la década de 1970, pero la versión moderna podría resultar
igualmente complicada. Al igual que la era de la música disco en la
que se impuso, la "estanflación" (estancamiento con alta
inflación) tiene un ritmo distintivo: crecimiento lento, inflación
en alza, precios del petróleo altos y mercados laborales débiles. En
la década del 70, esta combinación terrible se cernía sobre la
economía global. ¿Puede estar regresando?
La
economía mundial de hoy parece estar tocando algunas melodías
similares. En la declaración con la que acompañó su último
aumento' de las tasas de interés, el martes pasado, la Reserva
Federal de Estados Unidos expresaba su preocupación respecto de la
presión de los precios y la desaceleración en el consumo.
Al
día siguiente, el Banco Central Europeo dejó los tipos de cambio sin
modificación, pero expresó en voz alta su preocupación por los
precios del petróleo y el crecimiento en desaceleración.
Hay
evidencias en aumento de que el crecimiento global se ha desacelerado.
En Estados Unidos, el producto creció a una tasa anualizada de un 3,1
% en los primeros tres meses de 2005, el ritmo más lento de los últimos
dos años. Cifras más recientes de débiles ventas minoristas, en un
contexto de escasa confianza de los consumidores, sugieren que este
"momento difícil" puede estarse poniendo más difícil con
cada día que pasa. En Gran Bretaña, las últimas cifras –de ventas
minoristas y manufacturas– apuntan a un crecimiento más débil. Y
en la zona del euro, las economías que se arrastran se ven más letárgicas
que nunca. Pero en el momento en que se desacelera el crecimiento,
aparecen las presiones en los precios.
En
Estados Unidos, los precios al consumidor subieron un 3,1 % en los
doce meses hasta marzo, comparado con un 1,7% de hace un año. En Gran
Bretaña, la inflación dio un salto inesperado en marzo. En la zona
del euro, los precios minoristas siguen subiendo a tasa superior al .
2%, que es el blanco al que apunta el Banco Central Europeo, conducido
por el banquero francés JeanClaude Trichet.
Con
la producción en desaceleración y la inflación terca, no es de
sorprenderse que esté de moda nuevamente preocuparse por la
estanflación. De hecho, la versión actual de la estanflación tiene
escaso parecido con la del 70. En 1979, por ejemplo, la inflación
base de Estados Unidos, que excluye el petróleo y los alimentos,
estaba subiendo a una tasa de más de un 7% al año, mientras que la
economía apenas creció más de un 1 por ciento. La inflación de
base reciente, en un 2,2 %, está solo un poco por encima de la zona
que el banco central considera cómoda, mientras que el crecimiento
del PBI está bastante cerca de la tasa sustentable de la economía.
Dicho de otro modo, hay un poco de:'flación" pero no mucha señal
de "estan".
En
cambio, la zona del euro tiene bastante estancamiento, pero –pese a
los nervios del BCE– hay poca señal de que la inflación esté
fuera de control. Pero el hecho de que las cosas no estén tan mal
como en los 70 por sí mismo no da gran motivo para sentirse bien. La
medida en que la historia se repite depende de otros dos factores. El
primero es la decisión de los banqueros centrales de retener su
credibilidad como luchadores contra la inflación. La estanflación de
los 70 resultó, en gran parte, de períodos extensos de política
monetaria laxa que se utilizaba para responder al efecto de los shocks
petroleros que reducían la demanda imprimiendo dinero.
Política
monetaria laxa
La
gente obsesionada por la credibilidad que dirige el BCE claramente no
tiene intención de repetir ese error. Pero los gobernadores de la Fed
han jugado un juego más riesgoso. Hasta ahora han mantenido una política
monetaria extremadamente laxa. Incluso después de la suba de esta
semana, los tipos de interés reales son apenas positivos. Pero
gracias a las reservas de credibilidad como luchador contra la inflación
del banco central, las expectativas inflacionarias de largo plazo
apenas han variado. Está en duda cuánto tiempo seguirá esa situación.
Como mínimo, la marcha medida hacia tipos de interés más altos debe
continuar sin desmayo.
El
otro factor clave es la combinación de los costos laborales y el
crecimiento de la productividad. En los 70, el crecimiento de la
productividad inesperadamente se redujo de modo marcado. A esto se
agregó que los sindicatos en situación de fuerza, la escasa
competencia internacional y los banqueros centrales con políticas
laxas crearon una espiral de precios y salarios perniciosa. Hoy hay
poco de esta dinámica. Si bien el crecimiento de la productividad se
desaceleró, comparado con sus picos recientes, no está en una gran
baja. La competencia global ha dejado escaso margen para demandas
salariales excesivas. Esto sugiere que es improbable un regreso a la
estanflación clásica.
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