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EEUU
eleva la presión para que China revalúe
Por Michel M. Phillips
The Wall Street Journal, 18/05/05
Washington.-
El
gobierno de George W. Bush intensificó su presión sobre Pekín para
que permita que el Yuan se aprecie frente al dólar, pero se negó a
aceptar las exigencias del Congreso y el sector empresarial
estadounidense de calificar a China de país que manipula su moneda
para obtener ventajas en el comercio internacional.
En
un informe presentado ayer ante el Congreso, el secretario del Tesoro
de Estados Unidos, John Snow, insinuó que podría haber represalias
si China no afloja su control sobre el yuan, cuyo valor ha estado
vinculado al del dólar durante más de una década.
A
menos que China cambie de curso, dice el informe, el Departamento del
Tesoro "muy probablemente" denunciará a Pekín por
manipulación cambiaria. El mensaje es que Washington espera que las
autoridades chinas actúen en los próximos meses y anuncien cambios
de política.
Si
EEUU denuncia a China por presunta manipulación del tipo de cambio,
Washington se vería forzado a emprender negociaciones con China sobre
la política cambiaria. También podría inducir al Congreso a tomar
medidas drásticas contra las exportaciones chinas a Estados Unidos.
"El
tipo de cambio fijo de China... impone un riesgo a su economía, a sus
socios comerciales y al crecimiento económico global",
indicó el informe. "Ahora es ampliamente aceptado que China está
preparada y debe actuar sin dilación" para flexibilizar su
sistema cambiario.
El informe llega en medio de un resurgimiento de
las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China. El sector
manufacturero estadounidense, los sindicatos y sus representantes
argumentan que al fijar el valor del yuan en aproximadamente 8,28
unidades por dólar, los chinos le dan a sus compañías una gran
ventaja en precios frente a las firmas europeas y estadounidenses.
China vendió US$ 93.500 millones más en mercancías
a EEUU que lo que EEUU vendió a China en el segundo semestre de 2004,
un incremento con respecto al superávit de US$ 70.200 millones de la
segunda mitad de 2003, de acuerdo con datos del gobierno
estadounidense.
La semana pasada, Washington anunció que
reimpondrá cuotas sobre pantalones, camisas tejidas y ropa interior
china para controlar un auge en las importaciones. La Unión Europea
ha advertido a China que podría tomar medidas similares. Un
representante de la embajada china en Washington dijo que no había
visto el informe y que cualquier respuesta vendría directamente desde
Beijing.
El Senado estadounidense manifestó unánimemente
su apoyo a un arancel del 27,5% sobre productos chinos que lleguen a
Estados Unidos para contrarrestar la ventaja que, según ellos, las
compañías chinas obtienen gracias al tipo de cambio. Los proponentes
retiraron la enmienda después que los líderes del Senado acordaron
permitir una votación sobre la medida a mediados de año. Al mismo
tiempo, el presidente Bush lucha para obtener el visto bueno del
Congreso para su acuerdo de libre comercio con América Central y República
Dominicana.
Pero con respecto a China, EEUU está ante una
situación difícil. Por una parte, Bush quiere ser visto como un
defensor de las compañías y los trabajos estadounidenses.
Por la otra, acusar a China de manipular el yuan
puede darle credibilidad a los detractores del libre comercio, que
buscan penas más duras contra China.
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