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UNICEF
afirma que la pobreza infantil ha aumentado en los países
industrializados
Países
ricos, niños pobres
Jorge
Coarasa, Economista
mexicano
AIS
(Agencia de Información Solidaria), 12/05/05
Es
un hecho comúnmente asumido que la pobreza infantil en el mundo
desarrollado es baja y tiende a disminuir. Sin embargo, no es el caso
en todos los países considerados ricos por sus niveles de ingreso. De
acuerdo con un estudio publicado por el Fondo de las Naciones Unidas
para la Infancia (UNICEF), en 13 de los 22 países altamente
industrializados del mundo, la pobreza infantil aumentó durante los
noventa. De estos países, el índice más alto lo tiene Estados
Unidos con 21.9% de los niños en situación de pobreza.
El
estudio utiliza una definición que considera pobres a los niños que
disponen de ingresos menores a la mitad del promedio de la sociedad,
suponiendo una distribución equitativa de los ingresos al interior de
la familia. Dicha medida puede ser interpretada como “el punto por
debajo del cual los niños no pueden permitirse tener las cosas que
aquellos de su alrededor consideran como normales y necesarias”.
Preocupantes
algunos G-7
Los
casos más preocupantes son los de aquellos países en los que el
nivel de pobreza infantil es alto y está creciendo, por ejemplo,
algunos miembros del G-7 como Alemania, Italia y Japón, en los que el
porcentaje de niños pobres va del 10% al 17% y tuvo un crecimiento
mayor del 2% durante la última década. Los países nórdicos
destacan por sus bajos índices de pobreza infantil, y entre estos,
Noruega, el único país que se puede describir como “de pobreza muy
baja y en continua disminución”. También sobresalen algunos países
que normalmente son descritos como casos de éxito por su acelerado
crecimiento económico reciente, pero que caen en el grupo de países
con pobreza infantil alta y creciente como Irlanda, Portugal y España
que registran índices de entre 13 y 16% y tasas de crecimiento de la
pobreza infantil de entre 2.5 y 3%.
Existen
tres grandes factores que influyen en el nivel y desempeño de la
pobreza infantil: las tendencias sociales, las condiciones del mercado
laboral y las políticas gubernamentales. Las relaciones entre estos
tres determinantes son complejas y difíciles de predecir, sin
embargo, sólo entendiendo estas interrelaciones pueden explicarse las
grandes diferencias encontradas de país a país.
Los
padres
El
impacto de los cambios sociales en la pobreza infantil es mixto. Por
un lado, el aumento de la edad y el nivel de educación promedio de
los padres, así como la disminución del número promedio de niños
por familia tienden a incrementar los recursos económicos disponibles
para los niños. Por el otro, la mayor proporción de familias con un
solo padre aumenta la vulnerabilidad de los niños y por tanto su
riesgo de caer en pobreza.
La
dinámica del mercado laboral también tiene elementos que contribuyen
a la disminución de la pobreza infantil como el aumento en la
proporción de madres que tienen un empleo pagado y el mayor número
de niños cuyos padres tienen estudios universitarios. Sin embargo,
estas tendencias son contrarrestadas por el deterioro de los salarios
de las familias que se encuentran en el extremo inferior de la escala
de ingresos. Un claro ejemplo de lo anterior es Italia, donde los
menores ingresos de los hogares pobres han afectado tanto a los padres
como a las madres. Para los hogares que constituyen el 10 por ciento más
pobre del país, los salarios de las madres han caído en un 33% y los
de los padres en un 20%. Esto explica en parte que una de las economías
más grandes del mundo tenga un nivel de pobreza infantil tan elevado
y que sigue creciendo.
Sin
embargo, el principal determinante de los cambios en la pobreza
infantil en los países ricos es la política gubernamental. Los
gobiernos de los países más exitosos llevan a cabo intervenciones
que reducen la pobreza infantil en un 80%, mientras que las políticas
de los de peor desempeño sólo han conseguido reducciones de entre
10% y 15%. Otra demostración del potencial que tiene la política
social de los gobiernos es el hecho de que ningún país rico que
dedica al menos el 10% o más del PIB a transferencias sociales tiene
una pobreza infantil superior al 10%; mientras que ningún país que
dedica menos del 5% tiene una tasa de pobreza infantil menor al 15%.
Con base en estos hallazgos, UNICEF hace un
llamamiento a los gobiernos de países ricos a comprometerse con
objetivos y plazos realistas para una reducción progresiva de la
pobreza infantil. Para la mayoría de esos países, un objetivo
realista sería reducir la pobreza infantil por debajo del 10%, y para
los seis que ya han cumplido ese objetivo, la siguiente meta sería
emular a los países nórdicos y reducir la tasa de pobreza infantil
por debajo del 5%.
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