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Wal–Mart
en Chiapas
La
transnacional de la pobreza
Por
Gustavo Castro Soto y Ryan Zinn
IAR–Noticias
Enviado
por Correspondencia de Prensa, 05/06/05
Wal–Mart
ha llegado a Chiapas bajo el nombre de las empresas que ha comprado como
Sam's Club, Bodegas Gigante o Bodegas Aurrerá, y con ello los ecos del
subdesarrollo, la explotación y la pobreza que genera. Pero también la
trasnacional es dueña de las tiendas Superama y Suburbia y de los
restaurantes Vips, El Portón y Ragazzi. En México controla ya al menos
el 54% del mercado total. Con Wal–Mart en Chiapas la pobreza se
acrecienta y ahora que pretende instalarse en la ciudad de Comitán las
consecuencias serán graves para el campo y el comercio local.
Basta
repasar el papel que la trasnacional más grande del mundo ha jugado en la
economía global para darse una idea del impacto que generará en los
pueblos y comunidades, y especialmente en una región indígena, migrante
y llena de pequeñas empresas locales de comercio fronterizo. Sin embargo,
para el gobierno estatal como para la mayoría de la opinión pública
esto es símbolo de desarrollo en una entidad que se debate entre la
migración y la pobreza que la impulsa.
El
monstruo transnacional
Wal–Mart
abrió por primera vez en 1962 en Rogers, Arkansas. En 1991 entró en el
mercado internacional abriendo su primera tienda en México. Actualmente
mal emplea a más de 1.5 millones de personas en todo el mundo. Se calcula
que alrededor de 70 millones de personas realizan sus compras en Wal–Mart
cada semana y otras fuentes confirman que son 20 millones de clientes que
visitan sus tiendas diariamente. Tan sólo en un día de 2002 sus ventas
totales superaron el Producto Nacional Bruto (PNB) de 36 países. En el
2003 generó 244.5 mil millones de dólares en ventas y es 3.5 veces más
grande que su competidor más cercano. Al año siguiente sus ventas fueron
por 256.000 millones de dólares (equivalente al 50% del gasto militar de
Estados Unidos en el último año). Fuera de los Estados Unidos vendió en
el último año 47,5 mil millones de dólares. Wal–Mart abre una nueva
tienda cada 42 horas. Al ritmo en que debora el mercado se calcula que
para el año 2010 podrá doblar su tamaño. Sin embargo, otras fuentes
consultadas aseguran que Wal–Mart genera 600 mil desempleos por la
apertura de 70 tiendas al año, lo que afecta a pequeños y medianos
comerciantes ubicados alrededor de sus tiendas. Sin embargo, según
WalmartWatch, por cada dos empleos precarios que genera, provoca tres
desempleos en la zona donde se instala.
En
Estados Unidos emplea a 1.2 millones de personas en 3,500 tiendas. Su
expansión es avasalladora y anunció la "continuación la
proliferación agresiva de sus unidades durante el ejercicio económico
comenzado el 1 de febrero de 2004". En Estados Unidos pretende abrir
muy pronto 55 nuevas tiendas de descuento, 230 nuevos mercados Super
Centros, 30 nuevos mercados de barrio y 40 nuevos clubes SAM's. Para John
Menzer, presidente de la división internacional de Wal–Mart: "País
por país, el mundo está descubriendo el gran valor de hacer sus compras
en Wal–Mart". Menzer advierte que Wal–Mart se está convirtiendo
en una marca de fábrica global como McDonald's o Coca Cola. Se calcula
que antes del 2010 podría contar hasta con 6,000 almacenes Wal–Mart
fuera de Estados Unidos.
En
México Wal–Mart inaugura una tienda cada 5 días, contando actualmente
con 764 tiendas aunque otras fuentes afirman que son 641. Se presume que
para finales de 2005 tendrá 834 tiendas funcionando. Wal–Mart
Internacional calcula abrir hasta 140 nuevas unidades en los mercados
existentes. En marzo de 2004, el Wal–Mart de Brasil anunció la compra
de la cadena de tiendas Bompreco que cuenta con 118 unidades
(hipermercados, supermercados y mini mercados). Según otras fuentes
consultadas, en abril 2004 Wal–Mart contaba un total de 1,494 unidades
en los siguientes países: México (641), Puerto Rico (53), Canadá (236),
Argentina (11), Brasil (144), China (35), Corea del Sur (15), Alemania
(92) y Reino Unido (267).
Wal–Mart
en el concierto de las corporaciones–nacion
Aunque
es la trasnacional que más dinero mueve en todo el mundo, Wal–Mart
ocupa el cuarto lugar en América Latina y el Caribe con ventas que llegan
a los 10 mil 676 millones de dólares luego de la española Telefónica,
la estadounidense General Motors (cuyo capital es mayor al PIB de
Australia), y la productora de autopartes Delphi que en el norte de México
sus trabajadores han mantenido una lucha fuerte contra la empresa por las
pésimas condiciones laborales en las que mantienen a hombres y mujeres
que trabajan en sus maquiladoras. Según la Comisión Económica para América
Latina y el Caribe (Cepal) a Wal–Mart le siguen las alemanas
automotrices Volkswagen y DaimlerChrysler; luego la estadunidense Ford, la
petrolera española Repsol YPF, la coreana del ramo de la electrónica
Samsung y la japonesa Nissan. En conjunto, de acuerdo con información de
la Cepal, las 10 mayores trasnacionales que operan en América Latina
generan ventas anuales por 115 mil 805 millones de dólares que equivalen
al 18% del Producto Interno Bruto (PIB) de México.
De
las 100 principales economías que existen en el mundo, 51 son
corporaciones y 49 corresponden a países. Las corporaciones
trasnacionales controlan el 70% del comercio mundial. Si Wal–Mart fuera
un país independiente, sería el octavo socio comercial de China. Su
influencia en los países es tan grande que puede incidir económica y políticamente
en ellos. Wal–Mart ocupa el lugar 19 de las 100 mayores economías del
planeta, superando a Suecia, Noruega y Arabia Saudita. Es la mayor compañía
de ventas directas al consumidor en Estados Unidos, Canadá y México.
Esta
es la dinámica de las grandes corporaciones que se van fusionando,
arrasando con todo a su paso y van dando pie al siguiente modelo económico
y último del capitalismo agonizante: las empresas–nación. Estas
transnacionales que tienen sus propios presupuestos, sus propias políticas
laborales, salariales y de salud por todo el mundo. Mantienen sus
relaciones diplomáticas con diversos gobiernos. Desarrollan sus propios
valores, identidad, cultura, uniforme, formas de pensar y vivir, hasta sus
propios himnos que los trabajadores deben cantar y clubs y asociaciones
familiares para reproducir esos valores. Pueden mover sus capitales y
hasta trabajadores especialistas por cualquier frontera. Cuentan con más
presupuesto que cualquier otra nación del planeta. Cuentan también con
su propia seguridad, su propia infraestructura y territorio controlado.
También pueden contar con el acceso seguro a los servicios públicos e
incluso a sus plantas generadoras de energía eléctrica.
La
violación de los derechos laborales al estilo Wal–Mart
Por
lo general el sueldo de un empleado en los Estados Unidos es de $8 dólares
la hora para una semana de 26 horas de trabajo. Pero con lo que Wal–Mart
cobra por servicios médicos (voluntarios) absorve casi 75% del sueldo del
trabajador. En cambio un empleado sindacalizado de un supermercado de San
Francisco en Estados Unidos gana un promedio de 42,552 dólares anuales
que se ven afectados con la llegada de nuevas tiendas Wal–Mart. Aunque más
de las dos terceras partes de los empleados de Wal–Mart son mujeres,
menos del 10% tienen cargos de gerentes que era el promedio de una empresa
en el año 1975. De hecho hay una demanda en los Estados Unidos contra Wal–Mart
por discriminación sexual, pero también existen demandas por desigualdad
salarial; o por contratar inmigrantes mexicanos sin seguro social y sin
pagarles horas extras. En marzo de este año, aunque no admitió un acto
ilegal, Wal–Mart pagó una multa de 13 millones de dólares por tener
cientos de empleados latinos (sobre todo Mexicanos) no documentados,
trabajando bajo condiciones semiesclavos (haciendo tareas de limpieza
cuando las tiendas estaban cerradas, por sueldos menores a la mitad del
salario mínimo).
Desde
1995 la trasnacional ha enfrentado en Estados Unidos más de 70 procesos
legales por actividades antisindicales, así como múltiples procesos de
otro tipo incluyendo multas de más de 120 mil dólares en tres estados
por destruir y ocultar evidencias en casos de demandas de clientes contra
la empresa. En otro caso, tuvo que pagar 18 millones de dólares por
falsificar evidencias sobre una mujer que falleció en el estacionamiento
de una de sus tiendas. En el 2003 la revista The New York Times declaró
en un editorial que la 'wal–martización de la fuerza laboral amenaza
con empujar a miles de estadunidenses a la pobreza'. En febrero de 2004
George Miller, congresista de Estados Unidos, dio a conocer un informe
sobre Wal–Mart donde se documentaban abusos incluso de utilizar fuerza
de trabajo infantil.
La
nueva organización WalmartWatch informó en una inserción pagada en The
New York Times que los contribuyentes pierden 1,600 millones de dólares
que el gobierno designa a la asistencia pública porque la corporación no
provee a sus empleados salarios adecuados y beneficios. También Wal–Mart
es acusado de abusar del trabajo infantil y sin descanso, en horas de
clase escolares, sin tiempos para almuerzo y sin pago de horas extras. A
otros trabajadores, luego de cerrar la tienda a las 11 de la noche y sin
descansos, deben quedarse a limpiar la tienda y salen luego de la media
noche sin gozar de pago de horas extras. En Estados Unidos la mitad de los
empleados de Wal–Mart tienen tan precarios salarios que entran en el
rango del programa federal de estampillas alimentarias que tienen como
finalidad apoyar a las personas de bajos recursos o desempleados. Los
empleados de Wal–Mart en el estado de Washington componen la gran mayoría
de los asistentes para programas de personas de bajo ingresos.
Curiosamente, California reportó un aumento de 24% de crecimiento de la
delincuencia después de la llegada de Wal–Mart..
En
México, según el Frente Nacional contra Wal–Mart, la trasnacional no
paga horas extras a sus trabajadores; los salarios son de miseria; no
otorga cobertura social para sus empleados y no tiene sindicato dentro de
su empresa. 'Uni–Comerce', el sindicato global de los trabajadores del
comercio, caracterizó a Wal–Mart como "una compañía
obsesivamente anti–sindicatos, en el país y en el extranjero". Por
tanto, la instalación de las tiendas Wal–Mart acarrea salarios de
miseria y desempleos locales por el cierre de miles de comercios a su
alrededor.
Según
la investigadora Silvia Ribeiro, entre muchos otros 'premios', Wal–Mart
fue nombrado en 2000 "Taller de sudor del año" por Maquila
Solidarity Network de Canadá. En 2003, la Organización Nacional de
Mujeres de Estados Unidos (NOW, por sus siglas en inglés), la nombró
'mercader de la vergüenza' por sus políticas de discriminación sexual
contra empleadas. Equal Rights Advocates, Impact Fund y Public Justice
Center iniciaron una demanda legal a nombre de 700 mil demandantes contra
Wal–Mart por discriminación sexual, que sería la mayor demanda de la
historia contra una empresa privada. Según el Wal–Mart Watch,
organización civil que publica denuncias de ciudadanos afectados por la
empresa, los almacenes de la trasnacional han tenido múltiples impactos
negativos en las comunidades donde se establecieron. Por ejemplo, por cada
dos empleos creados por esa empresa se han destruido en promedio tres
trabajos que ya existían en la comunidad.
Las
violaciones de Wal–Mart sobre el uso del suelo
Las
violaciones de Wal–Mart rebasan el ámbito laboral. En México intentó
violar el uso del suelo en el Club de Golf "La Hacienda", donde
es residencial; violó el uso de suelo en Teotihuacán, que es agrícola;
violó el uso de suelo en el Fraccionamiento Vistahermosa en Cuernavaca,
Morelos, donde es residencial; violó el uso de suelo en Tepeapulco, en el
Estado de Hidalgo donde es agrícola; violó el uso de suelo en
Tecamachalco, Puebla donde es agrícola; intenta violar el uso de suelo en
Amecameca, Estado de México donde es industrial; intentó violar el uso
de suelo en Mérida, Yucatán, donde es residencial; violó en Acapulco,
Guerrero, y en Ixtapaluca, Estado de México, las leyes Ecológicas por la
tala excesiva de árboles centenarios. Además es acusado de deteriorar y
destruir los centros históricos como Teotihuacán, Amecameca, Pátzcuaro
y Puebla. Este concepto de centro comercial americanizado pretende arrasar
con toda cultura que se ponga enfrente.
Para
los ecologistas esto no termina ahí. Según algunos estudios, una tienda
Wal–Mart común y corriente atrae 3,315 carros al día. Pero un super
centro de 250,000 pies cuadrados con un estacionamiento de 16 acres genera
413,000 galones de escurrimiento por cada pulgada de lluvia lo que implica
que anualmente ese estacionamientos generen 240 libras de nitrógeno, 32
libras de fósforo y 5 libras de zinc para los arroyos locales, además de
crear "islas calientes". Para otros opositores de Wal–Mart la
crítica se centra en la contaminación estética de sus tiendas cuando
pretende instalarse en ciudades coloniales e indígenas como en la ciudad
michoacana de Pátzcuaro, o en regiones arqueológicas como Teotihuacán.
Así, con Wal–Mart pierden las comunidades, los consumidores, los
trabajadores y el medio ambiente mientras la concentración de la riqueza
aumenta y a la par la pobreza.
La
estrategia empobrecedora de Wal–Mart
Wal–Mart
pretende el monopolio logrando la mejor ventaja comparativa a otras
empresas. Esta ventaja la construye combinando una competencia del mercado
con bajos precios; precarias condiciones laborales; quiebra de pequeños y
medianos comerciantes y productores locales; evasión fiscal simulando las
ventas al extranjero para evitar el pago del IVA; y apretando autoritaria
y despiadadamente a sus proveedores hasta dejarlos en la ruina con el uso
de varios mecanismos como imponerles el precio, pagarles luego de 90 días,
exigirles una cuota alta de productos que poco pueden sostener, cobrarles
las pérdidas de productos rotos, o imponerles cuotas especiales para
publicidad y apertura de nuevas tiendas. Otra estrategia de Wal–Mart es
el uso de los tratados de libre comercio que ofrezcan los aranceles más
bajos. Según WalmartWatch, cerca del 70% de los artículos que vende Wal–Mart
provienen de China y según datos del Instituto de Política Económica,
Estados Unidos ha perdido cerca de un millón de empleos desde los años
90 debido a las importaciones desde China que practican numerosas
empresas, de las cuales Wal–Mart representa cerca del 10% del volumen
total. Por ello, cuando Wal–Mart llega a una pequeña ciudad como será
el caso de Bodegas Aurrerá en la ciudad chiapaneca de Comitán, crea un
fuerte desplazamiento de la actividad económica, laboral y fiscal.
Wal–Mart,
después que se ha desplazado/acabado todo las tiendas y empresas
independientes y locales (farmacias, ropa, alimentos, ferretería, etc.),
comienza a cerrar las que ha comprado consolidando el mercado y obligando
a la gente a comprar en el Super Centro. Luego, Wal–Mart no hace nada
con las tiendas, las deja vacías como las 371 cerradas en Estados Unidos,
o las rentan, pero su contrato estipula que quien la renta no pueda
utilizarla en un giro que compita con los productos que Wal–Mart vende
en sus tiendas (farmacias, tiendas de ropa, alimentos, etc.). Además de
este impacto local, Wal–Mart se ve beneficiado al no pagar algunos
impuestos y otros incentivos fiscales o facilidades de infraestructura que
un gobierno federal, estatal o municipal le ofrece con tal de que
"invierta en el progreso de la región". En Estados Unidos, las
farmacias de Wal–Mart (muchas veces las únicas farmacias por kilómetros)
está negando a mujeres, solteras y casadas, surtir su receta de
anticonceptivos por razones religiosas, pero sin ninguna justificacion
legal.
Al
entrar a una ciudad Wal–Mart nunca se abre directamente al público.
Primero usa otras estrategias. Compra una empresa que esté operando
localmente y con éxito y va tomando poco a poco el control. Luego las
cierra. Elimina a un gran competidor y gana presencia incluso con el ejército
de empleados y su masiva publicidad local. Asume también el control de
las existencias de mercancías almacenadas y no abre nuevas líneas. Al
Norman, quien es en Estados Unidos un fuerte líder en el movimiento anti
Wal–Mart, señaló que "lo hecho en México es muy instructivo: ese
país fue un campo de experimentación para el método de operación.
Adquirieron básicamente almacenes ya existentes, se movieron a través de
todo México y ésa se convirtió en la práctica aplicada en otros países,
como el Reino Unido, Alemania y Japón. Compró operaciones ya existentes,
como para salir sin un rasguño". En el Reino Unido, Wal–Mart compró
la cadena Asda tuvo un efecto devastador. Joanna Blythman, una periodista
especializada en alimentos, en su libro "Haciendo compras: El
poderoso golpe a los supermercados británicos", publicado en mayo de
2004, afirma: "Aprendí que los supermercados británicos ahora
bailan al compás de Asda, nuestra segunda cadena más grande. Desde 1999,
cuando tomó el control el minorista más grande del mundo, la cadena Wal–Mart
de Estados Unidos, la estrategia de Asda de 'cada día precios más bajos'
desató una guerra de precios en los supermercados, donde resultan
perjudicadas las cadenas sin fuerza en su poder de compra. Para mantenerse
vivas con Asda, nuestras principales cadenas del Reino Unido deben ser
siempre más despiadadas en la manera en que funcionan o bien, se
arriesgan a perder su lugar en la cima entre las superpotencias del
supermercado".
Wal–Mart
también amenaza a las pequeñas tiendas de países donde incluso ni
siquiera funciona. Exprimen a los proveedores urbanos y rurales. Sus
tiendas se abastecen con proveedores más baratos provenientes de otros países
y no de los productores locales, donde los salarios son bajos y no se
respetan los derechos humanos ni los estándares medio ambientales. Se
calcula que en el Reino Unido semanalmente cierran 50 tiendas
especializadas (carnicerías o panaderías), e incluso algunos granjeros
se han suicidado por la crisis que se ha generado en sus economías.
En
1998, el gobierno irlandés decidió regular el tamaño de sus almacenes
pese a la presión que ejerce sobre funcionarios oficiales gubernamentales
para agrandar el tamaño de sus tiendotas. Por otro lado, muchos productos
que vende Wal–Mart en sus tiendas están a punto de caducar o su calidad
es baja o de deshecho. La carne es de mala calidad y se exporta congelada
por muchos meses desde los Estados, que no han pasado las pruebas
sanitarias adecuadas o llenas de hormonas transgénicas para el ganado. El
Diario Reforma en México realizó un estudio en el 2003 analizando las
muestras de carne de res, puerco y pollo que entra vía Wal–Mart, Sam´s,
etc. Muchas de ellas salieron positivo con E. Coli, Salmonela, y además
fueron congelados por más de 9 meses.
David
Anderson, profesor asociado de Centre College en Danville, Kentucky,
afirma que "los precios artificialmente bajos no mejoran el nivel de
vida social, lo único que hacen es que se consuma más de lo necesario
comprando artículos que no hacen falta, que se adquieren sólo porque son
baratos y porque los apoya la maquinaria de la industria publicitaria de
1,000 millones de dólares anuales." Anderson agrega que la reducción
en los precios tiene un costo en explotación laboral y medioambiental de
los países exportadores, de cuyas menores regulaciones se aprovechan
empresas como Wal–Mart. En el caso de México, el Frente Nacional contra
Wal–Mart acusa a la empresa de "actitudes gangsteriles y hamponas a
través del Sr. Raúl Argüelles Díaz González, Vicepresidente de
Asuntos Corporativos, ya que amenaza con meter a la cárcel a las personas
que se opongan a la construcción de sus tiendas con la complicidad de
autoridades corruptas además de levantar actas penales, hasta amenazas de
muerte a los opositores." El Frente afirma que al "Ing. Eduardo
Castro Wright, Director General de Wal–Mart en México, de nacionalidad
ecuatoriana le solicitamos su orientación para que le informe a la opinión
pública sus arreglos fuera de la Ley por defraudación fiscal,
violaciones al uso de suelo, leyes ecológicas y las normas de vialidad a
nivel nacional."
Las
luchas contra Wal–Mart
El
gobierno del Estado de México otorgó el permiso a Wal–Mart para
instalar una tienda en el perímetro C de restricción de la zona arqueológica
de Teotihuacán. En el 2004 el Frente Cívico en Defensa del Valle de
Teotihuacán intensificó las protestas: ''No nos vencerán, ahora hacemos
un llamado a la población del país y de los diversos países para
realizar un boicot contra Wal–Mart. Las autoridades nos han engañado,
el gobernador es un mentiroso porque dijo que reubicaría el centro
comercial. Ahora más que nunca nuestro movimiento seguirá'', dijo,
Emmanuel D'Herrera, uno de los tres activistas que se mantienen en huelga
de hambre. El 18 de enero de 2005 el Frente Nacional contra Wal–Mart
anunció su constitución. realizó una conferencia de prensa para dar a
conocer la constitución del frente. En el Estado de México el Club de
Golf "La Hacienda" logró que los colonos, los comerciantes de
San Mateo Tecoloapan, la sociedad civil y las autoridades rechazaran la
instalación de una tienda comercial Wal–Mart dentro del fraccionamiento
en un terreno en el que intentaba violar el uso de suelo residencial. En
la ciudad de Mérida, en la Península mexicana de Yucatán, los colonos
del Fraccionamiento Monterreal y las autoridades municipales rechazaron la
instalación de un Centro Comercial Wal–Mart en un área de 116.000 m2
intentando violar el uso del suelo. Los colonos ganaron todos los procesos
jurídicos en contra de la empresa; a pesar de que ya se había iniciado
la construcción de su Centro Comercial.
En
la ciudad de Pátzcuaro, Michoacán, se intensificaron las protestas
contra la multinacional Wal–Mart a inicios del 2005. Las protestas de la
ciudadanía señalaron que el estado de Michoacán recibe más millones de
dólares por concepto de remesas de sus migrantes en los Estados Unidos
que cualquier otra entidad mexicana. En el 2004 enviaron 2 mil 200
millones de dólares que presumiblemente Wal–Mart pretende cooptar en la
región.
En
Estados Unidos se han rechazado 248 proyectos en contra de Wal–Mart
hasta esta fecha. La oposición a Wal–Mart en ultramar surgió desde los
sindicatos (por los bajos salarios), de los reguladores locales (por la
rapacidad en los precios) y desde las pequeñas empresas que han quebrado.
Actualmente trabajadores de 'United Food' y 'Commercial Workers (UFCW)'
tiene una demanda en su contra por no permitir la sindicalización. En
Pineville, Carolina del Norte, se rechazaron dos tiendas Wal–Mart después
que investigaran que los impuestos de propiedad generados no cubrirán los
sueldos de dos policías adicionales necesarios para servir los Super
Centros. En un barrio de Los Angeles, California, se inició también una
resistencia social de los barrios por la instalación de un nuevo centro
comercial Wal–Mart.
Los
hábitos de consumo crean, generan y dan vida y sustento a un modelo y
sistema económicos. El consumo nos hace, nos forma, nos moldea; nos crea
valores, costumbres y formas de vivir. No cabe duda de que somos lo que
consumimos. Y tampoco cabe duda que otra trinchera de lucha no menos difícil
contra el modelo neoliberal y el naciente modelo empresa–nación, será
la guerra de los consumidores. Aunque podría ser el talón de Aquiles de
las corporaciones, es uno de los asuntos más difíciles de ponerse de
acuerdo o convencer. Al hablar de qué comes o qué compras y dónde, la
guerra de discusiones y argumentos se desatan para justificar los hábitos
de consumo. Quien de el paso a modificar estos hábitos, tendrá una
conciencia política más allá de lo que uno se imagina.
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