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“Garganta
profunda”
La
historia secreta que nunca revelará The Washington Post
Por
Roberto Bardini
Bambu
Press, especial para Argenpress, 03/06/05
Después
de 32 años, finalmente se supo que Mark Felt, ex funcionario del FBI, era
la Garganta Profunda que 'destapó' el escándalo Watergate bajo la
presidencia del republicano Richard Nixon. El periodista John O'Connor, de
la revista Vanity Fair, definió el caso como 'el más grande misterio sin
resolver para el periodismo moderno', protagonizado por 'la persona anónima
más famosa en la historia de Estados Unidos'.
Los
nombres de Bob Woodward y Carl Bernstein, reporteros del Washington Post
que en 1972 salieron del anonimato, vuelven a ser noticia. En segundo
plano, se menciona a Ben Bradlee, director del diario entre 1968 y 1991,
período durante el cual el periódico obtuvo 18 premios Pulitzer. En un
discreto tercer lugar, reaparece el nombre de Katherine Graham, su
propietaria, fallecida el 17 de julio de 2001.
Sin
embargo, detrás de todo este alboroto hay otra historia oculta mucho más
antigua y compleja. Se trata del vínculo de los dueños del Washington
Post con uno de los más influyentes grupos económicos internacionales,
un poder en las sombras que algunos ya definen como 'gobierno global'.
Ante esto, el caso Watergate y Garganta Profunda constituyen una anécdota.
Los
Meyer
Graham
es el apellido de casada de Katherine Meyer. Era hija de Eugene Meyer, un
especulador que llegó a ser líder de los banqueros demócratas bajo el
gobierno de Franklin D. Roosevelt.
Meyer
fue agente en Estados Unidos del banco francés Lazard Frères, lo que le
permitía estar en contacto con las altas finanzas internacionales, como
la banca Rothschild, Kuhn-Loeb Company, Warburg Company, Lehman Brothers,
Goldman Sachs, J.P. Morgan y la familia Roosevelt.
Hoy,
pocos recuerdan que Meyer fue el primer presidente del Banco Mundial en
1947.
Katherine
Meyer Graham también heredó todos estos vínculos. En la década de los
60, ingresó al Club Bilderberg, un aparentemente inofensivo grupo que
oculta a una de las redes internacionales más herméticas de control
financiero por encima de fronteras, bancos locales y gobiernos.
Misiones
de 'rescate'
Cuando
Estados Unidos decide participar en la Primera Guerra Mundial, debe
movilizar la economía nacional a su favor. El Departamento del Tesoro
recomienda crear una agencia gubernamental de préstamos. En abril de
1918, nace la Corporación de Finanzas de Guerra (CFG), con autoridad para
prestar hasta tres mil millones de dólares mediante la emisión de bonos.
Eugene Meyer es el director administrativo.
En
los seis meses que opera, la CFG presta cerca de 71 millones de dólares a
empresas productoras de artículos de consumo y firmas financieras que dan
préstamos aprobados por el gobierno.
Cuando
el conflicto termina, Meyer no quiere que la corporación se disuelva.
Aunque ya no existe su justificación original, decide continuar con su
misión de rescate financiero 'todo propósito' y propone usar a la CFG
para subvencionar las exportaciones estadounidenses a Europa. En marzo de
1919 impulsa en el Congreso una ley que autoriza el gasto de mil millones
con este propósito. Cuando un año después esa ley llega a su fin,
renuncia a la CFG.
Meyer
regresa a finales de 1920, apoyado por banqueros y empresarios preocupados
por dificultades en la economía agrícola. Gestiona en el Congreso el
reflotamiento de la CFG y logra que el Tesoro le suministre fondos. En
tiempo de paz, la Corporación de Finanzas de Guerra otorga préstamos
para solventar exportaciones. En esta etapa, que dura hasta enero de 1925,
presta unos 300 millones de dólares a cooperativas agrícolas y bancos
rurales
En
octubre de 1929 estalla el crack de la bolsa en Wall Street, que inicia la
etapa conocida como Gran Depresión. El Presidente Herbert Hoover llama a
Meyer en enero de 1932 para idear un plan de rescate para los bancos. Así
nace la Comisión para la Reconstrucción Financiera (CRF). El presidente
de la junta de directores del nuevo organismo es Meyer.
El
Tesoro suministra 500 millones de dólares a la comisión y el Congreso la
autoriza a endeudarse por 1.500 millones. A los seis meses, esa cantidad
aumenta al doble. Una década después, la RFC es 'la mayor corporación
de los Estados Unidos y la organización bancaria más variada del mundo',
según Jesse H. Jones, quien fue su presidente de 1933 a 1945. Ante las
quejas de corrupción y favoritismo político, la RFC fue disuelta en
1953.
Herencia
macabra
Eugene
Meyer ya era millonario pero encuentra un tiempito libre para operar en
favor del banco Lazard Frères, de París, fundado en 1876.
A
129 años de su creación, esta casa aún existe y tiene filiales en
Londres y Nueva York. Se especializa en fusiones y adquisiciones,
financiación de proyectos y privatizaciones. En los años 90, efectuó más
de 200 operaciones de reestructuración de deudas de empresas, por un
monto total de casi 300 mil millones de dólares.
Lazard
Frères también tiene experiencia en asesorar a gobiernos deudores. En
2003 se convierte en consultora para la refinanciación de la deuda pública
argentina, de 52 mil millones de dólares. Por la 'asistencia' en la
renegociación con acreedores privados, cobra 190 mil dólares mensuales.
En
1933, el magnate compra en una subasta el Washington Post, un modesto periódico
fundado en 1877 que estaba en bancarrota a consecuencia de la Gran Depresión.
Cuando
en marzo de 1946 nace el Banco Mundial, Meyer es nombrado presidente.
Renuncia menos de seis meses después.
Ese
año, el hombre de negocios coloca a su yerno Philip Graham como editor
general del Post. El esposo de su hija Katherine era un encantador abogado
que cuando se casó no tenía un centavo. Graham se suicida en 1963 y ella
se encuentra con la mayoría absoluta del capital del diario, de la
revista Newsweek y el 50 por ciento del International Herald Tribune.
De
ama de casa a 'dama de hierro' de la prensa
En
1997, Katherine Meyer Graham publica Personal History, una autobiografía
de más de 600 páginas, que al año siguiente gana el Premio Pulitzer. En
el libro se presenta como una ama de casa rica y sin preocupaciones, madre
de cuatro hijos, que a los 46 años se ve al frente del Washington Post.
'Yo
era inferior a los hombres con los que trabajaba. No tenía experiencia en
negocios ni dirección y mis conocimientos sobre política, economía y
otras materias con las que tenía que tratar eran escasos', escribe. 'Una
mujer al frente de una compañía era algo tan singular en aquellos días
que yo destacaba a la fuerza. Al menos en la mayor parte de los años 60,
vivía en un mundo de hombres, que apenas hablaban con otras mujeres que
no fueran sus secretarias'.
Katherine
describe su evolución hasta convertirse en una especie de 'dama de
hierro' del periodismo estadounidense. Lo que nunca relata es cómo
ingresa al poderoso Club Bilderberg, llamado así en recuerdo de la
localidad de Holanda donde se creó en 1954.
Un
selecto club internacional
La
Enciclopedia Británica dice que las selectas reuniones anuales del grupo
se efectúan en 'una atmósfera de estricto secretismo'. Los miembros
replican que sólo integran 'un club privado', al que asisten
personalidades de todos los países, líderes de la política, la economía,
las finanzas y los medios de comunicación, así como algunos científicos
y profesores universitarios.
'El
mundo está gobernado por personajes que no pueden ni imaginar aquellos
cuyos ojos no penetran entre los bastidores', escribió Benjamín Disraeli
en su novela Coningsby (1844). La definición le viene bien al grupo
Bilderberg. Disraeli era protegido del Barón de Rothschild, cuyo
verdadero nombre era Mayer Amschel Bauer, así que sabía de qué estaba
hablando. Miembro del Partido Conservador, el escritor recibió el título
de Lord de Beaconfield y en 1867 llegó a ser Primer Ministro de Gran
Bretaña.
Bilderberg
nació por iniciativa del príncipe Bernardo de Holanda, quien quería
limpiar su imagen fascista durante la Segunda Guerra Mundial. Es un grupo
supranacional compuesto fundamentalmente por personalidades del mundo de
los negocios, la industria y la política que inicialmente reunió a los
miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). A
este club se adhiere por contactos confidenciales y sus miembros tienen
prohibido hablar sobre los temas tratados y las decisiones que se toman.
Algunos
periodistas asisten esporádicamente a las reuniones anuales pero no
pueden informar nada. En 1976 el reportero Gordon Tether fue despedido del
Financial Times cuando intentó publicar un artículo demasiado explícito
sobre el grupo.
Poder
privado, gobierno mundial
Un
integrante del Club Bilderberg es el profesor Anders Aslund, ex diplomático
sueco, investigador de pacifismo en la Fundación Carnegie de Washington y
ex consejero económico de los gobiernos de Rusia y Ucrania. Aslund dice
que el grupo es 'una red privada de personas influyentes de Europa
Occidental y Estados Unidos. Aproximadamente 110 personas participan cada
año. La idea es debatir cuestiones políticas y de alta economía'.
Según
declaró Aslund algunos años atrás, algunos asistentes participan casi
siempre: los máximos responsables del FMI, el Banco Mundial y la
Organización Mundial del Comercio, y los directores de los Bancos
Centrales de Alemania y Francia. También concurrían Vernon Jordan (Lazard
Brothers), Jurgen Schrempp (Daimler-Chrysler), Paul Allaire (Xerox) y
Katherine Graham, directora del Washington Post, o su hijo Donald.
Bilderberg
tiene un 'brazo político': la Comisión Trilateral. Su fundador es David
Rockefeller, dueño del Chase Manhattan Bank, quien participa de todas las
reuniones del grupo desde 1954. El primero de febrero de 1999, Rockefeller
declaró a Newsweek International: 'Algo debe reemplazar a los gobiernos y
el poder privado me parece la entidad adecuada para hacerlo'. Esta es la
historia que nunca 'destapará' el Post.
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