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Cada
vez peor
Denuncian
en la OIT que el crecimiento de la economía no trae consigo un aumento de empleos
inSurGente,
Estado Español, 12/06/05
Agencias
/ inSurGente.– El Director General de la Organización Internacional del
Trabajo (OIT) ha levantado la voz sobre una realidad palmaria: la subida
del PIB no se corresponde en absoluto con el crecimiento del empleo, ya
que el aumento del nivel de explotación, con más horas por menos salario
(como vemos a diario en nuestras cotidianidades), la concentración de
capitales (las fusiones de los grandes emporios en todas los sectores), el
capitalismo especulativo (se traslada a las Bolsas y las divisas el dinero
de las industrias), la pérdida de poder adquisitivo (paulatina o
acelerada pero afectando a todos los países del mundo), las
deslocalizaciones (el primer mundo traslada sus fábricas buscando
salarios y condiciones sociales depauperados), son la constante en el
capitalismo. Los grandes empresarios sonríen satisfechos, los ministros
de Economía aparecen como cómplices necesarios en esta realidad, y los
trabajadores aguantan como pueden el estar un poco peor cada día.
La
inmensa brecha existente entre un crecimiento multimillonario y un modesto
aumento del empleo que caracteriza a la economía mundial plantea una
amenaza cada vez mayor para la seguridad internacional, el desarrollo y la
democracia, y por lo tanto debe ser resuelta con urgencia, alertó hoy el
Director General de la OIT, Juan Somavia. Afirmó que es insostenible
tener un crecimiento multimillonario y apenas un modesto aumento de los
empleos.
"Esta
crisis mundial de empleos es el asunto político más urgente de nuestros
tiempos", dijo Somavia a los más de tres mil representantes de
gobiernos, trabajadores y empleadores participantes en la 93ª Conferencia
Internacional del Trabajo que se realiza en Ginebra. "La luz de
alarma de la economía global está parpadeando."
Somavia
citó cifras de la OIT según las cuales en 2004 se registró un
importante crecimiento económico de 5%, que sin embargo tuvo un efecto
desilusionante sobre la creación del empleo, que aumentó solamente 1,7%.
"En otras palabras, el producto mundial creció en unos 4 billones
(millones de millones) de dólares, sin embargo el número de desempleados
bajó en sólo 500.000."
"Un
crecimiento multimillonario de la riqueza, y apenas un modesto aumento de
los empleos", hizo notar Somavia. "La crisis mundial del empleo
pone en riesgo la seguridad, el desarrollo y a las economías y sociedades
abiertas. Este rumbo no es sostenible".
El
Director General de la OIT dijo a los delegados de la Conferencia que la
economía mundial ha evolucionado hacia "un vacío ético, con políticas
que en opinión de muchos están regidas más por los valores de mercado
que por los valores humanos. El efecto generalizado es el de mayor
inseguridad y menor libertad".
Somavia
dijo que en todo el mundo aumenta el desequilibrio entre globalización,
crecimiento y creación de empleos. Agregó que esta situación es
evidente cuando se conocen cifras indicando que cerca de mil millones de
personas están desempleadas o son trabajadores pobres, y que casi la
mitad de la fuerza de trabajo del mundo vive con menos de dos dólares al
día.
También
dijo que en algunos países, nueve de cada diez personas están trabajando
en una economía informal "desorganizada, desprotegida,
inestable", y que el año pasado menos de la mitad de los jóvenes
interesados en un puesto de trabajo tenían un empleo.
"Debemos
resolver la desconexión que existe entre crecimiento económico y creación
de empleos, reconsiderar las prioridades, reevaluar el trabajo y apuntar
en forma más certera nuestras políticas de inversiones", agregó
Somavia. "Debemos colocar el empleo y el trabajo decente en la
corriente principal del debate internacional sobre desarrollo."
"El
trabajo es en el epicentro de las preocupaciones económicas, políticas y
sociales que tiene la gente", planteó, y destacó que la OIT ha
respondido a la crisis mundial de empleos mediante una reorientación de
su agenda para abordar en forma más eficaz los valores fundamentales de
la Organización, darle un nuevo impulso a sus operaciones y promover su
agenda de trabajo decente.
Somavia
dijo que esta agenda de trabajo decente tiene cada vez más respaldo, tal
como había quedado en evidencia durante la Cumbre Extraordinaria de la
Unión Africana sobre Empleo y Combate a la Pobreza realizada en
septiembre pasado, en la Reunión Regional Europea de la OIT realizada en
Budapest en febrero, en diversos pronunciamientos de Jefes de Estado
latinoamericanos, y en el diseño de la agenda social de la Comisión
Europea. Por otra parte destacó que el informe de la Comisión Mundial
sobre la Dimensión Social de la Globalización, establecida por la OIT,
ha generado debates sobre la necesidad de lograr una globalización más
justa en diversas partes del mundo, y recibió el apoyo de la Asamblea
General de las Naciones Unidas mediante una resolución adoptada en
septiembre de 2004.
Agregó
que la Conferencia anual de la OIT también se hace cargo de estas
prioridades al considerar iniciativas relacionadas con: esfuerzos por
ayudar a los jóvenes a encontrar empleos decentes "y asegurarnos de
no tendremos una 'generación perdida'"; descripción de problemas y
búsqueda de soluciones para trabajadores enfrentando "terribles
limitaciones y (condiciones) extremadamente difíciles" para ellos y
sus familias en los territorios árabes ocupados; desarrollo de un nuevo
marco de referencia para las normas sobre salud y seguridad ocupacional;
conclusión de una nueva normativa para el sector pesquero; revisión del
impacto de las normativas sobre jornada laboral; y examen de la aplicación
de convenios y normas por parte de estados miembros.
El
Director General de la OIT consideró que para hacer del trabajo decente
una meta global hay que realizar una serie de acciones interconectadas:
"desarrollar nuestra capacidad colectiva" mediante el refuerzo
de los sindicatos, de las organizaciones de empleadores y de los
ministerios de empleo, trabajo y asuntos sociales; intensificar los
esfuerzos de la OIT para la promoción del trabajo decente al nivel
nacional y regional, con una Organización mejor equipada para responder
en forma eficiente a las prioridades nacionales; y colocar el empleo y el
trabajo decente en el centro del debate sobre el desarrollo al colocar el
crecimiento, la inversión y los empleos como objetivo de la cooperación
internacional.
"Nuestra
agenda de trabajo decente es clave para acelerar el progreso hacia las
Metas de Desarrollo del Milenio", dijo Somavia. "Las políticas
macroeconómicas, financieras, comerciales y laborales deben converger y
hacer del trabajo decente un objetivo de la generación de políticas en
vez de uno de los resultados esperados. Nosotros no lo podemos hacer
solos. Pero no se puede hacer sin nosotros. Si tenemos la voluntad de
desempeñar ese papel, lo podremos lograr".
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