|
El
verdadero problema del petróleo a 50 dólares el barril
(Primera
parte)
Por
Henry C. K. Liu (*)
Infomoreno
N° 109, 09/07/05
Resumen:
el autor hace un análisis amplio de la influencia del petróleo en el
conjunto de la economía. Muchas de sus consideraciones son realizadas
a partir de la visión de los Estados Unidos y de los países
importadores de crudo. Se incluye una primera parte del artículo
publicado en Global Economy, el 26 de mayo de 2005. InfoMoreno lo ha
tomado de la lista Reconquista Popular que se edita en Buenos Aires y
su traducción se debe a Mercedes Gardner, de la lista Redial Simón
Bolívar. En el próximo número de InfoMoreno se publicará la 2º y
última parte
Después
de que los precios del petróleo alcanzaron los 58 dólares el barril
a principios de abril (de 2005), actualmente se mantienen alrededor de
50 dólares, la Casa Blanca anunció que deseaba el regreso a 25 dólares
el barril. Hay una falsa idea de que si las cosas pudiesen regresar a
lo que fueron en tiempos pasados cuando la vida era mejor, hoy esta
vida sería tan buena como aquella. Desafortunadamente, no todo tiempo
pasado fue mejor pues lo que lo hace que sea bueno casi siempre es la
mala memoria.
El
problema con el capitalismo de mercado es que mientras los mercados
suben o bajan, nunca se estacionan en el mismo nivel. El término
"ciclo económico" es una expresión equivocada pues el
final de un ciclo es un punto bien distinto al del comienzo del mismo.
Un término más ajustado podría ser "espiral económica",
ya bien desde arriba o desde abajo, de un lado o de otro.
El
petróleo es un buen ejemplo para observar ésta verdad del mercado.
Cuando el barril de petróleo sube a 50 dólares y se mantiene allí
por un período prolongado, los cambios que se operan en el mercado se
convierten en hechos normalizados. Estos cambios van más allá de las
fluctuaciones del precio del petróleo para generar una economía
diferente. A continuación, se presentan 10 nuevos hechos económicos
creados a partir del barril a $50.
Los
diez nuevos hechos
Hecho
1: Las transacciones relacionadas con el petróleo que involucran la
misma cantidad material, involucran un mayor flujo de capital con cada
barril de petróleo generando 50 en vez de 25 dólares. Estados Unidos
de América consume actualmente 20 millones de barriles diariamente,
cerca del 25 por ciento del consumo mundial estimado en 84 millones de
barriles diarios. A 50 dólares el barril, la cuenta agregada por
consumo de petróleo para USA llega a 1000 millones de dólares
diarios, 365 mil millones de dólares al año, un 3 por ciento del
producto interno bruto (PIB). Cerca del 60 por ciento del consumo en
EUA es importado a un costo de 600 millones de dólares diarios, o 219
mil millones de dólares anuales. La importación de petróleo y gas
es el más grande componente del déficit comercial y no es importado
de Japón ni de China.
Cuando
el precio del crudo sube, los consumidores pagan más por la calefacción
y la nafta, las aerolíneas pagan más por el kerosén para aviación,
las compañías de servicio pagan más por el petróleo, las compañías
petroquímicas pagan más por la materia prima, y toda la economía
paga más por electricidad. Ahora, esos pagos extras no desaparecen en
un hueco negro en el universo. Van a parar al bolsillo de alguien en
forma de renta y se traduce en dividendos para algunas compañías y
en pérdidas para otras. En otras palabras, los altos precios energéticos
no sacan el dinero fuera de la economía; solo hacen que las ganancias
se desplacen de lugar, de una compañía a otra.
Más
de 200 billones de dólares al año van a parar a las compañías
petroleras extranjeras quienes tienen que reciclar luego esos petrodólares,
convirtiéndolos en Bonos del Tesoro u otro activo en dólares como
parte de las reglas del juego de la hegemonía del dólar. La sencilla
verdad es que el alza en el valor monetario de los recursos aumenta la
riqueza monetaria de la economía.
El
segundo hecho
Hecho
2: Puesto que la energía es una commodity básica, y el petróleo es
predominante una fuente energética, el alto costo energético se
traduce en un alto costo de la vida, que también puede incrementar la
calidad de vida si el ingreso puede mantenerse en subida. El alto
costo energético se traduce en una reducción de consumo en otros
sectores a menos que los altos ingresos puedan generados por el
incremento del flujo de capital. Desafortunadamente, en la economía
de mercado moderna, el incremento en el ingreso para el público en
general significa que frecuentemente se trabajen largas jornadas
puesto que normalmente, los aumentos salariales van con un gran
retraso respecto al aumento de los precios. Las largas jornadas de
trabajo no se traducen en incremento productivo, pero si incrementan
el ingreso. Aquellos que no pueden hacer horas extraordinarias en su
trabajo, buscarán un segundo o tercer trabajo, o se obliga a la
pareja que no trabaja, a ingresar de nuevo al mercado laboral.
Esto
por lo general, baja la calidad de vida, con menos tiempo para el
descanso y la recreación y para la vida familiar y social.
Con
altos precios, las compañías emplearán más trabajadores puesto que
con los sueldos estancados y el costo de los beneficios del trabajador
en declive, mientras el flujo de capital de la empresa sube, emplear más
trabajadores no afectará las ganancias y ayudará a fortalecer los
prospectos de crecimiento. Aquellos que reciben pago por comisiones
fijas sobre el volumen transaccional son los verdaderos ganadores.
Ellos ven sus ingresos subir junto con el incremento en el valor de la
transacción monetaria. Esto se encuentra desde agentes de venta y
operadores de estaciones de servicio a agencias inmobiliarias, banca
de inversión, agencias hipotecarias, emisores de tarjetas de crédito,
etc. Esto se traduce en un alto agregado al rédito económico y
explica porqué las ganancias corporativas suben incluso cuando baja
el gasto discrecional del consumidor. También explica por qué el
mercado laboral puede crecer mientras el nivel del desempleo se
mantenga constante, por qué los nuevos puestos
de
trabajo son ocupados por aquellos que ya están laborando o por
aquellos que están ingresando por primera vez al campo laboral, y no
por aquellos que son crónicamente desempleados.
Una
tasa constante de desempleo en una creciente piscina de ofertas
laborales significa que el desempleo crece a la misma altura que los
nuevos empleados. Una tasa de desempleo del 5,2 por ciento –la tasa
de abril en EEUU– está ajustada al rango estructural (4 a–6 por
ciento) de lo que los economistas neoclásicos llaman tasa de inflación
no acelerada del desempleo, es decir, que no representa ningún
peligro inflacionario.
Los
que no vendieron reservas en 1989 se beneficiaron
Hecho
3: Así como el capital se incrementa por la misma cantidad de
actividad material, el PIB aumenta mientras la economía se estanca.
Las compañías compran y venden la misma cantidad o incluso menos,
pero a precios más altos y con mayor margen de ganancia y con un poco
más de trabajadores con salarios más bajos por unidad de rédito. El
costo de la vivienda en EEUU se ha incrementado más del 30 por ciento
anual durante más de una década, añadiéndose significativamente al
crecimiento del PIB. A medida que el precio del barril ha ido
aumentando en una década de 10 a 50 dólares, quintuplicando su
incremento, aquellos que poseían reservas petroleras también vieron
quintuplicar sus activos.
Aquellos
que no poseían reservas petroleras se protegieron comprando productos
a futuro con el fin de reducir los riesgos de la inversión en una rápida
expansión de la estructura del mundo financiero. Puesto que
generalmente se acepta que el PIB es una medida de salud económica,
la economía de EEUU es vista como creciente a un nivel aceptable
mientras se mantenga en su lugar. La gente come menos carne de res y
coloca ese dinero en los tanques de sus automóviles que al contaminar
el ambiente, solo cambia los riesgos de cáncer de colon por el de
pulmón.
Hecho
4: Con el valor del capital expandiéndose por el impacto de los altos
precios energéticos, lo que a su vez conduce a toda la cadena de
precios de los servicios hacia una creciente espiral, la economía
puede acarrear mucha más deuda sin incrementar el índice de
deuda–patrimonio, dando una muy necesaria substancia a la burbuja de
la deuda que estaría en peligro de explotar antes de que los precios
del petróleo comiencen a subir. Puesto que el valor monetario de los
activos tienden a subir en el tiempo, el efecto neto es una depreciación
de facto del dinero que se mal interpreta como crecimiento.
Se
perjudican aerolíneas y transportistas y el sistema de seguridad
social
Hecho
5: Los altos precios del petróleo amenazan la viabilidad económica
de algunos sectores comerciales, tales como aerolíneas y vehículos
motorizados. Las aerolíneas estadounidenses, United y Delta,
recientemente obtuvieron una aprobación de la Corte para vaciar el
pago obligatorio de pensiones en un procedimiento de declaración de
quiebra. La necesidad de acolchonar los costos de pensiones, por una
insuficiencia de fondos, empeorará el flujo de capital de Delta en
los siguientes tres años. Delta se enfrenta a 3100 millones de dólares
en costos de pensiones entre 2006 y 2008. El estatuto que está siendo
considerado por el senado de EUA extendería los pagos de pensiones a
los trabajadores por encima de los 25 años y podría facilitar las
obligaciones de la aerolínea.
United
Airlines solicitó y recibió la aprobación para su proyecto para que
la aseguradora de pensiones del gobierno asumiera sus planes de
beneficios definidos, resultando en la mayor opción por omisión de
pensiones de EEUU. Los trabajadores de la United perderán cerca de un
cuarto del total de sus pensiones si sus cuentas son trasladadas al
Fondo de Garantías de Pensiones del Estado. El esfuerzo de United por
vaciar sus pensiones ha sido observado con mucho interés por el resto
de las aerolíneas, donde el alto costo del combustible, los precios más
bajos en boletos desde principios de 1990, por la competencia rígida
y sin regular, ha hecho que los transportistas aéreos hayan perdido
billones de dólares. Delta perdió más de 1000 millones de dólares
en el primer trimestre de 2005. La acción exitosa de United al
zafarse de sus obligaciones de pensiones, seguido por un procedimiento
similar llevado a cabo por el US Airways Group Inc. en febrero despejó
el camino para que acciones similares fueran imitadas por el resto de
la industria y el comercio. American Airlines, la mayor transportadora
aérea de USA y una unidad de AMR Corp, han dicho que mantendrán su
plan de pensiones pero están preocupadas porque la compañía numero
dos, United, puede tener ventajas financieras al eliminar sus
obligaciones de pensiones. El arbitraje de pensión está produciendo
le mismo efecto destructivo en el campo laboral como el arbitraje de
salarios entre países.
Detroit,
es decir, Ford y General Motors, con sus modelos más rentables como
son los camiones que tragan grandes cantidades de combustible y los
vehículos utilitarios deportivos que pueden costar hasta 100 dólares
por llenar sus tanques, van por el mismo camino con sus obligaciones
de pensiones. General
Motors Acceptance Corp. (GMA),
una enorme compañía de 300 mil millones de dólares en crédito
financiero, está confrontando problemas financieros creados por la caída
del dólar, el aumento de las tasas de interés y la baja en la venta
de vehículos. La deuda de GMAC, estimada en 260 mil millones de dólares,
ha caído al estado de chatarra. Los fondos de pensión de GM tienen
una insuficiencia de 17 mil millones de dólares, a solo 80 por ciento
de sus obligaciones. El prospecto de un colapso en los planes de
pensiones privados es más urgente que la crisis contable en la
Seguridad Social.
Así
como Ford y GM caen en crisis financiera, su extensa red de empresas
suministradoras de partes y materiales también caen en la
insolvencia. El resultado es que el Fondo de Garantías de Pensiones
del Estado fallará financieramente cuanto más compañías descarguen
sus obligaciones de pensiones, de la misma forma que el Cuerpo de
Seguridad de Depósitos lo hizo cuando la crisis de prestamos en los años
1980. El 2 de septiembre de 1974 se marcó un hito laboral con la
Ordenanza de Seguridad de Retiro del Trabajador cuando la misma se
convirtió en ley en EEUU, obligando al Estado a asegurar las
pensiones para millones de trabajadores. Desde entonces, el Fondo de
Garantías de Pensiones del Estado ha pagado más de 8 billones de dólares
en beneficios a retirados bajo los planes de pensiones del sector
privado y que estaban bajo el cuidado de ésta agencia.
El
Fondo de Garantías de Pensiones del Estado administra actualmente los
beneficios de cerca de 500.000 trabajadores y retirados que fueron
cubiertos por cerca de 2.700 planes de pensiones trasladados allí.
Casi la mitad de esos trabajadores de las cinco mayores industrias:
metales primarios, aerolíneas, maquinaria industrial, vehículos
automotores y partes; y goma y plásticos. El Fondo de Garantías de
Pensiones del Estado asegura a más de 44.000 planes de pensiones del
sector privado y abarcando unos 42 millones de trabajadores, uno por
cada tres trabajadores en EEUU. Antes del la creación del Fondo de
Garantías de Pensiones del Estado, muchos trabajadores trabajaban sin
la seguridad de recibir las pensiones a las que tenían derecho. En
ese pasado no tan bueno, miles de personas perdieron todos sus
pensiones cuando sus compañías fallaron en mantener sus obligaciones
de pensiones. Debido al Fondo de Garantías de Pensiones del Estado,
esto ya no ocurre. Cuando los negocios fracasan y las compañías no
pueden mantener sus planes de pensiones, el Fondo de Garantías de
Pensiones del Estado le pagará al trabajador sus beneficios como lo
indica la ley de Seguridad de Retiro del Trabajador. Pero con muchas
industrias a pique, el Fondo de Garantías de Pensiones del Estado,
una empresa aseguradora que opera sobre el principio del ocasional
opción–por–omisión dentro de industrias prósperas, no puede
sostener el costo de opciones–por–omisión de toda la industria en
general sin que exista una ayuda federal. El petróleo a 50 dólares
acelerará la crisis en la seguridad de pensiones del gobierno.
Las
industrias derivadas del sector petrogasífero
Hecho
6: Los plásticos industriales, los materiales de mayor demanda en la
industria moderna, más que acero y cemento, todos son derivados del
petróleo. Los altos costos de los plásticos industriales significarán
sueldos bajos para los trabajadores que ensamblan estos productos.
Pero incluso acero y cemento requieren de la energía para su producción
y los precios también subirán a la par de los precios del petróleo.
Mientras los bajos sueldos asiáticos mantienen la inflación global
limitada por medio del arbitraje de sueldos entre países, el aumento
de los precios energéticos es un factor persistente detrás de la
inflación global, que ninguna política de tasas sin interés de
cualquier banco central puede contener. Irónicamente, desde la
perspectiva de un banco central, la apreciación de un activo empujado
por el precio de las materias primas, que el banco central no define
como inflación, es la mejor cura para la burbuja de la deuda que los
mismos bancos centrales han creado.
Hecho
7: La guerra es una ávida consumidora de petróleo. Con los altos
precios del petróleo, las guerras de EEUU tendrán un alto costo, ya
bien sea, conduciendo a aumentar el déficit en el presupuesto federal
o a bajar el gasto social, o ambas. Esto se traduce en un aumento en
las tasas de interés del dólar, lo que es estructuralmente una
recesión para la economía global. Pero mientras la guerra es
persistentemente inflacionaria, el gasto bélico es un estimulante
económico, siempre que los daños colaterales que produzcan éstas
guerras ocurran en suelo extranjero. Las ganancias por guerra siempre
son buenas para las empresas, y el requerimiento de soldados baja el
desempleo. Luchar por el petróleo tiene poca resistencia en casa,
aunque para EEUU la necesidad de petróleo no sea aceptada como una
causa que justifique la guerra. La verdad del asunto es que EEUU
controla la mayoría del petróleo mundial sin hacer la guerra, solo
con la virtud de que el petróleo se cotiza en dólares, por lo que
EEUU los puede imprimir a gusto con poca sanciones.
Hecho
8: Hay un mito sobre el suministro–demanda que si los precios del
petróleo se elevan, atraerán más interés por la exploración en búsqueda
nuevos yacimientos, lo que obligará que caigan los precios en el
futuro. Esto fue verdad en los tiempos mejores del pasado cuando el
petróleo sin extraer se dejaba como un bien financiero inactivo. Pero
ahora, como se explicado en los Hechos 3 y 4, en una burbuja de
deudas, el petróleo sin extraer puede ser más valioso que el extraído
porque sirve como un activo monetizable a través de bienes asegurados
en el salvaje, salvaje mundo de las finanzas estructuradas
(derivativas). Así que, mientras hay incentivo para encontrar petróleo
para agrandar la base de activos, hay poco incentivo para extraerlo sólo
para mantener bajos los precios.
Los
precios de la naftas nunca bajarán, no porque exista escasez de
crudo, sino porque hay poca capacidad de refinamiento. La deficiencia
de refinamiento ha sido creada cuando Detroit introdujo al consumo los
vehículos tragadores de combustibles cuando los mismos eran más
baratos que el agua embotellada, a menos de 1 dólar el galón (26.3
centavos por litro). Las refinerías están entre las inversiones más
costosas, con infernales obstáculos regulatorios. Las refinerías
deben estar ubicadas donde la demanda de gasolina es mayor, pero las
familias que poseen tres automóviles no quieren vivir cerca de una
refinería. Así, no hay ningún incentivo para ampliar la capacidad
de refinería para rebajar los precios de la gasolina porque el
retorno de la nueva inversión requerirá de los altos precios del
combustible para pagarla. Después de todo, el mercado no es una
organización de caridad para la promoción del bienestar humano. Es
un lugar donde los inversionistas intentan obtener el precio más alto
para sus productos para poder reembolsar su inversión con el más
alto beneficio. No está en la naturaleza del mercado el reducir los
precios de salida de la inversión para que los consumidores puedan
usar sus vehículos tragadores de combustible y que lo queman en su
mayoría cuando están sentados en una congestión de tránsito en las
autopistas.
Hecho
9: De acuerdo a los sondeos geológicos realizados por EUA, el Medio
Oriente tiene solo de la mitad a un tercio de las reservas de petróleo
conocidas en el mundo. Hay una gran reserva de petróleo en otras
partes del mundo que puede estar disponible a altos precios pero a
precios económicamente viables. La idea de que solo el Medio Oriente
tiene la llave del futuro energético del mundo es deforme y geopolíticamente
peligrosa.
Estados
Unidos de América tiene amplias reservas probadas de petróleo, las
cuales se agrandan con el aumento de los precios del petróleo. Las
reservas probadas de petróleo son generalmente entendidas como
aquellas cantidades que la información geológica y de ingeniería
indica que pueden ser extraídas de reservorios conocidos, con
seguridad razonable en un futuro y bajo condiciones económicas y geológicas
existentes. De acuerdo a la Administración de la Información Energética
(Energy Information Administration, EIA), EUA tiene 21.8 billones de
barriles probados de reserva para el 1 de enero del 2001, en el puesto
12 en el mundo. Estas reservas están concentradas abrumadoramente (más
del 80%) en cuatro estados, Texas (25%, incluyendo las reservas en el
Golfo de México), Alaska (24%), California (21%), y Luisiana (14%,
incluyendo las reservas en el Golfo de México) Las reservas probadas
de EUA han declinado cerca de un 20 por ciento desde 1990, con la
mayor disminución ocurrida en un solo año (1600 millones de
barriles), en 1991. Pero esto se debió casi principalmente a la caída
de los precios del petróleo, que contrajo las reservas probadas por
definición. A 50 dólares el barril, los niveles de las reservas
pueden expandirse ampliamente.
La
razón por la cual EEUU importa petróleo es porque importar es más
barato y más limpio que extraer el petróleo doméstico. A un cierto
nivel de precios, EUA se puede encontrar con que es más económico
desarrollar el petróleo doméstico que importarlo. La idea de obtener
independencia petrolera como una estrategia para tener petróleo
barato es indigna de una discusión seria. Y luego, hay reservas
"no convencionales" de petróleo que incluyen los petróleos
pesados, que pueden ser bombeados y refinados como petróleo
convencional con la excepción de que son más viscosos y contienen más
sulfuro y contaminación metálica lo cual necesita de refinación más
extensa y costosa. La faja petrolífera del Orinoco, en Venezuela, es
el ejemplo más conocido de este tipo de reservas no convencionales,
estimadas actualmente en 1.2 billones de barriles. La brea arenosa
puede ser recobrada con minoría de superficie o por medio de técnicas
colectoras in–situ.
La
Brea Arenosa de Athabasca en Canadá es el mejor ejemplo de este tipo
de reserva no convencional, actualmente estimada en 1.8 billones de
barriles. Los esquistos petroleros requieren un extensivo
procesamiento y consume grandes cantidades de agua. Sin embargo, las
reservas no convencionales son mayores que el actual suministro de
petróleo convencional.
La
economía petrolera es tan importante como la geología al estimar
reservas petroleras puesto que una reserva probada puede ser
desarrollada económicamente. Si el Medio Oriente y en el Golfo Pérsico
hacen una implosión geopolítica y el suministro de petróleo en la
región se detiene, EEUU sería el principal beneficiario a 50 dólares
el barril, e incluso a 100, como también lo serían Gran Bretaña con
su petróleo del Mar del Norte y países como Noruega e Indonesia.
Pero el mayor beneficiario sería Rusia. Para China si sería un
problema, ya que ésta importa energía no para el consumo doméstico
sino para mantener su creciente máquina de exportación y podría
pasar el costo adicional a los compradores extranjeros. De hecho, la
probabilidad de que EUA venda el crudo de Texas a precios por debajo
del mercado a cambio de artículos chinos manufacturados más económicos,
es una posibilidad muy factible en el futuro. Arreglos bilaterales
similares entre China y Rusia, China y Venezuela, y China e Indonesia
también tienen buenas probabilidades.
Hecho
10: El petróleo a 50 dólares le daría más tiempo a la burbuja de
deudas de EEUU, aunque las burbujas no duran para siempre. Pero en una
democracia, la Casa Blanca se encuentra bajo presión por un público
mal informado que solicita bajar el precio del barril a 25 dólares,
sin darse cuenta que un bajo precio del barril reventará la burbuja
de deudas. A pesar de todas las advertencias sobre la necesidad de
reducir el déficit en el comercio de EEUU, se puede establecer que
EEUU no puede reducir drásticamente su déficit comercial sin que
pague el precio de una aguda recesión que podría provocar una
depresión global.
La
economía petrolera
Desde
el descubrimiento del petróleo, su economía nunca ha sido sobre el
trato justo al consumidor, la corporación o el individuo, mucho menos
a los pequeños o a la pobre clase trabajadora. Tiene que ver con
exprimir el mayor valor financiero de este oro negro. John D.
Rockefeller consolidó en EEUU la industria petrolera en un monopolio
al eliminar la competencia caótica y mantener los precios altos, no
para mantenerlos bajos. Los economía neoclásica ve los precios altos
de los consumibles como inflación, pero la apreciación de los
activos se ve como crecimiento, no como inflación. Puesto que el petróleo
es un activo y una utilidad de consumo, la economía neoclásica
presenta un dilema para la economía petrolera.
El
tamaño de las reservas petroleras es exponencialmente mayor que el
flujo anual del petróleo hacia el mercado. Lo que es incluso mucho más
esencial es como se reduce el flujo de petróleo al mercado, el mismo
sube, y se agrandan la reservas probadas por definición. Así,
mientras el aumento del precio del petróleo en el mercado suma a la
inflación, el correspondiente aumento del valor del activo y el tamaño
de las reservas petroleras crean el efecto de riqueza que neutraliza
el impacto inflacionario causados por los precios del mercado. El
mundo no se preocuparía por un punto porcentual agregado a la inflación
si como resultado los activos mundiales se valoran en un 17 por
ciento, excepto que cuando el petróleo no pertenece equitativamente
entre la población mundial, emerge el conflicto entre consumidores y
productores.
De
hecho, sobre una base agregada, el petróleo barato puede tener
impacto deflacionista en la economía reduciendo el efecto de riqueza.
Para la economía de EEUU, puesto que Estados Unidos es el mayor
mayores poseedor de activos petroleros, tanto en tierra firme como en
plataforma marina, los altos precios del petróleo son de interés
nacional. Lo que tenemos no es un problema de inflación al aumentar
los precios petroleros, pero un problema de precios que distribuye
desigualmente los beneficios y los males del ajuste de los precios
entre los propietarios y los consumidores del petróleo, tanto en el
país como internacionalmente.
El
12 de marzo de 1999, el presidente del Banco de Reserva Federal de
Saint. Louis, William Poole, dijo en un discurso que el crecimiento
del suministro de dólares estadounidenses, que para entonces estaba a
más del 8 por ciento cuando la inflación estaba por debajo del 2 por
ciento anual, que "eso era una causa de preocupación"
porque había dejado atrás la tasa de inflación. El suministro de
dinero M2 había estado creciendo a una tasa anual de 8.6 por ciento
en las últimas 52 semanas para evitar el estancamiento de la economía
antes de las elecciones del 2000. La Reserva Federal estadounidense
también estaba observando la tasa de inflación, mantenida baja por
los bajos precios petroleros.
Auges
y caídas de la OPEP
La
imposibilidad de cortar la producción petrolera por parte de la
Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en su cumbre
de noviembre de 1998, obligó al mes siguiente la caída de los
precios a su nivel más bajo en 12 años, a 10 dólares el barril en
Nueva York. Una combinación de exceso de producción, aumento en los
inventarios y escasa demanda de combustible para calefacción en
invierno obligaron a bajar los precios.
En
marzo de 1999 los precios comenzaron a elevarse alcanzando un 17 por
ciento, aumentando en la medida que los países productores de petróleo
unificados por los precios bajos, lograron el corte de producción.
Los precios petroleros comenzaron a recobrarse de forma sostenida a
finales del invierno de 1999, elevándose por encima de los 10 dólares
a comienzos del año y hasta más de 22 el barril a principios de otoño,
cruzando la barrera de los 30 dólares hacia mediados de febrero del
2000. La causa principal fue el corte de producción establecida en
marzo de 1999 por la OPEP y otros países exportadores de petróleo.
Poole advirtió que "no podemos seguir confiando en la disminución
de los precios petroleros al ritmo como estaban hace un par de años".
El dijo que los inversionistas que habían forzado las ganancias de
los bonos hacia niveles récords en seis meses, estaban en lo correcto
en asumir que el próximo paso de la Fed era incrementar la tasa de
interés. El Comité del Mercado Abierto Fed (Fed Open Market
Committee – FOMC), al reunirse el 2 febrero de 1999, dejó la tasa
de los Fondos Fed (Fed Funds rate – FFR) en un 4.75 por ciento como
objetivo. Poole votó en 1998 para que el FOMC cortase el objetivo del
FFR tres veces entre septiembre y noviembre, a 4.75 por ciento cuando
el petróleo estaba en 12 dólares.
Hoy,
con el petróleo a 48 dólares, el objetivo del FFR es del 3 por
ciento a partir del 3 de mayo. La tasa de crecimiento anual por M2 en
abril del 2005 (en relación con abril del 2004) fue de 4.139 por
ciento, una caída de más de la mitad de la tasa de crecimiento en
1999, registrada en 8.6 por ciento. Si el Fed está realmente
preocupado por luchar contra la inflación, el petróleo a 48 dólares
y el objetivo del FFR a 3 por ciento no se compaginan, incluso con una
rebaja en la tasa de crecimiento del suministro de dinero. Hay fuertes
evidencias de que en vez de preocuparse por la inflación, el Fed está
realmente preocupado por la burbuja de la deuda, por la cual inflación
disimulada a través de la valoración de activos pudiera ayudar a
desinflar de una forma menos dolorosa.
En
julio de 1993, cuando la economía de EEUU había crecido por más de
dos años en un 6 por ciento del crecimiento del M2, el presidente de
la Fed, Alan Greenspan, comentó en un testimonio del Congreso que
"si las históricas relaciones entre el M2 y el ingreso nominal
hubiesen permanecido intactas, la conducta del M2 en años recientes
podría haber sido consistente con una economía en severa contracción".
Con la tasa de crecimiento del M2 rebajada al 1.44 por ciento en julio
de 1993, Greenspan dijo: "Las históricas relaciones entre el
dinero y el ingreso, y entre el dinero y el nivel de los precios, se
ha quebrado en su mayoría, privando a los agregados monetarios de la
mayoría de sus funciones como guías de la política. Al menos por el
momento, el M2 ha sido degradado como un indicador confiable de las
condiciones financieras en la economía, y aún no se ha identificado
ninguna variable que pueda ocupar su lugar".
El
M2, ajustado por los cambios en el nivel de precio, se mantiene como
un componente del Índice de los Principales Indicadores Económicos
que algunos analistas de mercado utilizan para pronosticar las
recesiones y recuperaciones económicas. Una correlación positiva
entre el crecimiento del suministro de dinero y el crecimiento económico
existe solo con el M2 ajustado al crecimiento de la inflación, y solo
si el dinero fresco se invierte nuevamente en vez de ser una deuda que
apoya la especulación en el alza de los precios de los activos.
Las
expansiones económicas sustentables están basadas en la producción
real, no en la especulación de la deuda. En el 2004, las tasas de
interés a largo plazo declinaron desde su punto más alto en junio,
de 4.82 a 4.20 por ciento al final de año y aún cuando las tasas a
corto plazo aumentaron y el suministro de dinero creció a una tasa de
5.67 por ciento anual. Esto reflejó un mercado crediticio
despreocupado con la inflación a largo plazo a pesar del hundimiento
del dólar estadounidense y el aumento en los precios del barril por
encima de los 50 dólares. La razón es que un aumento del petróleo a
50 dólares aumentó el valor de los activos mucho más rápido que la
inflación en los precios de las materias primas.
En
marzo del 2000, la OPEP perforó la burbuja de dinero fácil de
Greenspan al revertir la caída de los precios del petróleo. El FOME
fue obligado a responder con cambios en la tasa de inflación, que ya
no eran mantenidas bajas por el declive en los precios del petróleo.
Puesto que el dinero fácil solo estimuló la especulación que no
produce un crecimiento real, la burbuja de dinero fácil del 2000 se
convirtió en la actual burbuja de deuda como activo. El dinero
inteligente se dio cuenta en el 2000 que la marcha del mercado hacia
el petróleo a 50 dólares estaba ya activa. Y en el 2005, el petróleo
a 50 dólares pareció darle una segunda vida a la burbuja de deuda
como activo de Greenspan, mucho de lo cual dio a parar en el sector
inmobiliario. Si el petróleo cae a 25 dólares el barril, la burbuja
de deuda como activo reventará con una gran explosión.
El
petróleo y la globalización comercial de la OMC
El
petróleo no está incluido en el régimen de la Organización de
Comercio Mundial (OMC) porque no es una materia prima que pueda ser
producida a voluntad por cada nación, indiferentemente de la
eficiencia. Los países productores son miembros de un monopolio
natural que no tiene competencia abierta. Sin embargo, la OPEP es un
cartel. Como tal, eventualmente entrará en conflicto con las políticas
de competencia de la OMC.
Bajo
las reglas de la OMC, las naciones productoras de petróleo no se les
puede acusar de fijación de precios si ellos intervienen para afectar
los precios del mercado. La OPEP, el Fondo Monetario Internacional
(FMI) y la OMC están entre las organizaciones internacionales más
relevantes. El régimen de la OMC impone una reglas draconianas de
libre mercado sobre el comercio excepto en petróleo y divisas,
mientras que la OPEP abiertamente practica la manipulación
intergubernamental de los precios del petróleo y el FMI actúa como
el policía mundial en defensa de la hegemonía del dólar.
Los
economistas neoliberales no ven a la OPEP ni al FMI como monopolios
restrictivos del comercio, argumentando que sus dominios separados de
petróleo y divisas no son parte de las preocupaciones del régimen de
la OMC. Las intervenciones gubernamentales concertadas en contra de
las fuerzas del mercado en los precios del petróleo y en las divisas
son toleradas en el nombre de la necesidad de corregir las fallas del
mercado. El hecho es que el término "mercado" es un nombre
equivocado para las transacciones de petróleo y de divisas. Estos
elementos de consumo cambian de mano no en el mercado, pero en un
espacio localizado dentro de un esquema estructurado por un centro de
control en un régimen neofeudal.
Una
clave fundamental para entender la operación de la OPEP es la batalla
interna por la cuota del mercado entre los miembros de la Organización,
causando una sobreproducción más alta que lo que es ventajosa,
incluso para el interés global del cartel. La discontinuidad de la
producción de Irak e Irán, fueron causadas durante el conflicto Irán
e Irak entre 1980 y 1988. Una segunda discontinuidad ocurrió en 1990
cuando Irak invadió a Kuwait y se desató la Guerra del Golfo. Una
tercera discontinuidad ocurrió cuando EEUU invadió a Irak en el
2003. Un cuarta discontinuidad está pendiente a partir de la carrera
de Irán por desarrollar poder nuclear.
Como
un país fundamentalmente productor de petróleo, Irán necesita del
poder nuclear para uso civil tanto como Newcastle, que es un productor
de carbón, necesita del petróleo. Obviamente, existen otras agendas.
La OPEP fue formada en 1960 con cinco miembros fundadores, Irán,
Irak, Kuwait, Arabia Saudita y Venezuela. A finales de 1971, seis
naciones más se unieron al grupo: Qatar, Indonesia, Libia, Emiratos
Arabes, Argelia y Nigeria. De todos, solo Venezuela no es un país islámico.
La OPEP emergió como un cartel influyente solo después del embargo
de petróleo árabe que comenzó el 19 de octubre de 1973, y finalizó
el 18 de marzo de 1974. Durante este período, el precio por el petróleo
ligero saudí de referencia, se incrementó de 2.59 dólares en
septiembre de 1973 a 11.65 dólares seis meses más tarde, en marzo de
1974. Desde entonces, la OPEP ha sentado los precios para petróleos
de referencias de varios tipos en el mercado mundial.
Los
precios del petróleo cayeron por debajo de los 10 dólares luego de
la crisis financiera asiática en 1997. Hacia 1984, los efectos de los
siete años de precios altos habían hecho impacto en la demanda por
ahorro energético y uso eficiente en las residencias domésticas y en
los procesos industriales y también un aumento sustancial en
eficiencia en el uso de combustible en los automóviles, sin mencionar
las nuevas formas competitivas de usar el carbón.
Al
mismo tiempo, la producción de crudo se estaba incrementando
alrededor del mundo, estimulando el alza de los precios. Durante este
período, la producción total de OPEP se mantuvo relativamente
constante, alrededor de 30 millones de barriles diarios. Sin embargo,
la cuota de mercado de la OPEP decreció desde por encima de los 50 dólares
en 1974 a 47 dólares en 1979. La pérdida de la cuota de mercado fue
causada por los incrementos en producción de los productores no
miembros de OPEP alrededor del mundo. Los altos precios del crudo
causados por los recortes de producción de OPEP había hecho que la
exploración fuese más provechosa para todo el mundo, no únicamente
para OPEP. Muchos productores no miembros de OPEP alrededor del mundo
se apresuraron a aprovecharse de ello.
Los
rápidos incrementos del petróleo desde 1980 sirvieron para acelerar
el interés sobre eficiencia energética. En EEUU, la conservación
ayudó a crear incentivos fiscales y nuevas regulaciones. Las bruscas
alzas de producción no OPEP alimentaron los altos precios fueron
compuestos por la desregulación de los precios del crudo doméstico
en EEUU. La demanda global de petróleo había alcanzado su punto máximo
en 1979 y se hizo evidente que la única forma que la OPEP podía
mantener los precios era reducir aún más la producción. La OPEP
redujo un tercio de su producción total durante la primera mitad de
los años 80. Como resultado, la cuota de mercado del cartel cayó por
debajo del 30 por ciento.
Los
productores no miembros de OPEP obtuvieron pequeñas ganancias a
partir de los altos precios, más cuota de mercado, y una expansión
en las reservas probadas por definición. Al observar la cuota de
producción de los miembros de la OPEP dentro de la organización y no
las cuotas en de la producción mundial, se podía notar que durante
la primera mitad de los años 80, que Arabia Saudita estaba actuando
como un productor oscilante para el cartel en su intención de
apuntalar la baja de los precios.
Hacia
1986, los sauditas se cansaron de jugar este papel, puesto que los
otros miembros de la OPEP estaban abusando de las cuotas a costa de
Arabia Saudita. Como respuesta, Arabia Saudita rápidamente incrementó
su producción, causando un gran colapso a nivel de precios. Esto creó
un auge petrolero en las economías consumidoras de petróleo y una
recesión en las economías productoras de petróleo. Pero puesto que
las economías productoras de petróleo eran consumidores de productos
manufacturados por las economías consumidoras de petróleo, la recesión
en las economías productoras de petróleo causó una recesión
global, como se reflejó en 1987 con las caídas de las bolsas en
EEUU.
Se
necesitaron casi tres años para la recuperación de los precios del
petróleo. Los precios bajos si tuvieron un efecto beneficioso a largo
plazo para la OPEP. Ellos estimularon el incremento del consumo y
detuvo el incremento de la producción en casi todo el mundo, causando
entre otras cosas la depresión petrolera de Texas. A finales de la década
de los 80, los precios finalmente alcanzaron su estabilización. A lo
largo de finales de los 80, sin embargo, cuando los precios cayeron,
las empresas perforadoras quebradas arrastraron consigo los bancos de
Texas, causando que toda la economía de Texas, dominada por el petróleo,
entraran en convulsión.
Hoy,
en un mercado de deudas globalizado, si un prestatario principal
quiebra en Texas, solo afectaría a pequeñas unidades aisladas de
bonos de seguridad respaldados con activos comerciales libres de
riesgo y guardados en innumerables portafolios financieros alrededor
del mundo. El efecto, sería tan difuso que nadie lo notaría. El
seguro de deudas ahora se cuenta globalmente en más de 4 billones de
dólares, elevándose de 375000 millones de dólares en 1985.
La
OPEP, o cualquier otro cartel, enfrente problemas de optimización en
sus intentos por controlar los precios. El problema es determinar el
nivel de producción que responda a los objetivos colectivos de altos
precios con mayor volumen en el mayor período sustentable. Para la
OPEP, esto significa mantener los niveles de producción que aseguren
los más altos precios posibles sin estimular la producción
competitiva fuera de la OPEP o medidas significativas de conservación
por parte de los consumidores alrededor del mundo.
El
problema con el petróleo barato
Muchas
veces se ha descuidado el hecho de que EEUU sea el mayor productor de
petróleo. En realidad, antes del descubrimiento de petróleo en el
Medio Oriente en los años 30, EEUU era el mayor exportador de petróleo.
"Petróleo para las lámparas chinas" era el eslogan del
monopolio Standard Oil. No está claro que el petróleo barato sea un
interés nacional en EEUU. El petróleo barato distorsiona la economía
de EEUU de manera destructiva. En años recientes de petróleo barato,
el avance en la conservación del ambiente ha sido abandonado.
Hasta
este año, los consumidores estadounidenses compraban vehículos
utilitarios de ocho cilindros que hacían solo ocho millas por galón
(29 litros por cada 100 kilómetros), así como convertibles con aire
acondicionado. Aún con 2 dólares (53 céntimos el litro) la
gasolina, los viajeros solo tenían que enfrentar 500 dólares de
incremento anual en su consumo de gasolina. Los precios de los vehículos
se han incrementado más rápido que los precios de la gasolina en décadas
recientes. Por supuesto, el resto del mundo, fuera de los EUA, ya
operaban con 4 dólares (más de 1 dólar por litro) los combustibles
desde hacía mucho tiempo.
Es
una axioma económico que los precios de un producto excesivamente
bajos, generan abusos de ese producto. Esta verdad puede ser observada
con el agua, aire, petroquímicos y energía. También es verdad para
el trabajo y el capital. Los altos costos laborales motorizan el
crecimiento productivo. La expresión favorita de Greenspan es
"Los peores préstamos se hacen en los mejores momentos".
A
la OPEP se le ha permitido asumir el papel de un cartel efectivo solo
por placer de los EEUU. La existencia de la OPEP le sirve a los EEUU
por varios propósitos geopolíticos muy convenientes. Evade la
oposición política al régimen internacional de petróleo
mayoritariamente de EEUU hacia la organización mayoritariamente árabe
e islámica: sin embargo, la salud de la OPEP estás inseparablemente
unida a la salud de las corporaciones energéticas occidentales que
controlan todas las operaciones aguas abajo. La OPEP es un ejemplo de
cómo el nacionalismo económico puede ser adoptado dentro de la
globalización occidental dominada por el neoliberalismo.
Los
precios del petróleo excesivamente altos, por su puesto, son tan
perniciosos para la economía como los bajos precios del crudo. La última
baja en los precios del crudo tuvo impactos inmediatos en el segmento
de exploración de la industria. Coincidente con eso fue el descenso
en ventas y equipos manufacturados para petróleo y gas. Otro segmento
de la industria que sintió la presión de los descensos del precio
petróleo fueron las empresas de servicios de petróleo y gas.
De
acuerdo a James Williams de WTRG Economics, los precios del petróleo
se comportan como cualquier producto, con amplias oscilaciones de
precios en tiempos de escasez o de exceso de suministro. Los precios
locales en EEUU estaban intensamente regulados a través de la
producción o el control de precio durante casi todo el siglo 20. En
la era posterior a la Segunda Guerra Mundial, los precios promediaron
19.27 dólares por barril de 1996. Durante el mismo período, el
precio medio para el crudo era 15.27 dólares a precios de 1996.
Esto
significa que solo la mitad del tiempo entre 1947 y 1997 los precios
del petróleo se excedieron 15.26 dólares por barril. Los precios
excedieron 22 dólares por barril en respuesta al conflicto en el
Medio Oriente. En 1972, 3.50 dólares de petróleo se traduce a 11.50
en dólares de 1996 y en 16.29 en dólares del 2005.
La
visión a largo plazo es la misma
Desde
1869, los precios del crudo estadounidense ajustado a la inflación
han promediado 18.63 dólares por barril en dólares de 1996.
Cincuenta por ciento del tiempo, los precios se mantuvieron por debajo
de los 14.91 dólares. Usando la historia a largo plazo como guía,
aquellos arriba de la corriente del segmento de la industria del crudo
estructuraron sus negocios de manera que pudieran operar de manera
ventajosa por debajo de los 15 dólares por barril la mitad del
tiempo. Los precios del crudo antes del embargo se ubicaron entre los
2.50 y los 3 dólares desde 1948 hasta el final de los años 60.
El
precio del crudo subió de los 2.50 dólares en 1948 a los 3 dólares
en 1957. Cuando se equiparan a dólares de 1996, una historia
totalmente diferente emerge. En dólares de 1996, los precios del
crudo fluctuaron entre los 14 y los 16 dólares durante ese mismo período.
El aparente incremento del precio era para mantenerse a nivel de la
inflación. Desde 1958 a 1970, los precios se estabilizaron alrededor
de 3 dólares el barril, pero en términos reales, el precio del crudo
había descendido desde por encima los 15 dólares a por debajo de los
12 dólares por barril a dólares de 1996. El descenso en el precio
del crudo cuando era ajustado a la inflación se exacerbó en 1971 y
1972 con la debilidad del dólar.
Los
países miembros sintieron una baja en el valor real de su crudo desde
la fundación de la OPEP. Durante el período de posterior a la
Segunda Guerra mundial, los países exportadores se dieron cuenta que
la demanda creciente de su crudo fue recompensado con un declinar del
40 por ciento en el poder de compra del precio del barril hasta marzo
de 1971, cuando el balance de poder cambió. Ese mes, la Comisión del
Ferrocarril de Texas estableció una cuota del 100 por ciento por
primera vez. Esto significó que los productores tejanos no estaban ya
limitados por la cantidad de petróleo que podían producir. Mucho más
importante, esto significaba que el poder para controlar los precios
del crudo se trasladaba del cartel estadounidense (Texas, Oklahoma y
Luisiana) hacia la OPEP.
En
1972, el precio del crudo era de 3 dólares y a finales de 1974 se había
cuadriplicado a 12 dólares. La Guerra de Yom Kippur comenzó el 5 de
octubre de 1973. EEUU y otros países occidentales le dieron un fuerte
apoyo a Israel. Para castigar tal apoyo, las naciones árabes
exportadoras de petróleo impusieron un embargo a las naciones que
apoyaban a Israel. Las naciones árabes redujeron la producción en 5
millones de barriles diarios. Cerca de un 1 millón de barriles
diarios fueron cubiertos con el incremento de producción de países
no árabes. La pérdida neta de 4 millones de barriles diarios se
extendió hasta marzo de 1974 y representó el 7 por ciento de la
producción petrolera del mundo occidental. Cualquier duda de que la
habilidad para controlar los precios del crudo había pasado de los
EEUU a la OPEP fue levantada durante el embargo árabe de 1973. La
extrema sensibilidad de los precios para suplir la escasez se hizo
bien aparente, aunque obviamente insostenibles a largo plazo.
Los
precios se incrementaron en 400 por ciento en seis cortos meses. El
salto abrupto, no el precio alto en sí mismo, causó la inestabilidad
que dañó las economías de EEUU y otras naciones occidentales.
Desde
1974 a 1978, el precio del crudo se incrementó a una marcha moderada
desde los 12 dólares a los 14 dólares el barril, mayormente debido a
los ajustes en la demanda moderada por los incrementos de suministros
de fuentes alternativas. Al ser ajustados a la inflación, los precios
se mantuvieron constantes durante este período. La guerra entre Irán
e Irak condujo a otra rueda de incrementos en 1980. La revolución
iraní dio como resultado la pérdida de 2 a 2.5 millones de barriles
diarios entre noviembre de 1978 y junio de 1979. Al comenzar los años
80, la producción de crudo de Irak cayó a 2.7 millones de barriles
diarios y la de Irán en 600.000 barriles diarios durante la guerra.
La combinación de éstos dos eventos dio como resultado que los
precios se duplicaran de 14 dólares en 1978 a 35 dólares por barril
en 1981. El rápido incremento en los precios del crudo en éste período
hubiese sido mucho menor si no fuese por las políticas energéticas
de EUA.
Los
controles de precios en los Estados Unidos
Los
EEUU impusieron controles de precio a la producción doméstica
intentando minimizar el impacto del incremento de precios en
1973–74. El resultado obvio de los controles de precio fue que los
consumidores de crudo estadounidenses pagaron 48 por ciento de más
por crudo importado que por la producción doméstica, mientras los
productores estadounidenses ganaron menos. En un corto plazo, la
recesión inducida por el aumento de precios de 1973–74 se hizo
menos dolorosa por el control de precio del crudo. Sin embargo, sin
control de precios, la exploración y la producción hubiesen sido
mucho mayores, haciendo contrapeso al descenso económico. Los precios
altos encarados por los consumidores podrían haber resultado en todavía
más bajas tasas de consumo: los automóviles serían mucho más
eficientes en el consumo de gasolina, las residencias y edificios
comerciales tendrían mejores aislantes y las mejoras en la eficiencia
energética industrial hubiese sido mayor de lo que fueron en dicho
período, y así, moderar la recesión. Como consecuencia, EEUU sería
menos dependiente de las importaciones entre 1979–80 y el incremento
del precio como respuesta a las interrupciones de los suministros de
iraníes e iraquíes, hubiesen sido menos significativos.
La
OPEP raramente ha sido efectiva como un cartel. Durante el período de
rápidos incrementos de crudo entre 1979–80, el primer ministro
Ahmed Yamani repetidamente alertó a los miembros de la OPEP que los
altos precios conducirían a una reducción de la demanda. Por
ejemplo, la empresa Occidental Oil de Armand Hammer se unió al
Ministerio de Carbón de China para exportar combustible derivado del
carbón y basado en un precio de 50 dólares el crudo, estaba
destinado al fracaso financiero. El proyecto del carbón en China
fracasó cuando los precios del crudo cayeron en 1986.
Los
rápidos incrementos del precio causaron algunas reacciones entre los
consumidores: mejor tipo de aislamiento térmico para las nuevas
casas, incremento de aislamiento térmico para las viejas casas, más
eficiencia energética en los procesos industriales, y automóviles
con bajo consumo de combustible, todo bajo varias formas de subsidios
o liberación de impuestos. Estos factores, junto a la recesión
global, causaron una reducción en la demanda que condujo a una mayor
caída de los precios del crudo. Desafortunadamente para la OPEP,
mientras la recesión global era temporal, nadie se ocupó de remover
los aislamientos térmicos de sus hogares o reemplazar las plantas y
equipos energéticos cuando la economía se recuperó. Mucha de la
reacción al incremento del precio del petróleo al final de la década
fue permanente y no respondió a la baja de los precios con incremento
en la demanda del crudo.
Desde
1982 a 1985, la OPEP intentó establecer cuotas de producción
suficientemente bajas como para estabilizar los precios. Estos
intentos fracasaron pues varios miembros de la OPEP continuaron
produciendo por encima de sus cuotas. Durante la mayor parte de éste
período, Arabia Saudita actuó como el productor oscilante, cortando
su producción para atajar la caída de los precios, como ahora hace
para atajar su incremento. En agosto de 1985, los sauditas, cansados
de su papel, vincularon los precios de su crudo al mercado puntual
para crudos y a principios de 1986, incrementó su producción de 2
millones de barriles diarios a 5 millones de barriles diarios. Los
precios cayeron por debajo de los 10 dólares el barril a mitad de año.
China tenía un nuevo ministro del carbón en ese mismo año.
En
diciembre de 1986, un acuerdo en la OPEP para establecer el precio a
18 dólares el barril ya se estaba desmoronando al mes siguiente. Los
precios se mantuvieron débiles. El precio del crudo subió en 1990
debido a la incertidumbre asociada a la invasión iraquí a Kuwait y
la consiguiente Guerra del Golfo. A los pocos minutos de los primeros
bombardeos contra Irak en enero de 1991, la Casa Blanca anunció que
el presidente Bush padre había autorizado disminuir la Reserva Estratégica
de Petróleo – REP (Strategic Petroleum Reserve – SPR), y la
Agencia Internacional de Energía – AIE (International Energy Agency
– IEA) activó el plan el 17 de enero. Después de la crisis
petrolera de 1973–74, la AIE fue creada como un grupo corporativo
con la mayoría de los miembros de la Organización para la Cooperación
y Desarrollo Económico (OCDE), cuyo objetivo era responder rápida y
efectivamente en emergencias futuras de petróleo y reducir la
dependencia del mismo.
Los
precios del crudo cayeron a casi 10 dólares el barril en la siguiente
ronda de negocios, cayendo por debajo de los 20 dólares por primera
vez desde la invasión iraquí a Kuwait. La caída del precio del petróleo
fue atribuida a noticias optimistas que reportaban que las fuerzas
aliadas habían anulado la fuerza área iraquí y la disminuida
posibilidad, a pesar de la guerra, de mayores amenazas al suministro
mundial de petróleo. El plan de la AIE y la disminución de la REP
parecieron innecesarios para ayudar a calmar los mercados, y hubo
cierta crítica respecto a eso. Sin embargo, más de 30 millones de
barriles de petróleo de la REP se colocaron en oferta, y 17.3
millones de barriles se vendieron y entregados en 1991. Pero luego de
la guerra, los precios del crudo entraron en un descenso mantenido
hasta 1994, cuando los precios de una inflación ajustada obtuvieron
su más bajo nivel desde 1973. De repente, el ciclo del precio apareció.
Con una economía fuerte en los EUA y una creciente economía en Asia,
el incremento en la demanda contribuyó a la constante recuperación
del precio bien entrado el año 1997. Esto acabó abruptamente cuando
el impacto de la crisis financiera asiática en 1997 fue subestimada
por la OPEP, por consejo del FMI. Ese diciembre, la OPEP incrementó
sus cuotas en un 10 por ciento, a 27.5 millones de barriles diarios,
pero el rápido crecimiento de las economías asiáticas llegó a su
fin y se invirtió la dirección.
El
cómputo de las plataformas marinas
La
cuenta rotativa de las plataformas petroleras provee el número
promedio de plataformas de perforación que están activas en la
exploración de petróleo y gas. La perforación de un pozo es de alto
riesgo, una apuesta de inversión intensiva de capital sobre las
expectativas de un retorno basado en la producción del crudo o gas
natural en un mercado incierto. El conteo de las plataformas es uno de
los principales indicadores de la salud en el segmento de exploración
de crudo y gas de la industria petrolera. En un sentido más
verdadero, es un indicador de la confianza que tiene la industria del
petróleo y gas sobre su propio futuro. A finales del embargo
petrolero árabe en 1974, el conteo dio por debajo de 1.500
plataformas. Se elevó en forma constante desde 1979 con los precios
regulados del crudo hasta más de 2000. Desde 1978 al comienzo de
1981, los precios del petróleo doméstico en EEUU explotó como
resultado de la combinación del rápido crecimiento en los precios
energéticos mundiales y la desregulación de los precios domésticos.
Los
pronósticos de un barril a 100 dólares alimentaron la perforación
frenética. Hacia 1982, el número de plataformas rotatorias
funcionando se había más que duplicado. La cumbre en la perforación
ocurrió más de un año después de que los precios del petróleo
entrasen a un descenso inclinado que continuó hasta el colapso de los
precios en 1986. El retraso anual entre los precios del crudo y el
conteo de perforación desapareció con el colapso de los precios. En
los siguientes años, los países petroleros se caracterizaron por las
quiebras, fallas bancarias y alto nivel de desempleo. Los
inversionistas de Hong Kong, Tokio, Singapur y Londres, también
cayeron junto a ellos. Varias tendencias se establecieron en la estela
del colapso de los precios del crudo.
El
retraso de más de un año para la perforación responder a los
precios del crudo se redujo a pocos meses. Como cualquier otra
industria que pasa por momentos difíciles, las empresas petroleras
emergieron mucho más astutas y más ágiles. Los participantes de la
industria, banqueros e inversionistas estaban mucho más al tanto de
los riesgos en los movimientos del precio. Las compañías
familiarizadas desde hacía tiempo con análisis de riesgos geológicos
agregaron el riesgo del precio a sus criterios de decisión. La
protección financiera entró en el juego de la construcción de
modelos de riesgo gerencial.
El
uso frecuente de data sísmica tridimensional redujo el riesgo de
perforación. La perforación direccional y horizontal condujo a la
mejor producción de muchos reservorios. Instrumentos financieros se
usaron para limitar la exposición de los movimientos de los precios.
El cálculo de las perforaciones es, ciertamente, un buen indicador de
actividad, pero no es un indicador del éxito. Después que un pozo es
perforado, se clasifica ya bien sea pozo petrolero, de gas o un seco.
El porcentaje de pozos determinados como de petróleo o de gas es
frecuentemente usado como indicador de éxito, usualmente llamado la
tasa de éxito.
Inmediatamente
después de la Segunda Guerra mundial, el 35 por ciento de los pozos
perforados fueron secos. Este porcentaje se incrementó a 43 por
ciento al final de los años 60. Esto descendió constantemente
durante los años 70 hasta alcanzar el 30 por ciento a final de una década.
Esto fue seguido por un nivel o incremento modesto a través de los años
80. A comienzos de 1990, justo después de las fuertes lecciones del
colapso de los precios, las tasas no ejecutadas disminuyeron dramáticamente
al 23 por ciento.
Estas
tasas son observadas de cerca por los inversionistas. Puesto que el
porcentaje de las tasas ejecutadas son mucho más bajas para los
riesgos de exploración de pozos, un cambio en el énfasis alejado del
desarrollo se podría esperar como resultado en una baja en las tasas
ejecutadas global es. Esto, sin embargo, no era el caso. Un examen de
las tasas ejecutadas para el desarrollo y exploración de pozos tiene
el mismo patrón general.
Los
precios del petróleo son fundamentalmente políticos
El
descenso de pozos secos se relacionó con los precios. Mientras más
alto el precio, menos pozos secos. Algunos argumentarán que los períodos
de descenso en perforaciones exitosas son el resultado del hecho que
cada año hay menos petróleo que descubrir. Si la industria no
desarrolla una mejor tecnología y experticia cada año, las tasas
ejecutadas de petróleo y gas deberían declinar naturalmente.
Sin
embargo, esto no explica los períodos de incremento. El incremento de
1970 estuvo más relacionado con la tecnología. Cuando un pozo es
perforado, el hecho es que si se encuentra petróleo o gas no
significa que el pozo será asumido como un pozo productivo. El factor
determinante es el precio económico (aunque los precios del petróleo
son fundamentalmente políticos). Si el pozo puede producir suficiente
petróleo o gas a los precios anticipados para cubrir los gastos de
terminación y de los costos de producción actuales, el pozo se pondrá
en producción. De otra forma, es un pozo seco económicamente incluso
si se encuentra petróleo o gas. La conclusión es que si los precios
reales se incrementan, podremos esperar un porcentaje mayor de pozos
exitosos. Inversamente, si los precios declinan, lo opuesto es real.
Así, los precios altos incrementan el suministro, sin importar las
condiciones naturales y la tecnología.
La
tasa de éxito se incrementó en los 90, sin embargo, no se puede
explicar por los precios altos únicamente. Estos incrementos también
se debieron claramente a las mejoras tecnológicas. El uso frecuente y
mejoramiento de la data sísmica tridimensional combinada con la
perforación horizontal y direccional. Más dramático fue el
porcentaje de la exploración de pozos completados. En los años 90 la
tasa de ejecución se elevó de 25 a 45 por ciento.
El
cálculo de sobre–trabajo en plataformas petroleras es un indicativo
de la inversión de la industria en el mantenimiento de pozos de petróleo
y gas. El conteo de sobre–trabajo de Baker–Hughes incluye
plataformas asociadas a la producción de tuberías en un pozo que está
a 1.500 pies (457 metros) o más de profundidad.
La
mayoría de los sobre–trabajos se asocian con los pozos petroleros.
Las plataformas de sobre–trabajo se usan para sacar tubos que van a
ser reparados o para reemplazar barras, bombas o productos tubulares
que están sujetos al desgaste o corrosión. Un bajo nivel de
actividad sobre–trabajo es particularmente preocupante porque es
indicativo de que el mantenimiento ha sido pospuesto. Cuando los
operadores encuentran niveles bajos de dinero en efectivo, los
sobre–trabajos se atrasan lo más posible. La actividad de los
sobre–trabajo afecta la producción de tuberías, barras y bombas.
Las compañías de servicio de cubrimiento de tuberías y otros
productos tubulares son fuertemente afectadas. Esto por supuesto
conduce a la baja de suministros y a precios altos. Los precios altos
invierten el proceso, el cual acaba con precios bajos más tarde. El
petróleo a 50 dólares mantendrá el sector expandiéndose por un
tiempo.
La
OPEP, los independientes y los costos de extracción en Estados Unidos
En
un noviembre crítico de 1998, la reunión de la OPEP fracasó en
revertir el descenso de los precios del petróleo. En 1997, la OPEP
tuvo también tuvo un temprano fracaso cuando aprobó un 10 por ciento
de cuota cuando las economías asiáticas entraron en depresión
prolongada luego de la crisis financiera. Como resultado, la OPEP,
hasta el alza reciente de los precios del petróleo que comenzaron
alrededor del 2000, experimentaron los precios más bajos, después de
ajustarse la inflación, desde los días del preembargo de 1972.
Las
cuotas de mercado y el precio son los temas recurrentes en las
reuniones de la OPEP. El problema es que no se puede tener las dos por
mucho tiempo. Al incrementar la cuota de mercado, la OPEP debe
incrementar la producción suficientemente como para llevar los
precios a un punto que no sea económico para los productores fuera de
la OPEP mantener las actuales tasas de producción.
Desafortunadamente
para la OPEP, la total realización del impacto de los bajos precios
en países no miembros de la OPEP solo podrás ser efectuado durante
varios años. El efecto de los bajos precios es mayor en los países y
áreas con mayor exploración y costos de producción. La producción
terrestre en áreas con altos costos de elevación usualmente es la
primera en reducir actividades. Por las decisiones a largo plazo
involucradas, los productores costa afuera frecuentemente toman más
tiempo en reaccionar a los bajos precios.
El
término "independiente" en el negocio petrolero
generalmente se aplica a un productor de petróleo o gas que no es
propietario de facilidades aguas abajo tales como refinerías,
distribución de gasolina o diesel, o estaciones de servicio de
gasolina minorista. En 1998, un sondeo realizado en 24 de las mayores
compañías estadounidenses indicó que en promedio, costaba 4.48 dólares
"encontrar" un barril de petróleo y 4.12 dólares
producirlo. Esto significa que no hay ganancias para este grupo por
debajo de los 8.60 dólares por el barril de petróleo nuevo y no hay
flujo de liquidez positivo en operaciones por debajo de 4.12 dólares
por barril.
Por
supuesto, los promedios industriales son absolutamente diferentes de
la realidad específica para cualquier compañía. Los costos de
producción promedio son solo eso, promedios. Muchos campos petroleros
tienen mayores costos, en muchos casos, tanto como cuatro veces en
promedio. Muchos pequeños productores independientes cayeron
financieramente antes del aumento de los precios del petróleo. Los
independientes habían reducido su fuerza de trabajo en un 20 por
ciento y pararon en un 50 por ciento su producción. Cualquier otra
reducción de producción podría causar un daño significativo a las
reservas. Una compañía reportó que había levantado el costo de 8 dólares
el barril, pero solo recibía un promedio de 6.80 dólares por barril.
Los
comerciantes observan los precios del crudo por medio de las ventanas
del NYMEX, Bolsa de Intercambio Comercial de Nueva York (New York
Mercantile Exchange) o del IPE, Bolsa de Intercambio Internacional de
Petróleo (Internacional Petroleum Exchange), pero ninguno de los
precios del NYMEX o del IPE es el precio que los productores reciben.
El NYMEX no es sólo una de las mayores bolsas de productos del mundo,
sino uno de las más innovadoras y dinámicas. Los mercados de energía
y metales de la bolsa de intercambio proveen de un ancho espectro de
instrumentos para el comercio y la gerencia de riesgos, con más de
130.000 contractos de opciones totales de energía negociados
diariamente.
El
IPE, establecido en Londres, es la bolsa principal de energías
futuras y opciones de intercambio de Europa, proveyendo de un mercado
altamente regulado donde los participantes industriales pueden futuros
y opciones para minimizar la exposición de sus precios en el mercado
físico energético. Más de 8 billones de dólares diarios en valores
subyacentes se negocian en el IPE. El precio que un productor recibe
está influenciado fuertemente por su ubicación y su calidad, y en
casi todos los casos, el precio es significativamente menos que los
precios establecidos en las distintas bolsas. El 29 de diciembre de
1998, el Brent de febrero del IPE cerró a 10.61 dólares y el crudo
ligero de febrero del NYMEX cerró a 11.70 dólares. En la misma
fecha, uno de los mayores vendedores de petróleo crudo ofrecía
comprar crudo por tan poco como la mitad de esa cifra. Los futuros de
junio de 2005 se estaban negociando a 46.80 dólares y los de
noviembre del 2005 se estaban negociando en 51.17 dólares el lunes de
esta semana.
Influencia
del petróleo barato
El
impacto de los bajos precios en la industria es significativo. En
octubre de 1999, el empleo en la extracción de petróleo y gas había
bajado 7.2 por ciento desde 1997. En el mismo período en los EEUU, el
empleo global subió a 2.3 por ciento. Esto da una brecha en la tasa
de empleo de casi un 10 por ciento. Cuando la información del resto
del año se dio a conocer, la brecha se amplío aún más. Sería aún
más extremo si la estadística pudiese aislar la extracción del petróleo
de la extracción del gas natural. En muchas compañías de gas habían
estado subsidiando al petróleo, y el gas no lo estaba haciendo del
todo bien. Las diferentes posiciones de los principales candidatos en
la campaña presidencial del año 2000 en los EEUU, el vicepresidente
Al Gore y George W. Bush, el gobernador de Texas, comenzaron a tener
sentido político cuando se comparaban con esta información.
Las
compañías del sector petrolero habían estado despidiendo a sus
trabajadores menos experimentados pero pagados, pero los cortes se
estaban desplazando hacía arriba en la escalera profesional. Si los
precios no se hubiesen recuperado como lo hicieron, la industria
hubiese perdido un valioso capital humano. Este era entonces el dilema
del productor: perder talento, perder reservas, o perder el negocio.
En muchos casos, serían los tres. Es por esto, que el petróleo
barato no está entre los intereses de los EEUU.
La
causa inmediata del problema de los precios actuales del petróleo es
el auge de la deuda, y de la recuperación asiática, absorbiendo más
de lo común los inventarios comerciales regulares. Los productores
como los del Mar del Norte podrían responder incrementando su
levantamiento, pero el momento adecuado para hacerlo en gran escala va
de 5 a 10 años. Arabia Saudita puede responder a gran escala en pocos
meses, "solo taladrando con hacer otro hueco en el piso",
pero esa es algo que sirve para comprender las políticas internas de
la OPEP explicadas anteriormente. En términos prácticos para un
futuro cercano, las reservas sauditas solamente y para toda intención
y propósito son infinitas.
(*)
Henry Liu es presidente del Grupo Inversionista Liu con sede en Nueva
York.
|