Crisis petrolera
mundial

 

El verdadero problema del petróleo a 50 dólares el barril (Primera parte)

Por Henry C. K. Liu (*)
Infomoreno N° 109, 09/07/05

Resumen: el autor hace un análisis amplio de la influencia del petróleo en el conjunto de la economía. Muchas de sus consideraciones son realizadas a partir de la visión de los Estados Unidos y de los países importadores de crudo. Se incluye una primera parte del artículo publicado en Global Economy, el 26 de mayo de 2005. InfoMoreno lo ha tomado de la lista Reconquista Popular que se edita en Buenos Aires y su traducción se debe a Mercedes Gardner, de la lista Redial Simón Bolívar. En el próximo número de InfoMoreno se publicará la 2º y última parte

Después de que los precios del petróleo alcanzaron los 58 dólares el barril a principios de abril (de 2005), actualmente se mantienen alrededor de 50 dólares, la Casa Blanca anunció que deseaba el regreso a 25 dólares el barril. Hay una falsa idea de que si las cosas pudiesen regresar a lo que fueron en tiempos pasados cuando la vida era mejor, hoy esta vida sería tan buena como aquella. Desafortunadamente, no todo tiempo pasado fue mejor pues lo que lo hace que sea bueno casi siempre es la mala memoria.

El problema con el capitalismo de mercado es que mientras los mercados suben o bajan, nunca se estacionan en el mismo nivel. El término "ciclo económico" es una expresión equivocada pues el final de un ciclo es un punto bien distinto al del comienzo del mismo. Un término más ajustado podría ser "espiral económica", ya bien desde arriba o desde abajo, de un lado o de otro.

El petróleo es un buen ejemplo para observar ésta verdad del mercado. Cuando el barril de petróleo sube a 50 dólares y se mantiene allí por un período prolongado, los cambios que se operan en el mercado se convierten en hechos normalizados. Estos cambios van más allá de las fluctuaciones del precio del petróleo para generar una economía diferente. A continuación, se presentan 10 nuevos hechos económicos creados a partir del barril a $50.

Los diez nuevos hechos

Hecho 1: Las transacciones relacionadas con el petróleo que involucran la misma cantidad material, involucran un mayor flujo de capital con cada barril de petróleo generando 50 en vez de 25 dólares. Estados Unidos de América consume actualmente 20 millones de barriles diariamente, cerca del 25 por ciento del consumo mundial estimado en 84 millones de barriles diarios. A 50 dólares el barril, la cuenta agregada por consumo de petróleo para USA llega a 1000 millones de dólares diarios, 365 mil millones de dólares al año, un 3 por ciento del producto interno bruto (PIB). Cerca del 60 por ciento del consumo en EUA es importado a un costo de 600 millones de dólares diarios, o 219 mil millones de dólares anuales. La importación de petróleo y gas es el más grande componente del déficit comercial y no es importado de Japón ni de China.

Cuando el precio del crudo sube, los consumidores pagan más por la calefacción y la nafta, las aerolíneas pagan más por el kerosén para aviación, las compañías de servicio pagan más por el petróleo, las compañías petroquímicas pagan más por la materia prima, y toda la economía paga más por electricidad. Ahora, esos pagos extras no desaparecen en un hueco negro en el universo. Van a parar al bolsillo de alguien en forma de renta y se traduce en dividendos para algunas compañías y en pérdidas para otras. En otras palabras, los altos precios energéticos no sacan el dinero fuera de la economía; solo hacen que las ganancias se desplacen de lugar, de una compañía a otra.

Más de 200 billones de dólares al año van a parar a las compañías petroleras extranjeras quienes tienen que reciclar luego esos petrodólares, convirtiéndolos en Bonos del Tesoro u otro activo en dólares como parte de las reglas del juego de la hegemonía del dólar. La sencilla verdad es que el alza en el valor monetario de los recursos aumenta la riqueza monetaria de la economía.

El segundo hecho

Hecho 2: Puesto que la energía es una commodity básica, y el petróleo es predominante una fuente energética, el alto costo energético se traduce en un alto costo de la vida, que también puede incrementar la calidad de vida si el ingreso puede mantenerse en subida. El alto costo energético se traduce en una reducción de consumo en otros sectores a menos que los altos ingresos puedan generados por el incremento del flujo de capital. Desafortunadamente, en la economía de mercado moderna, el incremento en el ingreso para el público en general significa que frecuentemente se trabajen largas jornadas puesto que normalmente, los aumentos salariales van con un gran retraso respecto al aumento de los precios. Las largas jornadas de trabajo no se traducen en incremento productivo, pero si incrementan el ingreso. Aquellos que no pueden hacer horas extraordinarias en su trabajo, buscarán un segundo o tercer trabajo, o se obliga a la pareja que no trabaja, a ingresar de nuevo al mercado laboral.

Esto por lo general, baja la calidad de vida, con menos tiempo para el descanso y la recreación y para la vida familiar y social.

Con altos precios, las compañías emplearán más trabajadores puesto que con los sueldos estancados y el costo de los beneficios del trabajador en declive, mientras el flujo de capital de la empresa sube, emplear más trabajadores no afectará las ganancias y ayudará a fortalecer los prospectos de crecimiento. Aquellos que reciben pago por comisiones fijas sobre el volumen transaccional son los verdaderos ganadores. Ellos ven sus ingresos subir junto con el incremento en el valor de la transacción monetaria. Esto se encuentra desde agentes de venta y operadores de estaciones de servicio a agencias inmobiliarias, banca de inversión, agencias hipotecarias, emisores de tarjetas de crédito, etc. Esto se traduce en un alto agregado al rédito económico y explica porqué las ganancias corporativas suben incluso cuando baja el gasto discrecional del consumidor. También explica por qué el mercado laboral puede crecer mientras el nivel del desempleo se mantenga constante, por qué los nuevos puestos

de trabajo son ocupados por aquellos que ya están laborando o por aquellos que están ingresando por primera vez al campo laboral, y no por aquellos que son crónicamente desempleados.

Una tasa constante de desempleo en una creciente piscina de ofertas laborales significa que el desempleo crece a la misma altura que los nuevos empleados. Una tasa de desempleo del 5,2 por ciento –la tasa de abril en EEUU– está ajustada al rango estructural (4 a–6 por ciento) de lo que los economistas neoclásicos llaman tasa de inflación no acelerada del desempleo, es decir, que no representa ningún peligro inflacionario.

Los que no vendieron reservas en 1989 se beneficiaron

Hecho 3: Así como el capital se incrementa por la misma cantidad de actividad material, el PIB aumenta mientras la economía se estanca. Las compañías compran y venden la misma cantidad o incluso menos, pero a precios más altos y con mayor margen de ganancia y con un poco más de trabajadores con salarios más bajos por unidad de rédito. El costo de la vivienda en EEUU se ha incrementado más del 30 por ciento anual durante más de una década, añadiéndose significativamente al crecimiento del PIB. A medida que el precio del barril ha ido aumentando en una década de 10 a 50 dólares, quintuplicando su incremento, aquellos que poseían reservas petroleras también vieron quintuplicar sus activos.

Aquellos que no poseían reservas petroleras se protegieron comprando productos a futuro con el fin de reducir los riesgos de la inversión en una rápida expansión de la estructura del mundo financiero. Puesto que generalmente se acepta que el PIB es una medida de salud económica, la economía de EEUU es vista como creciente a un nivel aceptable mientras se mantenga en su lugar. La gente come menos carne de res y coloca ese dinero en los tanques de sus automóviles que al contaminar el ambiente, solo cambia los riesgos de cáncer de colon por el de pulmón.

Hecho 4: Con el valor del capital expandiéndose por el impacto de los altos precios energéticos, lo que a su vez conduce a toda la cadena de precios de los servicios hacia una creciente espiral, la economía puede acarrear mucha más deuda sin incrementar el índice de deuda–patrimonio, dando una muy necesaria substancia a la burbuja de la deuda que estaría en peligro de explotar antes de que los precios del petróleo comiencen a subir. Puesto que el valor monetario de los activos tienden a subir en el tiempo, el efecto neto es una depreciación de facto del dinero que se mal interpreta como crecimiento.

Se perjudican aerolíneas y transportistas y el sistema de seguridad social

Hecho 5: Los altos precios del petróleo amenazan la viabilidad económica de algunos sectores comerciales, tales como aerolíneas y vehículos motorizados. Las aerolíneas estadounidenses, United y Delta, recientemente obtuvieron una aprobación de la Corte para vaciar el pago obligatorio de pensiones en un procedimiento de declaración de quiebra. La necesidad de acolchonar los costos de pensiones, por una insuficiencia de fondos, empeorará el flujo de capital de Delta en los siguientes tres años. Delta se enfrenta a 3100 millones de dólares en costos de pensiones entre 2006 y 2008. El estatuto que está siendo considerado por el senado de EUA extendería los pagos de pensiones a los trabajadores por encima de los 25 años y podría facilitar las obligaciones de la aerolínea.

United Airlines solicitó y recibió la aprobación para su proyecto para que la aseguradora de pensiones del gobierno asumiera sus planes de beneficios definidos, resultando en la mayor opción por omisión de pensiones de EEUU. Los trabajadores de la United perderán cerca de un cuarto del total de sus pensiones si sus cuentas son trasladadas al Fondo de Garantías de Pensiones del Estado. El esfuerzo de United por vaciar sus pensiones ha sido observado con mucho interés por el resto de las aerolíneas, donde el alto costo del combustible, los precios más bajos en boletos desde principios de 1990, por la competencia rígida y sin regular, ha hecho que los transportistas aéreos hayan perdido billones de dólares. Delta perdió más de 1000 millones de dólares en el primer trimestre de 2005. La acción exitosa de United al zafarse de sus obligaciones de pensiones, seguido por un procedimiento similar llevado a cabo por el US Airways Group Inc. en febrero despejó el camino para que acciones similares fueran imitadas por el resto de la industria y el comercio. American Airlines, la mayor transportadora aérea de USA y una unidad de AMR Corp, han dicho que mantendrán su plan de pensiones pero están preocupadas porque la compañía numero dos, United, puede tener ventajas financieras al eliminar sus obligaciones de pensiones. El arbitraje de pensión está produciendo le mismo efecto destructivo en el campo laboral como el arbitraje de salarios entre países.

Detroit, es decir, Ford y General Motors, con sus modelos más rentables como son los camiones que tragan grandes cantidades de combustible y los vehículos utilitarios deportivos que pueden costar hasta 100 dólares por llenar sus tanques, van por el mismo camino con sus obligaciones de pensiones. General Motors Acceptance Corp. (GMA), una enorme compañía de 300 mil millones de dólares en crédito financiero, está confrontando problemas financieros creados por la caída del dólar, el aumento de las tasas de interés y la baja en la venta de vehículos. La deuda de GMAC, estimada en 260 mil millones de dólares, ha caído al estado de chatarra. Los fondos de pensión de GM tienen una insuficiencia de 17 mil millones de dólares, a solo 80 por ciento de sus obligaciones. El prospecto de un colapso en los planes de pensiones privados es más urgente que la crisis contable en la Seguridad Social.

Así como Ford y GM caen en crisis financiera, su extensa red de empresas suministradoras de partes y materiales también caen en la insolvencia. El resultado es que el Fondo de Garantías de Pensiones del Estado fallará financieramente cuanto más compañías descarguen sus obligaciones de pensiones, de la misma forma que el Cuerpo de Seguridad de Depósitos lo hizo cuando la crisis de prestamos en los años 1980. El 2 de septiembre de 1974 se marcó un hito laboral con la Ordenanza de Seguridad de Retiro del Trabajador cuando la misma se convirtió en ley en EEUU, obligando al Estado a asegurar las pensiones para millones de trabajadores. Desde entonces, el Fondo de Garantías de Pensiones del Estado ha pagado más de 8 billones de dólares en beneficios a retirados bajo los planes de pensiones del sector privado y que estaban bajo el cuidado de ésta agencia.

El Fondo de Garantías de Pensiones del Estado administra actualmente los beneficios de cerca de 500.000 trabajadores y retirados que fueron cubiertos por cerca de 2.700 planes de pensiones trasladados allí. Casi la mitad de esos trabajadores de las cinco mayores industrias: metales primarios, aerolíneas, maquinaria industrial, vehículos automotores y partes; y goma y plásticos. El Fondo de Garantías de Pensiones del Estado asegura a más de 44.000 planes de pensiones del sector privado y abarcando unos 42 millones de trabajadores, uno por cada tres trabajadores en EEUU. Antes del la creación del Fondo de Garantías de Pensiones del Estado, muchos trabajadores trabajaban sin la seguridad de recibir las pensiones a las que tenían derecho. En ese pasado no tan bueno, miles de personas perdieron todos sus pensiones cuando sus compañías fallaron en mantener sus obligaciones de pensiones. Debido al Fondo de Garantías de Pensiones del Estado, esto ya no ocurre. Cuando los negocios fracasan y las compañías no pueden mantener sus planes de pensiones, el Fondo de Garantías de Pensiones del Estado le pagará al trabajador sus beneficios como lo indica la ley de Seguridad de Retiro del Trabajador. Pero con muchas industrias a pique, el Fondo de Garantías de Pensiones del Estado, una empresa aseguradora que opera sobre el principio del ocasional opción–por–omisión dentro de industrias prósperas, no puede sostener el costo de opciones–por–omisión de toda la industria en general sin que exista una ayuda federal. El petróleo a 50 dólares acelerará la crisis en la seguridad de pensiones del gobierno.

Las industrias derivadas del sector petrogasífero

Hecho 6: Los plásticos industriales, los materiales de mayor demanda en la industria moderna, más que acero y cemento, todos son derivados del petróleo. Los altos costos de los plásticos industriales significarán sueldos bajos para los trabajadores que ensamblan estos productos. Pero incluso acero y cemento requieren de la energía para su producción y los precios también subirán a la par de los precios del petróleo. Mientras los bajos sueldos asiáticos mantienen la inflación global limitada por medio del arbitraje de sueldos entre países, el aumento de los precios energéticos es un factor persistente detrás de la inflación global, que ninguna política de tasas sin interés de cualquier banco central puede contener. Irónicamente, desde la perspectiva de un banco central, la apreciación de un activo empujado por el precio de las materias primas, que el banco central no define como inflación, es la mejor cura para la burbuja de la deuda que los mismos bancos centrales han creado.

Hecho 7: La guerra es una ávida consumidora de petróleo. Con los altos precios del petróleo, las guerras de EEUU tendrán un alto costo, ya bien sea, conduciendo a aumentar el déficit en el presupuesto federal o a bajar el gasto social, o ambas. Esto se traduce en un aumento en las tasas de interés del dólar, lo que es estructuralmente una recesión para la economía global. Pero mientras la guerra es persistentemente inflacionaria, el gasto bélico es un estimulante económico, siempre que los daños colaterales que produzcan éstas guerras ocurran en suelo extranjero. Las ganancias por guerra siempre son buenas para las empresas, y el requerimiento de soldados baja el desempleo. Luchar por el petróleo tiene poca resistencia en casa, aunque para EEUU la necesidad de petróleo no sea aceptada como una causa que justifique la guerra. La verdad del asunto es que EEUU controla la mayoría del petróleo mundial sin hacer la guerra, solo con la virtud de que el petróleo se cotiza en dólares, por lo que EEUU los puede imprimir a gusto con poca sanciones.

Hecho 8: Hay un mito sobre el suministro–demanda que si los precios del petróleo se elevan, atraerán más interés por la exploración en búsqueda nuevos yacimientos, lo que obligará que caigan los precios en el futuro. Esto fue verdad en los tiempos mejores del pasado cuando el petróleo sin extraer se dejaba como un bien financiero inactivo. Pero ahora, como se explicado en los Hechos 3 y 4, en una burbuja de deudas, el petróleo sin extraer puede ser más valioso que el extraído porque sirve como un activo monetizable a través de bienes asegurados en el salvaje, salvaje mundo de las finanzas estructuradas (derivativas). Así que, mientras hay incentivo para encontrar petróleo para agrandar la base de activos, hay poco incentivo para extraerlo sólo para mantener bajos los precios.

Los precios de la naftas nunca bajarán, no porque exista escasez de crudo, sino porque hay poca capacidad de refinamiento. La deficiencia de refinamiento ha sido creada cuando Detroit introdujo al consumo los vehículos tragadores de combustibles cuando los mismos eran más baratos que el agua embotellada, a menos de 1 dólar el galón (26.3 centavos por litro). Las refinerías están entre las inversiones más costosas, con infernales obstáculos regulatorios. Las refinerías deben estar ubicadas donde la demanda de gasolina es mayor, pero las familias que poseen tres automóviles no quieren vivir cerca de una refinería. Así, no hay ningún incentivo para ampliar la capacidad de refinería para rebajar los precios de la gasolina porque el retorno de la nueva inversión requerirá de los altos precios del combustible para pagarla. Después de todo, el mercado no es una organización de caridad para la promoción del bienestar humano. Es un lugar donde los inversionistas intentan obtener el precio más alto para sus productos para poder reembolsar su inversión con el más alto beneficio. No está en la naturaleza del mercado el reducir los precios de salida de la inversión para que los consumidores puedan usar sus vehículos tragadores de combustible y que lo queman en su mayoría cuando están sentados en una congestión de tránsito en las autopistas.

Hecho 9: De acuerdo a los sondeos geológicos realizados por EUA, el Medio Oriente tiene solo de la mitad a un tercio de las reservas de petróleo conocidas en el mundo. Hay una gran reserva de petróleo en otras partes del mundo que puede estar disponible a altos precios pero a precios económicamente viables. La idea de que solo el Medio Oriente tiene la llave del futuro energético del mundo es deforme y geopolíticamente peligrosa.

Estados Unidos de América tiene amplias reservas probadas de petróleo, las cuales se agrandan con el aumento de los precios del petróleo. Las reservas probadas de petróleo son generalmente entendidas como aquellas cantidades que la información geológica y de ingeniería indica que pueden ser extraídas de reservorios conocidos, con seguridad razonable en un futuro y bajo condiciones económicas y geológicas existentes. De acuerdo a la Administración de la Información Energética (Energy Information Administration, EIA), EUA tiene 21.8 billones de barriles probados de reserva para el 1 de enero del 2001, en el puesto 12 en el mundo. Estas reservas están concentradas abrumadoramente (más del 80%) en cuatro estados, Texas (25%, incluyendo las reservas en el Golfo de México), Alaska (24%), California (21%), y Luisiana (14%, incluyendo las reservas en el Golfo de México) Las reservas probadas de EUA han declinado cerca de un 20 por ciento desde 1990, con la mayor disminución ocurrida en un solo año (1600 millones de barriles), en 1991. Pero esto se debió casi principalmente a la caída de los precios del petróleo, que contrajo las reservas probadas por definición. A 50 dólares el barril, los niveles de las reservas pueden expandirse ampliamente.

La razón por la cual EEUU importa petróleo es porque importar es más barato y más limpio que extraer el petróleo doméstico. A un cierto nivel de precios, EUA se puede encontrar con que es más económico desarrollar el petróleo doméstico que importarlo. La idea de obtener independencia petrolera como una estrategia para tener petróleo barato es indigna de una discusión seria. Y luego, hay reservas "no convencionales" de petróleo que incluyen los petróleos pesados, que pueden ser bombeados y refinados como petróleo convencional con la excepción de que son más viscosos y contienen más sulfuro y contaminación metálica lo cual necesita de refinación más extensa y costosa. La faja petrolífera del Orinoco, en Venezuela, es el ejemplo más conocido de este tipo de reservas no convencionales, estimadas actualmente en 1.2 billones de barriles. La brea arenosa puede ser recobrada con minoría de superficie o por medio de técnicas colectoras in–situ.

La Brea Arenosa de Athabasca en Canadá es el mejor ejemplo de este tipo de reserva no convencional, actualmente estimada en 1.8 billones de barriles. Los esquistos petroleros requieren un extensivo procesamiento y consume grandes cantidades de agua. Sin embargo, las reservas no convencionales son mayores que el actual suministro de petróleo convencional.

La economía petrolera es tan importante como la geología al estimar reservas petroleras puesto que una reserva probada puede ser desarrollada económicamente. Si el Medio Oriente y en el Golfo Pérsico hacen una implosión geopolítica y el suministro de petróleo en la región se detiene, EEUU sería el principal beneficiario a 50 dólares el barril, e incluso a 100, como también lo serían Gran Bretaña con su petróleo del Mar del Norte y países como Noruega e Indonesia. Pero el mayor beneficiario sería Rusia. Para China si sería un problema, ya que ésta importa energía no para el consumo doméstico sino para mantener su creciente máquina de exportación y podría pasar el costo adicional a los compradores extranjeros. De hecho, la probabilidad de que EUA venda el crudo de Texas a precios por debajo del mercado a cambio de artículos chinos manufacturados más económicos, es una posibilidad muy factible en el futuro. Arreglos bilaterales similares entre China y Rusia, China y Venezuela, y China e Indonesia también tienen buenas probabilidades.

Hecho 10: El petróleo a 50 dólares le daría más tiempo a la burbuja de deudas de EEUU, aunque las burbujas no duran para siempre. Pero en una democracia, la Casa Blanca se encuentra bajo presión por un público mal informado que solicita bajar el precio del barril a 25 dólares, sin darse cuenta que un bajo precio del barril reventará la burbuja de deudas. A pesar de todas las advertencias sobre la necesidad de reducir el déficit en el comercio de EEUU, se puede establecer que EEUU no puede reducir drásticamente su déficit comercial sin que pague el precio de una aguda recesión que podría provocar una depresión global.

La economía petrolera

Desde el descubrimiento del petróleo, su economía nunca ha sido sobre el trato justo al consumidor, la corporación o el individuo, mucho menos a los pequeños o a la pobre clase trabajadora. Tiene que ver con exprimir el mayor valor financiero de este oro negro. John D. Rockefeller consolidó en EEUU la industria petrolera en un monopolio al eliminar la competencia caótica y mantener los precios altos, no para mantenerlos bajos. Los economía neoclásica ve los precios altos de los consumibles como inflación, pero la apreciación de los activos se ve como crecimiento, no como inflación. Puesto que el petróleo es un activo y una utilidad de consumo, la economía neoclásica presenta un dilema para la economía petrolera.

El tamaño de las reservas petroleras es exponencialmente mayor que el flujo anual del petróleo hacia el mercado. Lo que es incluso mucho más esencial es como se reduce el flujo de petróleo al mercado, el mismo sube, y se agrandan la reservas probadas por definición. Así, mientras el aumento del precio del petróleo en el mercado suma a la inflación, el correspondiente aumento del valor del activo y el tamaño de las reservas petroleras crean el efecto de riqueza que neutraliza el impacto inflacionario causados por los precios del mercado. El mundo no se preocuparía por un punto porcentual agregado a la inflación si como resultado los activos mundiales se valoran en un 17 por ciento, excepto que cuando el petróleo no pertenece equitativamente entre la población mundial, emerge el conflicto entre consumidores y productores.

De hecho, sobre una base agregada, el petróleo barato puede tener impacto deflacionista en la economía reduciendo el efecto de riqueza. Para la economía de EEUU, puesto que Estados Unidos es el mayor mayores poseedor de activos petroleros, tanto en tierra firme como en plataforma marina, los altos precios del petróleo son de interés nacional. Lo que tenemos no es un problema de inflación al aumentar los precios petroleros, pero un problema de precios que distribuye desigualmente los beneficios y los males del ajuste de los precios entre los propietarios y los consumidores del petróleo, tanto en el país como internacionalmente.

El 12 de marzo de 1999, el presidente del Banco de Reserva Federal de Saint. Louis, William Poole, dijo en un discurso que el crecimiento del suministro de dólares estadounidenses, que para entonces estaba a más del 8 por ciento cuando la inflación estaba por debajo del 2 por ciento anual, que "eso era una causa de preocupación" porque había dejado atrás la tasa de inflación. El suministro de dinero M2 había estado creciendo a una tasa anual de 8.6 por ciento en las últimas 52 semanas para evitar el estancamiento de la economía antes de las elecciones del 2000. La Reserva Federal estadounidense también estaba observando la tasa de inflación, mantenida baja por los bajos precios petroleros.

Auges y caídas de la OPEP

La imposibilidad de cortar la producción petrolera por parte de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en su cumbre de noviembre de 1998, obligó al mes siguiente la caída de los precios a su nivel más bajo en 12 años, a 10 dólares el barril en Nueva York. Una combinación de exceso de producción, aumento en los inventarios y escasa demanda de combustible para calefacción en invierno obligaron a bajar los precios.

En marzo de 1999 los precios comenzaron a elevarse alcanzando un 17 por ciento, aumentando en la medida que los países productores de petróleo unificados por los precios bajos, lograron el corte de producción. Los precios petroleros comenzaron a recobrarse de forma sostenida a finales del invierno de 1999, elevándose por encima de los 10 dólares a comienzos del año y hasta más de 22 el barril a principios de otoño, cruzando la barrera de los 30 dólares hacia mediados de febrero del 2000. La causa principal fue el corte de producción establecida en marzo de 1999 por la OPEP y otros países exportadores de petróleo. Poole advirtió que "no podemos seguir confiando en la disminución de los precios petroleros al ritmo como estaban hace un par de años". El dijo que los inversionistas que habían forzado las ganancias de los bonos hacia niveles récords en seis meses, estaban en lo correcto en asumir que el próximo paso de la Fed era incrementar la tasa de interés. El Comité del Mercado Abierto Fed (Fed Open Market Committee – FOMC), al reunirse el 2 febrero de 1999, dejó la tasa de los Fondos Fed (Fed Funds rate – FFR) en un 4.75 por ciento como objetivo. Poole votó en 1998 para que el FOMC cortase el objetivo del FFR tres veces entre septiembre y noviembre, a 4.75 por ciento cuando el petróleo estaba en 12 dólares.

Hoy, con el petróleo a 48 dólares, el objetivo del FFR es del 3 por ciento a partir del 3 de mayo. La tasa de crecimiento anual por M2 en abril del 2005 (en relación con abril del 2004) fue de 4.139 por ciento, una caída de más de la mitad de la tasa de crecimiento en 1999, registrada en 8.6 por ciento. Si el Fed está realmente preocupado por luchar contra la inflación, el petróleo a 48 dólares y el objetivo del FFR a 3 por ciento no se compaginan, incluso con una rebaja en la tasa de crecimiento del suministro de dinero. Hay fuertes evidencias de que en vez de preocuparse por la inflación, el Fed está realmente preocupado por la burbuja de la deuda, por la cual inflación disimulada a través de la valoración de activos pudiera ayudar a desinflar de una forma menos dolorosa.

En julio de 1993, cuando la economía de EEUU había crecido por más de dos años en un 6 por ciento del crecimiento del M2, el presidente de la Fed, Alan Greenspan, comentó en un testimonio del Congreso que "si las históricas relaciones entre el M2 y el ingreso nominal hubiesen permanecido intactas, la conducta del M2 en años recientes podría haber sido consistente con una economía en severa contracción". Con la tasa de crecimiento del M2 rebajada al 1.44 por ciento en julio de 1993, Greenspan dijo: "Las históricas relaciones entre el dinero y el ingreso, y entre el dinero y el nivel de los precios, se ha quebrado en su mayoría, privando a los agregados monetarios de la mayoría de sus funciones como guías de la política. Al menos por el momento, el M2 ha sido degradado como un indicador confiable de las condiciones financieras en la economía, y aún no se ha identificado ninguna variable que pueda ocupar su lugar".

El M2, ajustado por los cambios en el nivel de precio, se mantiene como un componente del Índice de los Principales Indicadores Económicos que algunos analistas de mercado utilizan para pronosticar las recesiones y recuperaciones económicas. Una correlación positiva entre el crecimiento del suministro de dinero y el crecimiento económico existe solo con el M2 ajustado al crecimiento de la inflación, y solo si el dinero fresco se invierte nuevamente en vez de ser una deuda que apoya la especulación en el alza de los precios de los activos.

Las expansiones económicas sustentables están basadas en la producción real, no en la especulación de la deuda. En el 2004, las tasas de interés a largo plazo declinaron desde su punto más alto en junio, de 4.82 a 4.20 por ciento al final de año y aún cuando las tasas a corto plazo aumentaron y el suministro de dinero creció a una tasa de 5.67 por ciento anual. Esto reflejó un mercado crediticio despreocupado con la inflación a largo plazo a pesar del hundimiento del dólar estadounidense y el aumento en los precios del barril por encima de los 50 dólares. La razón es que un aumento del petróleo a 50 dólares aumentó el valor de los activos mucho más rápido que la inflación en los precios de las materias primas.

En marzo del 2000, la OPEP perforó la burbuja de dinero fácil de Greenspan al revertir la caída de los precios del petróleo. El FOME fue obligado a responder con cambios en la tasa de inflación, que ya no eran mantenidas bajas por el declive en los precios del petróleo. Puesto que el dinero fácil solo estimuló la especulación que no produce un crecimiento real, la burbuja de dinero fácil del 2000 se convirtió en la actual burbuja de deuda como activo. El dinero inteligente se dio cuenta en el 2000 que la marcha del mercado hacia el petróleo a 50 dólares estaba ya activa. Y en el 2005, el petróleo a 50 dólares pareció darle una segunda vida a la burbuja de deuda como activo de Greenspan, mucho de lo cual dio a parar en el sector inmobiliario. Si el petróleo cae a 25 dólares el barril, la burbuja de deuda como activo reventará con una gran explosión.

El petróleo y la globalización comercial de la OMC

El petróleo no está incluido en el régimen de la Organización de Comercio Mundial (OMC) porque no es una materia prima que pueda ser producida a voluntad por cada nación, indiferentemente de la eficiencia. Los países productores son miembros de un monopolio natural que no tiene competencia abierta. Sin embargo, la OPEP es un cartel. Como tal, eventualmente entrará en conflicto con las políticas de competencia de la OMC.

Bajo las reglas de la OMC, las naciones productoras de petróleo no se les puede acusar de fijación de precios si ellos intervienen para afectar los precios del mercado. La OPEP, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la OMC están entre las organizaciones internacionales más relevantes. El régimen de la OMC impone una reglas draconianas de libre mercado sobre el comercio excepto en petróleo y divisas, mientras que la OPEP abiertamente practica la manipulación intergubernamental de los precios del petróleo y el FMI actúa como el policía mundial en defensa de la hegemonía del dólar.

Los economistas neoliberales no ven a la OPEP ni al FMI como monopolios restrictivos del comercio, argumentando que sus dominios separados de petróleo y divisas no son parte de las preocupaciones del régimen de la OMC. Las intervenciones gubernamentales concertadas en contra de las fuerzas del mercado en los precios del petróleo y en las divisas son toleradas en el nombre de la necesidad de corregir las fallas del mercado. El hecho es que el término "mercado" es un nombre equivocado para las transacciones de petróleo y de divisas. Estos elementos de consumo cambian de mano no en el mercado, pero en un espacio localizado dentro de un esquema estructurado por un centro de control en un régimen neofeudal.

Una clave fundamental para entender la operación de la OPEP es la batalla interna por la cuota del mercado entre los miembros de la Organización, causando una sobreproducción más alta que lo que es ventajosa, incluso para el interés global del cartel. La discontinuidad de la producción de Irak e Irán, fueron causadas durante el conflicto Irán e Irak entre 1980 y 1988. Una segunda discontinuidad ocurrió en 1990 cuando Irak invadió a Kuwait y se desató la Guerra del Golfo. Una tercera discontinuidad ocurrió cuando EEUU invadió a Irak en el 2003. Un cuarta discontinuidad está pendiente a partir de la carrera de Irán por desarrollar poder nuclear.

Como un país fundamentalmente productor de petróleo, Irán necesita del poder nuclear para uso civil tanto como Newcastle, que es un productor de carbón, necesita del petróleo. Obviamente, existen otras agendas. La OPEP fue formada en 1960 con cinco miembros fundadores, Irán, Irak, Kuwait, Arabia Saudita y Venezuela. A finales de 1971, seis naciones más se unieron al grupo: Qatar, Indonesia, Libia, Emiratos Arabes, Argelia y Nigeria. De todos, solo Venezuela no es un país islámico. La OPEP emergió como un cartel influyente solo después del embargo de petróleo árabe que comenzó el 19 de octubre de 1973, y finalizó el 18 de marzo de 1974. Durante este período, el precio por el petróleo ligero saudí de referencia, se incrementó de 2.59 dólares en septiembre de 1973 a 11.65 dólares seis meses más tarde, en marzo de 1974. Desde entonces, la OPEP ha sentado los precios para petróleos de referencias de varios tipos en el mercado mundial.

Los precios del petróleo cayeron por debajo de los 10 dólares luego de la crisis financiera asiática en 1997. Hacia 1984, los efectos de los siete años de precios altos habían hecho impacto en la demanda por ahorro energético y uso eficiente en las residencias domésticas y en los procesos industriales y también un aumento sustancial en eficiencia en el uso de combustible en los automóviles, sin mencionar las nuevas formas competitivas de usar el carbón.

Al mismo tiempo, la producción de crudo se estaba incrementando alrededor del mundo, estimulando el alza de los precios. Durante este período, la producción total de OPEP se mantuvo relativamente constante, alrededor de 30 millones de barriles diarios. Sin embargo, la cuota de mercado de la OPEP decreció desde por encima de los 50 dólares en 1974 a 47 dólares en 1979. La pérdida de la cuota de mercado fue causada por los incrementos en producción de los productores no miembros de OPEP alrededor del mundo. Los altos precios del crudo causados por los recortes de producción de OPEP había hecho que la exploración fuese más provechosa para todo el mundo, no únicamente para OPEP. Muchos productores no miembros de OPEP alrededor del mundo se apresuraron a aprovecharse de ello.

Los rápidos incrementos del petróleo desde 1980 sirvieron para acelerar el interés sobre eficiencia energética. En EEUU, la conservación ayudó a crear incentivos fiscales y nuevas regulaciones. Las bruscas alzas de producción no OPEP alimentaron los altos precios fueron compuestos por la desregulación de los precios del crudo doméstico en EEUU. La demanda global de petróleo había alcanzado su punto máximo en 1979 y se hizo evidente que la única forma que la OPEP podía mantener los precios era reducir aún más la producción. La OPEP redujo un tercio de su producción total durante la primera mitad de los años 80. Como resultado, la cuota de mercado del cartel cayó por debajo del 30 por ciento.

Los productores no miembros de OPEP obtuvieron pequeñas ganancias a partir de los altos precios, más cuota de mercado, y una expansión en las reservas probadas por definición. Al observar la cuota de producción de los miembros de la OPEP dentro de la organización y no las cuotas en de la producción mundial, se podía notar que durante la primera mitad de los años 80, que Arabia Saudita estaba actuando como un productor oscilante para el cartel en su intención de apuntalar la baja de los precios.

Hacia 1986, los sauditas se cansaron de jugar este papel, puesto que los otros miembros de la OPEP estaban abusando de las cuotas a costa de Arabia Saudita. Como respuesta, Arabia Saudita rápidamente incrementó su producción, causando un gran colapso a nivel de precios. Esto creó un auge petrolero en las economías consumidoras de petróleo y una recesión en las economías productoras de petróleo. Pero puesto que las economías productoras de petróleo eran consumidores de productos manufacturados por las economías consumidoras de petróleo, la recesión en las economías productoras de petróleo causó una recesión global, como se reflejó en 1987 con las caídas de las bolsas en EEUU.

Se necesitaron casi tres años para la recuperación de los precios del petróleo. Los precios bajos si tuvieron un efecto beneficioso a largo plazo para la OPEP. Ellos estimularon el incremento del consumo y detuvo el incremento de la producción en casi todo el mundo, causando entre otras cosas la depresión petrolera de Texas. A finales de la década de los 80, los precios finalmente alcanzaron su estabilización. A lo largo de finales de los 80, sin embargo, cuando los precios cayeron, las empresas perforadoras quebradas arrastraron consigo los bancos de Texas, causando que toda la economía de Texas, dominada por el petróleo, entraran en convulsión.

Hoy, en un mercado de deudas globalizado, si un prestatario principal quiebra en Texas, solo afectaría a pequeñas unidades aisladas de bonos de seguridad respaldados con activos comerciales libres de riesgo y guardados en innumerables portafolios financieros alrededor del mundo. El efecto, sería tan difuso que nadie lo notaría. El seguro de deudas ahora se cuenta globalmente en más de 4 billones de dólares, elevándose de 375000 millones de dólares en 1985.

La OPEP, o cualquier otro cartel, enfrente problemas de optimización en sus intentos por controlar los precios. El problema es determinar el nivel de producción que responda a los objetivos colectivos de altos precios con mayor volumen en el mayor período sustentable. Para la OPEP, esto significa mantener los niveles de producción que aseguren los más altos precios posibles sin estimular la producción competitiva fuera de la OPEP o medidas significativas de conservación por parte de los consumidores alrededor del mundo.

El problema con el petróleo barato

Muchas veces se ha descuidado el hecho de que EEUU sea el mayor productor de petróleo. En realidad, antes del descubrimiento de petróleo en el Medio Oriente en los años 30, EEUU era el mayor exportador de petróleo. "Petróleo para las lámparas chinas" era el eslogan del monopolio Standard Oil. No está claro que el petróleo barato sea un interés nacional en EEUU. El petróleo barato distorsiona la economía de EEUU de manera destructiva. En años recientes de petróleo barato, el avance en la conservación del ambiente ha sido abandonado.

Hasta este año, los consumidores estadounidenses compraban vehículos utilitarios de ocho cilindros que hacían solo ocho millas por galón (29 litros por cada 100 kilómetros), así como convertibles con aire acondicionado. Aún con 2 dólares (53 céntimos el litro) la gasolina, los viajeros solo tenían que enfrentar 500 dólares de incremento anual en su consumo de gasolina. Los precios de los vehículos se han incrementado más rápido que los precios de la gasolina en décadas recientes. Por supuesto, el resto del mundo, fuera de los EUA, ya operaban con 4 dólares (más de 1 dólar por litro) los combustibles desde hacía mucho tiempo.

Es una axioma económico que los precios de un producto excesivamente bajos, generan abusos de ese producto. Esta verdad puede ser observada con el agua, aire, petroquímicos y energía. También es verdad para el trabajo y el capital. Los altos costos laborales motorizan el crecimiento productivo. La expresión favorita de Greenspan es "Los peores préstamos se hacen en los mejores momentos".

A la OPEP se le ha permitido asumir el papel de un cartel efectivo solo por placer de los EEUU. La existencia de la OPEP le sirve a los EEUU por varios propósitos geopolíticos muy convenientes. Evade la oposición política al régimen internacional de petróleo mayoritariamente de EEUU hacia la organización mayoritariamente árabe e islámica: sin embargo, la salud de la OPEP estás inseparablemente unida a la salud de las corporaciones energéticas occidentales que controlan todas las operaciones aguas abajo. La OPEP es un ejemplo de cómo el nacionalismo económico puede ser adoptado dentro de la globalización occidental dominada por el neoliberalismo.

Los precios del petróleo excesivamente altos, por su puesto, son tan perniciosos para la economía como los bajos precios del crudo. La última baja en los precios del crudo tuvo impactos inmediatos en el segmento de exploración de la industria. Coincidente con eso fue el descenso en ventas y equipos manufacturados para petróleo y gas. Otro segmento de la industria que sintió la presión de los descensos del precio petróleo fueron las empresas de servicios de petróleo y gas.

De acuerdo a James Williams de WTRG Economics, los precios del petróleo se comportan como cualquier producto, con amplias oscilaciones de precios en tiempos de escasez o de exceso de suministro. Los precios locales en EEUU estaban intensamente regulados a través de la producción o el control de precio durante casi todo el siglo 20. En la era posterior a la Segunda Guerra Mundial, los precios promediaron 19.27 dólares por barril de 1996. Durante el mismo período, el precio medio para el crudo era 15.27 dólares a precios de 1996.

Esto significa que solo la mitad del tiempo entre 1947 y 1997 los precios del petróleo se excedieron 15.26 dólares por barril. Los precios excedieron 22 dólares por barril en respuesta al conflicto en el Medio Oriente. En 1972, 3.50 dólares de petróleo se traduce a 11.50 en dólares de 1996 y en 16.29 en dólares del 2005.

La visión a largo plazo es la misma

Desde 1869, los precios del crudo estadounidense ajustado a la inflación han promediado 18.63 dólares por barril en dólares de 1996. Cincuenta por ciento del tiempo, los precios se mantuvieron por debajo de los 14.91 dólares. Usando la historia a largo plazo como guía, aquellos arriba de la corriente del segmento de la industria del crudo estructuraron sus negocios de manera que pudieran operar de manera ventajosa por debajo de los 15 dólares por barril la mitad del tiempo. Los precios del crudo antes del embargo se ubicaron entre los 2.50 y los 3 dólares desde 1948 hasta el final de los años 60.

El precio del crudo subió de los 2.50 dólares en 1948 a los 3 dólares en 1957. Cuando se equiparan a dólares de 1996, una historia totalmente diferente emerge. En dólares de 1996, los precios del crudo fluctuaron entre los 14 y los 16 dólares durante ese mismo período. El aparente incremento del precio era para mantenerse a nivel de la inflación. Desde 1958 a 1970, los precios se estabilizaron alrededor de 3 dólares el barril, pero en términos reales, el precio del crudo había descendido desde por encima los 15 dólares a por debajo de los 12 dólares por barril a dólares de 1996. El descenso en el precio del crudo cuando era ajustado a la inflación se exacerbó en 1971 y 1972 con la debilidad del dólar.

Los países miembros sintieron una baja en el valor real de su crudo desde la fundación de la OPEP. Durante el período de posterior a la Segunda Guerra mundial, los países exportadores se dieron cuenta que la demanda creciente de su crudo fue recompensado con un declinar del 40 por ciento en el poder de compra del precio del barril hasta marzo de 1971, cuando el balance de poder cambió. Ese mes, la Comisión del Ferrocarril de Texas estableció una cuota del 100 por ciento por primera vez. Esto significó que los productores tejanos no estaban ya limitados por la cantidad de petróleo que podían producir. Mucho más importante, esto significaba que el poder para controlar los precios del crudo se trasladaba del cartel estadounidense (Texas, Oklahoma y Luisiana) hacia la OPEP.

En 1972, el precio del crudo era de 3 dólares y a finales de 1974 se había cuadriplicado a 12 dólares. La Guerra de Yom Kippur comenzó el 5 de octubre de 1973. EEUU y otros países occidentales le dieron un fuerte apoyo a Israel. Para castigar tal apoyo, las naciones árabes exportadoras de petróleo impusieron un embargo a las naciones que apoyaban a Israel. Las naciones árabes redujeron la producción en 5 millones de barriles diarios. Cerca de un 1 millón de barriles diarios fueron cubiertos con el incremento de producción de países no árabes. La pérdida neta de 4 millones de barriles diarios se extendió hasta marzo de 1974 y representó el 7 por ciento de la producción petrolera del mundo occidental. Cualquier duda de que la habilidad para controlar los precios del crudo había pasado de los EEUU a la OPEP fue levantada durante el embargo árabe de 1973. La extrema sensibilidad de los precios para suplir la escasez se hizo bien aparente, aunque obviamente insostenibles a largo plazo.

Los precios se incrementaron en 400 por ciento en seis cortos meses. El salto abrupto, no el precio alto en sí mismo, causó la inestabilidad que dañó las economías de EEUU y otras naciones occidentales.

Desde 1974 a 1978, el precio del crudo se incrementó a una marcha moderada desde los 12 dólares a los 14 dólares el barril, mayormente debido a los ajustes en la demanda moderada por los incrementos de suministros de fuentes alternativas. Al ser ajustados a la inflación, los precios se mantuvieron constantes durante este período. La guerra entre Irán e Irak condujo a otra rueda de incrementos en 1980. La revolución iraní dio como resultado la pérdida de 2 a 2.5 millones de barriles diarios entre noviembre de 1978 y junio de 1979. Al comenzar los años 80, la producción de crudo de Irak cayó a 2.7 millones de barriles diarios y la de Irán en 600.000 barriles diarios durante la guerra. La combinación de éstos dos eventos dio como resultado que los precios se duplicaran de 14 dólares en 1978 a 35 dólares por barril en 1981. El rápido incremento en los precios del crudo en éste período hubiese sido mucho menor si no fuese por las políticas energéticas de EUA.

Los controles de precios en los Estados Unidos

Los EEUU impusieron controles de precio a la producción doméstica intentando minimizar el impacto del incremento de precios en 1973–74. El resultado obvio de los controles de precio fue que los consumidores de crudo estadounidenses pagaron 48 por ciento de más por crudo importado que por la producción doméstica, mientras los productores estadounidenses ganaron menos. En un corto plazo, la recesión inducida por el aumento de precios de 1973–74 se hizo menos dolorosa por el control de precio del crudo. Sin embargo, sin control de precios, la exploración y la producción hubiesen sido mucho mayores, haciendo contrapeso al descenso económico. Los precios altos encarados por los consumidores podrían haber resultado en todavía más bajas tasas de consumo: los automóviles serían mucho más eficientes en el consumo de gasolina, las residencias y edificios comerciales tendrían mejores aislantes y las mejoras en la eficiencia energética industrial hubiese sido mayor de lo que fueron en dicho período, y así, moderar la recesión. Como consecuencia, EEUU sería menos dependiente de las importaciones entre 1979–80 y el incremento del precio como respuesta a las interrupciones de los suministros de iraníes e iraquíes, hubiesen sido menos significativos.

La OPEP raramente ha sido efectiva como un cartel. Durante el período de rápidos incrementos de crudo entre 1979–80, el primer ministro Ahmed Yamani repetidamente alertó a los miembros de la OPEP que los altos precios conducirían a una reducción de la demanda. Por ejemplo, la empresa Occidental Oil de Armand Hammer se unió al Ministerio de Carbón de China para exportar combustible derivado del carbón y basado en un precio de 50 dólares el crudo, estaba destinado al fracaso financiero. El proyecto del carbón en China fracasó cuando los precios del crudo cayeron en 1986.

Los rápidos incrementos del precio causaron algunas reacciones entre los consumidores: mejor tipo de aislamiento térmico para las nuevas casas, incremento de aislamiento térmico para las viejas casas, más eficiencia energética en los procesos industriales, y automóviles con bajo consumo de combustible, todo bajo varias formas de subsidios o liberación de impuestos. Estos factores, junto a la recesión global, causaron una reducción en la demanda que condujo a una mayor caída de los precios del crudo. Desafortunadamente para la OPEP, mientras la recesión global era temporal, nadie se ocupó de remover los aislamientos térmicos de sus hogares o reemplazar las plantas y equipos energéticos cuando la economía se recuperó. Mucha de la reacción al incremento del precio del petróleo al final de la década fue permanente y no respondió a la baja de los precios con incremento en la demanda del crudo.

Desde 1982 a 1985, la OPEP intentó establecer cuotas de producción suficientemente bajas como para estabilizar los precios. Estos intentos fracasaron pues varios miembros de la OPEP continuaron produciendo por encima de sus cuotas. Durante la mayor parte de éste período, Arabia Saudita actuó como el productor oscilante, cortando su producción para atajar la caída de los precios, como ahora hace para atajar su incremento. En agosto de 1985, los sauditas, cansados de su papel, vincularon los precios de su crudo al mercado puntual para crudos y a principios de 1986, incrementó su producción de 2 millones de barriles diarios a 5 millones de barriles diarios. Los precios cayeron por debajo de los 10 dólares el barril a mitad de año. China tenía un nuevo ministro del carbón en ese mismo año.

En diciembre de 1986, un acuerdo en la OPEP para establecer el precio a 18 dólares el barril ya se estaba desmoronando al mes siguiente. Los precios se mantuvieron débiles. El precio del crudo subió en 1990 debido a la incertidumbre asociada a la invasión iraquí a Kuwait y la consiguiente Guerra del Golfo. A los pocos minutos de los primeros bombardeos contra Irak en enero de 1991, la Casa Blanca anunció que el presidente Bush padre había autorizado disminuir la Reserva Estratégica de Petróleo – REP (Strategic Petroleum Reserve – SPR), y la Agencia Internacional de Energía – AIE (International Energy Agency – IEA) activó el plan el 17 de enero. Después de la crisis petrolera de 1973–74, la AIE fue creada como un grupo corporativo con la mayoría de los miembros de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), cuyo objetivo era responder rápida y efectivamente en emergencias futuras de petróleo y reducir la dependencia del mismo.

Los precios del crudo cayeron a casi 10 dólares el barril en la siguiente ronda de negocios, cayendo por debajo de los 20 dólares por primera vez desde la invasión iraquí a Kuwait. La caída del precio del petróleo fue atribuida a noticias optimistas que reportaban que las fuerzas aliadas habían anulado la fuerza área iraquí y la disminuida posibilidad, a pesar de la guerra, de mayores amenazas al suministro mundial de petróleo. El plan de la AIE y la disminución de la REP parecieron innecesarios para ayudar a calmar los mercados, y hubo cierta crítica respecto a eso. Sin embargo, más de 30 millones de barriles de petróleo de la REP se colocaron en oferta, y 17.3 millones de barriles se vendieron y entregados en 1991. Pero luego de la guerra, los precios del crudo entraron en un descenso mantenido hasta 1994, cuando los precios de una inflación ajustada obtuvieron su más bajo nivel desde 1973. De repente, el ciclo del precio apareció. Con una economía fuerte en los EUA y una creciente economía en Asia, el incremento en la demanda contribuyó a la constante recuperación del precio bien entrado el año 1997. Esto acabó abruptamente cuando el impacto de la crisis financiera asiática en 1997 fue subestimada por la OPEP, por consejo del FMI. Ese diciembre, la OPEP incrementó sus cuotas en un 10 por ciento, a 27.5 millones de barriles diarios, pero el rápido crecimiento de las economías asiáticas llegó a su fin y se invirtió la dirección.

El cómputo de las plataformas marinas

La cuenta rotativa de las plataformas petroleras provee el número promedio de plataformas de perforación que están activas en la exploración de petróleo y gas. La perforación de un pozo es de alto riesgo, una apuesta de inversión intensiva de capital sobre las expectativas de un retorno basado en la producción del crudo o gas natural en un mercado incierto. El conteo de las plataformas es uno de los principales indicadores de la salud en el segmento de exploración de crudo y gas de la industria petrolera. En un sentido más verdadero, es un indicador de la confianza que tiene la industria del petróleo y gas sobre su propio futuro. A finales del embargo petrolero árabe en 1974, el conteo dio por debajo de 1.500 plataformas. Se elevó en forma constante desde 1979 con los precios regulados del crudo hasta más de 2000. Desde 1978 al comienzo de 1981, los precios del petróleo doméstico en EEUU explotó como resultado de la combinación del rápido crecimiento en los precios energéticos mundiales y la desregulación de los precios domésticos.

Los pronósticos de un barril a 100 dólares alimentaron la perforación frenética. Hacia 1982, el número de plataformas rotatorias funcionando se había más que duplicado. La cumbre en la perforación ocurrió más de un año después de que los precios del petróleo entrasen a un descenso inclinado que continuó hasta el colapso de los precios en 1986. El retraso anual entre los precios del crudo y el conteo de perforación desapareció con el colapso de los precios. En los siguientes años, los países petroleros se caracterizaron por las quiebras, fallas bancarias y alto nivel de desempleo. Los inversionistas de Hong Kong, Tokio, Singapur y Londres, también cayeron junto a ellos. Varias tendencias se establecieron en la estela del colapso de los precios del crudo.

El retraso de más de un año para la perforación responder a los precios del crudo se redujo a pocos meses. Como cualquier otra industria que pasa por momentos difíciles, las empresas petroleras emergieron mucho más astutas y más ágiles. Los participantes de la industria, banqueros e inversionistas estaban mucho más al tanto de los riesgos en los movimientos del precio. Las compañías familiarizadas desde hacía tiempo con análisis de riesgos geológicos agregaron el riesgo del precio a sus criterios de decisión. La protección financiera entró en el juego de la construcción de modelos de riesgo gerencial.

El uso frecuente de data sísmica tridimensional redujo el riesgo de perforación. La perforación direccional y horizontal condujo a la mejor producción de muchos reservorios. Instrumentos financieros se usaron para limitar la exposición de los movimientos de los precios. El cálculo de las perforaciones es, ciertamente, un buen indicador de actividad, pero no es un indicador del éxito. Después que un pozo es perforado, se clasifica ya bien sea pozo petrolero, de gas o un seco. El porcentaje de pozos determinados como de petróleo o de gas es frecuentemente usado como indicador de éxito, usualmente llamado la tasa de éxito.

Inmediatamente después de la Segunda Guerra mundial, el 35 por ciento de los pozos perforados fueron secos. Este porcentaje se incrementó a 43 por ciento al final de los años 60. Esto descendió constantemente durante los años 70 hasta alcanzar el 30 por ciento a final de una década. Esto fue seguido por un nivel o incremento modesto a través de los años 80. A comienzos de 1990, justo después de las fuertes lecciones del colapso de los precios, las tasas no ejecutadas disminuyeron dramáticamente al 23 por ciento.

Estas tasas son observadas de cerca por los inversionistas. Puesto que el porcentaje de las tasas ejecutadas son mucho más bajas para los riesgos de exploración de pozos, un cambio en el énfasis alejado del desarrollo se podría esperar como resultado en una baja en las tasas ejecutadas global es. Esto, sin embargo, no era el caso. Un examen de las tasas ejecutadas para el desarrollo y exploración de pozos tiene el mismo patrón general.

Los precios del petróleo son fundamentalmente políticos

El descenso de pozos secos se relacionó con los precios. Mientras más alto el precio, menos pozos secos. Algunos argumentarán que los períodos de descenso en perforaciones exitosas son el resultado del hecho que cada año hay menos petróleo que descubrir. Si la industria no desarrolla una mejor tecnología y experticia cada año, las tasas ejecutadas de petróleo y gas deberían declinar naturalmente.

Sin embargo, esto no explica los períodos de incremento. El incremento de 1970 estuvo más relacionado con la tecnología. Cuando un pozo es perforado, el hecho es que si se encuentra petróleo o gas no significa que el pozo será asumido como un pozo productivo. El factor determinante es el precio económico (aunque los precios del petróleo son fundamentalmente políticos). Si el pozo puede producir suficiente petróleo o gas a los precios anticipados para cubrir los gastos de terminación y de los costos de producción actuales, el pozo se pondrá en producción. De otra forma, es un pozo seco económicamente incluso si se encuentra petróleo o gas. La conclusión es que si los precios reales se incrementan, podremos esperar un porcentaje mayor de pozos exitosos. Inversamente, si los precios declinan, lo opuesto es real. Así, los precios altos incrementan el suministro, sin importar las condiciones naturales y la tecnología.

La tasa de éxito se incrementó en los 90, sin embargo, no se puede explicar por los precios altos únicamente. Estos incrementos también se debieron claramente a las mejoras tecnológicas. El uso frecuente y mejoramiento de la data sísmica tridimensional combinada con la perforación horizontal y direccional. Más dramático fue el porcentaje de la exploración de pozos completados. En los años 90 la tasa de ejecución se elevó de 25 a 45 por ciento.

El cálculo de sobre–trabajo en plataformas petroleras es un indicativo de la inversión de la industria en el mantenimiento de pozos de petróleo y gas. El conteo de sobre–trabajo de Baker–Hughes incluye plataformas asociadas a la producción de tuberías en un pozo que está a 1.500 pies (457 metros) o más de profundidad.

La mayoría de los sobre–trabajos se asocian con los pozos petroleros. Las plataformas de sobre–trabajo se usan para sacar tubos que van a ser reparados o para reemplazar barras, bombas o productos tubulares que están sujetos al desgaste o corrosión. Un bajo nivel de actividad sobre–trabajo es particularmente preocupante porque es indicativo de que el mantenimiento ha sido pospuesto. Cuando los operadores encuentran niveles bajos de dinero en efectivo, los sobre–trabajos se atrasan lo más posible. La actividad de los sobre–trabajo afecta la producción de tuberías, barras y bombas. Las compañías de servicio de cubrimiento de tuberías y otros productos tubulares son fuertemente afectadas. Esto por supuesto conduce a la baja de suministros y a precios altos. Los precios altos invierten el proceso, el cual acaba con precios bajos más tarde. El petróleo a 50 dólares mantendrá el sector expandiéndose por un tiempo.

La OPEP, los independientes y los costos de extracción en Estados Unidos

En un noviembre crítico de 1998, la reunión de la OPEP fracasó en revertir el descenso de los precios del petróleo. En 1997, la OPEP tuvo también tuvo un temprano fracaso cuando aprobó un 10 por ciento de cuota cuando las economías asiáticas entraron en depresión prolongada luego de la crisis financiera. Como resultado, la OPEP, hasta el alza reciente de los precios del petróleo que comenzaron alrededor del 2000, experimentaron los precios más bajos, después de ajustarse la inflación, desde los días del preembargo de 1972.

Las cuotas de mercado y el precio son los temas recurrentes en las reuniones de la OPEP. El problema es que no se puede tener las dos por mucho tiempo. Al incrementar la cuota de mercado, la OPEP debe incrementar la producción suficientemente como para llevar los precios a un punto que no sea económico para los productores fuera de la OPEP mantener las actuales tasas de producción.

Desafortunadamente para la OPEP, la total realización del impacto de los bajos precios en países no miembros de la OPEP solo podrás ser efectuado durante varios años. El efecto de los bajos precios es mayor en los países y áreas con mayor exploración y costos de producción. La producción terrestre en áreas con altos costos de elevación usualmente es la primera en reducir actividades. Por las decisiones a largo plazo involucradas, los productores costa afuera frecuentemente toman más tiempo en reaccionar a los bajos precios.

El término "independiente" en el negocio petrolero generalmente se aplica a un productor de petróleo o gas que no es propietario de facilidades aguas abajo tales como refinerías, distribución de gasolina o diesel, o estaciones de servicio de gasolina minorista. En 1998, un sondeo realizado en 24 de las mayores compañías estadounidenses indicó que en promedio, costaba 4.48 dólares "encontrar" un barril de petróleo y 4.12 dólares producirlo. Esto significa que no hay ganancias para este grupo por debajo de los 8.60 dólares por el barril de petróleo nuevo y no hay flujo de liquidez positivo en operaciones por debajo de 4.12 dólares por barril.

Por supuesto, los promedios industriales son absolutamente diferentes de la realidad específica para cualquier compañía. Los costos de producción promedio son solo eso, promedios. Muchos campos petroleros tienen mayores costos, en muchos casos, tanto como cuatro veces en promedio. Muchos pequeños productores independientes cayeron financieramente antes del aumento de los precios del petróleo. Los independientes habían reducido su fuerza de trabajo en un 20 por ciento y pararon en un 50 por ciento su producción. Cualquier otra reducción de producción podría causar un daño significativo a las reservas. Una compañía reportó que había levantado el costo de 8 dólares el barril, pero solo recibía un promedio de 6.80 dólares por barril.

Los comerciantes observan los precios del crudo por medio de las ventanas del NYMEX, Bolsa de Intercambio Comercial de Nueva York (New York Mercantile Exchange) o del IPE, Bolsa de Intercambio Internacional de Petróleo (Internacional Petroleum Exchange), pero ninguno de los precios del NYMEX o del IPE es el precio que los productores reciben. El NYMEX no es sólo una de las mayores bolsas de productos del mundo, sino uno de las más innovadoras y dinámicas. Los mercados de energía y metales de la bolsa de intercambio proveen de un ancho espectro de instrumentos para el comercio y la gerencia de riesgos, con más de 130.000 contractos de opciones totales de energía negociados diariamente.

El IPE, establecido en Londres, es la bolsa principal de energías futuras y opciones de intercambio de Europa, proveyendo de un mercado altamente regulado donde los participantes industriales pueden futuros y opciones para minimizar la exposición de sus precios en el mercado físico energético. Más de 8 billones de dólares diarios en valores subyacentes se negocian en el IPE. El precio que un productor recibe está influenciado fuertemente por su ubicación y su calidad, y en casi todos los casos, el precio es significativamente menos que los precios establecidos en las distintas bolsas. El 29 de diciembre de 1998, el Brent de febrero del IPE cerró a 10.61 dólares y el crudo ligero de febrero del NYMEX cerró a 11.70 dólares. En la misma fecha, uno de los mayores vendedores de petróleo crudo ofrecía comprar crudo por tan poco como la mitad de esa cifra. Los futuros de junio de 2005 se estaban negociando a 46.80 dólares y los de noviembre del 2005 se estaban negociando en 51.17 dólares el lunes de esta semana.

Influencia del petróleo barato

El impacto de los bajos precios en la industria es significativo. En octubre de 1999, el empleo en la extracción de petróleo y gas había bajado 7.2 por ciento desde 1997. En el mismo período en los EEUU, el empleo global subió a 2.3 por ciento. Esto da una brecha en la tasa de empleo de casi un 10 por ciento. Cuando la información del resto del año se dio a conocer, la brecha se amplío aún más. Sería aún más extremo si la estadística pudiese aislar la extracción del petróleo de la extracción del gas natural. En muchas compañías de gas habían estado subsidiando al petróleo, y el gas no lo estaba haciendo del todo bien. Las diferentes posiciones de los principales candidatos en la campaña presidencial del año 2000 en los EEUU, el vicepresidente Al Gore y George W. Bush, el gobernador de Texas, comenzaron a tener sentido político cuando se comparaban con esta información.

Las compañías del sector petrolero habían estado despidiendo a sus trabajadores menos experimentados pero pagados, pero los cortes se estaban desplazando hacía arriba en la escalera profesional. Si los precios no se hubiesen recuperado como lo hicieron, la industria hubiese perdido un valioso capital humano. Este era entonces el dilema del productor: perder talento, perder reservas, o perder el negocio. En muchos casos, serían los tres. Es por esto, que el petróleo barato no está entre los intereses de los EEUU.

La causa inmediata del problema de los precios actuales del petróleo es el auge de la deuda, y de la recuperación asiática, absorbiendo más de lo común los inventarios comerciales regulares. Los productores como los del Mar del Norte podrían responder incrementando su levantamiento, pero el momento adecuado para hacerlo en gran escala va de 5 a 10 años. Arabia Saudita puede responder a gran escala en pocos meses, "solo taladrando con hacer otro hueco en el piso", pero esa es algo que sirve para comprender las políticas internas de la OPEP explicadas anteriormente. En términos prácticos para un futuro cercano, las reservas sauditas solamente y para toda intención y propósito son infinitas.


(*) Henry Liu es presidente del Grupo Inversionista Liu con sede en Nueva York.

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