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Abróchese
el cinturón
La
"confusión" de Greenspan
Por
Avi Temkin
La
Jornada, México, 10/07/05
Es
la repetición de una historia conocida. Los años recientes de
bonanza en los mercados financieros hicieron crecer una montaña de
fondos de cobertura, cuya acumulación se sostuvo en buena parte en la
especulación. La dirección del viento está cambiando y nada
garantiza que sean suficientes las acciones tomadas para capotear la
repentina tormenta. No todos los días el presidente de la Reserva
Federal de los Estados Unidos declara que un fenómeno monetario lo
tiene "confundido". Alan Greenspan lo hizo el pasado 6 de
junio en una videoconferencia transmitida a banqueros internacionales
reunidos en Pekín. La prensa económica mundial reaccionó a esas
declaraciones con sorpresa ante la perplejidad del hombre que se ha
hecho famoso por su comprensión de los mercados.
Lo
que tiene a Greenspan confundido son los bajos rendimientos de los
bonos del Tesoro de Estados Unidos, que se habían situado a
principios de junio debajo de la marca de 4 por ciento, casi al nivel
de la tasa de interés a corto plazo. De acuerdo con Greenspan, si la
Reserva Federal subió las tasas de interés a corto plazo, el
rendimiento de los bonos a largo plazo debía subir también.
Generalmente
una situación donde las tasas de rendimiento a largo plazo son
iguales, o inclusive menores a las de corto plazo, indica una
expectativa en el mercado de bonos de una recesión económica.
Greenspan, sin embargo, no cree que la economía de su país entrará
en tal etapa y mantiene que el crecimiento será sólido, entre 3.5 y
4 por ciento. Más: el hombre que la prensa financiera internacional
ha reputado con haber evitado intensas crisis financieras en 1987 y
1998, piensa que los intereses a corto plazo pueden seguir subiendo
este año, sin agravar las tensiones en los mercados de capitales.
Si
hay alguna nube en el cielo de los mercados financieros, según
Greenspan, es la de los fondos de cobertura, cuyo rápido crecimiento
–casi un millón de millones de dólares en seis años– se basa
muchas veces en elementos especulativos. Estos fondos han de reducirse
en el futuro, declaró Greenspan en la videoconferencia.
Para
algunos comentaristas, estas posiciones del titular de la Reseva
Federal están dictadas por el calendario. El próximo enero se
retira, después de 18 años en el cargo, y le es importante precisar
que deja la economía y las finanzas de Estados Unidos, y el mundo, en
orden. Sin embargo, él no es el único que afirma que el firmamento
de las finanzas globales está relativamente claro. La misma línea de
razonamiento puede encontrarse en el informe sobre la estabilidad
financiera global publicado por el Fondo Monetario Internacional a
fines de abril.
El
documento, que puede ser llamado la "versión oficial" de la
situación de los mercados financieros, contiene temas que Greenspan
ha tocado en público: el crecimiento económico es sólido, los
precios de bonos y acciones han subido, la inflación está bajo
control, las tasas de ganancias corporativas han subido y la liquidez
global es abundante.
El
informe incluye una lista de factores que podrían, según sus
autores, crear verdaderos conflictos para el mundo. Prevé una baja en
la tasa de crecimiento, sorpresivos incrementos a las tasas de interés,
deterioro en el grado de inversión de las corporaciones, una subida
adicional en los precios del petróleo y una súbita y dramática
reducción de la liquidez en los mercados financieros, donde todos
tratan de vender y hay pocos compradores. Es esta lista a la que se
han referido herejes de derecha e izquierda en las últimas semanas.
Para ellos, los nubarrones en el otrora claro cielo no son
imaginarios.
Primero,
el crecimiento económico está bajando, y los mercados de bonos en
EEUU lo están indicando así, por más que lo niegue Greensapan. En
Europa, se habla abiertamente de una prolongada recesión. Segundo,
los petroprecios siguen subiendo. Tercero, el grado de inversión de
los bonos de corporaciones como Ford ha sido bajado a un nivel
"especulativo". Por último, los déficit estadounidenses en
la balanza de pagos y en el presupuesto si no siguen creciendo, para
2006 éste podría llegar a 6 por ciento del producto.
Todos
estos factores son ampliamente citados por los herejes. El balance de
estos analistas incluye dos elementos principales: la enorme montaña
de créditos creada durante años de prosperidad y bajos intereses, y
el sobrextendido sistema de instrumentos derivados, que dependen de la
calidad de los créditos para su valoración en el mercado.
Esta
combinación ha creado lo que se puede llamar el "escenario
apocalíptico" de los herejes, donde la percepción de la calidad
de créditos se deteriora súbitamente, llevando a una rápida
desvalorización de instrumentos derivados. Esto puede precipitar la
abundante oferta de títulos y una reacción en cadena que podría
desplomar los mercados.
Lo
que se llamó aquí "la versión oficial" de los riesgos
financieros globales reconoce que este escenario no es ciencia ficción,
pero, en el informe del FMI se aprecia como una coyuntura que puede
ser evitada por las autoridades si se ejerce una política fiscal y
monetaria que reduzca el riesgo. Greenspan podría, por su parte,
agregar que el sistema financiero moderno ha probado en ocasiones su
flexibilidad, y varias situaciones explosivas en el pasado fueron
neutralizadas por las acciones de los bancos centrales.
Pero
los temores siguen emergiendo, en la prensa financiera internacional
en reportes académicos y en círculos financieros. El común
denominador es que nadie sabe cómo reaccionarán los modelos de
valorización de los instrumentos derivados en una situación de baja
del precio de bonos o acciones. ¿Si en los monitores de las
computadoras de los inversionistas en todo el mundo aparece la palabra
"vender", podrá evitarse la crisis?
Entre
los más escépticos se discute intensamente las posibles causas de
tal hoyo negro que de repente absorba la liquidez y cause la crisis
financiera. Los candidatos son: el inflado mercado residencial en
Estados Unidos, los precios de los bonos, las acciones de los fondos
de cobertura y los mercados de acciones. Los escenarios en que la
crisis se manifiesta son variados, pero la conclusión es la misma.
Dada la fragilidad del sistema financiero, las tradicionales acciones
tomadas para evitar la repentina tormenta serían sólo parcialmente
útiles.
Hay
que repetir que los herejes anuncian el fin del mundo financiero ya
hace mucho tiempo. Sin embargo, Greenspan puede aducir con plena
justificación que se ha aprendido a enfrentar las tormentas, cooperar
para estabilizar situaciones de riesgo y reducir los daños causados
por cataclismos financieros.
Es
poco probable que aquellos que creen en la proximidad del apocalipsis
acepten el tono de Greenspan. Rumores sobre hoyos negros en el
horizonte seguirán publicándose de vez en cuando. La pregunta es si
esta vez los nubarrones son reales, o sólo producto de procesos
mentales de economistas escépticos.
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