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Una
ronda sin fin
Por
Gustavo Capdevila
Inter Press Service (IPS), 28/07/05
Ginebra.
Los objetivos de la OMC de concertar a fines de este mes un compromiso,
que siente las bases para las negociaciones de la Ronda de Doha, no serán
alcanzados, admitió una fuente negociadora.
Eso
es claro desde hace por lo menos varias semanas, confirmó. El propio
director general de la OMC (Organización Mundial del Comercio), Supachai
Panitchpakdi, lo ha venido advirtiendo desde hace largo tiempo, insistió.
Sin
embargo, la fuente añadió que por ahora no se cuestiona la posibilidad
de que ese compromiso se alcance en la sexta conferencia ministerial de la
OMC, que se celebrará en diciembre en Hong Kong.
Desde
que fuera lanzada en la capital de Qatar, en noviembre de 2001, la Ronda
de Doha ha ido aplazando y renovando sus ambiciones de un acuerdo
acelerado y amplio. Pero en realidad nunca pudo coronar esas aspiraciones
como volvió a ocurrir esta semana, cuando debía establecer los
lineamientos que orientarán la etapa final de la negociación.
Como
siempre hasta ahora, la cuestión de la agricultura sigue siendo el nudo
gordiano de la negociación que los representantes de los 148 estados
miembros de la organización no atinan a deshacer.
Los
responsables de la negociación para la disminución de los aranceles
industriales, otro de los rubros clave de la Ronda de Doha, reconocieron
que en la marcha de esas discusiones ”todo depende de agricultura”.
Los
desacuerdos identificados, especialmente en agricultura, requerirán
decisiones políticas ”en extremo dificultosas”, dijo la fuente. Las
negociaciones que se reanudarán en septiembre, luego del receso de la OMC
en agosto, no se presentan ”nada fáciles”, alertó.
Las
organizaciones no gubernamentales especializadas tienen una visión aún más
desfavorable de la marcha del proceso de Doha. Aftab Alam, jefe de la
campaña por un comercio justo de la organización ActionAid, describió
que las actuales negociaciones ”caen en espiral fuera de control”.
Los
países ricos presionan a los pobres para que firmen un acuerdo que, en
lugar de combatir la pobreza, la incrementará, dijo Alam. Por ese motivo,
las negociaciones deben ser suspendidas, sostuvo.
Celine
Charveriat, de la organización Oxfam Internacional, observó ”un
pesimismo creciente” respecto de las discusiones de Doha. Por lo pronto,
ya podemos afirmar que la ronda es un fracaso para el desarrollo de los países
pobres, agregó.
Empero,
el Consejo General de la OMC se reunirá este miércoles y el viernes para
tratar de obtener algún progreso, aunque mínimo, en la negociación.
El
Consejo es el máximo cuerpo de la institución durante los períodos de
receso de la conferencia ministerial y sus decisiones afectarán a los
consumidores en los años venideros, advirtió Emma Harrison, activista de
la campaña de comercio de Consumidores Internacional.
Harrison
resaltó que la OMC tiene poder para asegurar acceso justo a los mercados,
reducir las barreras de ingreso y mejorar el nivel de los pobres. Si antes
de la conferencia de Hong Kong fracasa en el objetivo de lograr progresos
en esos puntos, los consumidores de todo el mundo serán los perdedores,
previno.
En
la práctica, las negociaciones de la Ronda de Doha no han registrado
avances desde hace un año, cuando se adoptaron directrices para orientar
el proceso y conseguir la aprobación de las modalidades en Hong Kong.
Pero
las tratativas de hace un año, también en Ginebra, se desarrollaron
”en la clandestinidad”, sostuvo Alessandro Pelizzari, de la organización
no gubernamental Attac Suiza, en referencia al estilo de las discusiones
en grupos reducidos de países, que excluyen a la gran mayoría de las
naciones en desarrollo.
Mediante
ese acuerdo, la Ronda de Doha retomó la senda abandonada durante el
fracaso de la quinta conferencia ministerial, celebrada en 2003 en el
sudoriental balneario mexicano de Cancún, ”aunque sin la participación
de la sociedad civil”, criticó Pelizzari.
Saliou
Sarr, de la Red de Organizaciones de Campesinos y Productores Agrícolas
de Africa occidental (Roppa), mencionó que los acuerdos de la OMC agravan
los problemas de la agricultura africana y en especial causan una caída
permanente de los precios agrícolas, un factor de empobrecimiento y de éxodo
rural.
La
OMC sólo sirve los intereses de las firmas transnacionales de la
agroindustria, sostuvo Sarr.
Por
su parte, Elroy Paulus, dirigente de la Central de Sindicatos
Sudafricanos, declaró su oposición a la apertura de los mercados de los
productos industriales. ”Estamos muy preocupados porque esa liberalización
amenaza con profundizar las desigualdades sociales”, dijo.
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