|
Organización
Mundial del Comercio
Un
fracaso con sordina
Por
Gustavo Capdevila
Inter Press Service (IPS), 28/07/05
Ginebra.
El estrépito de un nuevo fracaso de la OMC no tuvo esta vez el eco de
otros, como los de Seattle en 1999 y Cancún en 2003, porque no está en
juego como entonces el prestigio de las conferencias ministeriales y
porque hay esfuerzos notorios por amortiguar la resonancia.
Con
la excepción del director general de la OMC (Organización Mundial del
Comercio), Supachai Panitchpakdi, con un pie fuera de la institución por
el fin de su mandato, los protagonistas de mayor relieve en el sistema
multilateral emplearon un lenguaje mesurado para reconocer el percance.
En
los anales constará que en este fin de julio de 2005, la OMC se vio
obligada a otro aplazamiento en el proceso de profundización de la
liberalización del comercio, conocido como Ronda de Doha, porque fue
lanzado en la capital de Qatar en noviembre de 2001.
Esos
registros no recogerán las expresiones de Supachai, que llamó
”decepcionante” al resultado de las últimas negociaciones, aunque le
ahorró el calificativo más contundente de ”desastroso”.
”Los
progresos alcanzados se encuentran lejos de lo que ambicionábamos”,
dijo Supachai, quien el 1 de septiembre asumirá, también en esta ciudad,
la secretaría general de la Conferencia de las Naciones Unidas para el
Comercio y el Desarrollo (Unctad).
”El
timbre de alarma que pulsé a comienzos de este mes sigue sonando y
apremio a todos (los estados miembros de la OMC) a escuchar el aviso de
peligro”, advirtió.
La
situación hace más difícil la reunión de Hong Kong, aunque no
imposible, concedió Supachai en referencia a la sexta conferencia
ministerial de la OMC que se celebrará en diciembre en esa región
administrativa especial de China.
Los
148 Estados partes de la institución confiaban en aprobar a fines de
julio una primera aproximación o borrador de las modalidades, como se
denomina al armazón sobre el que descansarán los diferentes acuerdos de
la Ronda de Doha.
Pero
las diferencias entre países ricos y pobres, que signan de manera
constante la marcha de los asuntos comerciales, impidieron adoptar un
acuerdo este mes y crean un ambiente complejo para el desenvolvimiento de
las negociaciones hasta el encuentro de Hong Kong.
A
diferencia de Supachai, el representante comercial adjunto de Estados
Unidos, embajador Peter Allgeier, dijo que prefería no explayarse en la
frustración, aunque admitió la desilusión reinante en su delegación.
En
un tono parecido comentó los tropiezos el comisario de Comercio de la Unión
Europea (UE), Peter Mandelson, quien prefirió ”no dramatizar en
exceso” la circunstancia de que no todos los temas de la Ronda de Doha
avancen a igual velocidad.
Mandelson
se declaró ”decepcionado” por la falta de progresos en la reducción
de las ayudas internas que causan distorsión al comercio de productos agrícolas,
un flanco débil en la posición negociadora de Estados Unidos.
Un
discurso conciliador con miras a la reanudación de las negociaciones en
septiembre, luego de un mes de receso por vacaciones en la OMC, sostuvo
Clodoaldo Hugueney, principal negociador de Brasil, que coordina al Grupo
de los 20 (G–20) países en desarrollo con intereses afines en materia
agrícola.
Hugueney
resaltó las propuestas presentadas por el G–20 en los tres pilares que
conforman la negociación, las ayudas internas, la competencia de
exportaciones y la manzana de la discordia de toda la Ronda de Doha, el
acceso a los mercados.
El
negociador brasileño mencionó la disposición flexible del G–20 y su
afán de otorgar transparencia a las negociaciones.
Pero
esos discursos conciliadores no consiguen ocultar ”un mal resultado bien
disfrazado”, dijo un negociador latinoamericano que no quiso dar su
nombre.
”Se
han salvado los muebles” del desastre, ironizó. ”Ahora tratan de
dejar la casa ordenada para la nueva fase de negociaciones que se avecina
antes de Hong Kong”, insistió.
El
ministro de Comercio e Industria de India, Kamal Nath, comentó a IPS que
esta frustrada etapa de julio ha servido al menos para que ”todas las
cartas estén sobre la mesa”. A partir de septiembre hay que mostrarlas,
pero la cuestión es que se deben jugar de una manera que conduzcan hacia
un programa de desarrollo, dijo.
”Una
ronda de desarrollo exitosa no significa para nosotros una cuestión de
aranceles o de fórmulas, porque nos enfrentamos a la necesidad de sacar
de la pobreza a millones de campesinos”, dijo Nath.
”No
podemos medir el proceso en términos de acceso a los mercados o de otras
expresiones técnicas cuando debemos crear oportunidades de empleo para
liberar de la pobreza a los agricultores de los países en desarrollo”,
abundó.
En
términos parecidos se refirió al traspié de las negociaciones el
representante de la organización no gubernamental ActionAid International,
Aftab Alam.
”La
suerte de millones de personas pobres depende de los resultados de estas
negociaciones, pero sus preocupaciones no se encuentran encima de la
mesa”, dijo.
”Uno
de los problemas que surgen en el camino hacia Hong Kong es que todo el
paquete de negociaciones tiene un sesgo contra los pobres. Otro obstáculo
es el carácter injusto y excluyente del proceso. Todos los países deben
participar pues de lo contrario la Ronda de Doha estará amenazada”,
expuso Alam.
Los
matices en las posiciones de los países en desarrollo sobre la cuestión
de la agricultura se reflejaron en los comentarios que el negociador de
Costa Rica, Ronald Saborio, hizo este jueves en la reunión del Comité de
Negociaciones Comerciales de la OMC.
Saborio
aludió al documento que Brasil presentó en nombre del G–20, antes de
la reunión reducida de ministros de comercio celebrada a comienzos de
este mes en la ciudad de Dalian, en el norte de China.
El
documento sobre acceso a los mercados de productos agrícolas, es una
contribución valiosa, opinó el negociador costarricense. Saborio aclaró
que esa propuesta representa probablemente las diferentes posiciones que
existen dentro del G–20 mismo, ”donde hay países ambiciosos en
materia agrícola y otros menos ambiciosos”, dijo.
En
ese tema, Costa Rica, que no pertenece al G–20, tiene una posición más
ambiciosa que la que se refleja en ese documento, al igual que otras
delegaciones como Australia, que representa al Grupo Cairns, una alianza
de países hostiles al proteccionismo comercial en la agricultura.
Saborio
estimó que cualquier enfoque debe ser coherente con el principio según
el cual en esta ronda se deben alcanzar unas reformas verdaderas del
comercio agrícola y cumplir con el alto nivel de ambición que fue
acordado en Doha y reiterado en julio de 2004.
|