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A pesar del crecimiento
económico sin precedentes de los últimos años, los ricos se
enriquecieron y los pobres se empobrecieron, advirtió la ONU en un
estudio que confirma las dificultades que sufren las mujeres respecto de
los hombres en todos los aspectos.
El abismo de la
inequidad
Por Haider Rizvi
Inter Press Service (IPS), 25/08/05
Naciones Unidas. El informe
"Situación social mundial 2005: El predicamento desigual" fue
divulgado este jueves, tres semanas antes de la cumbre de la ONU
(Organización de las Naciones Unidas) para resolver mecanismos contra la
pobreza, el hambre, la enfermedad y el analfabetismo.
El informe se concentra en
el abismo entre economías formales e informales y entre trabajadores
capacitados y sin adiestramiento, así como las existentes en materia de
acceso a salud y educación y de oportunidades de participación social,
económica y política.
Sus autores dieron un
llamado de alerta sobre la "persistente y creciente" inequidad
existente entre países y entre habitantes de una misma nación.
Según el estudio, el mundo
está más polarizado hoy que hace 10 años y se requiere urgentemente un
compromiso más profundo para cumplir con los compromisos sellados por los
jefes de Estado y de gobierno en la Cumbre sobre Desarrollo Social
celebrada en 1995 en Copenhage.
En esa reunión, los
líderes prometieron afrontar los intensos desafíos sociales y ubicar al
ser humano en el centro de las políticas de desarrollo.
"Pero las brechas
sociales de algunas décadas de antigüedad se ampliaron, particularmente
las disparidades de género", una de las "más penetrantes"
formas de discriminación, dijo al presentar el estudio José Antonio
Ocampo, subsecretario general de la ONU a cargo del Departamento de
Asuntos Sociales y Económicos.
Sesenta por ciento de los
trabajadores informales del mundo son mujeres y carecen de protección
legal, observó Ocampo. "Es una proporción muy alta, dado que las
mujeres tienen una menor participación en la fuerza de trabajo que los
hombres", explicó.
Aunque cada vez más
mujeres y niñas reciben educación, la participación femenina en el
mercado formal de empleo se estancó o, incluso, cayó en algunas zonas
del mundo, indicó Ocampo.
Y la creciente
participación de las mujeres en el sector informal torna la situación
"aun más problemática", agregó.
El informe de 158 páginas
señala que la inequidad entre países y dentro de éstos acompaña el
proceso de globalización económica. Esas inequidades tuvieron
consecuencias negativas en muchos indicadores, incluido el empleo, la
seguridad laboral y los salarios.
"Ignorar la inequidad
en pos del desarrollo es arriesgado", indica el estudio.
"Concentrarse exclusivamente en el crecimiento económico y en la
generación de ingreso como estrategia de desarrollo es ineficaz, pues
conduce a la acumulación de riqueza a manos de unos pocos y profundiza la
pobreza de muchos", advierte.
En un mundo de creciente
desarrollo y avance económico que debería beneficiar a las sociedades,
muchas afrontan "alarmantes aumentos" en la brecha entre ricos y
pobres, según el documento.
La tendencia se constata
incluso en países relativamente ricos como Estados Unidos, Canadá y Gran
Bretaña. China e India, los países más poblados de Asia y del mundo,
han alcanzado en los últimos años un considerable crecimiento
económico, pero no lograron atacar la inequidad.
Similares patrones de
distribución de la riqueza se detectan en Asia, América Latina y
África. Según el informe, sólo en África subsahariana la población
pobre aumentó 90 millones de personas entre 1990 y 2001.
En América Latina, el
desempleo aumentó de casi siete por ciento en 1995 a nueve por ciento en
2002, con muchos trabajadores obligados a pasar al sector informal, en el
que las condiciones de labor son "frecuentemente inhumanos" y
"los salarios son bajos.
El estudio sugiere que en
países como Brasil, Guatemala y Bolivia, la pertenencia a determinadas
razas y etnias continúa siendo un factor determinante de las
oportunidades económicas.
Indígenas y negros ganan,
en promedio, un salario entre 35 y 65 por ciento menor al de los blancos,
y tienen menos posibilidades de acceder a educación y vivienda, según el
informe.
Los autores del estudio
recomiendan ajustar las asimetrías económicas no solo entre las
naciones, sino también dentro de ellas.
Ochenta por ciento del
producto interno bruto mundial pertenece a 1.000 millones de habitantes
del Norte industrial, mientras el restante 20 por ciento es compartido por
5.000 millones del Sur en desarrollo.
Preocupado por el ritmo
cansino del avance hacia el cumplimento de los Objetivos de las Naciones
Unidas para el Desarrollo del Milenio, el secretario general de la ONU,
Kofi Annan, ha urgido reiteradamente a las naciones ricas a cumplir con su
compromiso de aportar al menos 0,7 por ciento de su producto nacional
bruto a la asistencia oficial al desarrollo de los países del Sur.
El asunto es motivo de
controversia en las negociaciones por la redacción del borrador de
declaración de la cumbre que se celebrará en septiembre, en ocasión de
las instancias inaugurales de la sesión anual de la Asamblea General de
la ONU.
Estados Unidos ha
manifestado fuertes reservas hacia el documento en que se evalúa el
cumplimiento de las metas del milenio, cinco años después de
establecidas en una reunión similar de jefes de Estado y de gobierno en
la sede de la ONU en Nueva York.
Washington ha presentado
más de 750 enmiendas al borrador, que, de ser aceptadas, eliminarían
nuevos compromisos de asistencia a países pobres e introducirían un
enfoque inclinado hacia la seguridad y la lucha contra el terrorismo.
Con las metas del milenio
de la ONU (Organización de las Naciones Unidas), adoptadas en septiembre
de 2000 por 189 jefes de Estado y de gobierno, los países tanto ricos
como pobres contrajeron el compromiso reducir a la mitad la población
pobre y hambrienta del mundo, lograr la enseñanza primaria universal y
promover la igualdad de géneros y la autonomía de la mujer.
Los ocho retos asumidos por
los gobernantes se completan con la reducción de la mortalidad infantil,
mejorar la salud materna, combatir el virus de inmunodeficiencia adquirida
(sida), el paludismo y otras enfermedades, garantizar la sustentabilidad
del ambiente y fomentar una asociación mundial para el desarrollo.
Casi todos los objetivos
específicos deben cumplirse antes de 2015 y tienen como referencia los
niveles de 1990.
"El gobierno
estadounidense llamó a atacar cualquier mención a las metas del milenio,
y la administración se quejó públicamente de que la sección sobre
pobreza del documento es demasiado larga", informó el diario The
Washington Post esta semana.
El informe de la ONU indica
que el creciente abismo entre ricos y pobres representa una gran amenaza a
las democracias de todo el mundo, pues alentaría la violencia y el terror
si la tendencia no es revertida.
El Informe de 2005 de
las Naciones Unidas sobre la situación social en el mundo llega a la
conclusión de que gran parte del mundo está atrapado en el 'marasmo de
la desigualdad'.
El mundo es más
desigual que hace 10 años
Argenpress, 25/08/05
Pese a que en algunas
partes del mundo se ha experimentado un crecimiento sin precedentes y una
mejora en los niveles de vida en los últimos años, la pobreza sigue
arraigada y gran parte del mundo está atrapado en el marasmo de la
desigualdad.
El Informe sobre la
situación social en el mundo 2005: el dilema de la desigualdad, publicado
por las Naciones Unidas, alerta sobre la persistente y cada vez más
profunda desigualdad en todo el mundo. En el Informe se insiste en el
abismo existente entre las economías estructuradas y las no
estructuradas, la distancia cada vez mayor que existe entre los
trabajadores calificados y no calificados, la creciente disparidad en la
salud, la educación y las oportunidades de participación social,
económica y política.
'Al exponer en detalle
algunos de los problemas más acuciantes que afectan al desarrollo social
hoy día, el Informe puede ayudar a orientar medidas decisivas para
construir un mundo más seguro y próspero, en el que las personas están
en mejores condiciones de disfrutar de sus derechos humanos y libertades
fundamentales. Un elemento esencial en esta búsqueda es salir del marasmo
de la desigualdad', dijo el Secretario General de las Naciones Unidas,
Kofi Annan.
Apartándose de los
criterios que destacaban el crecimiento económico como la panacea de los
problemas de desarrollo, en el Informe se señala que hacer hincapié en
el crecimiento y la generación de ingresos no capta ni aborda
suficientemente el traspaso de la pobreza de una generación a otra; más
bien puede llevar a la acumulación de riqueza por unos pocos y a sumir en
una mayor pobreza a la mayoría. A decir verdad, pese al considerable
crecimiento económico de muchas regiones, el mundo es más desigual que
hace 10 años.
'No estaremos en
condiciones de impulsar el programa de desarrollo si no se resuelven los
problemas de la desigualdad en los países y entre éstos', dijo José
Antonio Ocampo, Secretario General Adjunto de Asuntos Económicos y
Sociales. Ocampo señaló también que 'la publicación del Informe no
pudo ser más oportuna. Dado que 2015 es el plazo fijado para la
consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, es el momento
justo para incorporar el objetivo de reducir la desigualdad en nuestras
estrategias para promover el desarrollo, la seguridad y los derechos
humanos para todos'.
Según el Informe sobre
la situación social en el mundo: el marasmo de la desigualdad:
– Las desigualdades entre
y en los países han ido de la mano de la globalización. Estas
desigualdades han tenido consecuencias negativas en muchos aspectos, entre
ellos el empleo, la seguridad en el empleo y los salarios. No obstante, se
sigue debatiendo en torno al papel concreto de las políticas de
liberalización y desregulación en estas tendencias.
– El desempleo sigue
siendo elevado en muchos contextos y las tasas de desempleo de los
jóvenes son especialmente elevadas. Los jóvenes tienes dos o tres veces
más probabilidades que los adultos de estar desempleados y actualmente
constituyen hasta un 47% del total del 186 millones de personas sin empleo
en todo el mundo. La mayoría de los mercados de trabajo no puede absorber
a todos los jóvenes que buscan trabajo. La incapacidad de los países
para integrar a los jóvenes que ingresan en el mercado de trabajo en la
economía estructurada tiene un profundo impacto cuyos efectos van del
rápido crecimiento de la economía no estructurada hasta el aumento de la
inestabilidad nacional.
– Millones de personas
trabajan, pero siguen siendo pobres; prácticamente la cuarta parte de los
trabajadores del mundo no gana lo suficiente para sacar a sus familias y a
sí mismos más allá de un umbral de pobreza de un dólar diario. Una
gran mayoría de los pobres que trabajan son trabajadores no agrícolas
del sector no estructurado. La transformación de los mercados de trabajo
y el aumento de la competencia mundial han instigado una explosión de la
economía no estructurada y el deterioro de los salarios, los beneficios y
las condiciones de trabajo, en particular en los países en desarrollo.
Informe sobre la
situación social en el mundo 2005: El marasmo de la desigualdad
– En muchos países, la
desigualdad entre los salarios que devengan los trabajadores calificados y
los no calificados se ha acentuado desde mediados del decenio de 1980, ya
que los salarios mínimos reales han disminuido al tiempo que se produce
un brusco aumento de los ingresos más altos. China y la India han
experimentado un considerable crecimiento de los ingresos, pero sigue
habiendo enormes diferencias. En los países desarrollados, la diferencia
de ingresos se ha acentuado especialmente en el Canadá, el Reino Unido y
los Estados Unidos.
– Pese a los progresos
logrados en algunos contextos, la desigualdad en materia de salud y
educación se ha ampliado, sobre todo dentro de los países. El África al
sur del Sahara y partes de Asia se encuentran en la peor de las
situaciones. Las desigualdades en la esperanza de vida se han ampliado
extraordinariamente. El VIH/DSIDA ha agravado esas diferencias, sobre todo
entre el África y el resto del mundo. También hay grandes diferencias en
el acceso a la inmunización la atención materno–infantil, la
nutrición y la educación. La desigualdad entre los sexos en el acceso a
la educación se ha reducido en cierta medida, pero se mantiene. Esta
situación contribuye a una crisis de capital humano que amenaza la
sostenibilidad de la lucha contra la pobreza.
– La violencia suele
tener sus raíces en la desigualdad. Es peligroso para la paz y la
seguridad tanto a nivel nacional como internacional dejar que se
profundice la desigualdad económica y política. Esas desigualdades,
sobre todo las luchas por el poder político, la tierra y demás bienes
pueden crear la desintegración social y la exclusión y dan lugar a
conflictos y a la violencia. Entre las manifestaciones de esa violencia,
analizadas en el Informe, figuran la guerra, el uso de niños soldados y
la violencia doméstica y por razón de sexo.
– Es característico que
se excluya a los pueblos indígenas, las personas con discapacidad, los
ancianos y los jóvenes de los procesos de adopción de decisiones que
afectan a su bienestar. A estos grupos, que a lo largo de la historia han
sido objeto de discriminación, todavía se les suele denegar sus derechos
humanos básicos. También se les suele excluir del proceso político.
Sobre la base de estas
conclusiones, en el Informe sobre la situación social en el mundo 2005 se
recomienda que:
– Hay que poner remedio a
las asimetrías mundiales derivadas de la globalización y hacer hincapié
en una distribución más equitativa de los beneficios de una economía
mundial cada vez más abierta. La promoción de la participación
democrática de todos los países y pueblos en los procesos que determinan
el programa internacional para el desarrollo deberá facilitar este
propósito.
– Se debe promover la
democracia y el estado de derecho y se deben hacer esfuerzos especiales
para integrar a los grupos marginados en la sociedad. La voluntad
política debe dar un espaldarazo a estos esfuerzos.
– Para prevenir un
conflicto mundial y la violencia, se debe prestar atención a la
reducción de las desigualdades en el acceso a los recursos y las
oportunidades.
– Las condiciones de la
economía no estructurada deben mejorar estableciendo programas de
protección social y mejores vínculos entre las economías estructurada y
no estructurada.
– Se deben ampliar las
oportunidades de empleo productivo y decoroso, los jóvenes deben ser el
centro de las políticas y programas de empleo. Con un empleo decoroso,
los que estén en condiciones de asegurarse un empleo y recibir una
remuneración suficiente, prestaciones y protección de la ley también
estarán para expresar sus inquietudes y participar más activamente en la
sociedad.
El Informe lanza un alerta
en el sentido de que, si no se procura rectificar la desigualdad imperante
en el mundo y reivindicar la visión amplia del desarrollo social que fue
el acuerdo de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Social, celebrada en
Copenhague en 1995, el marasmo de la desigualdad se perpetuará y se
verán frustrados los esfuerzos para lograr los Objetivos de Desarrollo
del Milenio.
Crece brecha entre
pobres y ricos
BBC World, 25/08/05
Un nuevo reporte de la
Organización de Naciones Unidas (ONU) reveló que la brecha mundial entre
ricos y pobres es más grande que hace 10 años.
La ONU advirtió que si no
se pone fin a esta desigualdad lo antes posible, las pautas establecidas
por las Metas del Milenio, entre las que está terminar con la pobreza
extrema para el año 2015, podrían verse frustradas.
El informe agregó que
será imposible para los 2.800.000.000 que viven con menos de dos dólares
al día en mundo alcanzar alguna vez los niveles de consumo de los ricos.
El estudio indicó que los
beneficios del desarrollo global han ido a parar en manos de los países
industrializados y que, a pesar de que China e India han tenido un
crecimiento considerable, aún existe una gran diferencia entre el ingreso
de los países pobres y los ricos.
Los investigadores del
Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU se basaron en
factores como la desigualdad entre los ingresos y las riquezas personales,
y el acceso a la salud y la educación.
Los autores advirtieron
también sobre los peligros de ignorar la desigualdad y centrarse
exclusivamente en el crecimiento económico cómo índice para medir los
logros económicos de un país. Esto, indicaron, es un camino poco
efectivo para alcanzar el desarrollo.
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