Cumbre mundial
Naciones Unidas

 

A la medida de Washington y Gran Bretaña

La Cumbre de la ONU llamó a reforzar la "guerra contraterrorista" de Bush

IAR–Noticias, 15/09/05

La Cumbre, integrada por 170 países, priorizó el "terrorismo" sobre otros temas en discusión como la ayuda al desarrollo y el combate a la pobreza, la promoción de la "democracia", el manejo de crisis humanitarias y de derechos humanos. Bush, quién impulsó la agenda junto con Blair, durante su intervención pidió que lo ayuden en la "persecución del terrorismo". Le dieron el gusto.

Reunido el miércoles en el marco de la 60 Asamblea General, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó dos resoluciones de forma unánime haciendo un llamamiento a los Estados a reforzar la "guerra contra el terrorismo", tal como lo impusieron en agenda EEUU y Gran Bretaña.

De esta manera la Cumbre, integrada por 172 países, priorizó el "terrorismo" sobre otros temas en discusión como la ayuda al desarrollo y el combate a la pobreza, la promoción de la "democracia", el manejo de crisis humanitarias y de derechos humanos.

Tras los atentados del 7–J en Londres, coincidiendo con la estrategia impulsada por Bush y Blair, el secretario general de la ONU, Koffi Annan solicitó a los gobiernos del mundo una "definición más clara" de terrorismo.

En sintonía como siempre con los intereses de Washington, el secretario de la ONU llamó entonces a una "convención de la ONU contra el terrorismo" que servirá de plataforma encubierta a un plan "antiterrorista global", cuyo meridiano pase Pentágono y la inteligencia anglo–estadounidense con la CIA a la cabeza.

Cumpliendo con los deseos de Washington, mediante la la Resolución del Consejo 1624, los líderes condenaron "en los más fuertes términos todos los actos de terrorismo con independencia de su motivación, cuando y por quien sean cometidos, como una de las más serias amenazas a la paz y la seguridad" y reafirmaron "la imperativa necesidad de combatir el terrorismo en todas sus formas y manifestaciones por todos los medios, de acuerdo con la Carta de Naciones Unidas".

La resolución hace un llamamiento a todos los Estados a adoptar todas las medidas necesarias, incluida la prohibición por ley del incitamiento a cometer actos terroristas, denegando asilo a cualquier involucrado en estos actos, y cooperación para fortalecer las fronteras y combatir el tráfico fraudulento de documentos.

Koffi Annan, salpicado y comprometido por el escándalo del "petróleo iraquí", pero mantenido en su sillón por Washington, antes de la Cumbre impulsó la idea de que los atentados ocurridos en Londres y Egipto pusieron en evidencia la necesidad tanto de una definición con "claridad moral", como de una convención de la ONU contra el terrorismo.

El juego de Annan estaba a la vista: Washington, su esponsor y principal sostén, lo envió antes de la Cumbre a promover una conferencia internacional sobre terrorismo para que los gobiernos (sobre todo los europeos) terminen con sus contradicciones y apoyen sin cortapisas la "guerra contraterrorista" de Bush mediante el acuerdo en la ONU para un "plan internacional de lucha contra el terrorismo".

Otro cómplice de Washington, el secretario general de la Liga Árabe, Amr Moussa, respaldó la "definición" propuesta por Kofi Annan, que hoy cobró con las resoluciones aprobadas en el primer día de la Cumbre.

La Liga Arabe, donde se nuclean los gobiernos conducidos por las elites pro–Washington, es totalmente funcional y maleable a la estrategias de Washington y de Tel Aviv, como quedó demostrado cuando suscribió junto con Europa la resolución de la ONU que obligaba a Siria a abandonar la protección del Líbano con sus tropas.

Moussa señaló que la definición (sobre que es "terrorismo") podría servir como "base para un consenso internacional " de lucha contra las organizaciones que promueven y ejecutan los ataques.

Ahora, dicen los expertos, Bush y los halcones –valiéndose de Kofi Annan– van a ir por el trofeo mayor: imponer en las Naciones Unidas un acuerdo universal de "lucha contra el terrorismo" cuyo meridiano operativo sean el Pentágono y los servicios de inteligencia de EEUU con la CIA a la cabeza.

El presidente de EEUU, que cerró el primer turno de intervenciones con su discurso como país anfitrión, exhortó a los Estados a colaborar en sus ideas para la difusión de la democracia en Irak y el resto del mundo, el levantamiento de las barreras comerciales y la persecución del terrorismo.

Bush, quien comenzó su discurso con una nota de agradecimiento a los más de 150 países que han ofrecido ayuda tras el paso del huracán Katrina, afirmó que "la libertad y la lucha contra el terrorismo son el gran desafío de nuestro tiempo".

En su alocución, instó a aprobar una resolución que pida medidas contra la incitación al terrorismo, así como a juzgar y a extraditar a aquellos que busquen procurarse material nuclear con fines terroristas.

"Los terroristas deben saber que no tendrán refugio en ninguna parte", afirmó el presidente. Pero no sólo hay que combatir el terrorismo, sino también hacer frente a la pobreza que sirve de alimento a la violencia, subrayó para cumplir con el formalismo.

"El mundo es más compasivo y esperanzador cuando colaboramos juntos", afirmó Bush ante una audiencia compuesta por la mayor concentración de líderes mundiales de la historia, que escuchó en silencio sus llamamientos, luego el Consejo aprobó las resoluciones.

El llamamiento "contraterrorista" realizado por unanimidad en el inicio de la Cumbre, que se clausurará el viernes, hacen que Bush siga durmiendo tranquilo.

Sus amigos de las corporaciones del Complejo Militar Industrial norteamericano, y los bancos de Wall Street que financian sus emprendimientos, seguirán acumulando rentabilidad millonaria con las armas, equipos y sistemas de prevención que le venderán a los gobiernos embarcados en la "guerra contraterrorista".

Después del Katrina y las campañas en su contra, no deja de ser una revancha que le da la vida al rey George.

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