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En
el mundo hay 460 millones de nuevos pobres
Por
Rodolfo Faggioni
Bolpress, 15/09/05
“Cada
hora mueren 1.200 niños por desnutrición. Más o menos como tres
Tsunami al mes, durante todos los meses”, dice la relación del 2005
sobre Desarrollo Humano difundido por la UNDP (Agencia de las NN.UU.).
Este mensaje es para los líderes mundiales que desde el 14 de
septiembre están reunidos en la sede de las Naciones Unidas de New
York: es la cumbre más grande de la historia. 170 Jefes de Estado y
de Gobierno de todos los continentes reunidos en el palacio de Vidrio
para celebrar los 60 años de la UNU., los cinco de la cumbre del
primer milenio, y decidir cómo mejorar la vida del Planeta Tierra,
luchar contra la pobreza, defender los derechos humanos y la paz en el
mundo. Es la misma sede donde en el 2000 fue firmada la “Declaración
del Milenio” que contenía precisos objetivos de desarrollo fijados
hasta el 2015. Los jefes de Estado y de Gobierno ese año se empeñaron
solemnemente en disminuir al menos de la mitad la pobreza extrema y la
mortalidad infantil. Hasta ahora estos nobles objetivos no han sido
alcanzados.
El
panorama futuro es muy preocupante. La desigualdad entre pobres y
ricos aumenta, el 10% de los brasileños, los más indigentes, son más
pobres de los más pobres del Vietnam. En el 2005, 18 países son más
pobres de lo que eran en el 1990. Doce son africanos de la zona sub–sahariana
destruida por el HIV. Los otros seis forman parte de la desaparecida
Unión Soviética : esto significa que hay 460 millones de nuevos
pobres en el mundo.
Según
la relación de la UNDP la situación mundial podría mejorar
solamente si se obtuviesen tres importantes objetivos: ayuda, comercio
y seguridad. Los países ricos destinan poquísimo en ayudas económicas,
solamente el 0,25% del PIL., y entre los países prósperos que forman
parte del G8, tres son los que menos ayudas dan, Italia 0,17%, USA
0,15% y Japón 0,20%. No sólo eso. Los donantes vinculan la ayuda a
la compra de sus productos. Es así que el que recibe una ayuda, la ve
disminuir de al menos un 30%. Los países donadores gastan poco más
de mil millones de dólares al año para ayudar la agricultura de los
países sub–desarrollados y algo menos de mil millones de dólares
al día en subsidios a la agricultura nacional. A causa de estos
subsidios y medidas de protección, hoy los países sub–desarrollados
pierden casi 24 mil millones de dólares al año. Por cada dólar
perdido, un efecto multiplicador causa una pérdida ulterior de 3 dólares
en la ocupación y en las inversiones.
Los
países que tienen un rédito por–cápita de 600 $ al año tienen la
mitad de las probabilidades de ser teatro de motines, guerras civiles,
etc. respecto a naciones con un rédito pro–cápita de 250 $ al año.
De los 32 países que se encuentran al final de la clasifica basada
sobre el índice de desarrollo humano de la UNDP, 22 han tenido
conflictos entre el 1990 y hoy.
Las
quinientos personas más ricas del mundo tienen un rédito total
superior a la de los 416 millones de personas que están clasificadas
como las más pobres del mundo. En nuestro Planeta Tierra, más de dos
mil quinientos millones de personas continúan viviendo con 2 $ (dos dólares)
al día y representan el 40% de la población del planeta y gozan del
5% de rédito global. Los ricos en cambio, son el 10%, viven todos en
países con rédito alto y manejan el 54% del rédito total.
ONU:
Las reformas económicas hicieron que en Iberoamérica aumentase la
desigualdad social
Solidaridad.net,
13/09/05
Las
reformas estructurales emprendidas en Iberoamérica y el Caribe en las
dos últimas décadas con el fin de apuntalar el crecimiento económico
tuvieron como resultado un aumento de la desigualdad social. Según un
informe de la ONU sobre la situación social, las reformas en el marco
de la política de crecimiento fueron diseñadas con la esperanza de
que los altos índices de crecimiento serían suficientes para generar
beneficios sociales. "Sin embargo, tuvieron como resultado
consecuencias negativas a largo plazo. Argentina y Venezuela están
entre los países que sufrieron los incrementos más rápidos en
desigualdad de los años 90".
Según
el documento, el desempleo en la región aumentó y muchos
trabajadores se vieron obligados a volverse hacia la economía
sumergida, donde las condiciones son a menudo inhumanas y los ingresos
bajos. "La división entre economía formal e informal fragmenta
aún más la sociedad, incrementa las tensiones e impiden a los pobres
participar en el proceso de desarrollo".
Los
autores del documento sostienen además que los altos niveles de gasto
social público de la región no beneficiaron a los pobres:
"amplios sectores de la población de ingresos bajos siguen
excluidas de muchas áreas de la asistencia pública". El texto
recuerda la larga historia de desigualdad en Ibero América y el
Caribe, con la propiedad de bienes concentrada en manos de una elite
minoritaria.
El
informe sugiere que en países como Brasil, Guatemala y Bolivia, la
etnia sigue siendo un factor a la hora de contar con oportunidades y
que indígenas y negros tienen ingresos que son de un 35% a un 65% más
bajos que los de los blancos. La conclusión que se desprende del
informe es que el crecimiento de los ingresos no sólo no es
suficiente para evitar el traspaso de la pobreza entre generaciones,
sino que puede conducir a la acumulación de la riqueza en unos
cuantos.
El
informe de la ONU expone que, como fruto de la globalización, las
desigualdades se han mantenido tanto entre los países como dentro de
las economías nacionales, lo que se observa en áreas como el empleo,
la seguridad en el trabajo y los salarios. "El informe puede
servir de guía para que se tomen medidas hacia la creación de un
mundo más seguro y próspero, en donde la gente pueda disfrutar mejor
sus derechos y libertades. Superar la situación de desigualdad es un
elemento esencial en este cometido", dijo el secretario general,
Kofi Annan.
Las
desigualdades entre países también han aumentado y los ingresos per
cápita en Ibero América y el Caribe han decaído de manera constante
en relación a los países más ricos.
La
ONU arremete igualmente contra el proteccionismo de los ricos:
"las actuales políticas comerciales afectan a las perspectivas
de reducir la pobreza" en la región. "Las prácticas
proteccionistas y los subsidios agrícolas en los países
desarrollados han llevado a una caída de la producción agrícola y,
en consecuencia, de los ingresos agrícolas".
Se
amplían las brechas
La
Comisión Económica para América Latina (Cepal) dio a conocer en México
el documento "Objetivos de Desarrollo del Milenio: una mirada
desde América Latina y el Caribe" en el que se afirma que
"a pesar de haber registrado algunos notorios adelantos en
materia social, América Latina y el Caribe ostenta la lamentable
característica de seguir siendo la región más inequitativa del
mundo".
La
desigualdad tiene implicaciones que van más allá de las
consideraciones estrictamente económicas. La desigualdad afecta la
esencia misma de la convivencia entre los seres humanos y sus efectos
se expresan en la dimensión política. Las sociedades donde existen
grandes diferencias entre los ciudadanos son por lo general más
inestables y tienen mayores dificultades para construir un proyecto de
desarrollo nacional.
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