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EU impone combate al
terrorismo y libre comercio como prioridades mundiales
El avance de la libertad
y la seguridad es la misión de nuestro tiempo, sostiene Bush
Por David Brooks y Rosa
Elvira Vargas, corresponsal y enviada
La Jornada, 15/09/05
Nueva York, 14 de
septiembre. Mientras una de sus ciudades sigue bajo el agua con cientos de
miles de refugiados pobres, el presidente George W. Bush declaró ante la
cumbre mundial de la Organización de Naciones Unidas, que la lucha contra
el terrorismo y la promoción del libre comercio son las prioridades
supremas, y las vías para lograr la reducción de pobreza y la paz en el
mundo.
En el primer día de la
Cumbre Mundial -la reunión más grande de jefes de Estado en la historia-
los discursos instaron a los gobiernos del mundo de resolver los problemas
que ellos mismos han generado, incluyendo conflictos armados, desigualdad
económica, falta de salud, educación y más.
Pero aquí parece que todos
estos problemas brotaron desde algún lugar misterioso, y ahora hay que
abordarlos. Casi todos hablaron de paz, de niños inocentes que padecen
las consecuencias de todas las injusticias, de pobreza e igualdad.
En una institución que
cumple 60 años con una crisis de credibilidad tanto al interior como ante
la opinión pública mundial, encabezada por un secretario general
debilitado, y con su agenda del "milenio" -para reducir la
pobreza, promover el desarrollo, y lograr el desarme nuclear-, casi
anulada por órdenes de Washington, hoy los muros de la Asamblea General
retumbaron con las palabras elegantes de jefes de Estado reafirmando la
necesidad de que los países del mundo se dediquen a rescatar el planeta.
Pero el documento que será
adoptado por los entre 150 y 170 jefes de Estado (cambia la cifra cada
día), al fin de esta cumbre, más bien manifiesta la fragilidad del
consenso de la comunidad internacional que de nuevo, como hace tres años
en torno a la invasión de Irak, no logró enfrentar con unidad la
imposición de la postura estadounidense en este foro mundial.
El consenso casi alcanzado
estableciendo metas y mecanismos concretos para reducir la pobreza,
promover el desarrollo, avanzar sobre el desarme y no proliferación
nuclear y asuntos ambientales, fue sujeto a un sabotaje de última hora
por Estados Unidos, y el resultado ahora es un documento diluido donde los
temas clave fueron dejados sólo en términos abstractos para resolverse
en un futuro indeterminado o, de plano, quedaron ausentes.
Varios oradores, incluido
el secretario general, Kofi Annan, admitieron hoy que no se llegó al
acuerdo deseado, pero buscaron evitar la palabra "fracaso", y
argumentaron que es "un paso" hacia delante.
"Tenemos que seguir
trabajando con determinación en los asuntos difíciles sobre los cuales
urge avanzar, aunque eso no se haya logrado aún", declaró ante la
Asamblea General. Advirtió que "sean cuales sean nuestras
diferencias, en nuestro mundo interdependiente, o nos mantenemos juntos o
caemos juntos". Aunque señaló que el documento ofrece varios
avances sobre temas como la condena del terrorismo, la responsabilidad de
proteger a pueblos contra el genocidio, la lucha contra la pobreza y más,
"no hemos logrado aún la reforma amplia y fundamental que yo y
muchos otros creemos necesaria", indicando que las diferencias no
permitieron un consenso pleno sobre eso.
Pero el consenso fue minado
por Estados Unidos, y hoy Bush no lamentó en ningún momento la falta de
acuerdos sobre temas clave como el desarme nuclear y el enfoque sobre el
desarrollo. No lo hizo porque este era el resultado deseado, señalaron
fuentes dentro del organismo mundial a La Jornada hoy. "Han
estado sangrando poco a poco a la ONU", comentaron, al asegurar que
las investigaciones sobre corrupción y más, han servido para debilitar
tanto a la institución como al propio secretario general.
La forma en que se elaboró
y negoció el documento final sólo respondió a las demandas de
Washington, y ante la falta de unidad de otros países y regiones, se
cedió. Una ONU debilitada es precisamente lo que deseaba el gobierno de
Bush, y para muchos dentro de la institución, tristemente, esto se ha
logrado.
"El avance de la
libertad y la seguridad es la misión de nuestro tiempo. Esta es la
misión de Naciones Unidas", declaró hoy Bush en la apertura de la
60 Asamblea General. Señaló que la clave para resolver los problemas de
pobreza, desarrollo y paz es por medio del combate al terrorismo y la
promoción del libre comercio. "Lucharemos para liberar del peso de
la pobreza de lugares de sufrimiento... y el camino más seguro a mayor
riqueza es a través de mayor comercio". Insto a los gobiernos a
llegar a un consenso de la llamada "ronda de Doha" para un
acuerdo comercial mundial, y con ello ofrecer a los pobres la gran
oportunidad de participar en la economía global. No sólo eso, sino al
ampliar el comercio "difundimos esperanza y oportunidad a las
esquinas del mundo, y con ello damos un golpe contra los terroristas que
se nutren de la ira y el resentimiento".
Bush señaló que
"nuestra agenda de un comercio más libre es parte de nuestra agenda
de un mundo más libre", dijo, y señaló que hoy existe una gran
oportunidad para la promoción de la libertad en el mundo, citando como
ejemplos a Irak y Afganistán. La libertad es democracia, según esta
formulación, y países democráticos sostienen un régimen de ley,
imponen límite sobre el poder del Estado y "naciones democráticas
protegen la propiedad privada, la libre expresión y la expresión
religiosa", afirmó.
Bush advirtió que la
reforma de la ONU es necesaria para que ejerza su papel de actor efectivo
y lograr promover estos objetivos mundiales. "Si los países miembros
quieren que Naciones Unidas sea respetado, respetado y efectivo, tienen
que empezar por asegurar que amerita ser respetado".
Bush concluyó declarando
que en toda etapa de la historia "el espíritu humano ha sido
desafiado por fuerzas oscuras y de caos", y recordando los principios
de la ONU, convocó a cumplir con la promesa de esta institución para
"asegurar que cada ser humano goce la paz, la libertad y la dignidad
que nuestro Creador prometió para todos".
El poder de "mercados
abiertos" y libres, por lo tanto, son la propuesta para combatir la
pobreza, el terrorismo, lograr la paz, la democracia y la
"libertad". El discurso de Bush se presentó ante un mundo
escéptico, y no fue recibido más que un aplauso final de cortesía.
En el Consejo de Seguridad,
poco después, los presidentes de los 15 países miembros adoptaron una
resolución que llama a los 191 países de la ONU a promulgar leyes para
definir como delito "toda incitación para cometer un acto
terrorista" y negarle albergue a cualquier sospechoso.
Por lo menos en este primer
día el mundo cedió ante los deseos de Washington, y esta institución de
la comunidad internacional está más débil que nunca. Fue justo aquí
que Washington violó la Carta de la ONU al lanzar la invasión de Irak, y
fue aquí donde regresó para declarar al mundo que esta organización
sólo será efectiva en los términos definidos no por consenso real, sino
por decisiones convenientes o aceptables al último superpoder.
Los discursos de la
mayoría de los jefes de Estado aquí comprueban que todos reconocen los
graves problemas que sufre el mundo. Pero hasta el momento, traducir esa
conciencia en algo más que discursos aún no se siente aquí, aunque
todos repitan justo esta advertencia.
Mientras el mundo, o buena
parte, no logre rebatir a Washington, las posibilidades por el momento son
casi nulas. Las consecuencias inmediatas son que este foro mundial, único
ahora, está tal vez más débil que nunca, justo lo que le conviene al
gobierno de Bush en esta coyuntura.
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