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La
destrucción creativa
Guerras
y ciclones son una tragedia para los pobres pero una bendición para el
gran capital
Por
Alejandro Teitelbaum
Argenpress, 27/09/05
En
su libro 'Capitalismo, Socialismo y Democracia' (1942), el economista
Joseph Schumpeter afirmaba que 'el capitalismo es por naturaleza una forma
o método de cambio económico' de sustitución de lo viejo por lo nuevo,
a lo que denominaba 'destrucción creativa' (nuevos consumidores, nuevos
bienes, nuevos métodos de producción o transporte, nuevos mercados,
nuevas formas de organización industrial, etc.).
La
guerra sería la forma más drástica de 'destrucción creativa' inherente
al capitalismo. Otras formas de “destrucción creativa” que benefician
al gran capital son las grandes catástrofes, como el tsunami y los
ciclones.
El
vicepresidente de Estados Unidos Dick Cheney fue desde 1995 hasta agosto
del 2000 Director Ejecutivo de Halliburton, la más grande compañía
mundial de servicios vinculada a la industria petrolera. Después asumió
la Vicepresidencia pero sigue cobrando de la empresa: 194.852 dólares en
2004. Halliburton mantuvo estrechas relaciones comerciales con una empresa
petrolera rusa, la Tyumen Oil Co., acusada de estar vinculada a la mafia
rusa y al tráfico de drogas. Bajo la dirección de Cheney, la sociedad
Halliburton, en buena parte a través de su subsidiaria Kellog Brown &
Root, obtuvo contratos gubernamentales por 2.300 millones de dólares, la
mayoría de ellos con el Ejército, para construir instalaciones militares
en Albania, Bosnia, Kosovo y Haití, entre otros lugares (Cheney Led
Halliburton to feast at Federal Trough. State
Department questioned deal with firm linked to Russian mob, www.public-i.org./story).
Después
Halliburton adquirió una posición dominante en la “reconstrucción”
de Irak. En marzo de 2003, el Cuerpo de Ingenieros del Ejército
estadounidense encargó a Kellog Brown & Root (KBR), subsidiaria de
Halliburton, la reparación de las infraestructuras petroleras iraquíes
según las modalidades definidas por Halliburton tres meses antes. Todo
ello sin licitación. Halliburton pasó del décimonoveno lugar entre los
proveedores de las fuerzas armadas estadounidenses en 2002 al primer lugar
en 2003, por un total de 4200 millones de dólares, comprendido el
mantenimiento y la alimentación de las tropas de Estados Unidos en el
extranjero, negocio que en setiembre de 2004 representaba 8600 millones de
dólares, incluyendo sobrefacturaciones, mil millones de gastos
“dudosos” y 422 millones de gastos “injustificados”, según un
informe de la comisión política demócrata del Senado estadounidense.
KBR facturaba 20.000 comidas por día y servía 10.000, incluyendo
alimentos congelados vencidos después de un año.
“
…Prácticamente todos los aspectos del contrato quedaron bajo el control
de la oficina del Secretario de Defensa , Donald Rumsfeld. Eso me
perturbaba”. (Bunnatine Greenhouse, responsable de la atribución de
contratos del Cuerpo de atribución de contratos del Cuerpo de
Ingenieros). (Diario Le Monde, 30/06/2005: “Les démocrates relancent
l’offensive contre les “passe-droits” accordés par l’administration
á Halliburton”)
Katrina,
como el tsunami, una “maravillosa oportunidad”
El
11 de setiembre de 2005 despachos de AFP y de Reuters y el 12 el diario «
La Jornada » de México informaron que la corporación Halliburton
comenzaba a ser señalada en la Bolsa de Valores de Nueva York como la más
probable beneficiaria de los principales contratos de reconstrucción de
Nueva Orleáns, cuyo costo oscilará entre los 100 mil y 200 mil millones
de dólares, según cálculos de aseguradoras y analistas.
Como
consecuencia, las acciones de esta compañía, con sede en Houston,
aumentaron su precio en más de 10 por ciento hasta llegar a 65 dólares
por título. El incremento en su cotización impulsó al alza el índice
Dow Jones de la bolsa neoyorquina.
El
3 de septiembre Halliburton anunció que una de sus subsidiarias, Kellogg
Brown y Root (KBR), había sido contratada por la Marina de Estados Unidos
para restablecer la energía, reparar techos y remover desechos en tres
instalaciones navales dañadas por Katrina. KBR también realiza un
balance de daños en otras instalaciones ubicadas en el puerto azotado por
el huracán.
El
trabajo es realizado de acuerdo con un contrato de 500 millones de dólares
firmado con la Marina en 2004, cuyo objetivo es dotar de servicios a esta
rama militar, en casos de emergencia causados por desastres naturales o
conflictos militares.
Otra
empresa, Shaw Group Inc., celebró contratos con la FEMA (Federal
Emergency Management Agency) por cien millones de dólares y con el Cuerpo
de Ingenieros del Ejército por otros cien millones. Bechtel National Inc.,
también del núcleo de empresas cercano a la Casa Blanca (1), fue
seleccionada por FEMA para proveer viviendas provisorias para la gente
desplazada por el huracán.
Joe
Allbaugh es un “lobbysta” (persona con contactos de alto nivel que se
ocupa de conseguir contratos a las empresas), dos de cuyos clientes son
precisamente Kellogg Brown y Root (KBR), subsidiaria de Halliburton y Shaw
Group Inc.
Joe
Allbaugh dirigió en el 2000 la campaña electoral del binomio Bush-Cheney
y luego Bush lo nombró director de la FEMA, cargo que dejó en marzo de
2003 para dedicarse a “lobbysta”.
Por
si no fuera suficiente la intención gubernamental de otorgar la parte del
león de los contratos de reconstrucción a empresas del primer círculo
presidencial, en los primeros días de setiembre de 2005 Bush dispuso, con
el pretexto de reducir costos fiscales, que las compañías constructoras
escogidas por su gobierno que participen en la restauración de Nueva Orleáns
no estarán obligadas a pagar los salarios promedio locales a los
trabajadores que contraten, como está prescripto en la ley Davis-Bacon,
vigente desde los años 30 del siglo pasado. Semejante medida ha sido
denunciada en un editorial de The New York Times como “una proclama
vergonzosa” y maniobra “inaceptable en cualquier criterio de decencia
humana”, orientada a “condenar a muchos que de por sí son pobres, y
ahora desposeídos, a salarios por debajo del tabulador, con lo que se
perpetúa su pobreza” (2)
No
debe olvidarse que uno de los saldos más devastadores de la destrucción
causada por el huracán es, junto con la pérdida de vidas y bienes, el
desempleo masivo en la región afectada y, por consiguiente, la demanda
desesperada de trabajos, así sean temporales. En tal circunstancia, el
gobierno de Bush pretende servir la mesa para que Halliburton y otros
consorcios ligados a la Casa Blanca consigan ganancias astronómicas y
hagan negocios redondos con los presupuestos federales es decir, con
dinero de los contribuyentes y pagando retribuciones ínfimas a los pobres
de siempre o a los que quedaron reducidos a la miseria por el paso de
Katrina.
La
gente más pobre (en su mayoría negros) de Nueva Orleans no pudo huir de
las ciudad antes de la llegada del ciclón por falta de medios (no tenían
auto y las autoridades no pusieron transportes a su disposición). Otros,
en Houston, tenían auto pero optaron por quedarse porque tenían que
elegir entre comer o pagar el elevado precio de la nafta para su automóvil
si querían desplazarse. Entretanto los consorcios petroleros
(representados en el equipo de Bush por Condolezza Rice) redoblan sus
beneficios con el aumento del precio del petróleo.
Y
el gran capital no cesa de acumular
En
un artículo publicado en el diario Le Monde del 5-6/9/2004 ( Eric Le
Boucher, Les multinationales sur leur tas d’or- Las multinacionales
sobre su montón de oro) se dice que ningún acontecimiento –guerras,
atentados, etc.- hace disminuir los beneficios de las sociedades
transnacionales sobre sus fondos propios: 15% en los Estados Unidos, 12 %
en Francia. A ese fin, todos los medios son buenos para bajar los costos
en caso de necesidad. En total 374 empresas del índice Standard &Poors
tienen en su cofres 555 mil millones de dólares de reservas. Esas
reservas aumentaron un 11% con relación a 2003 y, a pesar de la recesión
de 2001, se duplicó desde 1999, según la revista Bussines Week. Bouygues,
Exxon, Intel y British Telecom han recomprado masivamente sus acciones
para hacer subir su cotización. Es un fénomeno mundial. El resultado es
que los medios financieros de las empresas superan a sus necesidades y la
tasa de su autofinanciación aumenta: 115% en Estados Unidos, 110% en
Alemania y 130 % en Japón… Las empresas podrían aumentar los puestos
de trabajo y los salarios, pero no es el caso…
El
comportamiento mafioso casi caricaturesco de la «banda de los cuatro » (Bush
, Cheney, Condolezza Rice y Rumsfeld) no es anecdótico : es por el
contrario un revelador muy visible del funcionamiento real del capital
monopolista contemporáneo y de las elites políticas a su servicio.
Notas:
1)
Bechtel, es una gigantesca empresa transnacional en posición privilegiada
para “reconstruir” Irak, es decir para participar en el despojo del
patrimonio nacional iraquí. Con Ronald Reagan en la Casa Blanca, gente de
Bechtel entró en el gabinete. El entonces presidente de Bechtel, George
Shultz, fue secretario de Estado; el consejero general de Bechtel, Caspar
Weinberger, fue secretario de Defensa y W. Kenneth Davis, vicepresidente
de Bechtel para desarrollo nuclear, ocupó el cargo de vicesecretario de
Energía.
2)
El alcalde de Nueva York Michael Bloomberg pidió el 20 de setiembre al
gobierno federal, a través de una carta al presidente Bush y a líderes
del Congreso, la anulación de la suspensión de la Ley Davis-Bacon en las
áreas devastadas por Katrina en la Costa del Golfo y condados igualmente
afectados en Florida. La ley Davis-Bacon requiere el pago de salarios y
beneficios prevalecientes en el área geográfica basado en una
determinación del Secretario de Trabajo. Bajo el estatuto, los salarios
en Nueva Orleans son de $13.42 por hora para un carpintero, $13.93 para un
operador y $925. para un jornalero general. Según Bloomberg, estos
salarios asegurarían personal de calidad para los trabajos de
reconstrucción en el Golfo.
(*)
Alejandro Teitelbaum es integrante de la Asociación Americana de Juristas
(AAJ).
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