|
Deuda
externa
Los
nuevos retos y las propuestas para el futuro
Por
Eric Toussaint (*)
Comité por la Anulación de
la Deuda del Tercer Mundo (CADTM)
Enviado por Boletín informativo - Red solidaria de la izquierda
radical, 20/10/05
1.
Cambios ocurridos entre 1985 y 2005 en lo referente a la deuda del
Tercer Mundo
1.1.
En 1985, cuando se celebraron varias conferencias en Cuba sobre el
tema "la deuda es impagable", la crisis de la deuda, que había
estallado en 1982, había afectado principalmente a Latinoamérica y
el Caribe. [2] La iniciativa adoptada por el gobierno de Cuba concernía
en primer término al hemisferio occidental.
En
el curso de los doce años siguientes todos los países en desarrollo
(salvo China) y los del ex bloque soviético, fueron afectados por las
crisis de la deuda. Las políticas neoliberales de ajuste estructural
se aplicaron progresivamente en más de 160 países.
Los
países más industrializados no escaparon a la crisis del
endeudamiento público y todos sus gobiernos aplican actualmente políticas
neoliberales que se asemejan en gran medida a las que se impusieron a
los países del Sur.
Las
políticas gubernamentales aplicadas en todo el planeta, salvo algunas
raras excepciones, riman con privatizaciones, aumento de los impuestos
pagados por el pueblo mientras disminuyen los que pagan los más
ricos, mercantilización de todas las relaciones sociales y de todos
los bienes comunes, aumento de las desigualdades sociales, aumento de
la precariedad, ataque a los sistemas de seguridad social basados en
la solidaridad, falta de respeto al equilibrio ecológico,
productivismo desenfrenado, libre circulación de capitales, de
mercaderías y servicios pero severas restricciones a la circulación
de las personas (excepto a los capitalistas de cualquier
nacionalidad), carrera armamentista, creciente recurso a la fuerza y a
la agresión por las potencias de los países industrializados.
1.2.
Más allá de las similitudes entre las políticas neoliberales que se
aplican en el Sur y en el Norte, hay sin embargo una diferencia
significativa. La crisis de la deuda de los países del Sur es
principalmente una crisis de la deuda externa, y ésta se utiliza como
instrumento para reforzar la dominación que ejercen sobre ellos los
países más ricos, que pueden contar con la docilidad, cuando no con
la complicidad, de los gobiernos del Sur. La crisis de la deuda de los
países del Norte es sobre todo una crisis de la deuda pública
interna. Y es empleada por los capitalistas del Norte para reforzar la
utilización del Estado en su propio beneficio. La parte del ingreso
nacional de los países del Norte que corresponde a los capitalistas
ha aumentado en gran medida desde los años 80 a expensas de la parte
que corresponde a los asalariados. Existen así, a la vez, similitudes
y diferencias en la crisis de la deuda pública en los países del
Norte y del Sur.
1.3.
Entre las evoluciones que marcaron los últimos 20 años en materia de
deuda, es necesario destacar el aumento de la deuda pública interna
en la mayor parte de los países del Sur. En particular, es notable en
Latinoamérica y en Asia. El estallido de la deuda pública interna
hay que relacionarlo con el cóctel formado por la crisis de la deuda
pública externa, las repetidas crisis financieras de los años 90 y
la aplicación de los tratamientos de choque impuestos por el Banco
Mundial y el FMI. Sistemáticamente, los poderes públicos se hicieron
cargo de una gran parte de la deuda de los bancos y de las empresas
privadas. Las deudas privadas pasaron a ser públicas gracias a la
alquimia neoliberal. Esto pasa en todos los continentes. Entre los
casos más célebres se encuentran el de México entre 1995 y 1998 y
el de Indonesia en 1998-1999.
En
la medida en que una gran parte de los bancos de los países del Sur
fueron comprados por grandes grupos bancarios del Norte, los
acreedores de la deuda pública interna son en gran parte los mismos
que los de la deuda pública externa. Desde hace tres años, el Banco
Mundial recomienda fervorosamente a los poderes públicos del Sur que
unan el endeudamiento externo con el endeudamiento interno [3]. Hay
que destacar que una parte de la deuda interna está indexada con una
moneda fuerte (dólar, yen o euro), lo que la acerca igualmente a la
deuda externa.
1.4.
Desde hace 20 años, el endeudamiento del Tercer Mundo funciona a la
vez como un potente instrumento de subordinación de los países del
Sur a los de Norte y como un mecanismo permanente de transferencia de
riqueza de los productores del Sur a los capitalistas del Norte, el
Banco Mundial, el FMI, el Club de París, mientras los gobernantes y
capitalistas del Sur cobran de paso su comisión. Este último
mecanismo de bombeo de recursos vino a completar y reforzar otros
mecanismos ya en funcionamiento: intercambio desigual, fuga de
cerebros, pillaje de los recursos naturales, etc.
2.
De vuelta a los años 80
2.1.
La iniciativa pionera tomada por Cuba en 1985 encontró eco fuera de
las fronteras de Latinoamérica. En el África subsahariana, el joven
presidente burkinabo Thomas Sankara se dirigió a los jefes de Estado
africanos presentes en la 25ª conferencia de la OUA (Organización de
la Unidad Africana), el 29 de julio de 1987, en Adis Abeba, en estos términos
[4]:
La
deuda es aún el neocolonialismo o los colonialistas que se han
transformado en "asistentes técnicos". En realidad, deberíamos
decir en asesinos técnicos. Y son ellos los que nos han propuesto
fuentes de financiamiento, "proveedores de fondos". (...)
Estos prestamos nos fueron aconsejados, recomendados. Nos presentaron
informes y montajes financieros tentadores. Nos endeudamos por
cincuenta años, sesenta años, incluso más. Es decir, que nos han
llevado a comprometer a nuestros pueblos durante cincuenta años o más.
La
deuda, en su forma actual, es una reconquista de África sabiamente
organizada, para que su crecimiento y su desarrollo obedezcan unas
normas que nos son totalmente ajenas. De modo que cada uno de nosotros
sea un esclavo financiero, es decir, un esclavo, de aquellos que
tuvieron la oportunidad, la astucia, la malicia, de colocar sus fondos
entre nosotros con la obligación de devolverlos. (...)
¿Quién,
aquí, no desea que la deuda sea, pura y simplemente, anulada? El que
no lo desee puede irse, tomar su avión y dirigirse enseguida al Banco
Mundial a pagar. Yo no querría que se tomara la propuesta de Burkina
Faso como si proviniera de parte de jóvenes inmaduros, sin
experiencia. Tampoco querría que se pensase que son sólo los
revolucionarios los que hablan de este modo. Querría que se admitiera
que es, simplemente, la objetividad y la obligación.
Puedo
citar, como ejemplos de los que han dicho que no hay que pagar la
deuda, tanto revolucionarios como no revolucionarios, tanto jóvenes
como viejos. Citaré, por ejemplo, a Fidel Castro. Él ya ha dicho que
no hay que pagar. Y no tiene mi edad, aunque sea revolucionario.
Tres
meses más tarde, el impulsivo Thomas Sankara fue asesinado. Después
de eso, su país se volvió un alumno dócil del Banco Mundial, del
FMI y del Club de París bajo la conducción de Blaise Compaoré.
2.2.
En Latinoamérica, la década de los 80 vio el fin de varios regímenes
dictatoriales que se habían instalado en el curso de los años 60
(Brasil) y 70 (Chile, Argentina, Uruguay...). Estos regímenes habían
intentado destruir los movimientos populares a fin de instaurar un
modelo neoliberal subordinado a los países más ricos. Cuando los regímenes
civiles volvieron a estos países, los gobiernos decidieron asumir la
deuda odiosa contraída por los dictadores. El fin buscado por la
dictadura militar, la sumisión a los intereses de las potencias del
Norte y de los capitalistas locales, se concretaba así gracias a la
dictadura de los acreedores.
2.3
Entre 1980 y 2004, Latinoamérica y el Caribe desembolsaron a los
acreedores la suma de 2,109 billones de dólares, equivalente a casi 9
veces al monto adeudado [5]. Por un dólar que se debía en 1980,
Latinoamérica a reembolsado casi 9, pero aún debe más de 3.
Si
se tiene en cuenta el conjunto de los 165 países en desarrollo
(incluido el ex bloque soviético), el total de los desembolsos
efectuados entre 1980 y 2004 alcanza la suma de 5,3 billones de dólares,
lo que representa casi 10 veces el total adeudado [6]. Por cada dólar
estadounidense adeudado en 1980, los PED han reembolsado casi 10 pero
aún deben casi 5.
2.4.
En cuanto a las protestas populares contra las políticas del FMI y
del Banco Mundial, éstas comenzaron a tomar un carácter masivo y a
veces violento a partir de 1984, cuando el pueblo dominicano se sublevó
y fue duramente reprimido. Las revueltas estallaron de manera casi
repetida en todo el planeta. La sublevación de febrero de 1989 en
Caracas fue aplastada al precio de varios miles de muertos. Algunas
explosiones han ocasionado la caída de gobiernos. De Ecuador a
Indonesia pasando por Bolivia y Argentina, los pueblos han expulsado a
unos presidentes que aplicaban las políticas neoliberales.
3.
El ejemplo de Argentina
Argentina
ha demostrado que un país puede suspender de manera prolongada el
pago de la deuda. En la noche del 19 al 20 de diciembre de 2001, el
pueblo argentino se sublevó contra la política antisocial del
presidente De la Rúa y su siniestro ministro de Economía, Domingo
Cavallo. Argentina, abandonada por el FMI, suspendió el pago de su
deuda externa pública con acreedores privados por un total de más de
80.000 millones de dólares.
El
FMI, el Banco Mundial, los gobiernos de los países más
industrializados, la gran prensa internacional proclamaron que el caos
se instalaría si Argentina suspendía los pagos. Y bien, ¿qué pasó?
Lejos de hundirse definitivamente en la recesión, Argentina comenzó
a remontar con un crecimiento sostenido a partir de 2003, que
continuaba en 2004.
El
gobierno argentino propuso a los acreedores privados el intercambio de
sus títulos por otros nuevos, de menor valor. Después de largas
negociaciones que se extendieron desde 2002 hasta comienzos de 2005, más
del 76 % de los acreedores privados aceptaron una propuesta de
intercambio mediante la cual renunciaban a alrededor del 50 % del
valor de los antiguos títulos, en su poder.
Argentina
ha demostrado que es posible desafiar a los acreedores privados
suspendiendo los pagos durante un período prolongado.
¿Hay
que felicitar por lo tanto al gobierno argentino? Pienso que no. En
efecto, el gobierno cometió el error de no romper los acuerdos con el
FMI y el Banco Mundial. El gobierno argentino optó por mantenerlos y
se comprometió a lograr un excedente fiscal a fin de garantizar el
reembolso de la deuda a las instituciones de Bretón Woods. El
gobierno habría podido basarse en la sentencia Olmos y decretar que
la deuda reclamada por el FMI y el Banco Mundial es odiosa y, por
consiguiente, nula.
El
FMI y el Banco Mundial estaban muy fragilizados en los años
2001-2002-2003 a raíz de su fracaso evidente en Argentina, en Brasil,
en Rusia y en el sudeste asiático. El monto de la deuda cuyo pago
reclamaban era importante y una suspensión de pagos por parte de
Argentina los podría poner en una situación extremadamente difícil.
Eran
el FMI y el Banco Mundial los que necesitaban un acuerdo con
Argentina, no ésta con ellos.
En
cuanto al acuerdo final con los acreedores privados, éste garantizaba
a algunos un aumento de su remuneración proporcional al crecimiento
económico del país. ¿Por qué los acreedores tendrían derecho a
beneficiarse del crecimiento, cuando éste es el fruto de los
esfuerzos realizados por quienes producen la riqueza de una nación,
en una palabra, el pueblo?
Las
sumas que el gobierno argentino se comprometió a pagar en los próximos
años son tan elevados que harán imposible la aplicación de una política
alternativa al modelo neoliberal. Las demandas sociales, a pesar de
ser justas, no podrán ser satisfechas.
Dicho
esto, de todos modos queda el hecho de que Argentina ha demostrado que
un país puede, hoy, dejar de pagar la deuda de un modo prolongado sin
que los acreedores sean capaces de organizar represalias eficaces.
Si
los peronistas Rodríquez Saa, Duhalde y Kirchner, que se sucedieron
en la presidencia de Argentina desde diciembre de 2001, pudieron,
aunque sea tímidamente, resistir a los acreedores privados durante
tres años, ¿cómo se explica que Lula, presidente de Brasil, se haya
mostrado completamente dócil y no haya cuestionado en ningún momento
el pago de la deuda? Una alianza de varios países latinoamericanos
frente a los acreedores habría modificado la situación en beneficio
de los pueblos.
Si
Argentina sola lo ha hecho, a pesar de las límitaciones señaladas,
es evidente que una alianza latinoamericana contra los acreedores podría
dar resultados muy positivos.
4.
Situación sin precedentes
La
combinación de bajas tasas de interés, de primas de riesgo en baja y
precios de materias primas en alta ha producido un muy grande aumento
en las reservas de cambio de los "países en desarrollo" (PED).Las
reservas se elevaban a fines de 2004 a 1.600 millardos de dólares
(1.600.000.000.000 USD) [7]. Una suma jamás alcanzada anteriormente.
¡Una suma superior al total de la deuda exterior pública del
conjunto de los PED!
El
aumento de la solvencia de los principales PED les ha permitido
endeudarse (más de 200 mil millones USD de nuevas deudas de 2002 a
2004) emitiendo títulos de la deuda pública y privada sobre los
mercados financieros del Norte.
Pese
a que ciertos PED se desendeudan parcialmente en el exterior (Rusia,
Venezuela, por ejemplo), otros continúan endeudándose fuertemente
(Brasil, México... a los que se agrega Argentina después de terminar
las negociaciones con los acreedores). Todos o casi todos aumentaron
su deuda pública interna.
La
actual coyuntura ofrece una ocasión excepcional a los gobiernos de
los PED para modificar substancialmente e incluso radicalmente su
situación. Es posible llevar a cabo un desendeudamiento.
La
China con 600 mil millones de dólares en reservas de cambio podría
ella sola, si su gobierno autocrático lo desease, modificar la
situación internacional a favor de los pueblos de los PED. ¿Qué
decir de un frente unido Chino-Ruso frente a los gobiernos de los
principales países industrializados? Esos dos países podrían
modificar los datos en el plano mundial si tuvieran un proyecto común
alternativo. Más ampliamente, los gobiernos de una cantidad
importante de PED repartidos sobre cuatro continentes (Asia, América
Latina, África y Europa Oriental - si se incluye a Rusia como lo
hacen el FMI y el BM) poseen provisoriamente la llave del cambio. Son
acreedores netos de la principal potencia mundial y de los bancos
privados del Norte tomados globalmente. Podrían en principio ignorar
totalmente al FMI rembolsándole todo lo que aún se le debe. Podrían
crear fondos de asistencia para los demás PED menos dotados que ellos
en divisas (comenzando por los 50 "Paises Menos
Avanzados"-PMA-) para permitirles eliminar su deuda muy rápidamente
(el monto necesario para desendeudar a los PMA es muy poco
importante).
Anteriormente
jamás la situación ha sido tan favorable para los países periféricos
desde un punto de vista financiero. Y sin embargo, nadie habla de un
cambio de reglas de juego. Lo que ocurre es que los gobiernos de
China, Rusia y de los principales PED (India, Brasil, Nigeria,
Indonesia, México, África del Sud...) no manifiestan ninguna intención
de cambiar en la práctica la situación mundial en beneficio de los
pueblos.
Sin
embargo, en el plano político, si lo deseasen, los gobiernos de los
principales PED, 50 años después de Bandoeng, podrían constituir un
poderoso movimiento capaz de imponer reformas democráticas
fundamentales en todo el sistema multilateral. Podrían adoptar una
política moderada -rembolsar las deudas de manera anticipada con un
descuento importante- o una política radical -repudiar la deuda y
aplicar un conjunto de políticas que rompan con el neoliberalismo. El
contexto internacional les es favorable ya que la principal potencia
mundial está empantanada en la guerra de Irak, en la ocupación de
Afganistán; se confronta además con muy fuertes resistencias en América
Latina que están desembocando en duros fracasos (Venezuela, Cuba,
Ecuador, Bolivia...) o en un impasse (Colombia).
Estoy
persuadido que eso no ocurrirá: ni el escenario moderado, ni el
radical se materializarán a corto plazo. La enorme mayoría de los
dirigentes actuales de los PED están totalmente atrapados por el
modelo neoliberal. En la mayoría de los casos están completamente
comprometidos con los intereses de las clases dominantes locales que
no tienen ninguna posibilidad de alejamiento real (sin hablar de
ruptura) de las políticas de las grandes potencias industriales. Los
capitalistas del Sur adoptan un comportamiento de rentistas y cuando
no es el caso, buscan ganar partes de mercado. Es el caso de los
capitalistas brasileros, surcoreanos, chinos, rusos, sudafricanos,
indios... que piden a sus gobiernos que obtengan de los países
industrializados tal o cuál concesión en el cuadro de las
negociaciones comerciales bilaterales o multilaterales. Además la
competencia y los conflictos entre gobiernos de los PED, entre
capitalistas del Sur, son reales y pueden exacerbarse. La agresividad
comercial de los capitalistas de China, de Rusia, de Brasil respecto
de sus competidores del Sud provoca divisiones tenaces.
Solo
la irrupción de los pueblos en la escena histórica podría cambiar
el curso de los acontecimientos, pero todavía no son visibles signos
sólidos de que se marcha en ese sentido.
5.
La excepcional coyuntura actual demuestra el impasse del modelo
neoliberal para los pueblos de los países del Sur
Según
la teoría económica dominante, el desarrollo del Sur está atrasado
a causa de una insuficiencia de capital doméstico (insuficiencia de
ahorro local). Siempre según la teoría económica dominante, los países
que deseen emprender o acelerar su desarrollo deben recurrir al
capital externo utilizando tres vías: primera, endeudarse con el
exterior; segunda, atraer capitales extranjeros; tercera, aumentar sus
exportaciones para obtener las divisas necesarias para la compra de
bienes extranjeros que permitan continuar con su crecimiento. Para los
países más pobres, se trata también de atraer donaciones comportándose
como buenos alumnos de los países desarrollados
La
realidad contradice a la teoría: son los países en desarrollo que
proveen capital a los países más industrializados, a la economía de
los Estados Unidos en particular.
El
Banco Mundial no dice otra cosa: "Los países en desarrollo
tomados en conjunto son prestamistas netos de los países
desarrollados" [8].
No
es cierto que los PED deban recurrir al endeudamiento para financiar
su desarrollo. En nuestros días, el recurso a los préstamos sirve
esencialmente para asegurar la continuidad de los rembolsos. Pese a la
existencia de importantes reservas, los gobiernos y las clases
dominantes del Sud no aumentan sus inversiones ni los gastos sociales.
Una sola excepción: el gobierno de Venezuela que se opone a las
clases dominantes locales y al imperialismo de los Estados Unidos y de
la Unión Europea.
Tarde
o temprano, los pueblos se liberarán de la esclavitud de la deuda y
de la opresión ejercida por las clases dominantes del Norte y del
Sur. Obtendrán con su lucha la implantación de políticas que
redistribuirán la riqueza y que pondrán fin al modelo productivista
destructor de la naturaleza. Los poderes públicos estarán entonces
obligados a dar prioridad absoluta a la satisfacción de los derechos
humanos fundamentales.
6.
Propuestas para el futuro
-
¿Estamos de acuerdo en exigir la anulación de la deuda externa pública
del conjunto de los PED?
-
¿Estamos de acuerdo en rechazar las condicionalidades impuestas por
los acreedores?
-
¿Estamos de acuerdo en apoyar a los PED que pongan fin al reembolso
de su deuda?
-
¿Estamos de acuerdo en apoyar a los países que rompan los acuerdos
con el FMI y el Banco Mundial?
-
¿Estamos de acuerdo en apoyar las auditorías de la deuda, tanto si
éstas se realizan por iniciativa de los ciudadanos, como si lo son
por iniciativa de las autoridades, o en ambos casos?
-
¿Estamos de acuerdo en exigir la reparación de la deuda histórica y
de la deuda ecológica del Norte con el Sur?
Espero
que estaremos a la altura del nuevo reto.
Notas:
[1]
El autor es presidente del CADTM. Este texto es una versión revisada
y aumentada de la intervención de Eric Toussaint en la sesión
inaugural de la conferencia "Resistencias y alternativas a la
dominación de la deuda", que tuvo lugar en La Habana del 28 al
30 de septiembre y que reunió a más de 400 delegados provenientes de
unos cincuenta países. Dicha conferencia fue organizada por la
coalición internacional Jubileo Sur, la red internacional CADTM, el
capítulo cubano de la Alianza Social Hemisférica, la Alianza de los
Pueblos del Sur Acreedores de la Deuda Ecológica, Afrodad (Zimbawe),
KAIROS-Canadá, SLUG Noruega, el Observatorio de la Deuda en la
Globalización (ODG Barcelona), 50 Years is Enough (Estados Unidos),
Christian Aid (Reino Unido), el programa Globalización y Justicia
Económica de Consejo Mundial de Iglesias, el programa sobre la deuda
ilegítima de la Federación Luterana Mundial, Eurodad, Action Aid
International (Reino Unido), la Coalición Deuda y Desarrollo
(Irlanda), Jubilee Debt Campaign (Reino Unido). Esta conferencia en
una continuación de la conferencia de Dakar de diciembre de 2000
titulada "De las Resistencias a las alternativas", que había
sido convocada por el CADTM, Jubileo Sur, el CNCD-11.11.11 (Bélgica)
y el CONGAD (Senegal).
[2]
Había llegado, así mismo, a Europa Central y del Este
(principalmente a Polonia, Rumania y Hungría), que en ese entonces
formaban parte del bloque soviético.
[3]
Ver en particular GDF 2005
[4]
Ver el texto completo reproducido en Damien Millet, L'Afrique sans
dette, CADTM-Syllepse, Lieja-París, 2005, p.205.
[5]
En 1980, la deuda externa de Latinoamérica y el Caribe se elevaba a
la suma de 243.000 millones de dólares. A finales de diciembre de
2004, llegaba a 773.000 millones de dólares.
[6]
En 1980, la deuda externa de todos los países en desarrollo se
elevaba a la suma de 541.000 millones de dólares. A finales de
diciembre de 2004, alcanzaba la suma de 2,6 billones de dólares.
[7]
Fuente: World Bank, Global Development Finance 2005, Washington DC,
Abril 2005, p. 165. A finales de 2004, los PED disponen de
alrededor de 1.600.000.000.000 USD bajo forma de reservas de cambio
(1.591.000.000.000 $ ver p. 165) a saber más que el total de su deuda
pública externa (1.555.000.000.000 $ p. 161). China, Malasia,
Tailandia, India, Corea del Sud, tienen reservas de cambio superiores
a su deuda pública externa. Los PED de Asia tomados en conjunto
tienen reservas de cambio que representan más del doble de su deuda pública
externa (o también 30% por encima del conjunto de su deuda externa -
ver tabla p. 161 y 165). Las reservas de Chine solamente representan 7
veces su deuda pública externa.
Para
África del Norte y el Próximo Oriente, las reservas de cambio se
elevan a 141 mil millones $ mientras que la deuda externa pública se
eleva a 127 mil millones $. Las reservas de Algeria se elevan a 41 mil
millones $ contra una deuda pública externa de 27 mil millones $.
[8]
« Developping countries, in aggregate, where net lenders to developed
countries." (World Bank, Global Development Finance 2003, p. 13).
En la edición 2005 del Global Development Finance, p. 56, el
Banco escribió : « Los países en desarrollo son ahora exportadores
de capitales hacia el resto del mundo. » (« Developping countries are now capital exporters to the rest of the
world." World Bank, GDF 2005, p. 56).
|