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La
industria en las cárceles de EEUU
¿Un
gran negocio o nueva forma de esclavitud?
Revista
Koeyu
Publicado en el sitio de Realidad Económica, Buenos Aires, 01/11/05
Fuente, Rebelion
Los
organismos de derechos humanos, políticos y sociales están denunciando
lo que ellos llaman una nueva forma de explotación inhumana en los
Estados Unidos donde aseguran hay una población carcelaria que llega a
los dos millones de internos y, cuya gran mayoría, negros e hispanos, están
trabajando para las industrias por unos pocos centavos.
Para
los magnates que han invertido en las industrias de las cárceles, el
hallazgo ha resultado como la olla de oro. Allí no hay huelgas, no tienen
que pagar ningún seguro de desempleo, vacaciones, ni trabajo
compensatorio. Los prisioneros están a full time, no tienen problemas de
llegar tarde o faltar por algún problema familia; es más, si la paga de
25 centavos por hora no les conviene y se niegan a trabajar, son
encerrados en celdas de aislamiento. En todo el país hay aproximadamente
dos millones de reos en las cárceles estatales, federales y privadas. De
acuerdo al California Prison Focus "ninguna otra sociedad en la
historia humana jamás ha encarcelado a tantos de sus propios
ciudadanos". Las cifras indican que EE.UU. ha encarcelado a más
personas que cualquier otro país: medio millón más que China, país que
tiene cinco veces más la población de EEUU. Las estadísticas informan
que los Estados Unidos tiene el 25 por ciento de todos los presos en el
mundo, pero solamente el 5 por ciento de la población mundial. De menos
de 300 mil presos en 1972 la población carcelaria creció a 2 millones
para el año 2000. En 1990 eran un millón. Hace 10 años había sólo
cinco prisiones privadas en el país con una población penitenciaria de
2000 prisioneros, actualmente son 100 con 62 mil camas ocupadas por
prisioneros. Se espera que para esta próxima década el número llegue a
las 360 mil camas, según los informes.
¿Qué
ha ocurrido en estos últimos diez años? ¿Por qué hay tantos presos?
"La contratación privada de prisioneros para trabajar fomenta
incentivos para encarcelar gente. Las prisiones dependen de estos
ingresos. Los accionistas de corporaciones que se lucran con el trabajo de
los prisioneros cabildean para que se alarguen las condenas y expandir su
fuerza laboral. El sistema se nutre así mismo", indica un estudio
del Partido Laboral Progresista que acusa a la Industria de Prisiones de
ser "una copia de la Alemania Nazi respecto al trabajo esclavista
forzado y los campos de concentración".
El
Complejo de Industria de Prisiones es una de las industrias de mayor
crecimiento en los Estados Unidos de Norteamérica y sus inversiones están
en el Wall Street. "Esta industria multimillonaria tiene sus propias
exhibiciones comerciales, convenciones, websites, catálogos para hacer
pedidos por correo y por Internet. También tienen campañas directas de
anuncios, compañías de arquitectura, compañías de construcción, casa
de inversionistas de Wall Street, compañías de abastecimiento de plomería,
compañías proveedoras de comidas, de seguridad a pruebas de bala, celdas
acolchadas en gran variedad de colores".
De
acuerdo al Left Business Observer la Industria Federal de Prisiones
produce el 100 por ciento de todos los cascos militares, porta municiones,
chalecos blindados, tarjetas de identificación camisas y pantalones,
carpas y fundas cantimploras. Además del material de guerra, los
trabajadores de las prisiones producen el 98 por ciento del mercado entero
para servicios de ensamblaje de equipos, el 93 por ciento de las pintura y
pinceles de los pintores, el 92 por ciento de todos los servicios de armar
cocinas, 46 por ciento de todas las armaduras personales, 36 por ciento de
todos los utensilios caseros, 30 por ciento de los audífonos micro-
altoparlantes, 21 por ciento de todos los muebles para oficina. Partes de
aviones, material médico, esto y muchísimo más: hasta cría de perros
guías para ciegos están produciendo en las cárceles.
Baja
el crimen sube la población carcelaria
De
acuerdo a la denuncia de organismos de los Derechos Humanos, estos son los
factores que aumentan el potencial de ganancias para los que invierten en
el Complejo Industrial de Prisiones:
- El
encarcelamiento de delincuentes por crímenes no violentos y largas
condenas carcelarias por posesión de cantidades microscópicas de drogas
ilegales. La ley federal exige cinco años de prisión sin derecho a
libertad bajo palabra por posesión de 5 gramos de crack o de 3 onzas y
media de heroína y 10 años por posesión de menos de dos onzas de cocaína-roca
o crack. Una condena de 5 años por la posesión de cocaína en polvo
requiere la posesión de 500 gramos, es decir 100 veces más que la
cantidad de cocaína roca por la misma condena. La gran mayoría de los
que usan cocaína es blanca, de clase media o alta. Los que más usan
crack son negros y latinos. En Texas alguien puede ser condenado hasta por
dos años de cárcel por posesión de cuatro onzas de marihuana. Aquí en
Nueva York la ley antidroga promulgada en 1973 por Nelson Rockefeller
impone una condena obligatoria que va de 15 años a perpetua por posesión
de 4 onzas de cualquier droga ilícita.
- La
promulgación en trece estados, de la "tres estrikes" {prisión
perpetua al ser convicto de tres felonías}, obligó a la construcción de
20 nuevas prisiones. Uno de los casos más resaltantes por esta medida es
la de un preso que por robar un carro y dos bicicletas recibió tres
sentencias de 25 años.
-
Alargamiento de sentencias
-Promulgación
de leyes que requieren sentencias mínimas, sin importar las
circunstancias
-Gran
expansión del trabajo de presos cuyas ganancias crean incentivos para
encarcelar a más gente, por periodos de más larga duración
-Aumento
de sanciones contra los que ya están presos para alargar sus condenas más
allá de la sentencia original.
Historia
del trabajo en prisiones en EEUU
El
trabajo de presos tiene sus raíces en la esclavitud. Después de la
Guerra Civil de 1861, cuando un sistema de "renta de presos" fue
introducido para continuar la tradición de la esclavitud. Los esclavos
liberados fueron culpados de no cumplir con sus obligaciones de aparceros
(producir la tierra del patrón a cambio de parte de la cosecha) o de
pequeños robos -que muy rara vez eran probados- y entonces eran
"alquilados" para la pizca de algodón, trabajar en las minas y
construir ferrocarriles. En Georgia, desde 1870 hasta 1910 el 88 por
ciento de los convictos alquilados eran negros.
En
Alabama, 93 por ciento de los mineros "rentados" eran negros. En
Mississipi, una gran finca de prisioneros semejante a las viejas haciendas
esclavistas reemplazó al sistema de rentar convictos. La infame hacienda
Parchman existió hasta 1972. Durante la época después de la Guerra
Civil, las leyes Jim Crow de segregación racial se impusieron en todos
los estados, decretando por mandato la segregación en escuelas,
viviendas, matrimonios y muchos otros aspectos de la vida.
"Hoy,
un nuevo grupo de leyes, de pronunciado carácter racista, impone el
trabajo esclavista y los talleres de hambre en el sistema criminal de
justicia, por medio de lo que se conoce como el Complejo Industrial de
Prisiones", según analiza el Left Business Observer. ¿Quienes
invierten? Por lo menos 37 estados han legalizado la contratación del
trabajo de prisioneros a corporaciones privadas que montan sus operaciones
dentro de las prisiones estatales. En la lista de las empresas clientes
están la flor y nata de la corporaciones de EE.UU.: IBM, Boeing, Motorola,
Microsoft, AT&T, Wireless, Texas Instrument, Dell, Compaq, Honeywell,
Hewlett-Packard, Nortel, Lucent Technologies, 3Com, Intel, Northerm
Telecom, TWA, Nordstrom, Revon, Macy's, Pierre Cardin, Target Stores, y
muchas otras más.Todas estas empresas están entusiasmadas por el boom
económico generado por el trabajo de los prisioneros. Solamente entre
1980 y 1994, las ganancias generadas ascendieron de 392 millones a 1.31
billones.
Los
trabajadores prisioneros en la cárcel del estado generalmente reciben el
mínimo de pago, pero en algunos estados como Colorado los salarios llegan
a 2 dólares la hora. Pero en las prisiones privadas les llegan a pagar 17
centavos la hora por un máximo de seis horas diarias, lo que hace un pago
de 20 dólares por mes. El máximo en la escala de pago es en la prisión
CCA en Tennessee donde pagan 50 centavos por hora en el trabajo
clasificado como "highly skilled positions", posición altamente
calificada. Por esos precios, no es una sorpresa que los prisioneros les
parezca una gran generosidad los pagos en cárceles federales.
"Allí
puedes ganar 1.25 por hora y trabajar ocho horas al día a veces horas
extras. Se puede mandar a casa hasta 200 ó 300 dólares al mes".
Gracias al trabajo en las prisiones, los EE.UU. es nuevamente punto
atrayente para las inversiones en trabajos que solamente estaban diseñados
para el Tercer Mundo. Una compañía que operaba en una maquiladora de México
finiquitó allá sus trabajos y los trasladó a la prisión estatal de San
Quenton en California. En Texas una factoría despidió a sus 150
trabajadores y contrató los servicios de obreros/prisioneros de la prisión
privada en Lockhart Texas, lugar donde también se ensamblan circuitos de
tableros para compañías como la IBM y Compaq. El representante del
Estado de Oregon Kevin Mannix exhortó hace poco a la Nike para que rebaje
su producción en Indonesia a su estado natal, indicando a los fabricantes
de calzado que "no habrán costos de transporte; les ofrecemos un
trabajo competitivo de la prisión (aquí)".
Las
prisiones privadas
La
privatización de las prisiones comenzó a tomar auge en 1980 durante los
gobiernos de Ronald Reagan y Bush padre, pero alcanzó su máximo
crecimiento en 1990 con Bill Clinton, cuando las acciones en el Wall
Street se vendían como pan caliente. El programa de Clinton para reducir
la fuerza laboral federal ocasionó que el Departamento de Justicia diera
por contrato, a corporaciones de prisiones privadas, el encarcelamiento de
trabajadores indocumentados y de prisioneros de alta seguridad. Las
prisiones privadas representan el sector más pujante del complejo
industrial de prisiones.
Hay
como 18 corporaciones custodiando a 10,000 prisioneros en 27 estados. Las
dos más grandes son la Corporación Correccional de América CCA y la
Wackenhut que controlan el 75 por ciento. Una prisión privada recibe una
garantizada cantidad de dinero por cada prisionero, independientemente de
cuánto cueste mantener al preso. De acuerdo al administrador de prisiones
privadas de Virginia, Rusell Boraas el "secreto de operar a bajo
costo es tener un número mínimo de guardias cuidando al máximo número
de presos". La CCA tiene una prisión ultramoderna en Lawrenceville,
Virginia en la cual cinco guardias en el turno de día y dos en la noche
cuidan a 750 prisioneros. En las prisiones privadas se les deduce tiempo
por "buen tiempo cumplido" pero por infracción se les añade 30
días a sus sentencias, es decir, más ganancia para la CCA. De acuerdo a
un estudio de prisiones en Nuevo México se descubrió que las presas de
la CCA perdieron "buen tiempo cumplido" a un promedio de ocho
veces más que las prisiones operadas por el estado.
Importación
y exportación de presos
Tal es
la ganancia que ahora hay un nuevo negocio: importación de presos con
largas condenas, es decir, los peores criminales. Cuando un juez federal
falló que la congestión en las prisiones de Texas era un castigo cruel e
inusual, la CCA firmó acuerdos con los alguaciles de condados pobres para
construir y mantener nuevas cárceles, y repartirse las ganancias.
De
acuerdo al Atlantic Monthly (dic, 1998) este programa fue apoyado por
inversionistas de Merrill-Lynch, Shearson -Lehman, American Express y
Allstate y la operación se esparció por todo el área rural de Texas. La
goberandora Ann Richards siguió el ejemplo de Mario Cuomo en Nueva York y
construyó tantas prisiones estatales que inundó el mercado, disminuyendo
las ganancias a las privadas.
En
vista de que una ley firmada por Clinton en 1996, -que puso fin a las
supervisiones y decisiones de la corte- causó aglomeración y condiciones
violentas e inseguras dentro de las prisiones, las corporaciones de
prisiones privadas en Texas comenzaron a contactar con otros Estados cuyas
prisiones estaban muy congestionadas, ofreciéndoles el servicio de
"renta de celda" en las prisiones de la CCA en los pequeños
pueblos tejanos. La comisión del comprador de camas es de 2,50 a 5,50 dólares
por día. El condado recibe 1.50 por cada prisionero.
Estadísticas
Noventa
y siete por ciento de los 125 mil presos federales son delincuentes no
violentos. Se cree que más de la mitad de los 623 mil reos en cárceles
municipales o de los condados son inocentes de los crímenes que se dice
cometieron. De estos la gran mayoría está en espera de juicio. Dos
tercios del millón de prisioneros estatales han cometido ofensas no
violentas. El 16 por ciento de los dos millones de encarcelados sufre
alguna enfermedad mental.
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