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Animando
a los criminales del clima
Por
David Cromwell
Zmag.org / Revista Realidad Económica, 04/12/05
A
principios de este mes, el New Scientist publicó la sorprendente noticia
de que la mayor turbera congelada del mundo, que comprende un área del
tamaño de Francia y Alemania juntas, se está deshelando. Según los
investigadores que han estado estudiando la capa de permafrost de Siberia
occidental, la turbera podría expulsar a la atmósfera miles de millones
de toneladas de metano, un gas de efecto invernadero veinte veces más
potente que el dióxido de carbono. Si esto sucediese, las consecuencias
para el sistema climático, y para la humanidad, serían devastadoras (Fred
Pearce, "Alerta climática: se derrite Siberia" New Scientist,
13 agosto 2005).
Uno
de los investigadores del proyecto advirtió de un "desastre ecológico
irreversible". Otro científico preocupado dijo: "Cuando
empezamos a interferir en estos sistemas naturales, podemos terminar en
una situación imparable. No existen frenos que podamos aplicar". (Ian
Sample, "El calentamiento alcanza su punto álgido" The Guardian,
11 de agosto 2005).
Como
respuesta, Tony Juniper, director de Amigos de la Tierra, dijo "Si no
tomamos medias muy pronto, podríamos desencadenar un calentamiento
global, fuera de control, que podría llevar a una devastación social,
económica y medioambiental en todo el mundo" (Sample, ibídem).
Pero
en apenas un par de días se ha hecho el silencio más surrealista. ¿Dónde
están las declaraciones de los gobiernos anunciando medidas drásticas en
energía, comercio, transporte y producción de alimentos?¿Dónde están
las apasionadas editoriales en los periódicos? ¿Dónde están los
urgentes debates en radio y televisión? En ningún sitio. Uno solo puede
llegar a la conclusión de que nuestra sociedad está, completamente loca.
La
gran devastación causada por el Huracán Katrina, con cientos de muertos,
es posiblemente un avance de lo que podemos esperar en un mundo cada vez más
cálido. Aunque los sucesos extremos "individuales" no se puedan
relacionar claramente con el cambio climático inducido por el hombre,
expertos en el clima predicen que vaya en aumento la severidad y la
frecuencia de este tipo sucesos con el calentamiento climático. De hecho,
sucesos calamitosos relacionados con el clima en 2005, como los incendios
en España y Portugal, y las devastadoras inundaciones en la India,
encajan en el modelo del cambio climático inducido por el hombre.
Un
estudio reciente publicado en Nature por Kerry Emanuel, experto en
climatología del Instituto de Tecnología de Massachussets, da qué
pensar seriamente. Emanuel dice que los ciclones tropicales casi han
duplicado su poder desde mediados de los 70, apuntando que esto
"debería ser un asunto muy a tener en cuenta, ya que es una medida
del potencial destructivo" de tan violentos sucesos.
Aunque
todavía no esté muy claro hasta qué punto el cambio climático puede
estar influyendo en todo esto, los expertos en la materia concluyen que
"un futuro calentamiento podría llevar a una tendencia al alza del
potencial destructivo de los ciclones tropicales, y - teniendo en cuenta
el aumento de población en las regiones costeras - a un incremento
sustancial de las pérdidas relacionadas con los huracanes en el siglo
XXI". (Emanuel "Aumento de la destructividad de los ciclones
tropicales en los últimos 30 años", Nature, número 436, Págs.
686-688, 2 agosto 2005).
En
julio, investigadores del Benfield Hazard Research Center del University
College de Londres predijeron una temporada de huracanes muy activa en la
zona norte del océano Atlántico. ("La temporada de huracanes será
muy tormentosa" informativos en la Red de la BBC, julio 2005 http://news.bbc.co.uk/1/hi/sci/tech/4671535.stm).
Desgraciadamente, esto se ha visto corroborado en los últimos días.
La
causa principal, avisó el Académico del Bengfield Center, Mark Saunders,
es posiblemente, la inusualmente alta temperatura del mar en la región.
Aunque la fluctuación de la temperatura de la superficie del mar en esta
parte del océano tiene un ciclo natural de 50-60 años, Saunders cree que
el cambio climático podría estar contribuyendo a "otra temporada
Atlántica excepcionalmente activa en 2005". Añade, "creo que
debemos preguntarnos si, por lo menos parte de esta actividad no podría
ser debida al calentamiento global. Ciertamente, las temperaturas del mar
donde se forman los huracanes han alcanzado las cotas más altas en estos
últimos dos años"
Una
Década para Salvar al Planeta
Antes
de que apareciese publicado el informe sobre el deshielo del permahielo en
el New Scientist ya se sabía que nos queda muy poco tiempo para prevenir
el caos climático. Un grupo internacional de expertos sobre el clima,
codirigido(s) por el antiguo ministro de Blair, Stephen Byers, concluyó a
principios de este año que podríamos alcanzar "el punto sin
retorno" en menos de una década. (Geoffrey Lean, "Apocalipsis
now: El género humano se dirige sonámbulo hacia el final de la
tierra" Independent domingo, 6 de febrero 2005).
Las
Naciones Unidas estimaron en 2004 que el calentamiento global ha
ocasionado en la última década casi 500.000 muertes, ha afectado a más
de 2,5 mil millones de personas, y ha generado pérdidas económicas de más
de 690 mil millones de dólares. (Ted Glick, "Se necesita: Movimiento
de Supervivencia Global", Columna del Future Hope, 17 agosto 2005, vía
e-mail).
Pero
nada de esto ha impedido que los directivos de los medios de comunicación
sigan, como siempre, sirviendo fielmente a la causa de los grandes
negocios. Por ejemplo, menos de dos semanas después de publicarse las
impactantes noticias sobre el deshielo del permafrost en Siberia, The
Guardian, cancerbero del liberalismo se deshacía en elogios por "las
boyantes devoluciones de impuestos a las corporaciones" y "la
desafiante economía" de EE.UU., y hacia un llamamiento temerario por
"un crecimiento más fuerte de la economía mundial". Esto,
aseguraba al lector, "sería muy bienvenido en Gran Bretaña". (Leader,
"El factor suerte" The Guardian, 22 agosto 2005).
¿Qué
es toda esta locura? ¿Cómo puede un editorialista responsable de animar
a "un crecimiento mundial", que empeore aún más la catástrofe
climática a la que ya nos enfrentamos? Acelerar el monstruo devastador
global de un "crecimiento" económico insostenible no sería
simplemente temerario, sino que constituiría el mayor crimen contra la
humanidad jamás cometido. Comportarse como una animadora desde a banda,
como lo está haciendo The Guardian, es actuar como un accesorio más en
ese monstruoso crimen.
Y
todo esto, desde el periódico al que el director de Amigos de la Tierra
denominó, como podrán recordar sus lectores habituales, "la voz de
los progresistas y del pensamiento medioambiental responsable, tanto en
Gran Bretaña, como en Europa". (Tony Juniper, citado por Ian Mayes
"Esquivando los hechos" The Guardian 24 enero, 2004)
Es
obvio, para cualquier observador racional, que el Guardian es reacio a
distanciarse de Tony Blair, de sus ministros y de sus consejeros. No estaría
bien que un periódico desafiase demasiado al gobierno, y al sistema
establecido en general, por miedo a quedarse sin su crucial fuente de
"vida", a saber, acceso a los pasillos del poder para conseguir
lo que se considera "noticia".
De
hecho, los altos directivos del Guardian, la junta de directiva del
Guardian Media Group plc, están estrechamente ligados al sistema
establecido. Son personas poderosas e influyentes , como su presidente
Paul Myners, quien también forma parte de la junta del Banco de New York,
Inc., una de las compañías de servicios profesionales más importantes
del mundo; el secretario de la compañía Philip Boardman, antiguo
interventor financiero de Hickson International, una gran compañía química;
John Bartle CBE, que ha trabajado para Cadbury Schweppes, la gran
multinacional de alimentación y bebida, y Sir Robert Phyllis, antiguo
subdirector general de la BBC y presidente de ITN. (Junta Directiva de GMG,
http://www.gmgplc.co.uk./gmgplc/aboutus/directors/).
Estos
individuos son miembros de la elite social, política y económica que se
beneficia de un sistema capitalista de privilegio y explotación
profundamente divisivo e injusto. No es de extrañar que el grupo periodístico
que dirigen se resista a desafiar a su propio sistema. Charles Lewis,
antiguo productor del programa de actualidad "60 Minutos" en
EE.UU., que renuncio a su puesto para fundar el Centro para la Integridad
Pública, lo explicó así:
"Los
valores de los medios de información son los mismos que los de la elite,
y desean fervientemente la aprobación de las elites. Social, cultural y
económicamente pertenecen al mismo grupo de personas sobre las que
informan" (Cita, Alexander Cockburn y Ken Silverstein "Lo que no
cuentan los periódicos" The Observer, 26 mayo 1996).
Tomemos
como ejemplo una entrevista reciente a Hilary Benn, (el) secretario de
desarrollo internacional británico. "Si el primer ministro hubiese
querido una vida fácil", dijo Benn al Guardian, "no hubiera
elegido estos dos temas (África y el cambio climático) para la cumbre
del G8". Sobre el tópico de Blair y el cambio climático, Benn afirmó,
presumiblemente sin inmutarse, "(Blair) está comprometido y
decidido".
A
juzgar por la ausencia de cualquier tipo de cuestionamiento crítico en el
artículo publicado, los periodistas del Guardian, entre ellos el editor
político del periódico, se tragaron el discurso de cabo a rabo y sin
parpadear. (Michael White y Patrick Wintour, "Cumbre del G8:
Entrevista. "Benn dice que el G8 y los lideres de los países
africanos deben demostrar su compromiso" Guardian, 5 julio, 2005).
Legar
un Planeta Moribundo a la Siguiente Generación
Este
servilismo para con la propaganda gubernamental sobre el clima no se
limita al Guardian.
En
una entrevista en el diario derechista Daily Telegraph, Elliot Morley,
ministro de medioambiente y cambio climático, dijo que el gobierno se había
comprometido a revisar sus políticas sobre el clima para finales de año:
"Debemos
tener la mente abierta en cuanto a la clase de medidas que debemos tomar y
atrevernos a pensar lo impensable". Morley dijo: "mi trabajo
consiste en considerar nuevas medidas de aproximación bastante
radicales" (Charles Clover "Se planea el racionamiento de energía
para todos", Daily Telegraph, 2 julio, 2005).
Estos
"nuevos enfoques, bastante radicales" pueden incluir tarjetas
personales de racionamiento de energía. Sin embargo, no se contempla el
recorte de los grandes subsidios que anualmente recibe la industria de
energías fósiles (ver 2ª Parte), para destinarlos al sector de energías
renovables o a los sistemas de transporte público. Eso no sería
"radical" para el poder establecido y sus aduladores,
simplemente, resulta impensable.
También
es impensable la noción de que nuestros lideres prioricen políticas que
benefician a unos pocos a expensas de la gran mayoría. El mensaje de
Downing Street, retransmitido tenazmente incluso por los
"mejores" informativos, es que deberíamos alabar a Tony Blair,
o por lo menos, aceptar que esta velando por nuestros intereses. De esta
manera, un editorial en el Financial Times nos dice: "el primer
ministro merece nuestro reconocimiento por haber conseguido un progreso
significativo en algunos de los temas más amplios jamás abordados por el
G8, la ayuda a África, el cambio climático y el comercio mundial".
(Leader, "Ahora los lideres del G8 deben cumplir su palabra"
Financial Times, 9 julio 2005).
El
editor medioambiental del Independent mantiene la misma línea de
cordialidad para con el sistema en un comentario que rebosa admiración
por el trabajo del primer ministro:
"El
intento de Sr. Blair en Gleneables de promover la colaboración con los países
en desarrollo para abordar el tema del cambio climático, o, por lo menos,
iniciar el diálogo, es vital." (Michael McCarthy, "Esperando
entre bastidores: los demás lideres que deben dar un salto de gigante por
el planeta" Independent, 5 julio 2005).
Desgraciadamente,
como cualquier observador racional pudo comprobar en Gleneables, la cumbre
del G8 fue un patético fracaso en lo que respecta a la toma de medidas de
actuación significativas sobre el clima. En particular, EE.UU., que nunca
ha ratificado el protocolo de Kyoto, continua arrastrando sus píes
embadurnados de petróleo. Tearfund, agencia de ayuda y desarrollo
cristiana, subrayó que el "fracaso del G8 para actuar sobre el
cambio climático pone en riesgo la vida de millones de personas" (www.tearfund.org.uk,
noticias, 8 julio 2005).
El
veterano medioambientalista Mayer Hillman mostró su "consternación
ante el fracaso de los lideres mundiales a la hora de conseguir lo que sus
ciudadanos tienen derecho a esperar de ellos". Hillman hizo un
llamamiento a Blair y a los demás lideres mundiales para que suscriban el
marco de Contracción y Convergencia del Global Commons Institute, basado
en la igualdad del derecho de emisión de gases de efecto invernadero per
cápita. (Ver página web de Global Commons Institute www.gci.org.uk).
Hillman,
advirtió de que sólo "una acción de urgencia... mucho más
ambiciosa y con mayor amplitud de miras de lo que refleja el comunicado
final de Gleneables prevendrá que entreguen (lideres mundiales) un
planeta moribundo a la siguiente generación ("El G8 y el cambio climático:
tarjeta de resultado de los integrantes de la campaña. http://opendemocracy.net/globalization-G8/climate_reaction_2672.jsp
13 de julio 2005).
Trágicamente,
pero leal a su manera de hacer, la cumbre del G8 -no solo en lo
concerniente al clima, sino también en lo que respecta a la ayuda, al
comercio y a África- estuvo marcada por promesas vacías y burdos engaños.
La realidad de la reunión de Gleneables, apunta el historiador Mark
Curtis, "es que es una parodia de la afirmación de Brown y Blair de
que los países pobres sean ahora libres de decidir sus propias políticas."
(Curtis, "Cómo el G8 mintió al mundo sobre la ayuda", The
Guardian, 23 agosto 2005).
Sin
embargo, los medios de comunicación convencionales son incapaces de ver
la estrategia maquiavélica que hay detrás del "liderazgo" de
Blair. Blair sabe que Irak lo ha expuesto como un dictador cínico y
mentiroso sin escrúpulos; África y el cambio climático son claros
intentos de establecer su fraudulento capital moral. Sabe que la base de
su poder siempre ha residido en su "apariencia" de político
culto del llamado espectro de centro-izquierda, mientras actúa al
servicio del poder estatal-corporativo violento y sin escrúpulos. Pero
nada es demasiado, no hay nada que colme el vaso para los medios
liberales. Siempre se da a Blair otra oportunidad de probar que tiene el
corazón donde tiene que estar.
En
ocasiones, se facilita espacio en las páginas de comentario a expertos
acreditados, y a científicos distinguidos para expresar sus
preocupaciones, siempre y cuando éstos invitados se mantengan dentro de
los límites del debate aceptable.
De
esta manera, el eminente físico del clima John Houghton, antiguo director
de la Oficina Meteorológica de Gran Bretaña y de la Real Comisión para
la Contaminación Ambiental, afirma que "Tony Blair ha mostrado una
determinación de hierro" al tratar el problema de la crisis climática.
Continua diciendo: "Blair, admirablemente, quiere que el G8 vaya más
allá de sus propios intereses y actúe sobre los problemas más
acuciantes del mundo." (John Houghton, "Cojamos al toro por los
cuernos. Los principales climatólogos británicos dicen que una chapuza
del G8 sobre el calentamiento global puede ser desastroso"
Independent del domingo, 26 junio 2005).
Desgraciadamente,
el "compromiso" y los "logros" del gobierno en el tema
de las ayudas, de África y del cambio climático son mitos crueles. Como
ya se ha dicho anteriormente, la esperanza del primer ministro de
"pasar la página" de Irak, al explotar los temas de África y
del clima, no es más que un intento desesperado de distraer la atención
de sus crímenes de guerra. Blair cuenta con la ayuda de numerosos
profesionales de los medios para dicha tarea.
Consideremos
a John Rentoul, uno de los más serviles animadores de Tony Blair en los
medios británicos, que supera su propia marca de exaltación retórica de
altos vuelos cuando proclama del líder británico:
"No
teniendo que enfrentarse al electorado de nuevo, Blair ha convertido su
proyecto de salvar al planeta del cambio climático en uno de los
proyectos legados para su tercer mandato" (Rentoul, "G8: el no
tener que enfrentarse a ninguna elección le coloca en una situación
privilegiada para salvar el planeta" The Independent, domingo, 3
julio 2005)
Y,
conforme absurdas entrevistas basadas en editoriales capciosos, conforman
insípidas 'noticias', al consumidor de "medios" se le hace
creer que se "está haciendo algo", y que el primer ministro está
lidiando con gran tenacidad contra la amenaza del cambio climático. Estos
son delirios peligrosos.
El
Independent: ¿Lo mejor que podemos encontrar?
El
Independent, como el Guardian, un periódico con credenciales
supuestamente progresistas, mencionó en una editorial reciente que
"los medios norteamericanos dan muy poca cobertura al calentamiento
global" (Editorial, "El consenso de denegación americano se
esta desmoronando" 19 de agosto 2005). Es verdad. Pero miremos en
casa, a la cobertura totalmente inadecuada que se da del cambio climático
en los medios británicos, incluido en el Independent.
Una
alabanza efusiva a la cobertura que hace el Independent sobre el clima
apareció recientemente en una carta enviada por un lector de Estados
Unidos, quien escribió:
"El
Independent ha sido una excepción al resto. La frecuencia con la que
abordáis el calentamiento global es completamente apropiada teniendo en
cuenta la seriedad del problema." (Carta Editorial, "EE.UU.
todavía no quiere reconocer el calentamiento global" El Independent
20 de agosto 2005)
Uno
solo puede imaginar la satisfacción que sentiría el editor de la página
de cartas al imprimir esos comentarios.
¿Es
Media Lens demasiado crítica? Desde luego, el Independent aborda el tema
del cambio climático con bastante frecuencia, incluso incluyéndolo en la
portada. Si, pero miremos el "contenido" de esta cobertura. En
editoriales y noticias, los editores del periódico y sus periodistas
ignoran la insostenible naturaleza del infinito crecimiento económico en
un planeta finito. Pasan por alto las conexiones entre catástrofes climáticas
y las dañinas prácticas de las corporaciones e inversores globales.
¿Dónde
están las editoriales y las noticias subrayando los continuos esfuerzos
de los grandes negocios para obstruir políticas racionales en energía,
transporte, producción de alimentos y comercio que tan urgentemente
necesitamos? ¿Dónde están las noticias sobre los billones que se gastan
anualmente los negocios y la industria de relaciones públicas en promover
el consumo insostenible?
¿Dónde
están las editoriales denunciando el papel activo que tiene el gobierno
británico en toda esta locura, conduciendo inexorablemente a la humanidad
hacia al "punto de no retorno" climático y al abismo más allá?¿Por
qué, en su lugar, los medios tan a manudo canalizan sin ninguna crítica
la propaganda de la oficina de prensa de 10 Downing Street sobre lo
"apasionado" y "comprometido" que esta Blair para
abordar el desafío climático?
La
razón, desde luego, es que los medios corporativos son en si mismos parte
del problema, repletos de anuncios, orientados al consumidor.
Consumismo
Derrochador = Niños Condenados
Si
tratásemos el cambio climático de manera racional, también reduciríamos
la pobreza mundial. La gran fiesta del G8 en Gleneagles, y el circo de
medios que les apoya, ignoraron esta verdad peligrosa. La New Economics
Foundation (NEF), con sede en Londres, de manera prudente estima que los
subsidios mundiales a los combustibles fósiles, pagados a corporaciones
ricas del bolsillo público, ascienden a 235 mil millones de dólares
anuales. Un año de esos subsidios podría servir para anular la
"deuda" internacional de los países Sub-Saharianos, y aún
sobrarían miles de millones. (NEF, "El precio del poder" 2004,
informe que se puede descargar desde www.neweconomics.org).
¿Podrá
el nuevo "Movimiento por el Clima" en Gran Bretaña, que incluye
a Greenpeace, Amigos de la Tierra, Ayuda Cristiana y Oxfam, creado el 1 de
septiembre con el eslogan "Paremos el Caos Climático" hablar de
estas verdades tan incomodas?. Esta campaña ¿llamará la atención sobre
la sorprendente conspiración de los dirigentes políticos en la
criminalidad corporativa al bloquear cualquier acción efectiva contra el
cambio climático? ¿Valorará de manera critica el grupo Movimiento por
el Clima el papel de los medios de comunicación cuando traten crímenes
perpetrados contra el clima? O de lo contrario, si miramos la nueva página
web de la campaña (www.stopclimatechaos.org), y a la vez consideramos la
trayectoria de algunas de las grandes ONGs que pertenecen a la nueva
coalición ¿correrán un tupido velo sobre estos asuntos tan
cruciales?("El silencio es verde", Media Alert, 3 febrero 2005,
http://www.medialens.org/alerts/05/050203_silence_is_green.php)
Además
de las enormes dadivas públicas a los grandes dinosaurios de los
combustibles fósiles, también esta el enorme daño al planeta asociado a
la combustión de petróleo, carbón y gas. Según la NEF, el coste de los
desastres naturales asociados fundamentalmente al calentamiento global, ha
alcanzado los 60 mil millones de dólares anuales. Esta suma no incluye la
miseria humana resultante de las muertes, enfermedades, lesiones y pérdidas
relacionadas con el calentamiento global. Hay que considerar también que
los EE.UU. han gastado unos 300 mil millones de dólares en los últimos
tres años en las guerras en Afganistán e Irak, guerras en las que el
petróleo ha sido un importante factor motivador. (Ted Glick "Se
necesita: Un Movimiento Mundial para la Supervivencia" columna del
Future Hope, 17 agosto 2005, vía e-mail).
Como
concluyen los autores del informe de la NEF:
"No
tiene que ser así. Las fuentes de energía renovable tienen un gran
potencial apenas explotado. No solo pueden suministrar toda la energía
necesaria para el desarrollo humano, también pueden moderar la
contaminación, una de las causas del cambio climático que mata a
numerosas personas cada año. Pueden suministrar "electricidad"
a las comunidades, pero donde la tecnología se desarrolla, implanta y
mantiene por la población local, también puede "otorgar
poderes" a las comunidades que han sido marginadas de otras formas.
¿Por
qué Blair, Brown y el resto de nuestros dirigentes corporativos no pueden
ver esto? ¿Qué puede hacer que cambien su curso de acción? ¿Permitiría
el sistema de capitalismo corporativo cuyos objetivos prevén, cambiar el
curso? Literalmente ¿En qué están pensando? El psicólogo Oliver James,
autor de "Gran Bretaña en el sofá", apunta a la verdad:
"Ambos,
Tony Blair y Gordon Brown, están totalmente comprometidos con el
crecimiento económico y para que esto siga sucediendo, debemos continuar
consumiendo nuevos productos. He hablado largo y tendido con dos
consejeros de Blair y el hecho es que el Ministerio de Hacienda se niega a
aprobar cualquier legislación ecológica que amenace las condiciones
financieras, (Blair y Brown) saben perfectamente bien que sino ponemos
alto a este consumo derrochador, sus hijos, o los hijos de sus hijos están
condenados" (James, "Calor: Cabezas en la arena",
suplemento sobre cambio climático del Guardian, 30 junio, 2005).
Puede
que Blair y Brown sepan que este es el caso. Ambos han expresado su
preocupación sobre el cambio climático. Claramente, no están
completamente ciegos a los peligros; peligros que, por supuesto,
representan una amenaza al poder afianzado. Después de todo, incluso el
todopoderoso sistema de capitalismo global no es inmune al caos de la
inestabilidad del clima.
Pero
el punto fundamental es que, para alcanzar sus poderosas posiciones en la
sociedad, Blair, Brown y otros líderes occidentales han tenido que
subordinar el futuro del planeta a la prerrogativa del
"crecimiento" económico global, o, para ponerlo de una manera más
honesta, a la básica conveniencia de beneficios infinitos que lucran a
los sectores privilegiados de la sociedad. Cualquier aspirante a líder
político que pretenda cambiar el modelo actual de producción y consumo a
duras penas conseguiría llegar a la línea de salida, y de ninguna manera
alcanzaría la meta del poder político real.
Como
una vez apunto sagazmente el filósofo canadiense John McMurtry sobre el
primer ministro:
"Tony
Blair personifica el carácter del orden de mercado mundial. Dentro de la
imagen juvenil de la cultura corporativa, se le presenta como sincero,
energético y moral. Como otros lideres de partidos en poder, ha trabajado
duro para ser seleccionado por los ejes del poder financiero y mediático
como "el hombre para hacer el trabajo". Él es una metáfora
moral del sistema. (McMurtry, Guerras de valores: El mercado mundial
contra la Economía de la Vida, Pluto Press, Londres 2002, p.22).
El
mismo proceso de filtrado se aplica a la gran mayoría de los lideres en
posiciones de autoridad. Han alcanzado la cima de la jerarquía social que
esta formada en gran medida por los entrelazados requisitos de los
intereses corporativos y del poder geoestratégico. Si continúa la
tendencia actual, las consecuencias para la humanidad podrían ser
nefastas.
Sugerencia
de acción
El
objetivo de Media Lens es promover la racionalidad, la compasión y el
respeto hacia otras personas. Cuando escribimos correos electrónicos a
periodistas, pedimos con insistencia que los lectores mantengan un tono
educado, no agresivo y no abusivo.
Puedes
hacer preguntas que sigan las siguientes líneas: ¿Por qué casi nunca,
si lo hace alguna vez, trata el desastre que supone el
"crecimiento" de la economía mundial para la estabilidad del
clima? ¿Por qué no informa de manera más crítica sobre la brecha
existente entre la retórica del gobierno y la realidad climática? ¿Por
qué no se llevan a cabo más investigaciones sobre la presión política
que ejercen las corporaciones a los gobiernos -presión que esta diseñada
para minimizar cualquier legislación de actividades que son perjudiciales
para la estabilidad del clima? ¿Dónde están sus informes y editoriales
sobre la oposición política y de los grandes negocios a unas políticas
adecuadas sobre el clima, incluyendo el desvío de subsidios de energías
fósiles a energías renovables?.
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