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El 2005 fue el año más
caluroso del que se tenga registro
Carrera hacia el
desastre climático
Por
Stephen Leahy
Inter Press Service (IPS),
diciembre 2005
Investigaciones realizadas
en 2005, el año más caluroso del que se tenga registro, confirman los
peores temores de la mayoría de los científicos, que urgen a tomar
acciones internacionales urgentes e innovadoras en materia de cambio climático.
Pero ni la necesidad de
acciones ni el sentido de urgencia fueron evidentes cuando, en el último
mes del año en la ciudad canadiense de Montreal, representantes de 189
naciones pasaron dos semanas discutiendo sobre el asunto.
Se trató de la Undécima
Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas
sobre Cambio Climático, aprobada en 1992, y de la Primera Reunión de las
Partes del Protocolo de Kyoto, firmado en 1997 y en vigor desde febrero.
Aunque las deliberaciones
concluidas el 9 de diciembre fueron ampliamente aplaudidas como un éxito,
tuvieron pocos resultados más allá del respaldo al Protocolo de Kyoto y
un acuerdo para celebrar nuevas conversaciones.
"Como de costumbre,
dominó el interés propio de los países, pero al menos no se descarriló
el proceso", dijo a IPS Dale Marshall, experto de la no gubernamental
Fundación David Suzuki, organización ambientalista canadiense que asistió
a las conferencias.
El Protocolo de Kyoto
obliga a las naciones industrializadas a reducir sus emisiones de gases
invernadero, a los que la mayoría de los científicos atribuyen el
recalentamiento del planeta, cinco por ciento anual respecto de 1990 entre
2008 y 2012.
Expertos manifestaron
optimismo por la convocatoria a que todas las naciones, incluida Estados
Unidos --que retiró su firma del Protocolo apenas comenzó el gobierno de
George W. Bush, en 2001--, participen en nuevas conversaciones, dijo
Marshall a IPS.
"Pero eso es un paso
muy pequeño hacia las grandes reducciones de emisiones de gases
invernadero que se necesitan", agregó.
Investigaciones publicadas
en diciembre demuestran que el impacto del cambio climático es más rápido
de lo que se pronosticaba. Esto sugiere que los peores escenarios de
desastre pueden ser los más probables, a menos que haya una acción
mundial concertada de reducción de emisiones.
Fotos tomadas este año
desde satélites revelaron que el hielo del mar Ártico se redujo 20 por
ciento respecto de 1978, aseguró el Centro Nacional de Datos de Nieve y
Hielo (NSIDC) con sede en Boulder, de la estadounidense Universidad de
Colorado.
La pérdida de hielo no es
demasiado sorprendente, dado el aumento de cuatro grados promedio en la
temperatura invernal del Ártico. Pero la magnitud y la velocidad del
derretimiento carece de precedentes.
Estas noticias no solo son
malas para los osos polares y los pueblos nativos del Norte.
"El Ártico es un
importante conductor del ciclo climático de la tierra. El derretimiento
que vemos será muy profundo en términos de cambio climático
global", dijo el científico Ted Scambos, del NSIDC.
Es imposible pronosticar
esos cambios con precisión, pero Scambos cree que el hielo del mar
continuará derritiéndose.
La pérdida de ese hielo
parece haber desatado un importante proceso de retroalimentación: la
falta de hielo y nieve que reflejen la energía solar vuelven la región
aun más cálida.
"Pensamos que la
retroalimentación comienza a arraigarse y que vamos a ver una reducción
acelerada del hielo marino", señaló Scambos en un comunicado.
El aumento de temperatura
también conspira contra los tres metros superiores de "permafrost"
(hielo permanente) debajo de los suelos altamente orgánicos de Siberia
occidental. Así, surgen lagos gigantes y aumenta el caudal de los ríos.
Los hielos permanentes
también se derriten en el noroccidental estado estadounidense de Alaska y
en el norte de Canadá. Un nuevo estudio pronostica que alrededor de la
mitad de los del hemisferio norte podría desaparecer para 2050.
El derretimiento de
millones de kilómetros cuadrados de hielos permanentes liberará miles de
millones de toneladas de metano, informó el Centro Nacional para la
Investigación Atmosférica (NCAR), financiado por el gobierno de Estados
Unidos.
El metano es un gas
invernadero 20 veces más potente que el dióxido de carbono y acelera drásticamente
el recalentamiento planetario. Un considerable derretimiento del
permafrost tendrá un gran impacto sobre el clima, dijeron científicos
del NCAR.
Por otra parte, las
primeras mediciones directas de las capas de hielo de Groenlandia tomadas
en diciembre revelaron una pérdida de 162 kilómetros cúbicos de hielo
al año entre 2002 y 2005.
Este derretimiento supera
todas las estimaciones anteriores, y tiene como consecuencia la elevación
del nivel del mar, informaron científicos de la Administración Nacional
de la Aeronáutica y el Espacio (NASA).
Sólo Groenlandia tiene
suficiente hielo para elevar tres metros el nivel mundial de los océanos.
A comienzos de este año,
científicos europeos informaron que, según el análisis de los centros
helados de la Antártida, que la cantidad actual de dióxido de carbono en
la atmósfera es 27 por ciento más elevada que cualquier máxima
registrada previamente, considerando los últimos 650.000 años.
En un giro bizarro, la
contaminación del aire hasta ahora ha amortiguado el impacto total de ese
dióxido de carbono adicional, informó un equipo de científicos en la
edición del 22 de diciembre de la revista Nature.
Así, diminutas partículas
de carbono procedentes de la quema de combustibles fósiles y suelen
causar enfermedades pulmonares, esparcen luz solar en los niveles
superiores de la atmósfera e impiden que todo el calor del sol llegue a
la superficie de la tierra.
El efecto total de estas
partículas o aerosoles nunca antes había sido calculado. Las nuevas
investigaciones estiman que el ahora denominado "efecto
refrescante" compensa alrededor de 30 por ciento del recalentamiento
producido por las emisiones de gases invernadero.
En otras palabras, sin una
bruma de aire contaminado circunvalando la tierra, las temperaturas
globales deberían ser 30 por ciento más cálidas ya mismo. Sin embargo,
este paraguas para la contaminación se está debilitando.
Los controles de emisión
de gases contaminantes originados por sus considerables consecuencias en
la salud humana limpiaron el aire. Eso resultó bueno para los pulmones,
pero malo para el clima global.
Reducir las emisiones es la
única manera de evitar los peores escenarios previstos para el cambio
climático, coinciden los expertos.
"El Protocolo de Kyoto
no será suficiente. Las emisiones necesitarán disminuir 80 o 90 por
ciento, más que cinco o 10 por ciento, para tener un efecto sobre los
modelos. En términos de respuesta, Kyoto es apenas un punto de
partida", dijo en noviembre ante el Parlamento Europeo Guy Brasseur,
director del Instituto de Meteorología Max Planck, con sede en Hamburgo.
"Liderazgo político
es todo lo que está faltando para reducir las emisiones entre 30 y 40 por
ciento", dijo Marshall.
El público muestra más
preocupación por el problema que los políticos. Pero una mayoría tiende
a creer que, si el cambio climático es un problema verdaderamente serio,
sus gobiernos actuarán, afirmó el experto.
La Fundación Suzuki y
otras organizaciones ambientalistas encargaron un estudio detallado de cómo
Canadá podría lograr, para 2020, reducir 25 por ciento emisiones de
gases invernadero a las de 1990, y 80 por ciento menores para 2050.
Otros varios estudios también
revelaron que las tecnologías existentes combinadas con políticas
gubernamentales adecuadas podrían reducir las emisiones entre 20 y 40 por
ciento, de un modo relativamente rápido y a un costo pequeño.
Pese a esos estudios, el público
tendrá que presionar a los políticos para que tomen acciones, dijo
Elliot Diringer, del no gubernamental Centro Pew sobre Cambio Climático
Global, de Estados Unidos.
"Los europeos quieren
conversar sobre cómo reducir 60 por ciento las emisiones mundiales, pero
Estados Unidos está muy lejos de siquiera pensar en eso", dijo
Diringer a IPS. "Revertir esto va a llevar 'una tormenta perfecta' de
alineamiento político y presión pública".
Esa "tormenta
perfecta" puede ocurrir en los próximos dos años, mientras miles de
científicos climáticos finalizan los estudios que alimentarán el próximo
informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC).
El informe de 2007 del IPCC
será la evaluación autorizada y completa del cambio climático y su
impacto.
Y nadie cree que habrá
buenas noticias.
"Será mucho más difícil
para los políticos no tomar acciones concretas cuando esto salga a la
luz", dijo Marshall.
Tal como fue acordado en
Montreal, los negociadores se reunirán en marzo para comenzar a negociar
la reducción de emisiones de gases invernadero tras la expiración del
Protocolo de Kyoto, en 2012.
Marshall piensa que un
nuevo acuerdo con reducciones de 20 por ciento o más podrían ser
completadas de modo relativamente rápido si hay suficiente presión pública.
"Pero hay un millón
de maneras en que esto podría salirse de madre en los próximos años",
advirtió.
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