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Biodiesel
Peor que los
combustibles fósiles
Por George Monbiot
Znet, enero 2006
En los últimos dos años
he hecho un incómodo descubrimiento. Como muchos expertos en medio
ambiente, he estado tan ciego ante las restricciones que afectan a nuestro
suministro de energía como mis adversarios lo han estado ante el cambio
climático. Ahora me doy cuenta de que he abrigado una cierta creencia en
la magia.
En 2003, el biólogo
Jeffrey Dukes calculaba que los combustibles fósiles que quemamos en un año
se componen de materia orgánica "que contiene un 44 x 10 de los 18
gramos de carbono, que es más de 400 veces la productividad primaria neta
de la biota actual del planeta"(1). Hablando claramente, esto
significa que cada año usamos una cantidad por valor de cuatro siglos de
plantas y animales.
La idea de que
sencillamente podemos reemplazar este legado fósil (y la extraordinaria
densidad de energía que nos da) por energía ecológica es ciencia ficción.
Simplemente no hay sustituto, pero se buscan sustitutos por todas partes.
Hoy se están promoviendo en las conferencias climáticas en Montreal, por
Estados (como el nuestro) que intentan evitar las duras decisiones que
impone el cambio climático. Y al menos uno de ellos es peor que el
combustible fósil al que reemplaza.
La última vez que presté
atención a los peligros de hacer combustible diesel a partir de aceites
vegetales, me insultaron más aún de lo que lo habían hecho los
partidarios de la guerra de Irak. Descubrí que los misioneros del
biodiesel son tan enérgicos en su negativa como los ejecutivos de Exxon.
Ahora puedo admitir que estaba equivocado en mi anterior columna. Pero no
les va a gustar. Estaba equivocado porque subestimé el impacto
destructivo de dicho combustible.
Antes de ir más allá, me
gustaría dejar claro que utilizar aceite de patatas fritas para hacer
carburante me parece algo bueno. La gente que va todo el día con tinajas
de porquería hace un servicio a la sociedad. Pero sólo hay suficiente
aceite de cocina residual en el Reino Unido como para llegar a una
trescientas ochentava parte 380º de nuestra demanda de carburante para el
transporte (2). A partir de ahí comienza el problema.
Cuando escribí sobre ello
el año pasado, pensé que el mayor problema que causaba el biodiesel era
que establecía una competición por la tierra (3). La tierra cultivable
que de otra forma se habría usado para cultivar comida se utilizaría
para cultivar combustible. Pero ahora me encuentro con que algo aún peor
está pasando. La industria del biodiesel ha inventado accidentalmente el
combustible más carbono–intensivo del mundo.
Al promover el biodiesel
(como hacen la Unión Europea, los gobiernos británico y estadounidense y
miles de defensores del medio ambiente) has de imaginar que estás creando
un mercado de aceite de patatas fritas usado, o de aceite de colza, o de
aceite de algas que crecen en estanques del desierto. En realidad estás
creando un mercado del cultivo más destructivo de la tierra.
La semana pasada, el
presidente de la Autoridad Federal para la Explotación de la Tierra de
Malasia anunció que iba a construir una nueva fábrica de biodiesel (4).
Era la novena decisión de esa índole en cuatro meses. Se están
construyendo cuatro nuevas refinerías en la península de Malasia, una en
Sarawak y dos en Rotterdam (5). Dos consorcios extranjeros (uno alemán,
el otro estadounidense) están erigiendo fábricas rivales en Singapur
(6). Todas harán biodiesel a partir de la misma fuente: el aceite de
palmera.
"La demanda de
biodiesel", informa el Malaysian Star, "vendrá de la Comunidad
Europea... Esta reciente demanda... acaparará, como mínimo, la mayoría
de los inventarios malasios de aceite crudo de palmera" (7). ¿Por qué?
Porque es más barato que el biodiesel hecho a partir de cualquier otro
cultivo.
En septiembre, Amigos de la
Tierra publicó un informe sobre el impacto de la producción de aceite de
palmera. "Entre 1985 y 2000", descubrió, "la explotación
de plantaciones de palmeras de aceite fue responsable de un 87 por ciento
de la deforestación de Malasia" (8). En Sumatra y Borneo, unas 4
millones de hectáreas de bosque se han convertido en tierra de cultivo de
palmeras. Ahora se programa despejar unas 6 millones más de hectáreas en
Malasia, y 16,5 en Indonesia.
Casi todo el bosque que
queda está en peligro. Los plantadores de aceite están desgarrando
incluso el famoso parque nacional Tanjung Puting de Kalimantan. El orangután
va probablemente a extinguirse en libertad. Los rinocerontes, tigres,
gibones, tapires, los monos probóscides y miles de otras especies podrían
ir por el mismo camino. Se ha desalojado de sus tierras a miles de indígenas,
y torturaron a unos 500 indonesios que intentaron resistirse (9). Los
incendios forestales que tan a menudo cubren la región de humo son
provocados en su mayoría por los cultivadores de palmeras. Toda la región
se está convirtiendo en un campo gigante de aceite vegetal.
Antes de que se planten
palmeras de aceite, que son pequeñas como maleza, han de talarse y
quemarse enormes árboles en los bosques, que contienen unas reservas de
carbono mucho mayores. Cuando se acaba con las tierras más secas, las
plantaciones se trasladan a bosques cenagosos, que crecen en turbas. Una
vez cortados los árboles, los plantadores desecan el suelo. Cuando la
tuba se seca se oxida, y libera aún más dióxido de carbono que los árboles.
En términos del impacto que causan en el medio ambiente local y mundial,
el biodiesel de palmera es más destructivo que el petróleo crudo de
Nigeria.
El gobierno británico
entiende todo esto. En el informe que publicó el mes pasado, cuando
anunció que cumplirá con la Unión Europea y asegurará que el 5,75% de
nuestro combustible para el transporte vendrá de las plantas para 2020,
admitió que "los riesgos principales para el medio ambiente son
probablemente aquellos que conciernen una expansión enorme en la producción
de materia prima para biocombustibles, y particularmente en Brasil (por la
caña de azúcar) y el sudeste asiático (por las plantaciones de palmeras
de aceite)" (10). Se sugiere que la mejor manera de afrontar el
problema es prevenir que se importen los combustibles medioambientalmente
destructivos. El gobierno preguntó a sus especialistas si una prohibición
infringiría las normas mundiales del comercio. La respuesta fue
afirmativa: "el criterio medioambiental obligatorio ... incrementarían
muchísimo el riesgo de una desafío legal internacional a la política en
su totalidad" (11). Así que abandonó la idea de prohibir las
importaciones y pidió en su lugar "algún tipo de esquema
voluntario" (12). Sabiendo como se sabe que la creación de este
mercado llevará a una enorme oleada de importaciones de palmeras de
aceite, que no hay nada significativo que pueda hacerse para prevenirlas y
que acelerarán el cambio climático en lugar de aliviarlo, el gobierno ha
decidido seguir adelante de todas formas.
En otros tiempos,
felizmente, esto era un desafío para la Unión Europea. Pero lo que la UE
quiere y lo que el gobierno quiere son lo mismo. "Es esencial que
hagamos balance de la creciente demanda de desplazamientos", dice el
informe del gobierno, "con nuestro objetivo de proteger el medio
ambiente" (13). Hasta hace poco, teníamos una política de reducir
la demanda de desplazamientos. Ahora, aunque no se ha anunciado de ninguna
forma, esa política ya no existe. Como hicieron los conservadores a
principios de los 90, la administración laborista socialista intenta dar
cabida a tal demanda, da igual lo lejos que llegue. Las estadísticas que
obtuvo la semana pasada el grupo Road Block muestran que sólo para el
ensanchamiento de la M1 el gobierno pagará 3.600 millones de libras
esterlinas, más de lo que gasta en la totalidad de su programa del cambio
climático (14). En vez de intentar reducir la demanda, intenta arreglar
los suministros. Está preparado para sacrificar los bosques pluviosos del
sudeste asiático para que se vea que hace algo, y para permitir a los
motoristas sentirse mejor consigo mismos.
Todo esto ilustra la
inutilidad de las soluciones tecnológicas que se persiguen ahora en
Montreal. Es una locura intentar satisfacer una demanda de combustible
siempre en alza, da igual de dónde venga el combustible. Se han evitado
las decisiones duras, y otra parte de la biosfera se está quemando.
Referencias:
1.
Jeffrey S. Dukes, 2003. 1.
Jeffrey S. Dukes, 2003. Burning Buried Sunshine: Human Consumption Of
Ancient Solar Energy. Climatic Change 61: 31–44.
2.
La British Association for Biofuels and Oils estima el volumen en 100.000
toneladas por año. BABFO, sin fecha. Memorando de la Comisión Real sobre
la Contaminación Medioambiental. http://www.biodiesel.co.uk/press_release/royal_commission_on_environmenta.htm
3.
http://www.monbiot.com/archives/2004/11/23/feeding–cars–not–people/
4.
Tamimi Omar, 1º de diciembre de 2005. Felda
to set up largest biodiesel plant. The Edge Daily. http://www.theedgedaily.com/cms/content.jsp?id=com.tms.cms.article.Article_e5d7c0d9–cb73c03a
–df4bfc00–d453633e
5.
Véase por ej. Zaidi Isham Ismail, 7 de noviembre de 2005. IOI
to go it alone on first biodiesel plant. http://www.btimes.com.my/Current_News/BT/Monday/Frontpage/20051107000223/Article/;
Anónimo, 25 de noviembre de 2005. GHope nine–month profit hits RM841mil.
http://biz.thestar.com.my/news/story.asp?file=/2005/11/25/business/12693859&sec=business;
Anónimo, 26 de noviembre de 2005. GHope to invest RM40mil for biodiesel
plant in Netherlands. http://biz.thestar.com.my/news/story.asp?file=/2005/11/26/business/12704187&sec=business;
Anónimo, 23 de noviembre de 2005. Malaysia IOI Eyes Green Energy
Expansion in Europe. http://www.planetark.com/dailynewsstory.cfm/newsid/33622/story.htm
6.
Loh Kim Chin, 26 de octubre de 2005. Singapur albergará dos plantas de
biodiesel, inversión de un total de 80 millones de dólares de Singapur.
Canal NewsAsia.
7.
C.S. Tan, 6 de octubre de 2005. All
Plantation Stocks Rally. http://biz.thestar.com.my/news/story.asp?file=/2005/10/6/business/12243819&sec=business
8.
Amigos de la Tierra et al, septiembre de 2005. The
Oil for Ape Scandal: how palm oil is threatening orang–utan survival. Informe
de investigación. www.foe.co.uk/resource/reports/oil_for_ape_full.pdf
9.
Ibid.
10.
Departamento para el Transporte, noviembre de 2005. Informe sobre la
viabilidad de la Renewable Transport Fuel Obligation (RTFO) (Compromiso
con el combustible renovable para el transporte). http://www.dft.gov.uk/stellent/groups/dft_roads/documents/page/dft_roads_610329–01.hcsp#P18_263
11.
E4Tech, ECCM and Imperial College, Londres, junio de 2005. Estudio sobre
la viabilidad de la certificación para un compromiso con el combustible
renovable para el transporte. Informe final.
12.
Departamento para el Transporte, ibid.
13.
Ibid.
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