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Más desastres "no naturales" en el
horizonte
Por Stephen
Leahy
Inter Press Service (IPS), enero 2006
Las
condiciones climáticas extremas en Estados Unidos continuarán este
año, y podrían pasar a ser la "nueva normalidad" en el país a causa
del recalentamiento planetario, alertaron científicos.
Incendios
descontrolados consumieron cientos de miles de hectáreas en los
meridionales estados de Nuevo México, Oklahoma y Texas, azotados por
una severa sequía desde la Navidad, mientras inundaciones y desbordes
de ríos afectaron a los occidentales de California y Nevada.
En 2005 se
batieron varios récords en relación al clima: julio tuvo la ola de
calor más intensa registrada en el país, las lluvias de octubre en el
noroeste fueron las más copiosas, y la zona costera sobre el golfo de
México sufrió la peor temporada de huracanes de la que se tenga
memoria.
La tormenta
tropical Zeta se convirtió el 31 de diciembre en la tempestad número
27 de las registradas por los meteorólogos el año pasado, cuando el
promedio anual de tormentas es de 11.
Cuatro grandes
huracanes impactaron en Estados Unidos y causaron pérdidas económicas
de entre 160.000 millones y 300.000 millones de dólares. Solo el costo
de la reconstrucción de la sudoriental ciudad de Nueva Orleans
ascendería a 200.000 millones de dólares, según cálculos del gobierno.
Y 2006 podría
ser igual de malo, alertaron los expertos del Centro de Predicción
Climática de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA,
por sus siglas en inglés).
"Podemos
esperar los actuales altos niveles de huracanes para la próxima
década, o quizás por mucho tiempo más", dijo el jefe meteorólogo de la
NOAA, Gerry Bell.
La mayoría de
científicos coinciden en que el recalentamiento del planeta obedece a
actividades humanas, sobre todo a los gases liberados por la
combustión de petróleo, gas y carbón, el principal de los cuales es el
dióxido de carbono.
Esos gases se
acumulan en la atmósfera y, por su gran capacidad para retener el
calor de los rayos solares, acentúan el llamado "efecto invernadero".
La
consecuencia de ese recalentamiento es un cambio climático global con
manifestaciones regionales y locales, como el derretimiento de hielos
polares y glaciares, la elevación del nivel del mar, sequías,
tormentas, huracanes e inundaciones.
Pese a que
Estados Unidos genera 25 por ciento de las emisiones de los gases
invernadero, el gobierno de George W. Bush retiró la firma que había
estampado su predecesor, Bill Clinton (1993–2001), en el Protocolo de
Kyoto, único mecanismo internacional contra el cambio climático. Bush
arguye que el acuerdo puede afectar la economía de su país.
"Estos no son
desastres naturales, sino desastres ecológicos", sostuvo Amy Lynd
Luers, experta en impactos del clima de la Union of Concerned
Scientists (Unión de Científicos Comprometidos), alianza
estadounidense de científicos y ciudadanos en general.
"El
recalentamiento global está contribuyendo a sucesos climáticos
desastrosos como los huracanes, y además los agrava", señaló Luers, y
subrayó que sólo son verdaderos "desastres naturales" los terremotos,
maremotos y fenómenos similares.
A pesar de que
muchos científicos de la NOAA se resisten a vincular la devastadora
temporada de huracanes de 2005 con el cambio climático, un gran número
de investigaciones establecieron que la intensidad de esas tormentas
creció como consecuencia del aumento de las temperaturas promedio
globales.
En los años
90, el gubernamental Programa de Investigación sobre el Cambio
Climático había pronosticado para las décadas siguientes lluvias más
fuertes en el noreste y sequías en el suroeste.
Mientras el
recalentamiento planetario avance, los desastres vinculados, como las
inundaciones, los incendios y los huracanes, se volverán aun más
intensos, alertó Luers, quien trabaja para el estado de California en
planes de anticipación a los impactos del cambio climático.
"California se
ha dado cuenta de que reducir las emisiones (de gases invernadero) no
daña a su economía", destacó la experta.
El Programa de
Investigación sobre Cambio Climático tenía previsto hacer nuevos
estudios sobre nueve zonas del país, pero ese trabajo no se hizo pues
el gobierno de Bush le encomendó otras tareas, dijo Luers.
"Hay una
considerable preocupación entre los científicos sobre la necesidad de
esas investigaciones", indicó.
Algunos
estados, como California, ahora se preparan por sí solos, así como
varias empresas, en especial las de seguros.
Para Estados
Unidos, lo peor está por venir, dijo el jefe de la División de Riesgos
y Catástrofes de la compañía reaseguradora Swiss Re Americas, Andrew
Castaldi.
La empresa
pronosticó "otro mal año" para Estados Unidos en 2006, con al menos
2,3 grandes tormentas sobre sus costas.
El huracán Katrina
fue el peor desastre natural o ecológico que haya sufrido Estados
Unidos. El Centro Nacional de Huracanes de la NOAA reveló que por lo
menos 4.000 personas todavía están desaparecidas desde que impactó el
huracán en agosto. El número oficial de muertos es de 1.336. |