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Hacia una sociedad controlada por las
corporaciones
Marcados como bestias
Por
Susana Iaschuk
Página
web de la revista Realidad Económica, 17/04/06
"La
capacidad de ejercer control social y político sobre el individuo
aumentará de manera enorme. Pronto, resultará factible ejercer una
supervisión casi permanente de cada ciudadano. Se podrán mantener
archivos actualizados y completos que contendrán aún la información más
personal sobre la salud o el comportamiento privado de cada uno, junto a
los datos más usuales. Tales archivos podrán ser recuperados en forma
instantánea por las autoridades". (Zbigniew Brzezinski "Between Two Ages: America's
Role in the Technetronic Age", The Viking Press, New York, 1970);
Miembro fundador de la Trilateral Commission junto a David Rockefeller;
National Security Advisor durante la presidencia de Jimmy
Carter(1977–1981).
La
autogenerada "War on Terror" llevada adelante por Estados Unidos
y sus aliados, obligó a un cambio de estrategia comercial de las empresas
fabricantes de armas. Ya no se trata de ensamblar enormes misiles o
aviones, sino de poner énfasis en la "seguridad y vigilancia"
tanto interna como externa, exacerbando la recolección y administración
de todo tipo de información concerniente a la vida privada de las
personas, con miras a detectar posibles terroristas, atentados,
conspiraciones, etc. El negocio de la fabricación, colocación y
administración de los dispositivos de identificación por radio
frecuencia (RFID) y la información a través de ellos obtenida, es la
nueva gallina de los huevos de oro de la industria manejada por el Nuevo
Orden Mundial.
En
países donde se hace un culto de la libertad individual (al menos, de la
de sus ciudadanos), se encuentran en marcha iniciativas para obligar a la
población a tener documentos de identidad o ID Cards que funcionan con
esta tecnología. En otras naciones, donde ya existe la práctica de
documentar a la gente, se impulsa la renovación y modernización del
sistema. Y al mismo tiempo, en una avanzada tecnológica sobre las
libertades individuales, aduciendo que es más práctico e inviolable, se
propicia el reemplazo de los documentos, la tarjeta de crédito y las
credenciales de la seguridad social por un chip implantable bajo la piel,
rastreable vía satélite, fabricado y administrado por las gigantes
armamentistas y sus socios, las grandes corporaciones informáticas. Esta
embestida contra la privacidad y la libertad no atañe sólo a los
norteamericanos o a los europeos, ya que estas empresas han extendido sus
tentáculos a velocidad luz al resto del mundo, comenzando por América
Latina, por lo cual, el resto del planeta se ha visto involuntariamente
metido en medio de este guerra, en la cual, de acuerdo con las nuevas
doctrinas emanadas de la coalición entre los fabricantes de armas, las
agencias de seguridad, los gobiernos y los círculos de poder, que se
autodenominan "globales" (antes Nuevo Orden Mundial) cualquiera
puede ser terrorista y tanto para estas corporaciones como para los
eternos adictos al poder, más seguridad se paga con libertad. Una pelea a
dos rounds contra la privacidad.
El
11 de Septiembre a las Torres Gemelas dejó un saldo victorioso que, por
supuesto, no estuvo con la, hasta entonces desconocida Al Qaeda, ni con la
población civil de ningún país, sino que vino a engrosar los bolsillos
de la industria norteamericana y dotar de mayor poder a las elites
gobernantes de turno, lo que es hablar de la misma gente. Hasta ese
momento, la idea de tener un medio de identificación válido, exclusivo,
y por sobre todo, masivo, que permitiera recaudar la mayor cantidad de
datos sobre un individuo, priorizando la ecuación Información = Poder,
era sólo un proyecto esbozado en algunos libros, papers de los círculos
de espías y sueños orwellianos de más de un dirigente político. Era
también, una embestida fuertemente resistida por las violaciones a las
libertades individuales que implicaba pero, atentado mediante, muchos
opinaron que era posible conseguir el ansiado cambio.
Junto
con las torres, cayeron los últimos escrúpulos para poner en marcha la
maquinaria que buscaría convertir en realidad tangible estos planes y, a
través de eso, acumular poder en los organismos de inteligencia por medio
de la información acumulada y en las corporaciones globales dada su íntima
conexión con éstos y por el dinero que devengaría el negocio más que
redondo de las ID Cards en primera instancia y de los chips subdermales
después. Rápido de reflejos, pocos días después del 11–S, Larry
Ellison, fundador y CEO de Oracle se reunió con el flamante titular de la
recién creada Department of Homeland Security de EEUU, Tom Ridge, para
plantearle la necesidad de que cada ciudadano norteamericano fuera
obligado a tener su ID Card (tarjeta de identificación) en base a código
de barras, chip con medidas biométricas y otras especificaciones[1].
El
creador de Oracle no estuvo solo. Contó con el apoyo de otros grandes de
la informática, como Sun Systems cuyo CEO Scott MacNealy defendió
calurosamente la idea de su colega, y de las gigantescas corporaciones
dedicadas a la fabricación y venta de armamentos que vieron en la
vigilancia y seguridad un nuevo nicho de excelentes negocios. Raytheon,
por ejemplo, fundó su propio departamento de Homeland Security para
contratar con el gobierno en el 2002. Todo esto, claro, para combatir el
terrorismo. Ellison ofreció que el sistema de identificación y colecta
de datos fuera realizado por software de su empresa, el cual, Oracle donaría
al gobierno. Claro que la manutención de los aparatos, del sistema y el
tráfico de datos no iba a ser gratuita.[2] Allí residía el negocio para
Ellison. Este émulo de Bill Gates (a quien odia y no tiene inconvenientes
en decirlo) inició su empresa de una forma extrañamente casual. Siendo
muy joven, cuando trabaja para Ampex, en Silicon Valley, se le asignó el
diseño de una enorme base de datos para la CIA. El proyecto fue un
estruendoso fracaso (aunque la CIA jamás renunció a la idea) y se llamó
Oracle[3]
Ellison
no sólo vio allí la posibilidad de desarrollar su propia empresa, sino
que también encontró los amigos y el apoyo para hacerlo. El resto, es
historia. Sin embargo, Ellison no propuso nada que otros no estuvieran
llevando adelante, apenas acaecido el atentado a las Torres. Su idea
tampoco era la primera en orden a identificar personas por medio de
dispositivos operables por radio frecuencia. Richard Sullivan, CEO de
Applied Digital Solutions un año antes, en marzo de 2000, instaba a
utilizar chips subdermales con estos fines ya que "son superiores a
todos los sistemas de identificación por radiofrecuencia existentes, son
más seguros, imposibles de replicar y de perder y mejor aún que lo
identificación por parámetros biométricos" (huella dactilar,
reconocimiento de voz, iris)[4].
Sullivan
presentó el chip implantable en humanos el 30 de octubre del 2000 en un
exclusivísimo evento en Cirpiani's, en New York. El dispositivo recibió
el nombre de Digital Angel porque, según el Dr. Peter Zhou, Jefe Científico
del desarrollo y titular en ese momento de la subsidiaria encargada del
proyecto, llamada también Digital Angel, el chip "será su guardia,
su protector. El traerá cosas buenas para usted."[5] Pero no era ésta
la única apreciación que Zhou tenía. En tono eufórico, al momento de
dirigirse a los presentes, agregó "seremos un híbrido de la
inteligencia electrónica y nuestra propia alma."[6] Sullivan
incluso, llegó a proponer, luego del 11– S que se implantara un chip a
los inmigrantes en lugar de darles la "Green Card", para poder
monitorearlos mejor.[7]
Ellison,
Sullivan, y Zhou fueron las caras visibles iniciales de una batalla que
busca que cada ser humano en el planeta lleve un número de identificación
para fines de reconocimiento, transacción comercial, historia clínica,
estados bancarios y todo otro dato que el gobierno global, o Nuevo Orden
Mundial como se animaban a autodenominarse antes, considere necesario
adosar a sus ya gruesas bases de datos. El primer round busca que el chip
identificatorio esté fuera del cuerpo, en una tarjeta, en su reloj, en un
pager, en algún producto que Ud. compre; en el segundo round, el chip
directamente pasa a formar parte del ser humano, quien puede ser rastreado
vía satélite, a través del sistema GPS. ¿Ciencia ficción??
Lamentablemente no. Los rounds uno y dos están desarrollándose ahora.
Dependiendo de cada país, prima una u otra operatoria, pero el fin es el
mismo. Que llevemos el chip numerado. Que seamos rastreables, coercibles,
numerables, ordenables, reprimibles, vulnerables….
Cuentos
de la cripta
El
negocio de la cyberseguridad históricamente perteneció a las grandes
corporaciones fabricantes de armamentos y las gigantes de la informática,
pero estaba restringido a sectores sociales que demandaban medidas de
extremas en esta área, ya sea por el material con el que se trabaja, el
tipo de personas, cuestiones estratégicas. La identificación y
autorización por medio de la utilización de radio frecuencias y
dispositivos que emplearan esta tecnología (RFID) estaba limitada a los
gobiernos y sus dependencias, empresas de seguridad, militares, plantas
nucleares, laboratorios, algunas cárceles, etc. Por esto, la identificación
por medio de tarjetas con chips legibles y activables por frecuencias de
radio no es algo nuevo, como tampoco lo es la inserción de estos
dispositivos en mercaderías y aún en animales para consumo, como una
forma de controlar al animal, uso que también se aplica a las mascotas.
No hay gran diferencia entre las ID Cards, las etiquetas o Tags y el
Verichip. En los dos primeros casos, el RFID está embutido en una tarjeta
plástica o en un brazalete y además de tener el número que permite
ingresar a la base de datos de su persona, suele contener información
biométrica (iris, voz, huella dactilar). En el segundo el RFID está
contenido en un minúsculo envase de vidrio inyectable, contiene un código
alfanumérico de 16 dígitos (en algunos países son más) y se activa
también al pasarlo por una lectora, lo que permite ingresar a su historia
personal ya que el chip revela este código al ser "despertado"
por la frecuencia que emite la lectora.
Son
superiores al viejo código de barras en el sentido que permiten la
identificación por unidad y no por especie, es decir, mientras el código
de barras sólo lee, por ejemplo "paquete de galletitas", el
chip permite identificar cada uno de los paquetes de galletitas. Este es
uno de los argumentos más firmemente esgrimido por las asociaciones que
combaten el uso de esta tecnología, ya que permitiría seguir todo el
recorrido de una determinada unidad de un producto en forma permanente, y
por lo tanto, seguir también a quien lo haya adquirido. Las empresas
aseguran estar trabajando en chips que se destruyen apenas pasaron la caja
de pagos en el supermercado, pero hasta ahora, no han dado mayores
novedades al respecto. El seguimiento puede arrojar datos como los hábitos
de consumo del comprador en el más inocente de los casos, o su localización
en un uso más preocupante de esta tecnología. Los animales no escapan a
la fiebre de la cyberseguridad y fueron el puntapié inicial del
desarrollo de esta tecnología.
Una
de las grandes corporaciones encargadas de la identificación de ganado en
pie, Destron Fearing, viene utilizando diferentes métodos de seguimiento
e identificación de los lotes de ganado desde 1948 según asegura en sus
propios folletos[8]. La experiencia de chips implantables en animales, por
su parte, comenzó su desarrollo el año 1982 cuando el médico
veterinario Hans Stoddard consiguió miniaturizar y encapsular un
transponder[9]. Este invento es adquirido en 1983 por Destron Fearing, la
que continúa desarrollándolo, al igual que el Dr. Stoddard, que inventa
el chip encriptado y con más dígitos para el uso veterinario.
Destron
Fearing fue adquirida poco después de comprar las patentes del chip para
ser usado en animales por Applied Digital Solutions (ADS) una empresa
norteamericana dedicada a la tecnología de identificación y seguridad.
En estos días, Destron Fearing puede convertirse en una subsidiaria muy
rentable habida cuenta que no hace mucho presentó un nuevo chip capaz de
identificar la presencia de gripe aviar en animales en horas [10], y más
aún si tenemos en cuenta las recientes normativas internas de los Estados
Unidos que demandan que se implanten chips de control y censo en el ganado
vivo [11].
Del
chip en animales, que se alimenta con la energía térmica producida por
el organismo del portador, al dispositivo para humanos, fue sólo cuestión
de meses. ADS anunció en diciembre de 1999 la compra de otro brillante
invento: el de un transceptor en miniatura que podía ser implantado en
humanos, es decir, lo que después se conocería como Digital Angel en sus
primeros pasos (cuando se lo comercializaba alternativamente como un chip
que se transportaba en el pager o el reloj o que le era implantado) o como
Verichip últimamente.
En
julio del 2000 ADS dio a conocer su acuerdo con la Universidad de
Princeton y el Instituto de Tecnología de New Jersey, con miras a
desarrollar un chip implantable bajo la piel que permitiera su seguimiento
vía satélite por el sistema GPS (Global Positioning System). El chip
recabaría datos tales como temperatura corporal, signos vitales,
localización de la persona, etc. Esta información sería obtenida a través
de lectoras por sistemas inalámbricos y remotos y enviada vía Internet o
telefónica a una base de datos administrada por la misma empresa.[12]
El
primer campo de acción donde se presentó Verichip, sin siquiera tener la
aprobación de la FDA, fue el médico. Verichip Corporation, una de las
subsidiarias de ADS mostró al mundo el dispositivo que permitiría a los
profesionales de la salud saber el nombre del paciente, historia clínica,
número de obra social (o prepaga o seguro social, o lo que tuviera como
aseguradora de salud) en caso de que el portador se encontrara
inconsciente o que simplemente hubiera concurrido a consulta. Para hacerlo
funcionar, se pasaría la lectora por el lugar donde estuviera el chip, éste
respondería informando el código alfanumérico que almacena y a través
de estos datos y usando Internet o vía telefónica, los médicos tendrían
la historia clínica del paciente[13].
Obviamente
que las vías seguras de tráfico de datos serían provista por empresas
como Digital Angel, Oracle, Verisign (cuyo CEO, Stratton Sclavos fue
invitado a formar parte del National Security Telecommunications Advisory
Committee de la Casa Blanca poco días después de la creación del
Departament of Homeland Security); Motorola , Raytheon, ADS, Verichip
Corp, ORCOMM y otras grandes corporaciones, muchas de las cuales nacieron
de la unión entre los capitales privados y los intereses gubernamentales,
apañadas por miembros o ex–miembros de las fuerzas de seguridad o de la
comunidad de inteligencia, y todas con fuertes lazos con las
corporaciones, los gobiernos y los servicios secretos.
De
ángeles y demonios
Recientemente
e insistiendo en el área médica, Verichip Corp. redobló los esfuerzos
por posicionar a su subsidiaria encargada de esta franja del negocio, Veri
Med, la que anuncia en su página web el obsequio de un kit de inicio
gratis para los médicos que se inscriban en el sistema. Se le entregan
chips para insertar en sus pacientes y una lectora de mano, más los
folletos que pudiera necesitar para poner en su sala de espera. El médico
debe suscribirse a la VeriMed Physichian Network para contar con la
posibilidad de tener un rápido acceso al historial de sus pacientes,
saber cuál es su estado de salud, estar atento a cualquier emergencia,
etc. Llama la atención en el sitio oficial de la nueva empresa una frase
de la American Medical Association: "Hubo 98 mil muertes el año
pasado por errores médicos"[14]..
De
la misma forma, se presentaron las bondades del pequeño artefacto para
controlar personas con movilidad reducida y gente mayor con problemas de
desplazamiento y/o estabilidad, toda vez que el chip puede enviar datos
sobre el cambio de temperatura ambiente y de la persona, cambios bruscos
de posición física, desplazamientos, etc.[15]
Pero,
empresa al fin, ADS no sólo se preocupa por la salud de los ciudadanos
comunes. También por otras áreas muy productivas de la vida. El 8 de
abril de 2002, ADS presentó en sociedad el Global Verichip Subscriber
Registry que le permitiría a los usuarios guardar información sensible
en el banco de datos de la empresa y tenerla a disposición vía Internet
o teléfono utilizando las vías seguras provistas por Digital Angel, su
subsidiaria. Ese año los directivos apostaban a un rápido crecimiento de
la empresa en un mercado estimado en 15 mil millones de dólares.[16] A
los fines comerciales y con vista de captar el mercado de dinero plástico,
ya en marzo del 2003 el actual CEO de ADS Scott Silverman, en el ID World
en París, Francia, anunció el lanzamiento del VeriPay, que no es otra
cosa que el uso del Verichip como forma de pago segura en reemplazo del
dinero en efectivo y de la tarjeta de crédito. Silverman hizo hincapié
en la seguridad que ofrecía el VeriPay, por el formato RFID y por la
dificultad para perderlo o ser robado (después de todo, el portador lo
lleva bajo su piel). Los directivos más entusiastas aseguran que en el
futuro, gracias al chip, se prescindirá del dinero y las tarjetas[17].
Algo muy conveniente en una economía global recalentada y sustentada por
países en bancarrota, como Estados Unidos, salvados del abismo sólo
porque son de los pocos que conservaron para sí mismos la facultad de
emitir dinero. El mismo invento, el chip implantable, también puede tener
otras utilidades según las empresas que lo desarrollan, como el habilitar
o no el uso de armas de fuego (en el caso de las fuerzas de seguridad)[18]
o funcionar como password personal seguro para evitar el hackeo de
casillas de correo electrónico y computadoras.[19]
Applied
Digital Solutions (ADS) y sus subsidiarias Digital Angel, Thermo Life,
Verichip (junto a su subsidiaria VeriMed) y Government Telecomunications
Inc. trabajan en forma mancomunada con el Departamento de Defensa
norteamericano y las agencias de inteligencia (externa e interna) de aquél
país. En este caso la oferta del Verichip es para un control más
estricto pero sencillo de las áreas de seguridad, detección inmediata de
personal extraviado (nada dicen de la posibilidad que los chips puedan ser
usados por sus enemigos, por ejemplo, para ayudar a localizar sus tropas y
así dirigir mejor los misiles), seguimiento de naves en vuelo o en mar,
etc.
En
el área de defensa, ADS combina el Verichip con el uso de otros
dispositivos de identificación por radio frecuencia, como las ID Cards
y/o las "tags" (etiquetas con el RFID embutido). Y es,
justamente una de las empresas más fuertes en este sector del mercado, la
encargada de fabricarle los chips, en forma exclusiva, a ADS. Se trata de
Raytheon, el contratista militar de capital norteamericano más grande
[20]. Entre otras iniciativas, suyos son los discutidos misiles Patriot y
Tomahawk, también está a cargo de la escandalosa radarización de la
selva amazónica brasilera que se le adjudicara en épocas de Fernando
Enrique Cardoso (estaba programado que los datos obtenidos fueran primero
a los Estados Unidos y luego éste se los entregaría a Brasil pese a los
1.400 millones de dólares asignados al contrato, más las
"coimas" que se descubrieron y que motivaron renuncias en el
gabinete del presidente Cardoso)[21]. y que puja por el suspendido Plan
Nacional de Radarización argentino .
Tiene
ganancias anuales de 22 mil millones de dólares y 80 mil empleados a lo
largo del mundo, en sus diferentes filiales. Entre sus directivos se
encuentran ex miembros de la Armada, de la Central de Inteligencia, políticos,
etc.[22] Las buenas relaciones entre ADS y sus subsidiarias y las empresas
de armas no son cosa nueva. El actual CEO de Digital Angel (una de las
subsidiarias de ADS y socia de Verichip, que comercializa un rastreador
personal que lleva el nombre de la empresa), Kevin Mac Grath es un
ex–directivo de la Hughes Electronics Corporation,(trabajó en la
central de El Segundo, California, durante 16 años) [23], compañía
posteriormente comprada por Raytheon, por lo cual no es de extrañar que
el acuerdo entre ambas empresas haya sido sólo de palabra, ya que, sus
directivos, se conocen lo suficiente para saber que tienen entre manos un
buen negocio que dada la magnitud que puede cobrar, son pocos los que están
en condiciones de llevarlo adelante. Por otra parte, antes que Digital
Angel y ADS anunciaran ser las dueñas de la patente del Verichip, Hughes
Electronics Corporation investigaba el tema y había hecho los primeros
desarrollos de chips implantables en humanos. Y fue justamente el
departamento encargado de esta tecnología el que fue adquirido por
Raytheon, convirtiéndose posteriormente en su filial española, que es la
fabricante de los chips envasados en vidrio, listos para ser inyectados en
personas que le entrega a Verichip Corporation.
Conejitos
de Indias latinos
La
Food and Drug Administration (FDA) le concedió a Verichip Corporation el
visto bueno para implantar el chip el 13 de octubre de 2004, y en esta
primera instancia, permitió su uso sólo en hospitales, con fines médicos;
aunque previamente y violando las leyes de su país, la empresa había
estado experimentando este dispositivo en hospitales y personas y lo
publicitaba justamente, con fines médicos aunque también como sistema de
identificación. Esta última utilidad pasó a ser la estrella en sus
agresivos discursos de venta después del 11– S…. aunque la idea era
previa. [24].
Mucho
antes de la aprobación por parte de la FDA, la empresa ya había
comenzado sus propios "trabajos de campo" implantando chips
en…. Latinoamérica por supuesto, mientras, al decir de Richard Sullivan
"esperamos la aprobación de la FDA" [25]. América Latina es un
mercado fácil para este tipo de empresas ya que el vacío legal es mucho
más amplio en estos países que en los tecnológicamente más
desarrollados, de hecho, los chips que se utilizan en estos países
contienen más información (datos personales) que los usados en EEUU,
donde la FDA permite cargar sólo el código identificatorio que activará
la lectora, tal como lo admitiera el actual presidente de Applied Digital
Solutions, Scott Silverman, durante una entrevista en el programa
"The Buzz" en la ABC Radio National, el 13 de mayo de 2002.
Durante el reportaje, una vez más, negó la posibilidad que el Verichip
sea rastreable vía satélite, en tanto que en la publicidad que se
realizaba en América Latina, se enfatizó, justamente, esta cualidad como
antídoto contra los secuestros.
En
noviembre de 2003 se colocaron los primeros chips subdermales en personas
en el territorio de México (en forma oficial), según lo informado por
Antonio Aceves, de la empresa Solusat que es la distribuidora
mexicana[26]. El 14 de julio de 2004, la implantación del dispositivo en
el fiscal general Rafael Macedo de la Concha y 18 empleados suyos para
tener acceso a áreas de alta seguridad, fue noticia en medios nacionales
e internacionales. A un costo para el Estado mexicano de 150 dólares por
persona, el fiscal y sus asistentes recibieron el chip en el hombro. ADS y
su subsidiaria, Digital Angel no dudaron en montar un verdadero operativo
de prensa, con fotos y grabaciones del momento exacto de la implantación
para promocionar su producto.[27] Aunque tuvieran una "pequeña"
diferencia de números con la Fiscalía General Mexicana. Mientras Digital
Angel afirmó que las personas implantadas fueron 160, la oficina de
Macedo de la Concha señaló, con posterioridad al operativo, que sólo
fueron 18 [28]. Sin embargo esto no asustó al distribuidor local del
chip, Aceves, quien anticipó que en los próximos meses se implantarían
más ángeles digitales a miembros de las fuerzas de seguridad mexicana, y
deslizó que hasta los miembros del entorno del Presidente Fox también
recibirían el dispositivo. Sin embargo, la oficina de Fox jamás comentó
nada al respecto y no respondió preguntas de la prensa sobre el tema.
Más
allá de los operativos de prensa, México y Colombia fueron los primeros
países en los cuales, promocionándolo como un medio de evitar los
secuestros, se vendió el Verichip y se implantó a personas, aún cuando
no estaba suficientemente probada su inocuidad ni su utilidad y sin tener
la aprobación de la FDA. Para muchos mexicanos y colombianos que se
sintieron en riesgo de ser secuestrados, la posibilidad de contar con un
dispositivo invisible a simple vista, difícil de retirar y rastreable vía
satélite les pareció la mejor solución. ADS y Digital Angel, sin
embargo, fueron cambiando el discurso sobre la posibilidad del rastreo vía
satélite de acuerdo a cómo fueran calentándose las críticas de la
opinión pública a medida que se conocían los detalles del nuevo
invento. Mientras en el año 2000 Richard Sullivan no dudaba en presentar
al Verichip/Digital Angel como un sistema seguro por su calidad de
rastreable por GPS, varios años después (y principalmente tras una
andanada de críticas por parte de quienes ven el chip una invasión a la
privacidad y una refinada forma de control social por parte de las
corporaciones aliadas con los gobiernos) su sucesor en el sillón de la
presidencia de ADS, Scott Silverman, aseguró que "la compañía
distribuidora mexicana no había aclarado lo suficiente el hecho que el
chip rastreable por satélite aún estaba en vías de desarrollo"[29]
con lo cual a muchos mexicanos y colombianos se preguntaron, ¿exactamente
qué habían comprado?. ¿Les ofrecía seguridad ante un eventual
secuestro un dispositivo que no era localizable por satélite? ¿De qué
les servía para evitar ser secuestrados un chip que sólo es legible a
corta distancia con una máquina apropiada? Evidentemente, algunas
cuestiones técnicas no eran demasiado claras….
De
todas maneras, no hay noticias de que alguno de los implantados iniciara
acciones legales contra la empresa por estafa o mala información, tal
vez, porque igualmente se sentían seguros con el chip. O porque saben
algo que el resto no. Desde febrero de 2004, la empresa trata, con poco éxito,
de vender un nuevo dispositivo, el Personal Location Device, que, asegura,
cuenta con tecnología rastreable por GPS, y que también podría
implantarse en el cuerpo humano. Con el nombre que fuera, antes que la FDA
aprobara el Verichip para ser colocado en humanos, los miembros de la
Fiscalía General mexicana y unos 1000 pacientes de diferentes hospitales
norteamericanos fueron implantados. Silverman afirmó, en la misma época,
que unos 7000 chips habían sido entregados a lo largo de los Estados
Unidos que unos 1000 clientes norteamericanos se los habían colocado, en
la mayoría de los casos, por razones de seguridad.
Unos
pocos meses después de la aprobación de la FDA, con gran despliegue
periodístico, una playa exclusiva de Barcelona anunció un novedoso
sistema para que sus clientes VIP accedieran al área más exclusiva del
lugar y pudieran pagar sus tragos sin tener que llevar ni efectivo ni
tarjeta. Obviamente, el "novedoso sistema" no era otro que el
Verichip, haciendo sus primeras armas como herramienta de pago. Los
clientes de la Baja Beach que así lo solicitaron recibieron el Verichip
sin cargo la noche de la inauguración, el 25 de marzo de 2005. Después,
quienes quisieran acceder al status social de "enchippados"
deberían abonar 150 euros por la miniatura y su colocación. Ante las cámaras,
Conrad Chase, gerente de La Baja Beach no dejó dudas respecto de adónde
apunta la movida: "el objetivo de esta tecnología es llevar un
sistema de identificación a nivel mundial que anule la necesidad de
llevar documento de identidad y tarjeta de crédito. El Verichip que
implantaremos en el Baja, no será sólo para el Baja, también es útil
para cualquier otra empresa que haga uso de esta tecnología" [30].
De esta forma lo que pareciera un exceso de optimismo de parte de los
directivos de Digital Angel, ADS y Verichip Corp. cuando señalaban que el
negocio podría dejarles miles de millones de dólares al año, se ponía
en marcha oficialmente.
En
estos días y en Estados Unidos, una empresa dedicada a la vigilancia y
contratista del gobierno, dio un paso más al demandar a dos de sus
empleados que se injertaran el chip para acceder a áreas de mayor
seguridad. CityWatcher, de Cincinnati tomó la medida en los primeros días
del mes de febrero de 2006. Toda la operación se llevó a cabo a través
de una de las empresas controladas por ADS, la Six Sigma Security Inc.[31]
Actualmente,
además de la central y subsidiarias en territorio americano y europeo,
Digital Angel tiene oficinas en Brasil y Argentina (llamativamente las dos
únicas filiales que figuran en su página web), y empresas que se
encargan de la distribución, venta y seguimiento de su producto en el
resto del mundo: SII Korea Scientific Innovation & Integration para
China, Malasia, Taiwán; Biometrix en Alemania; Glezer Technology en
Israel, Solusat y Cía en México, Metro Risk Management Group en Ecuador,
entre otras. El 12 de diciembre de 2005 anunció además que cuenta con la
aprobación de los correspondientes gobiernos para operar en Uruguay,
Paraguay, Chile y Bolivia.[32]
Amigos,
por siempre amigos
ADS
y sus subsidiarias (Digital Angel, ThermoLife, Government
Telecommunications, Verichip Corp, VeriMed,) desde su fundación, allá
por el 93, ha crecido en forma exponencial, intercambiándose roles y
nombres al momento de tener que llevar la implantación adelante, pero
operando dentro del seno del mismo grupo económico. Más allá de sus
discutibles logros tecnológicos, siempre han contado con la ayuda de
amigos poderosos, cercanos al gobierno de turno, que les han permitido
conseguir la rápida aprobación de muchos trámites o la ceguera ante
algunas irregularidades.
Por
ejemplo, uno de los más entusiastas precursores del Verichip resultó ser
Norman Mineta, quien fuera Secretario de Comercio del presidente Clinton y
posteriormente Secretario de Transportes de George W. Bush Richard
Sullivan (ADS) lo calificó como "un campeón de (la promoción) de
las inclusiones digitales"[33] . Mineta estuvo presente en la
exclusiva fiesta neoyorquina donde se presentó el Digital Angel
/Verichip. No sólo eso, fue el orador estrella de esa noche del 30 de
octubre del 2000 en el exclusivo reducto de la calle 42 en Nueva York,
ante unos 300 invitados de primer nivel. Entre las empresas que
contribuyeron a solventar su campaña están Lockheed Martin (una de las
gigantes en el área de defensa), Northwest Airlines, Greyhound , United
Airlines, Union Pacific y Boeing. Todas estas empresas pueden hacer
enormes negocios con ADS dadas las normas de seguridad que se les
impusieron después del 11–S, las cuales, en muchos casos, pusieron en
riesgo la estabilidad económica de las mismas. Mineta, por otra parte, ha
sido el lobbysta de Silicon Valley en la Casa Blanca a lo largo de 21 años
y ha recibido gruesas contribuciones a su campaña de diferente compañías
del sector, como AT&T, Electronic Data Systems, Westinghouse Electric,
General Electric entre otras.[34]
De
estas empresas, ninguna se queda afuera del negocio del tráfico seguro de
datos, la venta de chips, las transacciones comerciales vía Internet, los
satélites necesarios para el seguimiento de las personas y las mercaderías
y la provisión de sistemas de seguridad, de una u otra forma. Pero no era
Mineta el único amigo que ADS y sus subsidiarias tenían en los pasillos
de Washington. Al momento de aprobarse el uso del Verichip en humanos el
Secretario de Salud era Tommy Thompson, quien estuvo en ese cargo hasta el
26 de enero de 2005. Thompson fue uno de los más fervientes defensores
del chip subdermal hasta tal punto que llegó a asegurar en varias
entrevistas radiales que él se haría implantar para demostrar que es
seguro y confiable. Hasta la fecha, no lo ha hecho, pese a que ya pasó un
largo medio año desde que efectuara estas declaraciones.[35] Alguien que
tan fervientemente impulsó el Verichip, que propició su uso en pacientes
hospitalarios y que además estaba en un lugar clave para su aprobación
al momento de tener que dar el visto bueno la FDA, no merecía menos que
un buen lugar de trabajo cuando decidiera retirarse de la función pública.
Hoy día Tommy Thompson forma parte del directorio de ADS. [36] Su carrera
política estuvo signada por el apoyo de las tabacaleras, como Phillip
Morris (algo extraño para un secretario de salud), y por los laboratorios
Merck y Abbot, fueron dos fuertes contribuyentes a sus fondos de campaña[37].
A último momento descubrió que podía hacer amigos en otros sectores
también.
En
septiembre de 2003 y siempre con la mira puesta en los jugosos contratos
de defensa y los billetes de las agencias federales, ADS sumó a sus filas
de empleados top a un viejo conocido de los círculos de poder
norteamericanos: Stanley L. Reid, quien fuera director del Programa de
Defensa del Departamento de Energía durante la presidencia de Ronald
Reagan (lo que le dejó buenos contactos tanto en la Secretaría de
Defensa como en la de Energía), asesor en la cámara de representantes,
lo que le dio directa llegada a la Comisión de Ciencia y Tecnlogía y,
entre los años 83 y 86 representante de Rockwell International.[38] La
incorporación de Reid tenía como único objetivo conseguir un lugar de
privilegio en los jugosos contratos del Departamento de Defensa, el cual
podría propiciar la implantación a las tropas norteamericanas. Esto es
mucho dinero, y todo esto sin contar el resto de las aplicaciones de los
minúsculos chips. Sin embargo la lista de políticos que se llenan los
bolsillos o que siguen incrementando su área de influencia no termina con
ellos. El actual Secretario de Defensa, Donald Rumsfeld integró el
directorio de General Instruments (GI) entre 1990 y 1993, momento en el
que fue vendida a Motorola. GI se dedicaba al envío y recepción segura
de datos, y posteriormente también incursionó en la investigación y
desarrollo de chips a través de Microchips Tech.[39] Hoy es un ferviente
defensor de la tecnología aplicada a la guerra y la seguridad, con
empresas amigas que apoyan su gestión.
Caballo
de Troya
La
historia de las ID Cards pareciera, a simple vista, más sencilla.
Desarrollada para permitir el acceso a ciertas áreas de personal
calificado, como una forma de agilizar los trámites, muy parecidas a las
tarjetas de crédito, siempre fueron de uso común entre los miembros de
las oficinas gubernamentales, del ejército y en los últimos años se habían
extendido a las empresas privadas en general, como una forma de controlar
los horarios del personal y de permitir su identificación. Para los
latinoamericanos, acostumbrados a ser anotados, numerados, censados,
impresos, fotografiados y asentados desde el momento de nacer (es común
que al nacer se tome una impresión de la planta del pie bebe, antes de
cortar el cordón umbilical que lo une a su madre) el tener que llevar en
la billetera una nuevo documento para identificarnos, no representaría
mayores problemas, salvo, claro, por el hecho que jamás son económicos.
En Argentina uno puede llevar en la cartera el DNI, la Cédula de
Identidad, el Pasaporte, el carnet de la Obra Social o prepaga (si la
tiene), más el registro de conductor, la tarjeta de ingreso a la empresa
donde trabaja, la de emergencias médicas domiciliarias entre otras
identificaciones. En cambio, en países del "Primer Mundo" donde
no es necesario tener un domicilio real, ni tener documentos personales,
verse obligado a gestionar una ID Card, permitir que lo fotografíen, le
tomen huellas dactilares, tener que declarar un domicilio fijo, etc. para
quedar asentado en una base de datos en poder del gobierno, puede ser una
verdadera invasión a la privacidad.
En
los Estados Unidos, el Real ID Act abre una nueva instancia que fue muy
resistida en años anteriores, pero que, violando incluso las regulaciones
establecidas para el área de ingerencia del Departament of Homeland
Security (DHS), ya está en marcha. La norma, promulgada en una extraña
forma (en el mismo paquete que los 82 mil millones de dólares destinados
a las tropas en Irak, Afganistán y las víctimas del tsunami de Asia en
el ejercicio fiscal 2005)[40] establece, más allá de la licencia de
conducir como un documento de identidad, cambios en los requisitos para
pedir asilo político, autoriza a empresas privadas a detener inmigrantes
con pedido de captura a cambio de cierta suma de dinero, y la construcción
de una banda fronteriza.[41]
El
Departament of Homeland Security (creado a instancia del 11–S) es quien
establece los parámetros de que deben tener las ID Cards, los métodos
con los que serán leídas y además, las eventuales medidas extra de
identificación que se pedirán, las que pueden ir desde parámetros biométricos
(como el uso de un banco nacional de información de ADN, igual al abierto
en Inglaterra) hasta el chip implantable, método éste que goza de la
predilección del actual titular del DHS Michael Chertoff.
El
riesgo a las libertades individuales que significa la ID Card no sólo
amenaza a los ciudadanos norteamericanos y británicos sino que, dada la
globalización, principalmente de los males que llevan adelante los
gobiernos de esos países, más temprano que tarde afectará al resto del
mundo. De hecho, numerosos países asiáticos (Tailandia, Singapur, Hong
Kong y Malasia) y algunos europeos ya vienen utilizando la tarjeta de
identificación con radio frecuencia (RFID, la base de la ID Card) movidos
por los intereses de las corporaciones encargadas de fabricarlas y
comercializarlas.
En
los Estados Unidos, la propuesta de la identificación de todos los
ciudadanos data de, por lo menos los años ´70 cuando se pretendió
otorgarle ese status al número de seguridad social. Las diferentes
iniciativas fueron rechazadas por las administraciones de Carter, Clinton
y Reagan. Sin embargo, después del 11–S, lo que antes era una clara
violación a los derechos individuales y aún a la Declaración Universal
de los Derechos del Hombre, se transformó, mágicamente, en una necesidad
imperiosa. No es diferente la situación en Gran Bretaña, dónde un
militante Tony Blair afirmaba en 1995 "en lugar de gastar cientos de
millones de libras en ID Cards compulsivamente impuestas, como demandan
los Tory, dejen ese dinero para pagar a cientos de policías que protejan
nuestra comunidad", en la Conferencia del Partido Laborista en
Brighton.[42] Sin embargo, su Secretario de Interior, Charles Clark,
apadrinado y fogoneado por el mismo Blair, es el primero en defender las
ID Cards hoy día y de asegurar que el sistema debe estar operativo en
Inglaterra para diciembre de 2006 [43].
Desde
noviembre del año pasado, y por disposición legal, el Departamento de
Defensa de Estados Unidos ha ordenado a todos sus proveedores que usen
tecnología RFID para marcar todos los productos y servicios que
comercializan con esa repartición.[44] El desarrollo y venta de esta
tecnología (la de identificación por radio frecuencia) es un negocio
multimillonario. Sólo en los Estados Unidos, y en un solo estado, la
inversión que demanda el otorgar ID Cards a los poseedores de vehículos
significa gastar cerca de 200 millones de dólares . En Gran Bretaña, los
primeros cálculos monetarios se vieron rápidamente rebasados. Hoy se
calcula que cada ID Card necesitará de un desembolso para el Estado de
entre 23 y 35 libras esterlinas teniendo en cuenta todo el proceso.
Inglaterra sostenía una férrea oposición a las ID Cards hasta que el
atentado del 7 de julio de 2005 inclinó el fiel de la balanza. Un efecto
similar tuvo el episodio de Atocha en España. En medio de la desgracia
ajena, las empresas sólo escuchan el tintineo de la caja registradora.
ADS
por ejemplo, planea ganar 100 mil millones de dólares anuales con el
Verichip, la infraestructura informática que éste necesita y sus
aplicaciones. Las ID Cards están en el centro de la controversia, pero
sin embargo, parecen ser sólo el Caballo de Troya que va a permitir el
ingreso del Verichip como medio de identificación y control, ya que una
vez acostumbrados a que los gobiernos y las corporaciones tengan nuestros
datos, muchos no verán la diferencia entre llevar el chip en el
documento, que siempre puede perderse, o llevarlo bajo la piel. En medio
de la tormenta desatada por la avanzada tecnológica, detenerse a observar
quién se lleva el dinero y el poder en este caso, puede despejar algunas
incógnitas.
Nosotros
te protegeremos
Si
bien el sistema presenta variaciones de acuerdo al país que lo usa o
donde se lo implementa, quienes se llevan el grueso del dinero son siempre
los mismos. Junto con las Torres Gemelas cayó toda una concepción de la
guerra y de la forma de desarrollarla. El nuevo teatro de batalla, más
informatizado, con más control hacia los civiles, y montado sobre las
nuevas tecnologías tiene como objetivo el control y seguimiento de la
población, busca restringir las libertades de los ciudadanos comunes,
sospechados de actividades terroristas, aduciendo que se los protege.
Tal
vez si nos preguntamos de qué se nos protege, la respuesta nos lleve
bastante luz acerca de los motivos ocultos detrás de estas iniciativas de
identificación y seguimiento masivo. Las empresas que durante años se
llenaron los bolsillos fabricando misiles, aviones y bombas, ahora
encontraron una nueva veta en diseñar, fabricar, vender y gerenciar
sistemas de identificación y seguridad interna y externa. En esta barca
navegan Alien Technology, Matrics Force, Texas Instruments, Phillips,
Raytheon, Auto ID, Lockheed Martin, Sun MicroSystems, Northrop Grumman,
por mencionar algunas, de las que operan, además en sociedad con las
grandes corporaciones informáticas, como Oracle, IBM, Microsoft, entre
otras.
Así
encontramos, a Alien Techonolgy, líder en la provisión de dispositivos
de identificación por radio frecuencia (RFID, la base del desarrollo del
chip subdermal, sólo que en otra presentación que sirve para hacer las
ID Cards, por ejemplo o para marcar y seguir mercaderías, objetos, vehículos,
etc.). Esta empresa, dedicada exclusivamente al área de defensa hasta
hace poco, cuando decidió incursionar el campo de las prestaciones médicas,
brindando sus dispositivos para hospitales, compañías farmacéuticas,
grandes proveedores de sanatorios, etc.[45] Ahora está desarrollando la
fabricación en serie de chips de 350 x 350 micrones (un micrón es la milésima
parte de un milímetro) que trabajan en la banda de los 900 MHerz y que
son legibles a una distancia superior a los 9 metros, los cuales pueden
ser colocados en productos de uso diario como el shampoo o los jabones .
Los ingenieros de Alien Technology especulan con implantar estos chips en
humanos ya que son notoriamente más pequeños que los que comercializa
ADS, por lo cual, según sus consideraciones, tendrían más ventajas en
la aceptación del público. Para experimentar y desarrollar los minúsculos
chips cuentan con el apoyo incondicional de empresas como la farmacéutica
Pfizer y la industria Procter & Gamble.
La
empresa fue fundada en diciembre de 1994 por el Dr. John Stephen Smith.
Con estrechos vínculos con el Departamento de Defensa norteamericano y
las agencias de seguridad de donde obtiene las dos terceras de sus
ganancias, vende sus artículos a varios países del mundo, por cifras
varias veces millonarias. Sus directivos se han desempeñado en otras
empresas del sector, tal el caso de Stravro Prodomou, actual CEO, quien
trabajó en Texas Instruments y en la General Electric, o en los sectores
militares, como Andrew Berger, su actual vicepresidente internacional, que
fue oficial de Inteligencia de la Armada Británica, en la Airbone and
Special Forces, según lo informa la misma empresa en su página web.
En
el 2002, Alien Technology y su competidora más fuerte, Matrics Force,
tuvieron que mejorar su servicio ante la oferta de Auto – ID, una fusión
entre investigadores científicos y empresarios que comenzó a ofrecer
RFID a menor precio y con mayor capacidad de almacenamiento de datos.
Alien Technology tiene programado fabricar 10 mil millones de dispositivos
en el 2006 basándose en el Fluidic Self Assembly Process de su propiedad,
que convierte a los dispositivos en muy económicos, seguros y fáciles de
usar, embebiéndolos en tarjetas magnéticas, ropa, mercadería,
brazaletes, etc. [46] Respecto de Matrics Force, que asegura ser la que
tiene la mejor tecnología en estos sistemas de identificación, cuenta
entre sus principales inversionistas al tristemente célebre Grupo
Carlyle, encargado de la "reconstrucción de Irak" y acusado de
haber presionado para que la invasión a ése país pasara de ser un
simple ejercicio en los papeles a un hecho que aún hoy continúa.[47] El
Grupo Carlyle tuvo entre sus socios, juntos hasta el 11–S, a las
familias Bush y Bin Laden, y por su directorio pasaron James Baker III
(Secretario del Tesoro durante la presidencia de Reagan y Secretario de
Estado de George H.W. Bush) y Frank Carlucci, ex– Director de la CIA,
ex–director del Pentágono, ex–secretario de Defensa, miembro del CFR
(Council on Foreign Relations) e íntimo amigo de Donald Rumsfeld.[48]
(cursaron juntos la universidad y compartían dormitorio)
Raytheon,
además de fabricar los chips subdermales de la ADS en forma exclusiva y sólo
por un acuerdo de partes verbal, también tiene su propio área de
desarrollo y aplicación de RFID, el cual comercializa principalmente en
el sector médico y militar.[49] La empresa fue co–fundada por Vannevar
Bush (sin filiación con el actual presidente norteamericano) uno de los
padres de las bombas atómicas arrojadas sobre Nagasaki e Hiroshima.
Miembro del selecto Majestic Twelve, además le propuso a Franklin D.
Roosvelt formar el National Defense Research Committee para coordinar la
investigación militar (en armas) contando con la contribución de los
militares, políticos, empresas y científicos.[50] Actualmente, tres
miembros de Raytheon, Barbara McConnell Barent, Warren B. Rudman y John
Deutch (quien también fue director de la CIA, pertenece a la Trilateral
Commission, tuvo una vasta trayectoria como funcionario político y es
miembro del directorio del Citigroup) forman parte del Council on Foreign
Relations, organización fundada y dirigida por los Rockefeller, al igual
que la Trilateral Commission.[51]
Empresa
con fuertes contactos políticos, tiene directivos suyos en áreas de la
administración Bush. Condoleeza Rice actual secretaria de Estado, nombró
al Director de Servicios Globales de seguridad de Raytheon, Daniel
Schlehr, para integrarse al Consejo de Asesores en Seguridad Externa en el
Departamento de Estado. [52] En absoluta sintonía con la nueva forma de
llevar adelante una guerra que propone el Secretario de Defensa, Donald
Rumsfeld, Raytheon, o "El Rayo de Dios" (tal el significado de
su nombre) fue de las primeras en reaccionar al cambio de escenario,
adquiriendo varias compañías pequeñas dedicadas al área de la informática
para abocarse a la seguridad y vigilancia, además de la fabricación de
los estratégicos RFID. De hecho, su última presentación en el mercado
fue la del Knowledge Mining & Vistualization System, un desarrollo por
cierto avanzado que permite filtrar, traducir automáticamente y reconocer
la eventual peligrosidad del material circulante por Internet, bases de
datos, textos, televisión por cable, comunicaciones telefónicas,
mensajes de texto, etc. Se basa fuertemente en el uso de computadoras,
dejando el último examen en manos de expertos para determinar la
peligrosidad o no de algún material. Tal vez, una de las mayores
aplicaciones que se le puedan dar a este sistema sea la "modernización"
del accionar de las Fuerzas Armadas norteamericanas en el sector informático
propuesto por el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld, el 17 de febrero
de 2006 en una entrevista con Kenneth Chenault, Chairman & CEO de
American Express, publicada en la página web del Council on Foreign
Relations y reproducida posteriormente por CNN ese mismo día.[53]
Texas
Instruments, otra de las empresas fabricantes de armas metida en el
negocio de la seguridad y vigilancia, está controlada por Raytheon, y más
de una vez ambas han debido enfrentar cargos por monopolizar el desarrollo
de determinadas tecnologías consideradas vitales para la defensa, como
por ejemplo, los sistemas de radares móviles. Lockheed Martin es otra de
las corporaciones de armamentos que en los últimos años se lanzó en una
suerte de loca carrera por adquirir pequeñas compañías dedicadas a la
informática, para entrar en el negocio Históricamente dedicada a la
fabricación de aviones como el Hércules C–130 y misiles como el
Trident, en los últimos años desarrolló el área de Integrated System
& Solutions para cobijar los nuevos proyectos de seguridad y
vigilancia, interna y externa . Fue Lockheed Martin una de las empresas
que más presionó para la invasión a Irak, en tiempos en que Bruce P.
Jackson (un ex oficial de la Armada norteamericana) era su presidente. Y
desde 1997 apoya, entre otros proyectos, el Proyect for a New American
Century, eternamente presidido por Donald Rumsfeld.[54] Lockheed Martin,
el más grande contratista militar a nivel mundial, tiene su propio
departamento de RFID, el cual ofrece a diferentes gobiernos y
organizaciones. Y también tiene su propio departamento de
interrogatorios, donde les pagan 2000 dólares sólo por firmar el
contrato por seis meses a los interrogadores civiles que, contratados por
la empresa y amparados por el gobierno norteamericano, van a prisiones
como Abu Ghraib, Guantánamo, las cárceles de la policía iraquí y otras
a tratar de sacar información a los detenidos. Entre su ex directivos
figuran la esposa del actual vicepresidente norteamericano Lynne Cheney
quien dejó su puesto en la empresa unos pocos días antes que asumiera su
esposo. [55]
Northrop
Grumman es la tercera fabricante de armas en los Estados Unidos y entre
sus especializaciones están los desarrollos logísticos de telemetría,
seguimiento por GPS, radares, localización rápida, análisis de tráfico
de datos, etc. Y también la fabricación de dispositivos RFID. Muchos
miembros del directorio, asesores de primera línea, jefes de áreas
estratégicas de NG formaron o forman parte de la administración Bush:
James Roche (durante dos años) quien enfatizó la necesidad de contar con
más radares y sistemas de vigilancia de avanzada (y caros) después del
11–S; Paul Wolfowitz actual presidente del Banco Mundial y hasta hace
poco subsecretario de Defensa; el ex jefe de gabinete de asesores del
vicepresidente Dick Cheney, Lewis "Scooter" Libby; Dov Zhakien
(Pentágono) y Sean O'Keefe (director de la NASA). [56]
Pero
la relación entre esta empresa y las esferas políticas no termina aquí.
Una de las subsidiarias de Northrop Grumman, Vinell Corporation, que sirve
como una máscara para aquéllas operaciones que aparecen como riesgosas o
políticamente incorrectas, ha estado manejada por James Baker y Frank
Carlucci (ambos del Grupo Carlyle devenidos a funcionarios después) en
los últimos años.[57]
Sabemos
lo que estás haciendo
En
medio de este intricando ajedrez de intereses económicos y, en muchos
casos, personales, la dilucidación de dónde van a parar y quién maneja
los datos personales de los ciudadanos obtenidos por medio de las ID
Cards, los chips y demás medidas de identificación y rastreo se
transforma en un punto central de la discusión. No sólo atañe a los
norteamericanos o a los británicos, habida cuenta que el gobierno de
George "Dabya" Bush ha extendido su vigilancia a "todos los
americanos" tomando por primera vez, lamentablemente, como
"americanos" a los latinos. México, Costa Rica, Brasil,
Argentina, Nicaragua, Guatemala, El Salvador, Venezuela y Colombia todavía
recuerdan el accionar en sus territorios de la empresa norteamericana
Choice Point, la que en el 2002 proveyó de información a la Fiscalía
General norteamericana a cambio de 11 millones de dólares (aunque ganó
bastante más revendiendo la información a compañías privadas).
Entre
el 2001 y el 2002, Choice Point sustrajo datos de diferente organismos
oficiales de estos países latinoamericanos y posteriormente los vendió a
dependencias de los Estados Unidos para ser utilizados con fines policíacos.
Así, la CIA, el FBI y otros tienen acceso a los nombres, teléfonos,
direcciones, números de seguridad social, estados bancarios, etc. de 300
millones de latinoamericanos que no viven en el territorio de los EEUU
[58]. En México una vez conocida la maniobra utilizada por Choice Point,
que sacó información del desaparecido Registro Nacional de Vehículos
cuando éste era encabezado por Ricardo Cavallo, un ex–militar argentino
acusado de crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura del
'76, se inició una investigación a cargo del Fiscal General Rafael
Macedo de la Concha (el mismo que se implantó el Verichip él y sus
empleados), la que terminó con Choice Point libre de culpa y cargo. También
en Argentina se inició una causa penal, que cayó en manos del Juez
Norberto Oyharbide [59].
Choice
Point es una empresa creada por el otrora piloto de vuelos de narcotráfico,
Hank Asher, a la sombra de las ideas del almirante John Poindexter
(condenado por cinco felonías por mentir al Congreso durante el escándalo
Irán–Contras en los años '80) mientras se desempeñó en la secreta
DARPA, que busca crear un registro de "todos los americanos"
(incluidos, parece, los que no viven en los Estados Unidos ni han nacido
allí) para evitar futuros ataques terroristas. Esta empresa, Choice
Point, ha realizado otros trabajos poco menos que sospechosos para la
administración Bush, como la depuración de los padrones del Estado de
Florida para las últimas elecciones, donde resultó notoriamente
perjudicada por la maniobra la población afroamericana, que en gran número
no pudo votar al haber sido sus nombres borrados del padrón, con lo cual
quedaron abiertas las puertas para el cuestionado triunfo de George W.
Bush.
Choice
Point, además, ostenta el extraño privilegio de ser la compañía de tráfico
seguro y recolección de datos que más robos, a manos de hackers, sufrió
en los últimos cuatro años. Dos exactamente que perjudicaron a más de
170 mil personas sólo en territorio norteamericano. Asher también es el
creador de una base de datos de vehículos y personas que vende a las
policías estatales en su país, a la sombra de las nuevas normas de
identificación de personas que impulsa el gobierno de Bush. La criatura,
que recibió el ingenioso nombre de MATRIX ya ha tenido los primeros
tropezones, habida cuenta que varias personas descubrieron que una vez que
eran asentados en el MATRIX, sus datos pasaban a compañías gerenciadoras
de tarjetas de crédito o a "marketers" directamente que
inundaron los buzones de los desafortunados con ofertas no pedidas ni
deseadas[60]. Las compañías de tarjetas de crédito, en tanto, esperan
obtener algún beneficio de la situación. Apenas el Center for
Information Policy Leadership invitó a Experian, Visa, Fidelity y otras
13 empresas del sector a discutir cómo las bases de datos del dinero plástico
puede ser empleadas para combatir el terrorismo, todas al unísono
aseguraron que la iniciativa sólo puede funcionar si se relajan las leyes
sobre privacidad de la información.
Otros
directamente salieron a pedir la modificación del Fair Credit Reporting
Act de 1970, a fin de poder intercambiar datos con las fuerzas armadas, la
policía y los servicios de inteligencia. Una iniciativa peligrosa si
tenemos en cuenta que, según datos de la propia cámara empresaria que
las agrupa, hay un error del 30% en los resúmenes de cuenta que se envían
a los usuarios y que las compañías de servicios financieros y las de
tarjetas de crédito más grandes son, justamente, norteamericanas[61],
por lo cual, la situación pude afectar a mucha gente fuera de los Estados
Unidos. De todas formas, el gobierno norteamericano no quiere dejar
demasiado control en manos que no son amigas o que pueden cambiar
levemente de opinión en algún momento, de manera tal que, una vez
dictada la sentencia de muerte contra el Total Information Awareness del
DHS (otra de las ideas del almirante Poindexter) a fines del 2004, rápidamente
lo resucitaron con otra sigla. En este caso, Analysis, Dissemination,
Visualization, Insight, and Semantic Enhancement (ADVISE), es el nombre
del sistema de computación masivo, encargado de recolectar TODO tipo de
datos, desde transacciones comerciales, e–mails, páginas web visitadas,
CNN alerts, compras on–line, etc. con el objetivo de cruzarlos,
estableciendo un patrón y prever el comportamiento de la persona cuya
información se está analizando. Según Joseph Kielman, a cargo del
proyecto, la idea no es sólo buscar terroristas, sino "identificar
patrones de información críticos que pongan luz sobre las motivaciones e
intenciones" de la persona investigada. ADVISE está creado y
operado, entre otras, por Sandia Corporation, una subsidiaria de Lockheed
Martin. [62]
Si
la mayor parte de los datos operativos para este programa (del cual los
funcionarios son poco afectos a hablar) serán tomados de Internet (que es
controlada por los Estados Unidos) las fronteras serán sólo una línea
de tinta en el mapa escolar. Una vez más el Nuevo Orden Mundial,
camuflado bajo su nueva terminología, la globalización, se hace
presente.
Un
mundo feliz con algunos problemas técnicos
La
idea de llevar una etiqueta electrónica legible a distancia, que pueda
ser activada sin que lo sepamos, tener un documento de las mismas características
que además habilite el ingreso a nuestros datos más privados o llevar
implantado un chip de dimensiones infrahumanas que permita el
"trackeo" (seguimiento) de su portador por medio de satélites
donde sea que él vaya o se esconda, sabiendo lo que está haciendo, dónde,
y con quién (el para qué, queda liberado a la imaginación de los
analistas de las "data base" de las corporaciones político –
militares), desde el nacimiento hasta la muerte, no parece ser la idea más
acaba de una sociedad basada en el respeto a las libertades individuales.
Tal vez, la idea de libertad y privacidad sea la clave. Algunos tienen una
al menos, llamativa forma de ver estos términos. Refiriéndose al hecho
que las empresas privadas llevan años recolectando datos de ciudadanos
para aplicarlos luego a sus negocios, una vez más Larry Ellison sostuvo
que "la privacidad de la que están hablando, es una ilusión"
allá por septiembre de 2002, tras lo que aseguró que "todo lo que
deben resignar son sus ilusiones, no su privacidad" en una frase más
que esclarecedora.[63].
Pero
en el Mundo Feliz que avizoran las gigantes de la informática de la mano
de las empresas contratistas militares hay algunas nubes, no
convenientemente informadas, o deliberadamente omitidas. Al momento de
aprobar el Verichip para su uso en humanos, la FDA de Estados Unidos hizo
ciertas objeciones a través de una carta que enviara al vicepresidente de
Verichip Corp, James Santelli, el 12 de octubre de 2004. El párrafo más
importante señala "Los potenciales riesgos sobre la salud asociados
al Verichip son: reacción adversa de los tejidos, falla del chip, falla
al insertarlo, falla del lector (scanner), interferencia electromagnética,
choque eléctrico, interferencia del campo del resonador magnético,
herida por la aguja de aplicación, compromiso de la seguridad de la
información". Dentro de los inconvenientes que el Verichip podría
acarrear se encuentra el uso del mismo en pacientes que deben someterse a
una resonancia magnética. En este caso, la misma empresa aconseja al
personal médico ser sumamente cuidadoso y estar atentos a "súbitos
aumentos de temperatura en ciertas zonas del cuerpo (¿Dónde está
implantado el cual puede quemarse literalmente con dispositivos que
trabajen con ondas electromagnéticas?) o cualquier comportamiento anómalo".
Todo un problema si el paciente, por ejemplo padece Alzheimer o alguna
patología que le impide comunicarse verbalmente. En el caso de las
personas que adopten el Verichip por razones médicas, deberán llevar un
brazalete que no sólo avise que tienen el dispositivo puesto (nadie sabe
que podría suceder con el chip si es necesario, por ejemplo, usar el
desfibrilador), sino que contenga los datos de su historia clínica, ya
que la misma empresa reconoce que la información puede no estar
disponible en una real emergencia médica.
Obviamente,
Verichip Corporation no se hace responsable de ninguna contingencia
derivada del uso de sus productos. Así lo especifica en el contrato que
el cliente firma al momento de adquirir su chip. A pesar de las cláusulas
leoninas y de saber que es probable que en la emergencia la información
(es decir, lo más importante) no esté disponible, al momento de
presentar sus balances y papeles en la Securities and Exchange Comisión
(SEC), el 29 de diciembre de 2005, la empresa señalaba que
"esperamos que este sistema de identificación rápido y seguro
reduzca los riesgos para el paciente de ser mal diagnosticado y la
responsabilidad asociada a los errores médicos". [64] Más
preocupante aún resulta un experimento realizado por Jonathan Westhues,
en Cambridge, el 27 de enero de 2006 en cual, y con cierta facilidad
consiguió clonar el Verichip. No sólo eso, el chip original no permitía
acceso a ninguna historia clínica, pero el clon sí . Una posibilidad que
asusta si pensamos que no es lo mismo tratar y medicar a alguien con cáncer,
por ejemplo, que con una anemia crónica. [65]
Por
su parte, los militares son, tal vez, el grupo que más avanzado tiene el
estudio de las aplicaciones del chip. En una publicación especializada de
la Fuerza Aérea y trazando un escenario para el año 2025, especulan con
la viabilidad de implantar chips en el cerebro de los soldados, con el fin
de generar una interfase que lo provea de información que le dé una
posición de privilegio en el campo de batalla. Según la publicación, en
el año 2025 los argumentos en contra de la implantación de chips ya no
existirán. Asimismo hace hincapié en que la colocación del dispositivo
será voluntario para cualquier miembro de las Fuerzas Armadas (¿se puede
ser voluntario cuando se obedecen órdenes?) y que el objetivo del chip
será que los humanos controlen la tecnología.[66]
El
poder de la tecnología de identificación
Es,
tal parece, el poder de saber dónde está Ud. con quién, haciendo qué,
comprando qué, a qué precio, para qué… en resumen saberlo todo sobre
una persona sin que nosotros sepamos quién, cuándo, dónde, porqué, con
qué fin es utilizada esa información. Y es también el poder de
obligarlo a ingresar en el sistema del chip implantado si esto es
conveniente para la globalización. Verichip Corporation, al igual que
otros fabricantes de dispositivos de identificación por radio frecuencia,
siempre enfatizan en la libre elección del dispositivo. ¿Tiene uno libre
elección si obedece órdenes, como en el caso de los soldados? ¿La tiene
si mantener el trabajo depende de dejarse o no inyectar el chip? ¿Uno es
libre de elegir si al no aceptar una ID Card o el chip queda fuera del
sistema de seguridad social? ¿Existe elección genuina si no podemos
comprar alimentos a menos que tengamos un chip implantado? ¿Podremos
comprar con dinero en efectivo o se retirará el dinero de circulación,
como muchos fanáticos del Verichip anuncian, en una magistral jugada para
salvar economías gigantescas quebradas, como la norteamericana, haciéndose
a la vez con el control de las cuentas de los países que se avengan a
utilizar el sistema? ¿Somos realmente libres de decir que no si el
ingreso o egreso de un país, el nuestro tal vez, va a estar supeditado a
que tengamos una ID Card o un chip bajo nuestra piel? ¿Podemos esgrimir
como argumentos los riesgos que implica la inserción del chip si la misma
empresa que los comercializa se deslinda de toda responsabilidad? ¿Qué
pasa si mañana, porque a alguien le guste la cultura de medio oriente y
del resumen de tarjeta de crédito surge que esta persona compró música
de esa región del mundo, se la considera "terrorista"? La lista
de preguntas sin respuesta (o con respuestas poco amables) puede seguir
hasta el infinito.
Los
mismos de siempre, que en la época de Bush padre no tenían empacho en
hablar de un Nuevo Orden Mundial, ahora se camuflan bajo la piel de una
seguridad global para seguir generando guerras, algunas más virtuales que
otras, pero en las cuales el enemigo no es ni Al Qaeda, ni Osama Bin
Laden, ni Hamas, sino, la ciudadanía en general; la cual, en su calidad
de "Public Enemy" debe ser vigilada, constreñida, controlada,
seguida vía satélite, espiada y marcada como bestia.
*
Susana Iaschuk es periodista, locutora e investigadora. Columnista y
conductora de radio. siaschuk@gmail.com. 6 de marzo de 2006. Quedan todos
los derechos reservados según ley. Permitida su reproducción mencionando
la fuente.
Notas:
[1]
Techknowledge – Revista editada por el Instituto CATO. Washington DC,
28 de Septiembre de 2001 – www.wired.com
The Wall Street Journal. 13 octubre de 2002
[2] www.epic.org (Electronic Privacy Information Center) Foundation for
National Progress. Revista del año 2002.
[3]
La Tercera (Santiago, Chile) 23–04–2000 – www.wikipendia.org
[4] www.digitalangel.com
[5] www.adsx.com (página de Applied Digital Solutions) – Foundation for
National Progress. Revista del año 2002.
[6] www.worldnetdaily.com
[7]
ídem. The Palm Beach Post. 20 de diciembre de 2001 – Los Angeles Times.
Misma fecha.
[8]
The Palm Beach Post, 20 diciembre de 2001 – USA Today, 21 de diciembre
de 2001
[9]
www.destronfearing.com – http://www.visionveterinaria.com (06.11.2004)
[10]
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