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El
otro mundial
Por
Sergio Ferrari
ALAI,
América Latina en Movimiento, 22/05/06
De
"pasión de multitudes" a "histeria de empresarios".
De deporte a inversión rentable. El fútbol convoca, conmueve y enamora,
en tanto los negocios derivados lo devoran para animar bolsas y acciones.
Y para desgastar la competición leal en su más profundo vibración, al
mejor estilo del escándalo de la "Juve" y otros clubes,
dirigentes y árbitros italianos y sus extendidas redes de corrupciones,
apuestas interesadas, compra de referis y fraude.
En
los 30 días del mundial de Alemania se perforarán redes con los
consiguientes gritos, suspiros y emociones de miles de millones de
espectadores presentes y "virtuales". De aquí y de allá. De
los cinco continentes. Y al mismo tiempo se re–definirá el precio de
jugadores con cotizaciones en alza y en bajas. En tanto el reactivado
libre mercado de las transferencias seguirá escondiendo el mecanismo de
la forma moderna del esclavismo encubierto. Compra y venta de hombres con
intermediarios que se lucran por no hacer nada.
Y
afuera, en la periferia de los estadios, también la compra y venta de
mujeres, en un mercado del sexo para la ocasión exultante. Sólo en Berlín
la sociedad Artemis acaba de construir una enorme casa de visitas de 3000
metros cuadrados, especialmente concebida de cara al mundial, contratando
a 100 mujeres para satisfacer a diario al menos 650 clientes. Ante la
mirada crítica de organizaciones feministas y anti–violencia que gritan
con fuerza –sin ser escuchadas por la FIFA–, "tarjeta roja"
a este tráfico y explotación sexual a gran escala que florecerá en
torno a las sedes para ocupar el tiempo entre partido y partido.
Si
de mercado se habla, imposible no pensar en el "fenómeno
Panini" con las mismas figuritas de las selecciones globalizadas y
vendidas a escala planetaria. O en los gigantes del deporte, dentro y
fuera de las canchas, pero sobre todo en las vidrieras. La alemana Adidas,
madre de la pelota oficial "Teamgeist" – "Espíritu de
equipo"– , productora de 500 mil camisetas de Michael Ballack y de
10 millones de pelotas anticipa para el año en curso ventas por más de
mil millones de euros en artículos de fútbol. Incluyendo las camisetas
de Argentina, España y Francia, entre otras naciones.
Pensando
ya en el mundial de 2010 en Sudáfrica, Puma, también con sede en
Alemania, se concentró en "sponsorear" consumas millonarias a
los equipos africanos que compiten en esta copa. Capaces de promover
renovadas simpatías ante un público ansioso de reconocerse con los
"más chicos" en un mercado ávido de bebes, niños, jóvenes,
mujeres, adultos y jubilados. Así Angola, Ghana, Togo, Costa de Marfil y
Túnez lucirán la marca del felino siguiendo la mejor estirpe del
continente negro, sus mitos y folklores.
Sin
perder sus propias expectativas, Nike apadrina ocho selecciones entre
ellas la brasilera, carismática y eterna vertiente para convocar simpatías
y acercar compradores de mano abierta. Los millones esperan y mejor si
tienen música de samba.
Todo
esto en un baile donde la FIFA (Federación Internacional de Fútbol
Asociado) desde Zurich, una de las principales capitales financieras del
mundo, aceita mecanismos, gestiona derechos –TV, imágenes libres y
fotos censuradas etc– sin esconder su supremacía en tanto centro neurálgico
de este deporte–negocio en explosión. Centro que durante el mundial se
trasladará al Hotel Adlon en Berlín, en el cual ha reservado no menos de
300 de las 385 habitaciones. Entre ellas, la suite presidencial, de unos
420 metros cuadrados, que según algunos medios de prensa costará 12 mil
euros por noche, mientras que otros aseguran que oscilará en los 20 mil.
"Tarjeta
Roja. los intríngulis –bajo fondos– inquietantes de la FIFA" del
periodista británico Andrew Jennings, aparece sólo apenas un mes antes
del pitazo inicial de Alemania, siendo censurado por la misma FIFA para su
distribución en Suiza.
Luego
de investigar durante cuatro años la instancia dirigente del fútbol
mundial, sigue la trama de un millón de francos suizos depositados en
1998 por la firma de promoción deportiva ISL en una cuenta de dicha
Federación. Tal como fuera publicado en 2002 y 2005 en el Daily Mail y
citado en una reciente edición de Le Monde, esa cifra correspondería al
pago en negro a un alto dirigente – lo que normalmente se llamaría
soborno– para obtener el mercado de la venta de los derechos de
retransmisión de los mundiales del 2002 y el 2006. ¿Una simple punta del
iceberg? .Los entretejidos son largos y complejos. Y si bien la dirigencia
de la máxima institución del balón redondo desmiente y contraataca,
incluso en la justicia, la pista crea desconfianza y reactiva la hipótesis
del imperio de los intereses sobre el fanatismo ingenuo – y bien
intencionado– que crean pelotas que pican, gambetas mágicas y
"goles que son amores".
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