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La
cara más sórdida del Mundial de fútbol
Por
Paula Lego, periodista
AIS
(Agencia de Información Solidaria), 04/06/06
Millones
de aficionados al fútbol de todo el Planeta esperan ansiosos el comienzo
de una de las citas imprescindibles de este deporte, el Mundial que se
disputará en Alemania entre el 9 de junio y el 9 de julio. En los campos
de fútbol de doce ciudades alemanas, unos 30.000 seguidores animarán a
su equipo en una cita que alberga toda la emoción, estética y negocio
que mezcla el “deporte rey”. Es la cara de la moneda.
El
Mundial, sin embargo, tiene una cruz mucho más triste y sórdida. Lejos
de la alegría de los cánticos y colores de los estadios, decenas de
miles de prostitutas, varias de ellas forzadas y engañadas, venderán su
cuerpo a los asistentes al evento deportivo. Nada nuevo, pero la gran
afluencia de aficionados al fútbol supondrá la llegada a Alemania de
entre 30.000 y 60.000 mujeres para ejercer la prostitución durante el
Mundial, según cálculos de organizaciones no gubernamentales locales.
La
Iglesia Evangélica de Alemania, la mayor comunidad protestante del país,
va aún más lejos y estima que las mafias internacionales traerán 40.000
prostitutas forzadas a Alemania y el número total de meretrices que
llegarán con motivo del Mundial “será mucho mayor”. Un centenar de
ellas lo harán en el mayor burdel de Alemania, construido el pasado año
con vistas al Mundial a veinticinco minutos a pie del estadio de Berlín.
Cerca
de 50.000 mujeres, la mayoría procedentes de países pobres de Europa del
Este, han sido ya contratadas para ejercer la prostitución durante el
Mundial y muchas creen que serán camareras o limpiadoras de hoteles, según
el cálculo del diputado socialista español Ramón Jáuregui, ponente de
una resolución contra esta situación aprobada el pasado abril por el
Parlamento del país.
Dos
visiones
Como
suele suceder al hablar de prostitución, dos visiones divergen en la
manera de abordar el fenómeno, aunque coincidan en la necesidad de ayudar
a las prostitutas y no cargar contra el eslabón más débil de la cadena.
Una
primera, la que se aplica por ejemplo en la propia Alemania, consiste en
considerar la mejor actuación posible proporcionar condiciones dignas a
las prostitutas para evitar que a su complicada situación se una el acoso
policial y la explotación por redes ilegales.
En
Alemania, las prostitutas pueden trabajar con contrato en los burdeles,
para protegerlas de la explotación, o ejercerlo de manera
independientemente, pues los servicios sexuales están registrados y
quienes los prestan pagan impuestos y costes laborales.
La
otra, la que impera en países como Suecia, aboga por perseguir con dureza
a los clientes de las prostitutas: atacar la demanda de lo que consideran
una “esclavitud moderna”. Según el Lobby Europeo de Mujeres, la
experiencia sueca es un "modelo para mejorar la igualdad entre
hombres y mujeres y combatir efectivamente el tráfico y la explotación".
Su ley de 1999 "es única porque castiga al cliente, y no a la mujer,
y ya ha demostrado ser efectiva para reducir el tráfico", añade.
Uno
de los problemas ante el Mundial es, precisamente, la convivencia en el
seno de la Unión Europea (UE) de diferentes visiones, que dificulta la
adopción de políticas ante el Mundial. Aunque las leyes nacionales sobre
prostitución son competencia de cada uno de los países que la componen,
el tráfico en el seno de la UE compete a la Comisión Europea.
Palabras
y hechos
Otro
problema es la distancia entre palabras y hechos. Por una parte, los países
de la UE coinciden en la necesidad de atacar este fenómeno, Alemania ha
señalado que "todos los medios jurídicos y prácticos" ante el
problema, y el Consejo de Europa ha aprobado una iniciativa en este
sentido.
Por
el contrario, visiones más críticas con la respuesta denuncian la
movilización ante el problema sólo con motivo del Mundial, cuando no la
tildan de insuficiente. Suecia, por ejemplo, quiere enviar agentes de
policía a Alemania durante la celebración del Mundial porque considera
que las medidas adoptadas por la UE para frenar el tráfico de mujeres y
la prostitución no bastan. El Defensor del Pueblo para la Igualdad de
Oportunidades de Suecia, Claes Borgstroem, ha ido mucho más allá y
propuso incluso que las autoridades del país prohíban la participación
de la selección sueca en el Mundial como protesta contra la esclavitud
sexual.
Las
dudas de Blatter
La
preocupación por el problema no parece haber llegado a todos los
implicados en el Mundial. Joseph Blatter, presidente de la Federación
Internacional de Asociaciones de Fútbol (FIFA), el organismo que organiza
el mundial, dijo no estar seguro de que “sea cierto" el
“supuesto” de que entre 30.000 y 60.000 mujeres sean forzadas a viajar
a Alemania para responder a la mayor demanda de prostitutas.
La
ponente de un informe del Consejo de Europa, la legisladora suiza
Ruth-Gaby Vermot-Mangold, mostró su “desilusión" por una carta
que le remitió Blatter, en la que éste "parece no enterarse de que
la trata de mujeres es también uno de los peligros" del Mundial y le
pidió que condene el fenómeno porque, si no, "sería cómplice"
del mismo.
En
ese mismo informe, Vermot-Mangold precisó que, entre las mujeres de
Europa Central y del Este que serán engañadas para ejercer la prostitución,
hay adolescentes de 14 a 17 años, y señaló que muchas de ellas
"sufren amenazas, violaciones y violencia". Puso incluso como
ejemplo una mujer ucraniana embarazada que llegó a ser vendida a un
burdel por su propio marido.
El
documento incluía un dato revelador: sólo un país, Moldavia, de los 46
que forman el Consejo de Europa, ha ratificado el Convenio sobre la lucha
contra la trata de seres humanos, adoptado en mayo de 2005, y veinte países
no lo han firmado siquiera.
La
prostitución es un fenómeno complejo, y no se trata de criminalizar al
Mundial, pero, como señaló Jáuregui en su ponencia,
“Desgraciadamente, algunos interpretan que (recurso a la prostitución y
fútbol) son dos cosas que van unidas, esa especie de pócima o elixir: si
mi equipo gana para celebrarlo y si pierde para consolarme”.
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