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Un
planeta cada vez más atestado y caliente
Por
Fritzroy A. Sterling
Inter Press Service (IPS), 11/07/06
Nueva York.– A
comienzos del siglo XX, el número de habitantes del planeta era inferior
a los 2.000 millones, y en los albores del siglo XXI supera ya los 6.000
millones. Estas cifras volvieron a ser analizadas y a causar preocupación
este martes, cuando se celebra el Día Mundial de la Población.
Según la Oficina del
Censo de Estados Unidos, la población mundial es actualmente de
6.527.525.419 habitantes. Cada 14 años, se añaden 1.000 millones de
personas al planeta, con lo que, a este ritmo, habrá 9.100 millones de
habitantes dentro de 50 años.
Además, según la
organización Population Connection, con sede en Washington, más de la
mitad de la población mundial vivirá en ciudades para 2007, "lo que
nos convertirá, por primera vez, en especies urbanas".
Mientras, las emisiones
de gases invernadero, que contribuyen al cambio climático, también
aumentaron significativamente desde comienzos del siglo XX.
La mayoría de científicos
coinciden en que el recalentamiento planetario se debe a las actividades
humanas, sobre todo a los gases liberados por la combustión de petróleo,
gas y carbón, el principal de los cuales es el dióxido de carbono.
Esos gases se acumulan en
la atmósfera y, por su gran capacidad para retener el calor de los rayos
solares, acentúan el llamado efecto invernadero.
"Tenemos que
considerar toda la contribución de las actividades humanas y cómo se
relaciona con las crecientes emisiones de dióxido de carbono desde la
industrialización", dijo el científico Jay Gulledge, del Centro Pew
sobre Cambio Climático.
"Hubo un aumento de
35 por ciento en la concentración atmosférica de dióxido de carbono
desde los tiempos previos a la industrialización", señaló.
El Protocolo de Kyoto
entró en vigor en febrero e impone a los países industriales que lo
firmaron y ratificaron la obligación de reducir sus emisiones de gases a
volúmenes 5,2 por ciento inferiores a los de 1990. El plazo para operar
esas reducciones vence en 2012.
Las naciones más
industrializadas consumen 60 por ciento de los combustibles fósiles del
planeta.
Mientras la población
aumenta, sobre todo en las áreas urbanas, también lo hace la demanda
energética, lo que significa que se necesitarán más centrales de energía
que emitirán gases invernadero.
El crecimiento
poblacional también va de la mano con la deforestación para la
construcción de ciudades. Mientras los bosques absorben carbono, los árboles
muertos y en estado de descomposición liberan ese elemento a la atmósfera.
"Un tercio de todas
las actuales emisiones proceden de los automóviles. Las centrales de
energía que queman carbón y la industria pesada también son
responsables de las emisiones de gases invernadero", indicó
Gulledge.
"El crecimiento
poblacional y el recalentamiento planetario están definitivamente
entrelazados. Una mayor población significa un creciente uso de energía",
dijo a IPS la directora de investigaciones del Earth Policy Institute,
Janet Larsen.
Estados Unidos concentra
a cinco por ciento de la población mundial, pero es responsable por 25
por ciento de todas las emisiones de gases invernadero, según la
organización ambientalista estadounidense Sierra Club.
El presidente George W.
Bush retiró la firma en el Protocolo de Kyoto que había estampado su
antecesor, Bill Clinton (1993–2001), aduciendo que podría afectar la
economía de su país.
Washington también se
queja de que India y China, dos de los grandes emisores de gases
invernadero, están exentos de los requisitos del acuerdo.
"El Protocolo de
Kyoto fue diseñado como un primer paso de lo que debe convertirse en un
esfuerzo progresivo. Los casos de China e India deberán ser tratados de
una forma significativa en próximas reuniones", explicó Tim Herzog,
investigador asociado del Instituto Mundial de Recursos.
Muchos sostienen que, por
ser el país que más libera gases invernadero, Estados Unidos debería
ser más proactivo en la búsqueda de soluciones al cambio climático.
"Estados Unidos
consume más energía y libera más gases invernadero que ninguna otra
nación", dijo a IPS la directora del Programa de Energía y Cambio
Climático del Worldwatch Institute, Janet Sawin.
"Si añades 100.000
personas a la población aquí (en Estados Unidos), y 100.000 personas en
un país de África subsahariana, el efecto de las emisiones de gases
invernadero aquí será mucho mayor porque usamos más energía por
habitante", añadió.
Los efectos combinados
del recalentamiento planetario y del crecimiento poblacional parecen
evidentes, a pesar de las opiniones de organismos como el Centro Nacional
para Análisis de Políticas (NCPA), de Estados Unidos.
El NCPA publicó en
octubre de 2005 un informe señalando que "los datos históricos y
las actuales investigaciones sobre huracanes no arrojan evidencia
suficiente para vincular las actividades humanas con las más frecuentes y
poderosas tormentas".
Gulledge rechazó estas
afirmaciones. "Yo no hablo en términos absolutos porque la ciencia
no es un absoluta. Pero hay evidencia científica sólida de que el
recalentamiento planetario afecta a los huracanes, haciéndolos más
intensos en general y más frecuentes en el Atlántico norte", señaló.
"El recalentamiento
planetario causa la pérdida de los glaciares, y unas 2.000 millones de
personas en el mundo dependen de estos para obtener agua", añadió.
Mientras, el presidente
Population Connection, John Seager, sostuvo que, con frecuencia, el debate
sobre crecimiento poblacional y recalentamiento planetario ignora el tema
fundamental del control de natalidad.
"La mayoría de las
discusiones sobre cómo manejar el crecimiento poblacional están
dominadas por discusiones tecnológicas contra la planificación
familiar", indicó.
Según Seager, todas las
personas deberían estar en condiciones de controlar las decisiones básicas
de cuándo y si tener o no hijos. Esto, en el largo plazo, podrá poner
freno al crecimiento poblacional y, eventualmente, a sus efectos en el
ambiente.
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