|
Simplemente
no pueden dejar de mentir, ¿verdad?
¿Hay una palabra más fuerte que “hipocresía”?
Por
William Blum (*)
Counter
Punch / Rebelión, 01/08/06
Traducción
de Germán Leyens (**)
A veces pienso que este viejo mundo fatigado ha
existido algunos años de más. Es tan deprimente lo que presenciamos en
Oriente Próximo. Casi todas las discusiones sobre el eterno conflicto
Israel-Palestina no son otra cosa que variaciones de la eterna defensa de
un niño por su mala conducta – ¡El comenzó!” – Dentro de unos
pocos minutos de discusión/argumentación, sobre la última expresión
del conflicto los participantes llegan a 1967, luego 1948, luego los
tiempos bíblicos. No quiero enredarme en el tema de quién comenzó el lío
actual. En su lugar quisiera expresar primero lo que veo como dos factores
esenciales subyacentes que pasan de un conflicto a otro.
1. La existencia de Israel no está en juego y no lo
ha estado desde hace decenios, si alguna vez estuvo en peligro. Si Israel
aprendiera a tratar con sus vecinos de manera no-expansionista,
no-militar, humana, y respetuosa, si participara en intercambios totales
de prisioneros, y si se esforzara sinceramente por una solución viable de
dos Estados, incluso aquellos que se oponen a la idea de un Estado basado
en una religión en particular aceptarían al Estado de Israel, y la
cuestión de su derecho a existir apenas se plantearía en las mentes de
la gente. Pero siendo como es, Israel sigue utilizando el mismo tema como
justificación para su conducta, tal como judíos en todo el mundo
utilizan el Holocausto y refunden el antisionismo con el antisemitismo.
2. En un conflicto entre un gorila de media tonelada
y un ratón, el que tiene que hacer concesiones para que los dos lados
puedan pasar al nivel siguiente es el gorila. ¿Qué pueden ofrecer los
palestinos como concesión? Israel respondería a la pregunta diciendo:
“Ningún ataque violento de ningún tipo.” Pero eso mantendría el
status quo ante bellum – una vida de miseria absoluta para el pueblo
palestino que le ha sido impuesta por Israel. Paz sin justicia.
Las declaraciones de Israel sobre la inaceptabilidad
absoluta de que uno de sus soldados sea mantenido cautivo por los
palestinos, o que dos soldados estén en manos de Hezbolá en Líbano, no
pueden ser tomadas demasiado en serio en circunstancias en las que Israel
mantiene en prisiones a miles de palestinos capturados, muchos de ellos
desde hace años, típicamente sin ningún tipo de proceso debido, muchos
torturados; así como a una serie de destacados miembros de Hezbolá. Hace
unos pocos años, si no sigue siendo así, Israel inscribió números
sobre los brazos y las frentes de algunos de los prisioneros palestinos,
utilizando rotuladores azules, una práctica que evidentemente recuerda el
trato dado por los nazis a los judíos en la Segunda Guerra Mundial.
El verdadero objetivo de Israel, y el de Washington,
es derrocar al gobierno de Hamas en Palestina, el gobierno que llegó al
poder en enero como resultado de un proceso claramente democrático, la
democracia que las “democracias” occidentales no se cansan de
celebrar, excepto cuando el resultado no les complace. ¿Existe una
palabra más fuerte que “hipocresía”? Ahora no existe “ningún
gobierno de Hamas,” declaró un alto funcionario de EE.UU. hace una
semana, “ocho ministros del gabinete o sea un 30% del gobierno están en
una cárcel [secuestrados por Israel], otro 30% está oculto, y otro 30%
hace muy poco.” Para que la desaparición del gobierno se haga aún más
orwelliana, la Secretaria de Estado Condoleezza Rice dijo, hablando de
Iraq en junio pasado: “Éste es el único gobierno legítimamente
elegido en Oriente Próximo, con la posible excepción de Líbano. · ¿Qué
será lo próximo a venir, una reunión ante la Gran Pantalla para Dos
Minutos de Odio?
Aparte de acabar con el gobierno de Hamas, la actual
guerra relámpago de Israel, con pleno apoyo de EE.UU., podría
perfectamente tener la intención de crear “incidentes” para
justificar ataques contra Irán y Siria, los próximos pasos del trabajo
en curso de Washington: un dominio total sobre Oriente Próximo y su petróleo.
Lo que priva a los palestinos de alimento,
electricidad, agua, dinero, acceso al mundo exterior… y sueño es un
acto sin sentido de castigo colectivo. Israel ha estado enviando aviones
jet a volar sobre Gaza durante la noche provocando estruendos al romper la
barrera del sonido, traumatizando a niños. “Quiero que nadie duerma de
noche en Gaza,” declaró el primer ministro israelí Ehud Olmert;
palabras adecuadas para la lápida sobre Israel.
Estos crímenes contra la humanidad – y no he
mencionado las terribles armas especiales que según los informes están
siendo utilizadas por Israel – son el castigo para el pueblo de
Palestina por haber votado por el partido “equivocado.” Es irónico,
en vista de los ataques israelíes contra civiles tanto en Gaza como en Líbano,
que Hamas y Hezbolá sean rechazados rutinariamente en Occidente como
organizaciones terroristas. La definición de terrorismo generalmente
aceptada e, utilizada por el FBI y Naciones Unidas, entre otros, es: El
uso de violencia contra una población civil a fin de intimidarla o
coercer a un gobierno en apoyo de un objetivo político.
Desde el 11-S describir el combate contra los
enemigos de Israel como parte integral de la guerra contra el terror ha
constituido una táctica calculada estadounidense-israelí. El 19 de julio
se realizó en Washington una concentración, en la que se presentaron el
gobernador de Maryland, varios miembros del Congreso ocupado por Israel,
el embajador israelí, y la luminaria central evangélica John Hagee. El Washington
Post informó que “un destacado orador tras otro caracterizaron la
actual lucha israelí como un pequeño vástago de la mayor guerra global
dirigida por EE.UU. contra el terrorismo islámico” y que ·”los
ataques de Israel contra el grupo chií musulmán Hezbolá son golpes
contra aquellos que han asesinado a civiles desde Bali a Bombay a Moscú.”
Dijo el embajador israelí: “No tiene que ver sólo con [Israel]. Se
trata de decidir hacia dónde irá nuestro mundo y la suerte y la
seguridad de éste. Israel está en la primera línea. Amputaremos esos
pequeños brazos de Irán,” refiriéndose a Hezbolá.
Y si la guerra contra el terror no basta para poner
a Israel del lado de los ángeles, John Hagee ha argüido que “EE.UU.
debe unirse a Israel en un ataque militar preventivo contra Irán para
cumplir con el plan de Dios para Israel y Occidente.” Habla de “una
confrontación del Tiempo Final profetizada en la Biblia, que llevará al
Rapto, a la Gran Tribulación y a la Segunda Venida de Cristo.”
La beatificación de Israel está cerca de
convertirse en un movimiento. Veamos a David Horowitz, el eminente
ex-marxista semi-histérico: “Israel forma parte de una guerra global,
la guerra del Islam radical contra la civilización. Ahora mismo Israel
realiza el trabajo del mundo civilizado al enfrentar a los terroristas.
Debemos sacar a la luz los hechos, no sólo por el bien de Israel – para
nosotros mismos: EE.UU., cada país libre del mundo, y la civilización
misma.”
En cuanto a los dos soldados capturados y retenidos
en Líbano para intercambiarlas por prisioneros, debemos recordar algo de
historia. A fines de los años noventa, antes de que Israel fuera
expulsado del sur de Líbano por Hezbolá, el secuestro de libaneses
totalmente inocentes era una práctica israelí común. Como declaró un
documento de 1998 de Amnistía Internacional: “Por la propia admisión
de Israel, está reteniendo a detenidos libaneses como ‘moneda de
cambio’ para negociaciones; no están detenidos por sus propias acciones
sino para intercambiarlos por soldados israelíes desaparecidos en acción
o muertos en Líbano. La mayoría han pasado 10 años en detención
secreta y aislada.”
Israel ha creado sus peores enemigos – ayudó a
crear a Hamas como contrapeso para Fatah en Palestina, y su ocupación de
Líbano creó a Hezbolá. Se espera que los terribles bombardeos actuales
mantengan el avance de ese progreso. Desde sus propios inicios, Israel ha
estado ocupado casi continuamente en guerras y en apoderarse de las
tierras de otros pueblos. ¿No se les ocurrió nada mejor a los idealistas
pioneros sionistas?
Pero, mientras ustedes y yo nos deprimimos por el
horror y los sufrimientos, los neoconservadores se deleitan. Devoran la
carne y beben la sangre de los pueblos de Afganistán, de Iraq, de
Palestina, de Líbano, pero su voracidad no se calma, y ahora exigen que
Irán y Siria sean puestos sobre la mesa del festín. Más de uno de ellos
ha utilizado la expresión oderint dum metuant, una frase favorita del
emperador romano Calígula, utilizada también por Cícero – “que
odien, mientras teman”. William Kristol, editor de Weekly Standard,
la biblia de los neoconservadores, dijo en Fox News el domingo 16
de julio:
“Mire, nuestra complacencia hacia Irán… durante
los últimos seis a nueves meses los ha envalentonado. Quiero decir, ¿se
comporta Irán como un régimen tímido que está muy preocupado por
EE.UU.? ¿O se comporta Irán temerariamente y de una manera
imprudente?... Israel combate contra cuatro de nuestros cinco enemigos en
Oriente Próximo, en cierto modo. Irán, Siria, patrocinadores del terror,
Hezbolá y Hamas… Es una oportunidad para comenzar a invertir la dirección
desafortunada de los últimos seis a nueve meses y de volver a poner a los
terroristas y a los yihadíes a la defensiva.”
El presentador, Juan Williams, replicó: “Bueno,
simplemente me parece que usted quiere … que usted simplemente quiere
guerra, guerra, guerra, y que quiere que nos involucremos en Oriente Próximo…
usted dice: ¿Por qué no adopta EE.UU. esta línea dura, implacable?
Bueno, la línea dura e implacable ha sido [probada], no hablamos con
nadie. No hablamos con Hamas. No hablamos con Hezbolá. No vamos a hablar
con Irán. ¿Dónde nos ha llevado, Bill?”
Kristol, que parecía algo desconcertado,
simplemente alzó las manos.
El público de Fox News obtiene (muy)
ocasionalmente otra manera de ver el mundo.
Iraq perseguirá a Bush el resto de su vida.
Y ahora vemos a nuestro Glorioso Líder, hablando en
una conferencia de prensa en la reciente cumbre del G8 en San Petersburgo,
refiriéndose al presidente ruso Vladimir Putin: “Hablé de mi deseo de
promover el cambio institucional en partes del mundo como Iraq donde
existe una prensa libre y libertad religiosa, y le dije que mucha gente en
nuestro país espera que Rusia haga lo mismo.”
Es extremadamente raro que Georgie W. haga una de
sus declaraciones menos-que-brillantes y que alguien le lance su estupidez
directamente a la cara – “Putin, en una respuesta mordaz, dijo:
“Ciertamente no quisiéramos tener el mismo tipo de democracia que
tienen en Iraq, se lo digo sinceramente.” Bush enrojeció mientras
trataba de descartar la observación con una sonrisa. “Espere,” dijo.
Es una lástima que Putin no haya señalado también
que la religión gozaba de mucho más libertad bajo Sadam Husein que bajo
la ocupación estadounidense. Entre tantos incidentes encantadores
ocurridos recientemente, en mayo pasado, el entrenador del equipo nacional
de tenis y dos de sus jugadores fueron muertos a tiros en Bagdad por
hombres que, según se informa, eran extremistas religiosos furiosos
porque el entrenador y sus jugadores llevaban shorts.
En cuanto a la “prensa libre”, me atrevo a
mencionar a los periódicos iraquíes clausurados por la ocupación
estadounidense, a los periodistas muertos a tiros por los soldados
estadounidenses, y las noticias falsas colocadas en la prensa iraquí por
empleados del Pentágono.
Lo recién señalado está en la misma línea que la
edición del mes pasado de mi informe en el que enumeré los numerosos
ejemplos en los que el pueblo iraquí vive mucho peor que bajo Sadam
Husein. Concluí con el recuento de las discusiones que tuve con
estadounidenses que, ante esa realidad, me dijeron: “Dígame sólo una
cosa, ¿está contento de que Sadam Husein haya perdido el poder?”
Ahora tenemos un sondeo de opinión británico que
informa que: “Más de dos tercios de los que ofrecieron una opinión
dijeron que EE.UU. es esencialmente un poder imperial que busca la
dominación del mundo. Y un 81% de los que opinaron dijeron que el
presidente George W. Bush hace hipócritamente de campeón de la
democracia como cobertura para la lucha por los intereses propios de
EE.UU.” La embajada de EE.UU. en Londres reaccionó rápidamente. Un
portavoz dijo: “Cuestionamos el juicio de cualquiera que afirme que el
mundo sería un sitio mejor si Sadam continuara aterrorizando a su propia
nación y amenazando a la gente mucho más allá de las fronteras de
Iraq.”
Simplemente no pueden dejar de mentir, ¿verdad? No
existía evidencia alguna de que Sadam estuviera amenazando a alguien
fuera de Iraq, sea lo que sea lo que supuestamente quieren decir. Puede
significar que hablan de ventas de armas. Después de la Guerra del Golfo,
EE.UU. vendió unos 100.000 millones de dólares en equipamientos
militares a los vecinos “amenazados” por Iraq: Arabia Saudí, Kuwait,
los Estados del Golfo, y Turquía.
En cuanto a que el mundo sea un sitio mejor o
peor… estamos hablando sólo del propio Iraq, no del mundo; aunque si el
mundo fuera un sitio mejor, ¿por qué estoy deprimido?
La idea peculiar de relacionar la salud de la gente
con los beneficios corporativos privados
Steven Pearlstein es un escritor financiero del Washington
Post, con el que he intercambiado varios correos electrónicos en los
últimos años. No ignora ni oculta los serios defectos del sistema económico
estadounidense, pero a pesar de todo sigue siendo un gran partidario de la
economía de mercado. En una reciente reseña de un libro de la periodista
Maggie Mahar: "Money-Driven Medicine", Pearlstein escribe que la
autora trata de explicar “por qué la atención sanitaria cuesta tanto
en EE.UU., con tan lamentables resultados.” Se concentró en los
aspectos apropiados, dice: “los incentivos financieros mal orientados a
todo nivel, la atención innecesaria que no sólo es antieconómica, sino
dañina, los costes inflados de administración.” Sin embargo, “al
afirmar que el sistema de atención sanitaria sufre de demasiada
competencia de libre mercado y de demasiado poca cooperación, Mahar se
propone conseguir apoyo para un sistema nacional con fondos públicos.
Pero, después de todo, presenta más que nada una demostración
convincente de que ningún sistema de salud funcionará a menos que
descubramos lo que realmente da resultados y es rentable y luego
consigamos que los médicos, los hospitales y los pacientes lo apoyen.”
“A menos que descubramos lo que realmente da
resultados y es rentable” … ¡Um! … como si no existieran repetidos
estudios que muestran que los planes nacionales de salud en Europa
Occidental, Australia, Canadá, y otros sitios, cubren prácticamente a
todos y a cada dolencia y cuestan a la sociedad y a los individuos mucho
menos que en EE.UU. ¿Eso no es “dar resultados”? Yo pasé cinco años
en Gran Bretaña con mi mujer y mi hijo pequeño y los tres tenemos una fe
ciega en el Servicio Nacional de Salud; en esos tiempos en que ni mi mujer
ni yo teníamos empleos, no tuvimos que pagar nada al sistema; los
doctores hasta hacían visitas a casa; y todo bajo Margaret Thatcher, que
hacía lo posible por paralizar el sistema, un objetivo que ella y sus
compañeros conservadores, a los que se sumó posteriormente el “Nuevo
Laborismo”, siguen persiguiendo.
Y además tenemos a Cuba – pobre, pequeña, del
Tercer Mundo. Cuba… Innumerables estadounidenses enfermos,
no-acaudalados, pensarían que se encuentran en el cielo si se reprodujera
el sistema de salud cubano en este país, con mayores salarios para los
doctores et al, algo que nos podríamos permitir sin problemas.
Hay que señalar que un repaso exhaustivo de
estudios anteriores concluyó recientemente que la atención dada en
hogares de ancianos y hospitales en busca de beneficios, en general, es
inferior a la de los que trabajan sin fines de lucro. El análisis indica
que la condición de propiedad de la instalación causa una diferencia en
el costo, la calidad, y la accesibilidad de la atención sanitaria.
¡Liquidación! ¡La Civilización Occidental!” ¡Nueva!
¡Mejorada! A $99,99, reducida de $129,99. ¡Liquidación!
Actualmente piden en EE.UU. que se elimine la moneda
de un centavo porque cuesta 1,2 centavos producirla y ponerla en circulación
y porque mucha gente considera que las monedas molestan. Tengo otro motivo
para que se elimine la moneda – ojalá que al hacerlo se termine con la
ridícula y generalizada práctica de poner precios a casi todo a $9,99,
$99,99, o $999,99. O $3,29, o $17,98. ¿Cuál es el motivo para este
absurdo tedioso e insultante? Comenzó como, y sigue siendo, un timo –
en el que se trata de inducir al comprador a pensar que está consiguiendo
alguna especie a precio de ganga: ¡Menos de $10! ¡Menos de $100! En mi
bazar local, en el que compran casi exclusivamente negros y latinos
pobres, virtualmente todos los precios terminan en ,97 o ,98 o ,99. De vez
en cuando, cuando la estupidez me llega a la nariz, le pregunto al gerente
o al representante corporativo por qué usan tal sistema de precios.
Apenas saben de lo que estoy hablando. Algunas veces, en un negocio,
cuando estoy discutiendo con un empleado las diversas opciones de precio
de algo que pienso comprar, y digo: “Bueno, veamos, este modelo vale 60
dólares … “él o ella me interrumpe diciendo: “No, vale $ 59,99.”
Y no olvidemos la gasolina. A precios de $ 2,60,9
por galón. O $ 3,24,9 por galón. Se ha sugerido que las compañías
petroleras comenzaron con toda esa tontería.
¿Es alguna manera que conduce a que la gente se
relacione? Cuando venga la revolución, y escribamos una nueva constitución,
el párrafo 99 prohibirá esta práctica.
Es imposible inventar algo semejante
“La ley, en su igualdad majestuosa, prohíbe a los
ricos y a los pobres que duerman bajo puentes, que pidan limosna en las
calles, y que roben pan.” Anatole France, 1844-1924
El 14 de abril una corte de apelaciones federal
dictaminó que el Departamento de Policía de Los Ángeles no puede
arrestar a personas por sentarse, acostarse o dormir en las aceras públicas
en Skid Row, diciendo que una medida semejante corresponde a un castigo
cruel y poco usual porque no existen suficientes camas en albergues para
la inmensa población sin techo de la ciudad. La juez Pamela A. Rymer
publicó un enérgico disenso contra la opinión de la mayoría. La ley de
Los Ángeles “no castiga a la gente simplemente porque no tiene
techo,” escribió Rymer. “Apunta a la conducta – sentarse, acostarse
o dormir en las aceras de la ciudad – que puede ser cometida por los que
tienen hogar como por los que no tienen.”
(*)
William Blum es autor de “Killing Hope: U.S. Military and CIA
Interventions Since World War II”, “Rogue State: a guide to the
World's Only Super Power”. Y “Ges-Bloc Disidente: a Cold War Political
Memoir”.
(**)Germán Leyens es miembro de los colectivos de
Rebelión y Tlaxcala (www.tlaxcala.es), la red de traductores por la
diversidad lingüística. Esta traducción es copyleft.
|