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¿Qué mantiene al
capitalismo funcionando?
Por Michael A.
Lebowitz
Revista Laberinto Nº
20, 1er. cuatrimestre 2006
Traducción de
Francisco González Fajardo
Quiero plantear una
cuestión muy simple: ¿Qué mantiene al capitalismo funcionando? o, en el
lenguaje de alguna manera más técnico de los marxistas, ¿Cómo se
reproduce el capitalismo en cuanto sistema?
Por supuesto, el
primer punto que necesitamos establecer es lo que entiendo por
capitalismo. La gente se refiere a un montón de cosas diferentes cuando
usan el término. Pueden tener en mente una economía de mercado, una
economía con trabajadores asalariados, o quizás una economía en la que
dominan las sociedades anónimas. Naturalmente, entonces, lo que quieran
significar por anticapitalismo también diferirá, pueden querer decir
contrarios al mercado, contrarios a la existencia de trabajadores
asalariados o simplemente contrarios a las grandes corporaciones.
Mi definición es
una que Marx desarrolló: el capitalismo es una relación en la que la
separación de los trabajadores de los medios de trabajo y la organización
de la economía por aquellos que son propietarios de esos medios de
trabajo tiene como resultado que, en orden a sobrevivir, la gente debe
establecer una transacción: deben vender su capacidad de trabajar a
aquellos propietarios. Pero la característica del capitalismo no es
simplemente que la mayoría de la gente deben ser asalariados. Es también
que aquellos que están comprando esa capacidad de trabajar tienen una
cosa y solo una cosa que les interesa: obtener beneficios y más
beneficios; es decir, los compradores de la fuerza de trabajo son
capitalistas, y su objetivo es hacer que su capital crezca.
Lo que el
capitalista obtiene como resultado de comprar esa capacidad de los
trabajadores es el derecho a dirigir a los trabajadores en la producción
y el derecho a todo lo que ellos produzcan. Se trata de un conjunto de
relaciones de producción bastante diferente del caso, por ejemplo, de una
cooperativa o colectivo donde los trabajadores dirigen por sí mismos la
producción y tienen los derechos de propiedad de lo que producen. Dentro
de las relaciones capitalistas, el capitalista ha comprado el derecho a
explotar a los trabajadores en la producción. Él les paga, de media, lo
suficiente para cubrir sus necesidades corrientes, pero ha comprado el
derecho a forzarles para que produzcan más de lo que le cuesta su uso.
Como resultado, el trabajador produce valor adicional, más dinero,
beneficios para el capitalista: el trabajador produce más capital para
los capitalistas. Y ese capital, el resultado de la explotación de los
trabajadores, se dedica a la acumulación de más medios de producción.
Lo que se ve cuando se mira el capital es el resultado de la explotación
pasada.
Este era el mensaje
central que Marx intentó comunicar a los trabajadores. ¿Qué es el
capital? El resultado de la explotación. El producto propio de los
trabajadores que se vuelve contra ellos mismos, un producto en forma de
instrumentos, maquinaria... realmente, todos los productos de la actividad
humana (tanto mental como manual).
Pero, ¿cómo se
vuelve contra ellos? Antes de hablar sobre cómo este sistema se mantiene,
cómo se reproduce, necesitamos comprender porqué ésta es una cuestión
incluso importante de preguntar. Pensemos en cómo actúan los
capitalistas para expandir su capital, cómo actúan para aumentar la
explotación de los trabajadores. ¿Cómo pueden hacerlo? Una forma es
consiguiendo que los trabajadores trabajen más para los capitalistas, por
ejemplo ampliando la jornada de trabajo o intensificando la misma
(aumentos de productividad). Otra forma es bajando los salarios de los
trabajadores. E incluso otra es impidiendo a los trabajadores que sean
beneficiarios de los avances en el conocimiento y la productividad social.
El capital está constantemente buscando formas de aumentar la jornada de
trabajo en duración e intensidad– lo que, por supuesto es contrario a
las necesidades de los seres humanos de tener tiempo para ellos mismos,
para descansar y para su propio autodesarrollo. El capital está también
constantemente buscando formas de mantener bajos los salarios y/o hacerlos
bajar, lo que significa por supuesto negar a los trabajadores la capacidad
de satisfacer sus necesidades existentes y compartir los frutos del
trabajo social. ¿Cómo el capital consigue esto? En particular lo hace
separando a los trabajadores, enfrentando a unos contra otros.
La lógica del
capital no tiene nada que ver con las necesidades de los seres humanos. Prácticas
tales como el patriarcado y el sexismo para dividir a los trabajadores, el
uso del estado para ilegalizar o aplastar los sindicatos, la destrucción
de la vida de la gente cerrando fábricas y desplazándolas a otras partes
del mundo donde hay pobreza, los sindicatos están prohibidos, y las
regulaciones medioambientales inexistentes, no son hechos accidentales
sino el producto de una sociedad en la que los seres humanos simplemente
son medios para el capital. Podríamos seguir hablando sobre el carácter
del capitalismo, pero pienso que la cuestión está clara.
Volviendo pues al
tema: ¿Cómo es que esto continua?, ¿Qué hace al capitalismo
mantenerse?, ¿Cómo se reproduce tal sistema?. Permítanme sugerir unas
cuantas respuestas.
Primera, la
explotación de los trabajadores no es obvia. No se ve cómo el trabajador
vende su capacidad de trabajar y cómo el capitalista procede luego a
coger todos los beneficios del trabajo El contrato no dice: ésta es la
parte del día que tienes que trabajar para ti (para reproducir o
satisfacer tus necesidades), y ésta es la parte que estás trabajando
para el capitalista y añadiendo a su capital. Más bien parece como que
el trabajador vende una cierta cantidad de su tiempo al capitalista (un día
de trabajo) y que por ello obtiene su equivalente en dinero.
Evidentemente, así, el trabajador debe obtener lo que merece (si su renta
es baja debe ser porque no tiene nada muy valioso que vender, su capacidad
no contribuye mucho a la sociedad (en cualquier caso muy poco en comparación
con la del capitalista); de hecho, debería estar feliz por obtener algo.
En resumen, a simple vista no hay explotación. Marx fue muy claro en este
punto: las muy distintas maneras en que los salarios se expresan como
retribución por un número de horas dado hace desaparecer cualquier
rastro de la explotación (“todo trabajo aparece como trabajo
remunerado”, “la relación dineraria encubre el trabajo gratuito del
asalariado”). Esta desaparición en la superficie de la explotación, señalaba,
fundamenta “todas las nociones jurídicas tenidas en cuenta tanto por el
trabajador como por el capitalista, todas las mistificaciones del modo de
producción capitalista” (p. 173).
Nótese que no es sólo el capitalista quien tiende a pensar que no hay
explotación, es también el trabajador. Si ello es así, cuando los
trabajadores luchan, están luchando no contra la explotación, sino
contra salarios o condiciones de trabajo injustas (están luchando por un
salario mejor o una reducción de la jornada, por lo que ven como lo
justo: el justo pago de un día por el justo trabajo de un día. En
resumen, no ven la necesidad de desafiar al sistema, sino solo alguno de
sus resultados menos justos.
Segunda (y
estrechamente relacionada), si en el proceso de producción no se revela
que hay explotación de los trabajadores, entonces el capital no puede
aparecer como el resultado de la explotación (no puede ser reconocido
como el producto propio de los trabajadores) Si ello es así, ¿de dónde
procede entonces toda esa riqueza? ¿Cuál es la fuente de la maquinaria,
la ciencia, y de todo lo que aumenta la productividad? Debe ser la
contribución del capitalista. Al haber vendido al capitalista su
capacidad de trabajo (y por tanto los derechos de propiedad de lo que
producen), la productividad social de los trabajadores necesariamente toma
la forma de productividad social del capital. El capital fijo, la
maquinaria, la tecnología, la ciencia... (todo) aparece necesariamente
solo como capital. Marx comentaba, “la acumulación del saber y la
destreza, de las fuerzas productivas del cerebro social en general, se ven
también absorbidas por el capital, erigido frente al trabajo, y por tanto
se revelan como un atributo o cualidad del capital” (156). Lo que estoy
describiendo aquí es la mistificación del capital. Cuanto más se
desarrolla el sistema la producción más descansa en el capital fijo, en
los resultados del trabajo pasado que toma la forma de capital (y más ese
capital –y los capitalistas– se revelan como necesarios para los
trabajadores). En resumen, no es accidental que los trabajadores puedan
verse a sí mismos como dependientes del capital. Marx hizo un muy
significativo comentario al respecto:
En el transcurso de
la producción capitalista se genera una clase obrera que por educación,
tradición y hábitos considera las exigencias de ese modo de producción
como leyes naturales, evidentes por sí mismas. La organización del
proceso de producción capitalista, una vez plenamente desarrollado,
quebranta toda resistencia” (157)
Dada la naturaleza
oculta de la explotación y la mistificación del capital, tenemos
obviamente una fuerte base para la reproducción del capitalismo como
sistema. Pero hay más.
Una tercera razón
por la que el capitalismo se mantiene es que la sociedad no parece que sea
la que únicamente depende del capital y los capitalistas para todos sus
avances. Como individuos dentro de las relaciones capitalistas, los
trabajadores son realmente dependientes del capital en orden a satisfacer
sus necesidades. Mientras estén separados de los instrumentos de trabajo
y tengan que vender su capacidad de trabajar para obtener el dinero con el
que comprar las cosas que precisan, los trabajadores necesitan al
capitalista, que es el mediador entre ellos y la realización de sus
necesidades. Para el trabajador asalariado la tragedia real no es la venta
de su fuerza de trabajo, lo es la incapacidad de venderla. ¿Qué puede
ser peor para alguien que debe vender una mercancía que no encontrar ningún
comprador? Parece que los trabajadores tienen un interés en la salud de
los capitalistas, tiene un interés en que aumente la demanda de su fuerza
de trabajo por parte de los capitalistas (por educación, tradición y hábitos
consideran las necesidades del capital como leyes naturales, evidentes por
sí mismas, como de sentido común). La reproducción de los trabajadores
en cuanto trabajadores asalariados necesita de la reproducción del
capital.
¿Necesitamos
algunas otras razones para que el capitalismo continúe como sistema? Déjenme
añadir sólo una más antes de considerar algunas de las implicaciones.
Los trabajadores no dependen simplemente de la situación del capital en
general para mantener sus trabajos y la capacidad de satisfacer sus
necesidades: ¡dependen de capitalistas concretos! Precisamente porque el
capital existe en forma de muchos capitales, y esos capitales compiten
unos contra otros para expandirse, hay una base para que grupos de
trabajadores relacionen la capacidad de satisfacer sus necesidades con el
éxito de aquellos capitalistas concretos que los emplean. En resumen,
incluso sin hablar de los esfuerzos conscientes del capital para
dividirlos, podemos decir que existe una base para la separación de los
trabajadores de las diferentes empresas (tanto dentro de cada país como
entre países). En otras palabras, fácilmente podemos ver cómo los
trabajadores pueden considerar a otros trabajadores como enemigos y hacer
concesiones a sus empleadores con objeto de ayudarles a competir mejor.
¿Es difícil
comprender entonces por qué Marx pudo decir que el capitalismo produce un
trabajador que considera las necesidades del capital como “leyes
evidentes”? ¿Cuando pensamos en la dependencia que tiene el trabajador
del capital, es difícil entender por qué el capitalismo se mantiene?
Después de todo, Marx no sólo propuso que el capitalismo “quebranta
toda resistencia”; también dijo que el capital “descansa en la
dependencia de los trabajadores del capital, la cual surge de las
condiciones mismas de producción y está garantizada y perpetuada
perpetuamente por éstas” (199). En resumen, el capitalismo tiende a
producir los trabajadores que necesita.
Bueno, se puede
decir que estoy presentando una imagen más bien distorsionada del
capitalismo. Que haciéndolo de esta forma parece como si el capitalismo
fuese un sistema sin contradicciones, un sistema económico estable que
reparte bienes. ¿Qué pasa con las crisis económicas? ¿No tropieza el
capitalismo inevitablemente con las crisis, crisis inherentes a su
naturaleza? Alguna gente predice el colapso del sistema una vez cada
semana. No creo demasiado en los argumentos que sugieren que la crisis
permanente del capitalismo comienza en el momento de su nacimiento. Pero
el sistema hace que haya crisis (periodos en los que los beneficios caen,
la producción disminuye y la población está desempleada) ¿No
demuestran estas crisis que un nuevo sistema es necesario?
Sin duda una crisis
económica saca a la superficie la naturaleza del sistema económico.
Cuando hay fábricas, maquinaria, recursos y gente desempleada (y al mismo
tiempo gente con necesidad de aquellas cosas que podrían ser producidas)
es bastante obvio que la producción en el capitalismo no se basa en las
necesidades humanas sino más bien sólo en lo que puede ser producido
para obtener un beneficio. Ese es un tiempo en que la gente puede estar
llamada a cuestionar el sistema. Sin embargo, mientras la gente continúe
pensando que el capital es necesario las soluciones que entonces buscarán
no serán aquellas que desafíen la lógica del capital (lo mismo es
verdad en el caso de las crisis ambientales que el capitalismo produce).
Mientras vean al capital como la fuente de los empleos, la fuente de la
riqueza, la fuente de todo el progreso, su respuesta entonces será que no
quieren matar la gallina que pone los huevos de oro.
La misma cuestión
es necesario señalar en relación a las luchas de los trabajadores contra
el capital para reducir la jornada de trabajo, mejorar las condiciones de
trabajo y subir los salarios (todas directamente contra empresarios
concretos), y también respecto al intento de tomar el estado y usarlo en
su propio interés. Mientras los trabajadores no vean al capital como su
propio producto y, en su lugar, continúen pensando que es de sentido común
la necesidad de capitalistas fuertes (y que ello va en su propio interés),
ellos se abstendrán de acometer acciones que pongan al capital en crisis.
Mientras los trabajadores no rompan con la idea de que el capital es
necesario, el estado bajo su control actuará facilitando las condiciones
para expandir la reproducción del capital. Esta es, en pocas palabras, la
triste historia de la socialdemocracia (la cual, a pesar de la perspectiva
subjetiva de algunos de sus defensores, acaba reforzando el dominio del
capital).
Así pues, volvamos
a nuestra cuestión: ¿qué mantiene al capitalismo?, ¿cómo se reproduce
el capitalismo en cuanto sistema? Pienso que se puede ver la respuesta que
estoy ofreciendo: el capital tiende a producir la clase trabajadora que
necesita. Produce trabajadores que lo consideran como necesario (un
sistema que es injusto, que te requiere luchar constantemente para
satisfacer tus necesidades, un sistema que margina a la gente para
atraparla, incluso un sistema donde la reproducción del capital es
necesaria para la reproducción de los asalariados). ¿Qué mantiene al
capitalismo? Los trabajadores asalariados. La reproducción de los
trabajadores como asalariados es necesaria para la reproducción del
capital.
Nótese que no he
dicho nada sobre el patriarcado o el racismo. Alguna gente en la izquierda
argumentan que el patriarcado y el racismo son condiciones necesarias de
la existencia del capitalismo. Pienso que es necesario distinguir entre lo
que es necesario y lo que es útil para el mantenimiento del capitalismo.
Cuando hablamos de la necesidad, estamos diciendo que sin X, el
capitalismo no podría existir. Pienso que esto no es verdad en el caso
del patriarcado y el racismo. El capital ciertamente usa el racismo, el
patriarcado y las diferencias nacionales y étnicas para dividir a la
clase trabajadora, para debilitarla y para que dirija sus luchas fuera del
capital. Pero puede encontrar muchas maneras de dividir y debilitar a los
trabajadores. Y lo puede hacer, si se le obliga, sin racismo o
patriarcado, justo de la misma forma que puede vivir, si se le obliga, con
salarios más altos o jornadas más reducidas. (Justo como ha sido capaz
de hacerlo sin el apartheid y el dominio blanco en Sudáfrica). Con lo que
el capital no puede vivir, sin embargo, es con una clase trabajadora que
comprenda que el capital es el resultado de la explotación (es decir, que
la riqueza es el producto de los trabajadores como colectivo) y que está
preparada a luchar para poner fin a esa explotación.
Obviamente una
clase trabajadora con estas características no cae del cielo (no cuando
el capital produce trabajadores que consideran las necesidades del capital
como leyes naturales evidentes). ¿Es la respuesta, entonces, el partido
de vanguardia que trae la conciencia socialista a los trabajadores
ignorantes? ¿Por qué deberían los trabajadores que son producto del
capital prestar ninguna atención a esos mensajes desde el exterior? Este
cuadro parece como un escenario de aislamiento e irrelevancia inevitable.
Dejadme proponer,
sin embargo, que el cuadro no es necesariamente tan poco prometedor como
parece. Los trabajadores no son simplemente el producto del capital. Ellos
son formados (y se forman a sí mismos) mediante todas las relaciones en
que participan. Y se transforman a través de sus luchas (no sólo
aquellas contra el capital sino también contra aquellas otras relaciones
como el patriarcado y el racismo). Incluso aunque esas luchas tengan lugar
plenamente dentro de los confines de las relaciones capitalistas, en el
transcurso de las luchas colectivas que se entablan la gente desarrolla un
nuevo sentido de sí mismos. Desarrollan nuevas capacidades, nuevas
comprensiones de la importancia de la lucha colectiva. La gente que se
produce como sujetos revolucionarios a través de sus luchas entra en sus
relaciones con el capital como gente diferente en contraste con aquellos
que no se han puesto en marcha, ellos están abiertos a desarrollar y
comprender la naturaleza del capital.
Pero, ellos están
meramente abiertos a esta comprensión. Todas aquellas acciones,
demostraciones y luchas no pueden en sí mismas ir más allá del
capitalismo. Dado que de forma inherente la explotación simplemente
aparece como una injusticia y que la naturaleza del capital está
mistificada, estas luchas conducen sólo a la demanda de justicia, de
justicia dentro de las relaciones capitalistas pero no de justicia más
allá del capitalismo. Ellas generan en el mejor de los casos una
conciencia sindical o socialdemócrata –una perspectiva que linda con un
sentido de dependencia del capital, v.g. linda con las relaciones
capitalistas. Dado que la respuesta espontánea de la gente movilizada no
va por sí misma más allá del capital, la comunicación de la naturaleza
esencial del capitalismo es clave para su no reproducción.
Para aquellos que
están dentro del dominio del capital, sin embargo, es necesario algo más
que simplemente comprender la naturaleza del capital y sus raíces en la
explotación. La gente necesita creer que un mundo mejor es posible.
Necesitan sentir que hay una alternativa (una lucha que merece la pena). A
este respecto, describir la naturaleza de una alternativa socialista (y
analizar los fallos e inconvenientes de los esfuerzos del siglo XX) es una
parte esencial del proceso por el que la gente puede ser movilizada para
poner fin al capitalismo.
En la medida que
quienes nos situamos en la izquierda no intentemos comunicar activamente
la naturaleza del capitalismo y trabajar explícitamente por la creación
de una alternativa socialista, somos parte de la explicación respecto a
qué mantiene funcionando al capitalismo.
.–
Versión
original “What Keeps Capitalism Going”, Monthly Review,
june, 2004, vol. 56, nº2.
.–
Los
números entre paréntesis se refieren al libro de Michael A.
Lebowitz, Beyond Capital: Marx’s Political Economy of the Working
Class, Palgrave Mac Millan, 2003. Hay traducción española en
Edit. Akal, 2005.
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