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Pobreza
en medio de la abundancia
Por
Dr. Esteban Morales Domínguez
Entorno,
boletín de Cubarte, 14/09/06
El
desarrollo capitalista no ha dejado de ser bipolar, en un polo continúa
creciendo la riqueza y en el otro la pobreza.
La
pobreza aumenta y se expande; la riqueza se concentra y centraliza, lo que
cada vez mas responde a varios factores, entre los que consideramos como
mas importantes los siguientes:
1.
Incremento continuo del nivel de explotación de los trabajadores, o de
“los que viven del trabajo”, sobre la base del usufructo capitalista
de la “sociedad del conocimiento”.
2.
Las crisis económicas afectan como nunca antes a las clases medias.
3.
Durante los últimos 25 años, a pesar de los cambios sustanciales
acaecidos en la dinámica del capitalismo, dentro del sistema no se ha
resuelto ni uno solo de los problemas que ya le aquejaban desde el período
posterior a la segunda guerra mundial.
4.
Junto a la continua concentración de la riqueza, la pobreza crece también
de manera continuada.
5.
El llamado proceso de la globalización, lejos de globalizar el desarrollo
y la riqueza, tiende a globalizar la pobreza, sin solucionar las
desigualdades existentes.
Se
están reproduciendo las desigualdades socioeconómicas y la miseria en
casi todos los países y regiones del mundo, lo cual es consecuencia de la
dinámica y generalizada, operatividad lograda por el capital
transnacional a nivel mundial, en la búsqueda de las más altas ganancias
donde quiera que estas se encuentren. Para lo cual dispone de los métodos
más sofisticados.
El
proceso de reproducción del capital se mueve a favor de la concentración
de la riqueza entre la capa social privilegiada, que abarca alrededor de
un 20% de la población mundial; con lo cual la diferencia entre ricos y
pobres se hace mayor entre de cada país, del norte y el sur, y dentro de
cada uno, al mismo tiempo, simultaneando con un agudo incremento de las
desigualdades.
Una
violencia estructural permanente
La
desigualdad mundial en la distribución de la riqueza y el poder, es una
forma de violencia estructural permanente contra la mayoría del mundo.
Fenómeno ampliamente observado, pero que es necesario vincularlo mas explícitamente
a la globalización neoliberal.
Solo
para el caso de América Latina, el número de personas que viven en la
pobreza creció de 183 millones en 1990 a 230 millones en 1996, según las
cifras divulgadas por la Comisión Económica de Naciones Unidas para América
Latina y el Caribe.
Tomando
en consideración el crecimiento demográfico, el porcentaje de la población
que vive en la pobreza, según CEPALC, aumentó de 40% de la población
total en 1980, a 44% en 1990 y 48% en 1996, tratándose como observamos,
de un crecimiento prácticamente exponencial.
La
organización de Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura
(FAO) agrega, que entre los pobres de América Latina, 59 millones de
personas padecen hambre crónica.
Como
se dice en el “Informe sobre el Desarrollo Mundial 2000/2001”, del
Banco Mundial, “nuestro mundo se caracteriza por una gran pobreza en
medio de la abundancia. De tal modo que de un total de 6,000 millones de
habitantes, en 1998, 2800, casi la mitad, viven con menos de 2 dólares
diarios y 1 200 una quinta parte, lo hace con menos de 1 dólar al día;
44 % de este grupo se encuentra en Asia meridional”
En
los países ricos, los niños que no llegan a cumplir 5 años son menos de
uno de cada 100; mientras que en los países más pobres una quinta parte
de los niños (20 de cada 100) no alcanzan esa edad; asimismo, mientras
que en los países ricos menos del 5% de todos los niños menores de 5 años
sufre mal nutrición; en las naciones pobres la proporción es de hasta el
50%.
Miseria
persistente
La
situación de miseria persiste, a pesar de que las condiciones humanas han
mejorado más en el último siglo, que en todo el resto de la historia de
la humanidad.
La
riqueza mundial, los contactos internacionales y la capacidad tecnológica
son ahora mayores que nunca. Pero la distribución de esas mejoras ha sido
extraordinariamente desigual. El ingreso promedio en 1os 20 países más
ricos, es 37 veces mayor que el de las 20 naciones más pobres, brecha que
se ha duplicado en los últimos 40 años.
Sería
absurdo pensar, como bien reconoce el informe del Banco Mundial, que la
situación humana no haya mejorado.
Asimetría
de los ingresos
Pero
realmente si lo ha hecho durante el último siglo, y mucho mas que en todo
el resto de la historia de la humanidad, sin embargo, la asimetría en los
ingresos entre los más ricos y los mas pobres es creciente. ¿Cuánto
tiempo tendrán que esperar los pobres (2,800 millones), para que su
situación mejore?
Pero
sobre todo, ¿será políticamente realista y viable considerar que pueden
esperar? Pienso que son posibles de ocurrir estallidos sociales, antes de
que la situación haya podido mejorar.
“El
consumo percápita ha aumentado constantemente durante los últimos 25 años
en los países industrializados (alrededor de 2,3% como promedio
anual)…”.
Sin
embargo, el 20% más pobre de la población mundial, ha quedado excluido
de esa explosión del consumo.
“Las
desigualdades del consumo son brutalmente alarmantes a escala mundial. De
modo que, el 20% de los habitantes de los países de mayor ingreso, hacen
el 86% del total de gastos de consumo privado, mientras el 20% más pobre,
un minúsculo 1,3%.
Más
concretamente, la quinta parte más rica de la población mundial:
Consume
el 45% de toda la carne y el pescado, y la quinta parte más pobre, el 5%.
Consume el 58% del total de la energía, y la quinta parte más pobre,
menos del 4%. Tiene el 74% de todas las líneas telefónicas, y la quinta
parte más pobre, el 1,5%. Consume el 84% de todo el papel, y la quinta
parte más pobre, el 2,1%. Posee el 87% de la flota mundial de vehículos
y la quinta parte más pobre, menos del 1%.”.
Pobreza
de privación
De
todos modos, pese a que el consumo es elevado, en todos los países
industrializados, hay pobreza de privación, y en algunos países está
aumentando.
“Tomando
en consideración, el índice de pobreza humana del informe de 1997,
respecto a los países en desarrollo, los expertos calcularon, para los países
industrializados, una medida multidimensional de la privación humana,
basada en los mismos factores, pero de manera mas apropiada a las
condiciones sociales y económicas de los países industrializados.
Tal
cálculo, de este nuevo índice de pobreza humana (IPH), arrojó los
resultados siguientes:
1.
En 1998, entre el 7% y el 17% de la población de los países
industrializados es pobre. Esos niveles de privación tienen poco que ver
con el ingreso medio del país, pues, por ejemplo Suecia tiene el menor
grado de pobreza (7%), aunque ocupa el lugar 13 en cuanto al ingreso
medio. Y así ocurre con otros Estados Desarrollados.
2.
Estados Unidos, con el ingreso medio más elevado de los países
clasificados, tiene el mayor porcentaje de población que experimenta
pobreza humana.
3.
Más de 100 millones de personas en los países ricos, sufren subconsumo y
privación humana.
4.
Casi 200 millones de personas no se espera que sobrevivan hasta la edad de
60 años.
5.
Más de 37 millones de personas no tienen empleo y con frecuencia
experimentan una situación de exclusión social.
6.
Más de 100 millones de personas carecen de hogar.
Como
vemos, ni aun dentro de aquellos países en los que el capitalismo mas se
ha desarrollado (tal vez precisamente por ello) se está excluido de
padecer, todo lo contrario, tienen una situación que es consustancial a
que la pobreza ataque a sectores mayoritarios de su población.
Por
supuesto, que dentro de esa pobreza, le corresponde una posición nada
privilegiada a la masa de trabajadores, status social también, desde
donde con más facilidad se puede descender a la condición de indigente.
El
deterioro de las clases medias
Por
su parte, las clases medias, en los últimos 25 años, han tendido a
sufrir crecientemente también los embates de las crisis económicas y de
la explotación capitalista.
Sin
embargo, como siempre ha sido, dentro del capitalismo, la pobreza tiene
una base estructural, que es la del sistema de explotación capitalista
del trabajo asalariado, y esa no desaparece, todo lo contrario, se
agudiza, ahora impulsada esa agudización por la flexibilidad y
precarización del empleo, traídas de la mano del usufructo capitalista
de los logros de la revolución científico técnica actual.
Esa
tendencia al incremento de la explotación se puede apreciar fácilmente,
si observamos la distribución del valor, entre salario y ganancia, como
resultado del crecimiento de la productividad.
Resulta
evidente, que es muy poco lo que va al salario como resultado de los
incrementos de la productividad, por lo que como dicen los autores:”...
es necesario atacar los procesos de acumulación a través de fuertes
impuestos a la renta, hasta llegar a una tributación fuerte sobre todos
los capitales, es decir una eficaz tasa Tobin, para gravar seriamente las
ganancias del capital y los intereses financieros…”
Por
otro lado, la terciarización, la flexibilidad de la economía y la
reestructuración capitalista, con fenómenos como la deslocalización y
la precariedad, han producido el aumento, principalmente en estos últimos
años, del número de trabajadores flexibilizados.
Tal
situación se refleja de conjunto para la población, cuando observamos
como los habitantes de los países más pobres y más ricos participan del
monto del PIB.
Datos
sobre el PIB por habitante en los países más ricos y más pobres con el
10% de la población mundial.
El
10% de la población de los países más ricos en 1960 tenían 11,806 y el
10% de la población de los países más pobres 256. 40 años después el
10% de la población de los países más ricos tienen 35,210 (+2,8) y la
población de los píses más pobres 245 (–0,1).
Como
en la década de la descolonización africana
En
los países del Sur, la segunda mitad del siglo XX ni siguiera refleja un
mínimo de avance en los niveles de renta y bienestar. Mientras en los países
mas desarrollados el ingreso medio mejoró a una tasa media del 2,8%
anual; en los más pobres, durante las dos últimas décadas, se retrocedía
a niveles de renta inferiores a los logrados en la década de la gran
descolonización africana…”.
En
medio de esa situación respecto a la distribución de los ingresos, en
particular, los trabajadores se ven perjudicados por los altos niveles de
desempleo; lo cual afecta sus potenciales ventajas, aun viviendo en los países
más ricos.
El
desempleo en el viejo Continente
Veamos
como se comportó el desempleo en Europa. Según los datos de Eurostat
News Reléase 133 de Noviembre 2004, en la Unión Europea (25 países) el
desempleo en el 2002 fue de 8,9 y en el 2003 creció a 9,1%. El paro
juvenil en ese año fue de 18,4.
Se
ha desarrollado la tendencia a incrementar la tasa “natural” del
desempleo, de modo que en los años 30 la tasa de desempleo considerada
“natural” era del 2% y en los años 50 del 3%. Ahora se entiende por
óptima una tasa de desempleo del 5%, para considerar el pleno empleo.
Los
jóvenes y los inmigrantes
Se
destaca en las cifras de desempleo, que la mas afectada es la población
juvenil. Por supuesto, estas son cifras globales, tendríamos seguramente
una situación mucho más difícil para el caso de los inmigrantes, sobre
todo procedentes de África y el medio Oriente, población además
fuertemente discriminada “racialmente”.
Un
ejemplo de lo dicho anteriormente podemos comprobarlo, cuando en Alemania
observamos que un 9,1% promedio de todos los ciudadanos son considerados
en estado de pobreza, mientras para el caso de los inmigrantes esta es del
18,6%, mas del doble.
Es
decir, que en el proceso de incremento de la pobreza, para el caso de los
trabajadores y los inmigrantes se coaligan varios factores:
1.
La desventaja de vivir en un país de bajos niveles de ingresos o
pertenecer a sectores, donde el empleo tiene un carácter precario.
2.
En cualquier país que se esté, ser parte de los sectores de inmigrantes,
no blancos en general. Especialmente africanos y árabes, o proceder de
los ex países socialistas, devienen en una gran desventaja.
3.
Para el caso particular de América Latina, adicionalmente a la carga de
ser obrero en un país subdesarrollado, puede sumársele también, la de
ser indígena o afrodescendiente.
4.
Para Estados Unidos, ser negro, hispano(considerado no blanco) inmigrante
no blanco, indígenas y sus descendientes.
Por
lo cual, no se puede hablar de pobreza en general, como si esta tuviese un
comportamiento simétrico, aun dentro de los considerables pobres, sino
que la pobreza es también discriminatoria y asimétrica, pues esta ligada
al origen nacional, étnico, racial etc. La sufren más los jóvenes, en
primer lugar y ciertas categorías de trabajadores, en particular no
blancos e inmigrantes.
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