|
Cambio climático
Nada
saldrá indemne
Por
Stephen Leahy
Inter Press Service (IPS), 13/11/06
Toronto.–
Trescientas ochenta partes por millón (ppm) es la actual concentración
de dióxido de carbono en el aire que ingresa a los pulmones de un ser
humano cada vez que respira. Hace una generación, era de 290.
En
un futuro no muy distante, según las proyecciones de los científicos,
la concentración de dióxido de carbono –el gas al que se atribuye
gran parte del recalentamiento del planeta– se elevará a 450 o 500
ppm.
Respirar
un poco más de dióxido de carbono no es tan malo para la salud
humana. Después de todo, la concentración de oxígeno en el aire al
nivel del mar es de 200.000 ppm. Pero el cambio en la atmósfera tiene
profundo impacto sobre el clima del planeta.
El
cambio climático amenaza con destruir ruinas antiguas en Tailandia,
arrecifes de coral en Belice, mezquitas del siglo XIII en el desierto
del Sahara, el Reino Floral de la sudafricana Ciudad del Cabo en Sudáfrica
y otros sitios naturales e históricos irremplazables en todo el
mundo, informaron expertos esta semana.
"Los
cambios climáticos están impactando en todos los aspectos de los
sistemas humanos y naturales, incluyendo tanto al patrimonio mundial
cultural como al natural", dijo el director general de la
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y
la Cultura (Unesco), Koichiro Matsuura.
El
aumento de la temperatura oceánica decolora los arrecifes de coral y
la creciente acidificación de los océanos podría provocar a su
extinción masiva.
El
recalentamiento de la atmósfera derrite glaciares de todo el mundo,
con el consiguiente perjuicio a la biodiversidad, dado que las
especies se ven obligadas a trasladarse de sus enclaves naturales para
sobrevivir, señaló Matsuura.
Por
lo tanto, una pequeñísima cantidad de dióxido de carbono importa
mucho. Los 90 ppm extra de este gas en la atmósfera atraparon
suficiente calor adicional del sol para recalentar la Tierra en un
promedio de casi un grado.
Esa
energía calorífera extra atrapada en la atmósfera es responsable de
que una mayor frecuencia e intensidad de lluvias y tormentas, de la
elevación de la temperatura de los océanos y del aumento del nivel
del mar, así como de condiciones climáticas más extremas.
Trescientos
ochenta ppm de dióxido de carbono es la mayor concentración en la
atmósfera en al menos un millón de años y tal vez 30 millones,
destacó el profesor David King, principal asesor del gobierno de Gran
Bretaña en materia de ciencia.
"La
humanidad está cambiando el clima", dijo David a la cadena de
radio y televisión británica BBC a comienzos de este año.
Otros
100 ppm podrían aumentar las temperaturas mundiales en un promedio de
entre dos y cinco grados más.
"No
sabemos si los ecosistemas podrán resistir tres grados más. Con
cuatro grados más, estaremos en grandes problemas", aseguró
Andreas Hamann, experto en forestación de la canadiense Universidad
de Alberta.
El
cambio climático ya impacta en muchos sitios declarados como
patrimonio cultural y natural mundial, dijo Kirstin Dow, de la
estadounidense Universidad de Carolina del Sur.
"La
barrera de coral favorita de Charles Darwin en Belice sufre decoloración,
y las nieves y el hielo del monte Everest retrocedieron unos ocho kilómetros
desde que Edmund Hillary realizó la primera ascención exitosa, en
1953", explicó Dow a IPS.
Dow
y Tom Downing, director del Instituto Ambiental de Estocolmo,
documentan el impacto real y potencial del fenómeno en su libro
"The Atlas of Climate Change: Mapping the World's Greatest
Challenge" ("El atlas del cambio climático: trazando un
mapa del mayor desafío mundial").
El
volumen fue presentado esta semana en la Conferencia de las Naciones
Unidas sobre Cambio Climático, que comenzó en Nairobi el día 6 y
concluirá el 17 de este mes.
"Queríamos
estimar los impactos, en particular muchos pero no habían sido
medidos antes", dijo Dow.
Las
inundaciones que azotaron Europa en 2002 afectaron auditorios,
teatros, museos y bibliotecas. Se calcula que medio millón de libros
y documentos resultaron dañados. El cambio climático puede generar más
inundaciones y más pérdidas, según el Atlas.
Entre
los sitios que corren riesgo figuran:
–
Los monumentos de la portuaria ciudad egipcia de Alejandría, como la
Ciudadela de Qait Bey, del siglo XV, amenazada por la erosión costera
y la inundación de la región del delta del Nilo.
–
En Escocia, unos 12.000 sitios arqueológicos considerados vulnerables
a la erosión y el aumento del nivel del mar, incluidas obras
medievales en sal en Brora, un sitio de la Edad de Hierro en la bahía
de Sandwich y un sitio vikingo en Baileshire.
–
Las más de 550.000 hectáreas del Reino Floral del Cabo, en Sudáfrica,
que alberga a una importante diversidad vegetal, están amenazadas por
cambios en la humedad del suelo y las lluvias de invierno.
–
El acelerado derretimiento de los glaciares del Parque Nacional
Huascarán, en Perú, aumentando el riesgo de inundación de lagos,
que se cernería sobre un Chavín de Huantar, donde se encuentran
tesoros preincaicos, entre ellos templos del año 900 antes de Cristo.
Mezquitas,
catedrales, monumentos y artefactos de sitios antiguos son amenazados
por cambios en las condiciones históricas y climáticas locales.
Esto
puede conducir a modificaciones sutiles pero perjudiciales en los
niveles de humedad que afectan directamente las estructuras, la química
y la estabilidad de los suelos en los que se encuentran, dijo Dow.
Y
también existe un riesgo de que aparezcan nuevas pestes que pudieron
migrar gracias al cambio climático.
El
Atlas revela "el alcance de las amenazas y cuán inclusiva debe
ser la respuesta global para administrar el mayor desafío
mundial", acotó Downing.
Ese
desafío consiste en reducir las emisiones de dióxido de carbono y
otros gases invernadero.
"En
este preciso momento tenemos la tecnología para hacer esas
reducciones a través de la eficiencia energética, y muchas son
redituables", afirmó Dow, también experta en construcción
amigable con el ambiente. "Simplemente necesitamos comenzar
ya."
|