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Cambio
climático
Exxon-Mobil
acusada de desinformación
Por Jim Lobe
Inter Press Service (IPS), 05/01/07
Washington.–
Como la industria del tabaco, que durante décadas negó el vínculo
entre el hábito de fumar y el cáncer de pulmón, la petrolera Exxon–Mobil
libró una "sofisticada y exitosa campaña de desinformación"
para engañar al público sobre el recalentamiento planetario, acusó
un grupo de científicos de Estados Unidos.
Entre
1998 y 2005, la empresa aportó casi 16 millones de dólares a una red
de 43 organizaciones que cuestionaban el consenso en cuanto a que las
emisiones de gases de efecto invernadero contribuían al calentamiento
global, halló un nuevo estudio de la Union of Concerned Scientists
(Unión de Científicos Comprometidos).
Entre
los receptores más prominentes estuvieron el American Enterprise
Institute (Instituto Estadounidense de la Empresa), al que Exxon–Mobil
aportó más de 1,6 millones de dólares, el Instituto George C.
Marshall (630.000 dólares) y el Competitive Enterprise Institute
(Instituto Competitivo Empresarial), que recibió más de dos millones
de dólares, más que cualquier otro beneficiario.
Las
43 organizaciones, entre las que se superponían directores, asesores
y demás personal, actuaron como una "cámara del eco" que,
con la ayuda de columnistas y medios de derecha, como The Wall Street
Journal, difundieron deliberadamente información errónea sobre el
cambio climático, según el informe.
El
documento de 63 páginas, titulado "Smoke, Mirrors & Hot Air"
("Humo, espejos y aire caliente"), fue presentado el día 3
y reitera cargos similares a los formulados por la Royal Society de
Gran Bretaña en septiembre último.
Los
autores instaron al nuevo Congreso legislativo liderado por los demócratas
a celebrar audiencias sobre la presunta campaña de desinformación de
la compañía, mientras sus predecesores expusieron los esfuerzos de
la industria del tabaco por bloquear la regulación gubernamental de
sus productos.
"Exxon–Mobil
manufacturó incertidumbre sobre las causas humanas del calentamiento
global, mientras las tabacaleras negaban que su producto provocara cáncer
de pulmón", dijo Alden Meyer, director de estrategia y política
de la Union of Concerned Scientists.
"Una
inversión modesta pero efectiva permitió al gigante petrolero
alimentar dudas sobre el calentamiento global para demorar la acción
del gobierno, tal como lo hicieron las grandes tabacaleras durante 40
años", agregó.
Según
el estudio, incluso algunos de los mismos individuos involucrados en
los esfuerzos de la industria del tabaco contribuyeron con la campaña
de Exxon–Mobil.
Un
ejemplo de esto es Steven Milloy. Su Advancement of Sound Science
Coalition (Coalición para el Avance de la Ciencia Responsable) fue
creada por la gigante tabacalera Philip Morris en 1993 para investigar
el vínculo entre el humo de segunda mano (el que respiran los
fumadores pasivos) y el cáncer.
Milloy
se desempeñó como miembro del Equipo de Ciencia del Cambio Climático
que Exxon–Mobil ayudó a crear en 1998, y dirigió el Free
Enterprise Action Institute (Instituto de Libre Acción Empresarial),
al que la compañía contribuyó con 130.000 dólares, o casi dos
tercios de los gastos totales del grupo.
El
nuevo informe aparece en medio de señales de que tanto el público
como los medios dominantes en Estados Unidos se están preocupando más
por el calentamiento global.
La
arrasadora victoria demócrata en las elecciones legislativas del 7 de
noviembre inclinó la balanza del poder en el nuevo Congreso a favor
de los parlamentarios que apoyan normas para limitar o reducir las
emisiones de gases invernadero.
Como
la mayor empresa de energía del mundo, durante mucho tiempo Exxon–Mobil
fue objetivo de ambientalistas. Particularmente desde que, al
ratificarse el Protocolo de Kyoto (1997) para que los países
industrializados reduzcan esas emisiones, sus principales rivales,
especialmente Shell y BP, comenzaron a retirarse de la Global Climate
Coalition (Coalición para el Clima Global), organización industrial
que hizo campaña contra el tratado.
A
diferencia de sus contrapartes en otros gigantes petroleros, quien fue
el presidente de la compañía hasta el año pasado, Lee Raymond, se
mostró abiertamente desdeñoso de la teoría de que el uso de
combustibles fósiles contribuía de modo importante con el
calentamiento global, y rechazó la presión de los accionistas para
invertir más en combustibles alternativos.
Ese
mismo año, Exxon participó en una reunión en el American Petroleum
Institute (Instituto Estadounidense del Petróleo) que, según un
memorándum sobre los procedimientos que luego se filtró, llamó a
las empresas a brindar "apoyo logístico y moral" a quienes
discrepaban con el creciente consenso científico en torno a las
causas humanas del calentamiento global, "cuestionando y
debilitando la 'sabiduría científica dominante'".
Como
detalla el nuevo estudio, es precisamente eso lo que hizo Exxon–Mobil
en los siete años posteriores, al patrocinar a las 43 organizaciones
que no solamente tienen consejos y asesores que se superponen, sino
que también citan trabajos de cada una de las otras para lograr un
efecto de "cámara de eco".
Un
ejemplo citado por el informe es el de Sallie Baliunas, una astrofísica
de la Institución Hoover de la Universidad de Stanford, que recibió
casi 300.000 dólares de Exxon–Mobil desde 1998.
Especialista
en manchas solares que también está afiliada a por lo menos otras
ocho organizaciones financiadas por Exxon–Mobil, Baliunas es
conocida por ser coautora, en 2003, de un documento que afirmaba que
las temperaturas no cambiaron de modo significativo en los últimos
milenios.
Ese
artículo, según el autor del informe Seth Shulman, "fue
rebatido por no menos de 13 de los científicos cuyas investigaciones
ella consultó. Todos ellos alegaron que ella había tergiversado sus
trabajos", dijo Shulman, quien señaló que los hallazgos del
documento todavía aparecen regularmente en los materiales publicados
por otros beneficiarios de Exxon–Mobil.
"Estas
organizaciones promueven a portavoces que deforman hallazgos científicos
evaluados por pares o por hechos, en un intento por inducir a los
medios y al público a pensar que hay un debate vigoroso en la
comunidad científica dominante sobre calentamiento global, cuando de
hecho no hay ninguno", agregó Meyer.
Como
el Free Enterprise Action Institute, Exxon–Mobil brinda una proporción
sustancial ––entre 20 y 60 por ciento–– de su presupuesto
total a otras pequeñas organizaciones científicas y empresariales.
En
una carta a la empresa en septiembre, la Royal Society, que es la
organización científica más prestigiosa de Gran Bretaña, llamó a
Exxon–Mobil a dejar de financiar a esos grupos y a diseminar sus
propios materiales "imprecisos y engañosos" sobre el cambio
climático. Un portavoz de la Sociedad alegó que la compañía se había
comprometido a interrumpir la financiación de las organizaciones en
una reunión realizada en julio.
Ni
la Union of Concerned Scientists ni la Royal Society, así como
organizaciones ambientales, están solas en exigirle a la empresa que
ponga fin a su apoyo financiero.
En
una carta de octubre que comparó explícitamente las tácticas de
Exxon–Mobil con las de la industria del tabaco, los senadores Jay
Rockefeller (demócrata) y Olympia Snowe (republicana) urgieron al
nuevo presidente de la firma, Rex Tillerson, a "poner fin a su
peligroso apoyo de quienes niegan" el calentamiento global y a
"repudiar su campaña de negación del cambio climático y hacer
pública su historia de financiaciones".
La
carta fue fuertemente denunciada en las páginas editoriales de The
Wall Street Journal, que es un aliado cercano del American Enterprise
Institute, como un esfuerzo por sofocar el debate científico.
El
informe de la Union of Concerned Scientists es "otro intento de
manchar nuestro nombre y de conectar hechos que no están
relacionados, llegar a conclusiones imprecisas y engañar a la
audiencia con una ficción sobre la verdadera posición de Exxon–Mobil",
señaló el portavoz de Exxon–Mobil, David Gardner, en una declaración
emitida el miércoles.
"Lo
que está claro hoy es que las emisiones de gases invernadero son uno
de los factores que contribuyen con el cambio climático, y que el uso
de combustibles fósiles es una importante fuente de estas
emisiones", dijo en una larga declaración.
Gardner
también enfatizó que la mayoría de las organizaciones financiadas
por Exxon–Mobil "son independientes de sus patrocinadores
corporativos" y que el apoyo financiero de la empresa "no
connota ningún control sustancial o responsabilidad por las
recomendaciones o análisis políticos que ellas producen".
Al
mismo tiempo, el Competitive Enterprise Institute, principal
beneficiario de la compañía para asuntos relacionados con el clima,
consideró que el informe es "mayormente basura" y acusó a
la Union of Concerned Scientists, así como a otras organizaciones
ambientales, de "intentar silenciar a cualquiera que discrepe con
ellas".
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