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La
nueva receta
El
Banco Mundial y el negocio de la pobreza
IAR
Noticias, 22/03/07
El
sistema capitalista no sólo arroja al hambre, la marginalidad, la
desprotección social, las privaciones y las enfermedades, a miles de
millones de seres humanos en el planeta, sino que ahora, además, sus
expertos andan estudiando la manera de
reciclar esa masa de desecho humano y social que deja la explotación del
hombre por el hombre, en nuevos mercados con potencialidad de desarrollo y
vetas de rentabilidad asegurada.
De
esta manera, el "sistema" se regenera positivamente inventando
nuevos mercados y "unidades de negocios" con las propias lacras
que genera.
La
pobreza también es rentable, sería el nuevo eslogan implícito en un
informe elaborado por el Instituto de Recursos Mundiales y la Corporación
Internacional de Finanzas, la rama del Grupo Banco Mundial dedicada al
sector privado, difundido por la cadena BBC.
El
informe lleva como título "Los próximos cuatro mil millones:
mercado y estrategia de negocios en la base de la pirámide".
El
documento advierte que el segmento de la población del planeta ubicada en
la base de la pirámide económica (BOP por sus siglas en inglés),
representa un mercado potencial de unos cinco billones de dólares.
De
acuerdo con los expertos del Banco Mundial el sector privado está
descuidando la gran oportunidad de negocios que representan los 4.000
millones de pobres que hay en el mundo.
Se
trata del primer estudio de este tipo en base a datos obtenidos a través
de encuestas realizadas en hogares de unos 110 países.
El
objetivo –según sus autores– es ayudar a las empresas a pensar más
creativamente sobre la posibilidad de nuevos modelos de negocios que
cubran las necesidades de mercados desatendidos (léase, la masa de
pobreza generada por el propio capitalismo) y al mismo tiempo contribuyan
con el desarrollo de los que menos tienen (¿¿??).
El
informe del Banco Mundial, se
ocupa de esa masa de hombres y mujeres de Asia, África, Europa del Este,
América Latina y el Caribe cuyos ingresos están por debajo de la línea
de pobreza de las sociedades occidentales, pero que sumados representan un
excelente potencial de negocios.
La
mayoría de estas personas viven con menos de cuatro dólares diarios, no
tienen acceso a servicios básicos, propiedad, cuentas bancarias o
servicios financieros.
Tampoco
tienen acceso a los mercados para vender sus productos , dependen de la
economía informal, son vulnerables a los desastres naturales y están
atrapados en la pobreza.
Lo
paradoja de la economía –según el documento– es que quienes están
en la base de esta pirámide pagan más que los consumidores más ricos
por productos y servicios que por otra parte son de menor calidad.
Entre
estas fuentes de inequidad figuran las comisiones exhorbitantes por préstamos
o transferencias de dinero a familiares (remesas), pero también mayores
costos por servicios básicos, entre otros.
"Lograr
que la población BOP ingrese a la economía formal debe constituir un
elemento crítico para cualquier estrategia tendiente a generar riqueza y
crecimiento inclusivo", dice el informe sin ruborizarse.
En
tal sentido, sugiere atender las necesidades no satisfechas de este
mercado como paso esencial para aumentar el bienestar, la productividad y
el ingreso, ayudando así a las familias a encontrar un camino de salida
de la pobreza (¿¿??).
"Considerar
a los pobres, que también son productores y distribuidores de una inmensa
gama de bienes, no es un acto de caridad, sino una oportunidad de
negocios", según Luis Alberto Moreno, presidente del Banco
Interamericano de Desarrollo.
"En
el siglo 21 prosperarán aquellas compañías y empresarios que tengan la
suficiente visión para adaptar sus ofertas a las necesidades de los
consumidores de bajos ingresos", dijo al comentar el informe del
Banco Mundial a la BBC.
El
"banco para los pobres"
En
1944 las potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial crearon en
Bretton Woods nuevas instituciones económicas para reordenar un sistema
capitalista en profunda crisis desde la Gran Depresión de los años 30 y
agravado entonces por el conflicto bélico.
De
esos acuerdos para reordenar y reciclar el sistema capitalista nacieron el
Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.
El
Banco Mundial se constituyó formalmente como una organización para
financiar la reconstrucción económica posterior a la guerra y se
convirtió rápidamente en un importante prestamista para los países en
desarrollo.
Hasta
1990 el Banco Mundial no declaró que la "reducción de la
pobreza" es uno de sus objetivos prioritarios.
Tanto el FMI como el Banco Mundial comparten el mismo objetivo: un
modelo basado en el "libre comercio", búsqueda de la mayor
rentabilidad sin restricciones, y la preferencia del negocio de la empresa
privada sobre el sector público.
Curiosamente,
estas dos entidades representantes de las finanzas globales y de las
transnacionales capitalistas, son presentadas como una solución global a
la pobreza en el mundo.
Tanto
el Banco Mundial como el FMI (su hermano complementario)
están controlados exclusivamente por los países ricos del Norte,
impulsores y beneficiarios del sistema de explotación capitalista
impuesto como norma aceptada y universal.
De
esta manera, los 24 países de la OCDE controlan más de las dos terceras
partes de los votos del BM. Sólo los EEUU controlan el 19'6% de la
capacidad de decisión de la institución.
El
Banco Mundial tiene como objetivo principal la concesión de créditos a
los gobiernos y se convierte de esta manera en fuente de financiación
para el desarrollo de los países empobrecidos.
Pero
para conseguir acceso a los créditos del Banco Mundial, un país debe
comprometerse a seguir políticas económicas diseñadas por el FMI:
programas de estabilización y de ajuste estructural socialmente muy traumáticos,
que colocan al "libre mercado" y a la rentabilidad empresarial
por encima de las personas, y
sólo benefician prioritariamente a las grandes empresas y bancos
transnacionales.
Los
créditos del Banco Mundial son casi la única fuente de ingresos para los
programas sociales de ayuda de los países más pobres.
Pero
el hecho de que estos países se vean obligados a seguir las reglas de
libre mercado y de rentabilidad capitalista
impuesta por el FMI y el BM, les obliga luego a recortar sus
programas sociales para pagar la enorme deuda que contraen con el BM y la
instituciones crediticias internacionales.
El
informe Meltzer, en febrero de 2000, realizado por una comisión
internacional de asesoramiento para las instituciones financieras
internacionales, detectó y reveló que
el 80% de los recursos del Banco Mundial no se destinaban a los países más
pobres, sino a los países en desarrollo con mayor potencial de
inversiones y rentabilidad garantizada.
En
este escenario, no sorprende que el Banco Mundial haya sido el autor de un
informe para reciclar, con nuevos métodos gerenciales, el negocio con la
pobreza en el mundo.
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