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La
idea de un “coche ecológico” tiene tanto sentido como la “pena
de muerte
no violenta"
Consuman
como si no hubiera un mañana
Por
Don Fitz
Znet,
22/04/07
Rebelión, 26/04/07
Traducido
por Germán Leyens
¿Hay
alguien que pueda hacer el favor de informar al Consejo Ejecutivo del
Sierra Club que la idea de un “coche ecológico” tiene tanto
sentido como la “pena de muerte no violenta?” Mientras la vasta
mayoría de los que se preocupan por el calentamiento global considera
la reducción de la producción innecesaria como la base de una política
sana, el Sierra Club ha endosado un plan que no incluye virtualmente
ningún papel para la preservación.
En
enero de 2007, la Sociedad Estadounidense de Energía Solar (ASES, por
sus siglas en inglés) publicó un documento de 180 páginas
“Tackling Climate Change” [Afrontando el cambio climático] en
USA. Como es típico en un gran análisis del entorno, se basa en una
economía de crecimiento dominada por las corporaciones. La novedad
son sus estudios altamente técnicos que pretenden computar cuántas
emisiones de CO2 pueden ser contrarrestadas mediante la eficiencia
energética (EE) y la energía renovable.
En
asociación con ASES para presentar el estudio al Congreso, el Sierra
Club escribió con entusiasmo que “la eficiencia energética y las
energías renovables solas pueden lograr entre un 60 y un 80% de
reducción en las emisiones de calentamiento global hasta 2050.” El
que agregaran la palabra clave “solas” en el primer párrafo de su
comunicado indicó que el Sierra Club quería asegurarse de que los
políticos y los donantes corporativos comprendieran que no tiene
intenciones de criticar la gran cantidad de chatarra innecesaria
creada por USA corporativo.
Lo
que no dicen
La
energía solar, la energía eólica y la eficiencia energética (EE)
juegan papeles vitales en la reducción del CO2. El problema es el
papel de la preservación, o la reducción de la producción total.
Para los “verdes profundos,” el objetivo más básico es el cambio
social que fomente la reducción de energía. Para los “verdes
claros,” la preservación es, en el mejor de los casos, algo que
produzca jarabe de pico mientras mantiene la estrechez de miras sobre
los artilugios ecológicos.
Más
patente que el típico análisis medioambiental corporativo, el
informe ASES/Sierra trivializa la preservación como si fuera “pasárselas
sin” o “privación”. Presenta una vasta gama de juguetes tecnológicos,
algunos de los cuales son bastante buenos y otros que son menos que
ecológicos. Lo que es más revelador es lo que no incluye. Discute el
transporte sin utilizar la palabra “bicicleta” o “caminar.”
Considera
el diseño eficaz de construcciones sin discutir el uso de edificios
vacíos o el diseño de edificios para que duren más de 50 años. El
informe que Carl Pope ensalza como “la actual estrategia oficial de
calentamiento global del Sierra Club” contiene una extensa discusión
del calentamiento y enfriamiento doméstico sin mencionar la palabra
“árbol.” El recientemente publicado “Heat” [Calor] de George
Monbiot concluye que la producción de una tonelada de cemento crea
una tonelada de CO2, un hecho que no es destacado por los que proponen
edificios EE.
En
un análisis de la eficiencia energética, no aparece ni una vez la
frase “agricultura orgánica” y no se menciona el uso masivo de
petroquímicos o de granjas industriales y hay cero preocupación por
el hecho de que el producto alimenticio estadounidense promedio viaja
2.000 kilómetros desde la granja al plato. El extraño enfoque de la
EE no cuestiona el crecimiento canceroso de los electrodomésticos, la
obsolescencia planificada, o la creación corporativa de deseos
artificiales de productos innecesarios.
Los
autores no comentan sobre el inmenso derroche de atención sanitaria o
de inmensos edificios de las compañías de seguros que derrochan
energía sin crear nada de valor. Los capítulos sobre el transporte,
tales como sobre coches eléctricos híbridos enchufables, ignoran el
hecho de que el transporte aéreo en el Reino Unido se duplicará
hasta 2030, época en la que tendrá más efecto sobre el
calentamiento global que los automóviles. El llamado a aumentar 10
veces la biomasa no dice nada sobre los efectos de los monocultivos,
la deforestación, la ingeniería genética o el uso de pesticidas.
Estas
posiciones dejaron algo fuera del gran plan ecológico por la
eficiencia energética: existen soluciones de baja tecnología, o sin
tecnología, de sentido común, que involucran la reducción de la
cantidad de uso de producción y energía sin disminuir la calidad de
la vida. Tienen algo más en común: no involucran la inflación de
los beneficios corporativos mediante el aumento de la manufactura.
¿Cuándo
deja de ser eficaz la eficiencia energética?
Casi
tanto como la energía solar y eólica, la eficiencia energética se
está convirtiendo en el mantra indiscutible de las soluciones para el
calentamiento global. Los refrigeradores que usan un 75% menos de
energía son una ventaja. Incluso mejor sería la Passivhaus
[casa pasiva] diseñada en Alemania, que está tan bien aislada que
tiene cero sistemas de calentamiento y de enfriamiento.
EE
es buena. Pero las proyecciones de lo que puede ofrecer rayan a veces
en alucinaciones. Es el caso con la afirmación de ASES/Sierra de que
la EE puede contrarrestar el calentamiento global en un 57%.
La
primera limitación de la EE es la vieja máxima de que mientras más
partes contiene un sistema, más partes se pueden romper. El informe
ASES/Sierra se lee como una enciclopedia de artilugios de arreglo
tecnológico para edificios, coches y agujeros en la tierra. Cada ítem
involucra un aumento en la interdependencia industrial. A medida que
los recursos comienzan a escasear como resultado de su agotamiento, de
guerras o de acaparamiento, es probable que el futuro traiga una
disminución de la capacidad de remendar sistemas interconectados.
Aumentar la dependencia de ellos es como pedir que haya colapsos
industriales.
Otro
factor que actúa contra la EE es la ley de retornos decrecientes.
Joseph Tainter explicó que las sociedades comienzan a derrumbarse
cuando los se agotan los recursos para satisfacer las necesidades de
una complejidad creciente. Del mismo modo, el mayor impacto de los
descubrimientos viene cuando son introducidos por primera vez. Es
cuando hay la mayor restitución de energía por la energía
invertida. Las mejoras adicionales tienden a costar más y a rendir
menos. El petróleo fue barato y fácil de obtener cuando recién salió
a la superficie. A medida que pasó el tiempo, se hizo más caro
bombear el petróleo, disminuyó la cantidad disponible, y empeoró la
calidad. El mayor impacto de las drogas vino de los antibióticos.
Ahora nos bombardean con anuncios para nuevas drogas cuya investigación
cuesta más pero que tienen menos ventajas sobre la generación
previa.
Los
tecnócratas tienden a tener fe en el potencial ilimitado de la EE. La
verdad es que probablemente hemos visto la mayor parte de los mayores
impactos de la eficiencia y que los cambios futuros serán sobre todo
perfeccionamientos que ofrecerán menos y menos mejoras.
La
dificultad más importante para la EE es la economía de mercado, tan
amada y tan poco comprendida por los ecologistas. Las corporaciones no
compiten para ganar menos dinero. Compiten para aumentar sus
beneficios. Las fuerzas del mercado obligan a cada corporación a
expandir la producción lo más rápido posible. Cuando haya un
calentamiento más eficaz, las corporaciones que lo vendan alentarán
a sus clientes a subir sus termostatos y a andar por ahí en ropa
interior en medio del invierno.
La
gente vive a distancias que permiten viajes diario de y a su trabajo.
El automóvil ha alargado esa distancia. Coches eficientes en su
consumo de combustible no harán nada por afectar esa distancia o los
kilómetros adicionales de carretera, la pérdida del hábitat que
acompaña la construcción de carreteras, el espacio para el
estacionamiento o la energía utilizada para producir coches.
No
cuesta imaginar a yuppies tan orgullosos de su apartamento EE en Nueva
York que se compran una casa EE en Phoenix, o un condominio EE en
Chicago, un coche híbrido para cada ciudad, y un helicóptero
modificado para que funcione con biocombustibles a fin de volar
regularmente entre las ciudades.
La
eficiencia energética no es eficaz cuando algunos artefactos
individuales son más eficaces, pero la cantidad general de artefactos
aumenta tanto que la masa total de energía utilizada aumenta en lugar
de disminuir. Guste o no, es la coacción irredimible de la economía
de mercado.
Esto
no quiere decir que la EE no juegue un papel en la prevención de que
el planeta se rehogue. Es decir que la EE debe estar acompañada por
un intenso programa de conservación, de rediseño económico y de
regulación gubernamental. Sin esto, la EE en una economía de mercado
no es sólo inútil, sino es probable que resulte en una expansión de
la producción y en un aumento del calentamiento global.
Invasión
de los tecno-parlanchines
Cualquiera
que se haya opuesto alguna vez a un incinerador de basuras, a un horno
de cemento o a una planta termoeléctrica a carbón sabe que ha
perdido la lucha si permite que la industria lo fuerce a una discusión
sobre cuál sistema de control de la polución debe ser añadido después
de haber creado las toxinas. La única solución auténtica es la fácil
– comenzar por impedir la creación de los venenos.
Si
alguien trata de vender un incinerador o un sistema EE demasiado
complicado para comprenderlo, eso debería indicar que es una mala
idea. Hacer cosas simples es típicamente el camino hacia la mayor
eficacia. Totalmente ajeno a las razones sociales del calentamiento
global, el informe ASES/Sierra afirma que cualesquiera problemas de
gases invernadero que subsistan después de EE, pueden ser resueltos
con seis tecnologías renovables: “concentración del poder solar,
fotovoltaicos, energía eólica, biomasa, biocombustibles y energía
geotérmica.” Los tres últimos mencionados son tecno-cháchara.
La
“biomasa” es sobre todo un esfuerzo por convertir cualesquiera
zonas sin cultivar que queden en este planeta para plantar
monocultivos y producir energía. No sorprende por lo tanto, que la
palabra “ecología” no aparezca en el capítulo sobre la biomasa.
Lo que sorprende es la sub-sección sobre “residuos urbanos” que
discute el uso de desechos sólidos municipales como combustible para
convertir calor en electricidad. Es un modo cortés de decir que los
ecologistas debieran endosar la diseminación de toxinas de los
incineradores al aire de las ciudades y abandonar la noción de no
generar desechos.
La
“energía geotérmica” no tiene asociaciones tan ofensivas. Pero
menos de un 0,1% de la energía geotérmica está dentro de tres kilómetros
de la superficie, lo que la hace actualmente recuperable. Sugerir que
técnicas que aún están por ser perfeccionadas podrían permitir que
la geotérmica suministre un 20% de la energía de USA es pura
especulación. No puede formar parte de un estrategia energética
seria.
Uno
de los capítulos más vergonzosos del informe concierne a los “biocombustibles.”
No contiene nada contra el etanol de maíz. Sólo rechaza el uso de
granos de maíz para producir etanol sobre la base de que los 38.000
metros cúbicos de etanol que podrían ser producidos con maíz
estadounidense representarían sólo un 5% de la demanda de gasolina
de este país. No presta atención a temas introducidos este mismo mes
en un artículo en Scientific American de que (1) la refinación
del etanol usa más energía de la que produce, y (2) que el etanol
requiere “robar cultivos de alimentos para producir combustible.”
La falta de preocupación tanto por la eficiencia del etanol como por
el hambre en el mundo hace que el informe endosado por Sierra sea
menos orientado a la ecología que el de Scientific American,
el prototipo de las publicaciones híper-tecnológicas.
El
capítulo se aferra a la esperanza de que etanol pueda ser producido
si, en lugar de utilizar grano de maíz, la materia prima fuera
“residuos de cosechas de maíz y trigo.” Existen varios problemas
con esta estrategia de la “celulosa”. Primero, como en el caso
geotérmico, la producción de etanol de tallos de maíz es altamente
especulativa y no tiene un sitio en proyecciones a largo plazo. Si
pudiera hacerse, sería de maíz genéticamente modificado para hacer
que sea más aceptable para la separación de los azúcares de la
lignina. Ya ha habido demasiada contaminación genética de alimentos.
Más modificación genética es precisamente lo que la agricultura no
necesita.
El
mayor problema con el etanol celulósico es que da por sentado que el
suelo no debe ser otra cosa que un medio estéril para producir
cultivos y que el “residuo” no tiene nada que ver con el
reabastecimiento del suelo. Precisamente como el Servicio Forestal
bajo Bill Clinton nos trajo el “talado salvaje” basado en la
creencia de que la madera descompuesta no tiene importancia para los
ecosistemas forestales, Hillary Clinton podría liderar el concepto de
que los tallos de maíz en descomposición no contribuyen a los
ecosistemas del suelo.
Los
que se concentran en los biocombustibles no parecen comprender que
separar del suelo a los fertilizantes naturales significa depender más
de fertilizantes petroquímicos. Con cara dura proponen reducir el uso
de petróleo en los coches, aumentando el uso de fertilizantes basados
en el petróleo.
Preguntas
duras/realidad difícil
Los
móviles perpetuos, la biomasa y los biocombustibles no detendrán la
extinción de especies causada por el cambio climático. Una vez más,
la eficiencia y la energía solar y eólica son componentes críticos
de una sociedad sustentable. Pero concentrarse en ellos distrae la
atención de los verdaderos problemas que hay que afrontar – cómo
reducir dramáticamente la producción de energía mientras se mejora
la calidad de la vida. Esta es la base de las preguntas duras que
evitan los ecologistas corporativos.
Por
ejemplo, USA necesita reducir la cantidad de autos en las rutas en por
lo menos un 95% y asegurar que los pocos que sean producidos sean híbridos.
¿Cómo puede la economía de USA ser reorganizada de manera que los
trabajadores de la industria automóvil y los de las refinerías
tengan puestos de trabajo comparables a los que tienen actualmente?
Muchos
países pobres dependen de industrias destructivas como el petróleo.
¿Cómo puede reorganizarse la economía mundial para que aumenten su
nivel de vida mientras modifican lo que producen?
Es
bien sabido que la reducción de los gases invernadero necesita una
reducción de la población, lo que puede ser logrado mejor reduciendo
la brecha entre ricos y pobres y logrando igualdad para las mujeres.
¿Cómo invertimos el modelo derechista de la creciente disparidad?
La
economía global aumenta la producción de bienes de alta energía
como ser carreteras, coches, aviones, comida chatarra, carne y montañas
interminables de basura consumista. ¿Cómo cambiamos esto a la
producción de bienes de baja energía que la gente realmente
necesita, como ser alimentos orgánicos producidos localmente, atención
sanitaria preventiva y vestimentas y casas que duren?
La
creación de necesidades artificiales de nuevos objetos estalla como
si se tratara de enfermedades genéticamente modificadas en un
laboratorio de bio-defensa. ¿Cómo convencemos a los grandes
medioambientalistas que no es un “sacrificio” o una “privación”
si nos concentramos en la producción de artículos que la gente
realmente necesite y que duren?
Todos
queremos creer que nuestros cheques para Sierra o para Nature
Conservancy hacen algún bien a la larga y que sólo se demoran un
poco en hacer lo correcto. La triste realidad es que los grandes
medioambientalistas están haciendo cosas equivocadas que llevan en la
dirección equivocada.
La
tarea más elemental para detener el calentamiento global es que haya
una revolución moral, ética y espiritual basada en la creencia de
que demasiada chatarra es algo malo. La reducción de la producción
innecesaria es la antítesis de lo que representan las corporaciones.
Por destructivo que sea para el planeta, las corporaciones tienen que
tratar de convencer a la gente de que consuma más y más.
Vienen
los grandes medioambientalistas y le dicen a la gente que el exceso de
consumo de ninguna manera es malo porque da al consumidor la capacidad
de afectar el cambio con su poder de compra. El erudito tecno-mago
agita su varita, y dice: “No miren las montañas de chatarra
descartada que llevan a los vertederos. Miren para acá, a los
fabulosos eco-artilugios de nuestros amigos corporativos.”
Los
grandes medioambientalistas podrán estar haciendo más por preservar
el ethos del consumismo auto-devorante que lo que jamás podrían
hacer las grandes corporaciones. ¡Qué sorpresa saber que el Sierra
Club tiene un historial de obtener fondos del Chemical Bank, ARCO y
British Petroleum! Los grandes medioambientalistas posiblemente
suministran al gran petróleo lo que más necesita – fe en una
economía de mercado puede proteger el planeta.
Karl
Marx dijo una vez algo en el sentido de que si quedaran sólo dos
capitalistas, competirían por ver cuál puede vender la cuerda para
colgar al otro. Una versión moderna podría ser que si el planeta
estuviera tan tostado que sólo quedaran dos grandes grupos
medioambientalistas, competirían para ver cuál puede obtener una
subvención del gran petróleo para demostrar que lo que queda del
mundo podría ser salvado por las decisiones de los consumidores.
(*)
Don Fitz es editor de Synthesis/Regeneration: A Magazine of Green
Social Thought, que es enviada a miembros de The Greens/Green Party
USA. [Los Verdes/Partido Verde, USA] Para contactos escriba a: fitzdon@aol.com
Fuentes:
Heinberg,
R. The party’s over. New Society Publishers, 2003.
Kutscher,
C.F. (Ed.) Tackling Climate Change in the U.S.: Potential Carbon
Emissions Reduction from Energy Efficiency and Renewable Energy by
2030. American Solar Energy Society, 2007. www.ases.org/climate change
Monbiot,
G. Heat: How to stop the planet from burning. South End Press, 2007.
Sierra
Club, Renewable energy experts unveil report. Sierra club press
release, January 31, 2007. Contact Josh Dorner, josh.dorner@sierraclub.org
Tainter,
J. The collapse of complex societies, Cambridge University Press,
1988.
Tokar,
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Wald,
M.L. Is ethanol for the long haul? Scientific American. January 2007.
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