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Cambio
climático y agrocombustibles
Gore y
Bush: Diferentes pero no tanto…
Por
Ricardo Luis Mascheroni
Ecoportal.net, 16/05/07
Ambos han sido parte de
la conducción y responsables de las políticas insustentables de la nación
más poderosa de la tierra, que emite el 25 % de los gases de efecto
invernadero causantes del cambio climático y el calentamiento global, con
sus secuelas de destrucción y muerte.Los dos apuestan todas sus fichas a
la consolidación del nuevo paradigma productivo, el biocombustible.
Si a cualquier persona
medianamente informada le preguntáramos: ¿piensa que Al Gore o George
Bush son parecidos, tienen similitudes o coincidencias?, seguramente nos
responderá que no!!!, y tal vez apunte algunas diferencias como las
siguientes:
Gore fue vice presidente,
Bush presidente de los EE.UU. por dos períodos.
Gore defiende el ambiente
y Bush lo arrasa.
Uno es demócrata y el
otro republicano.
No es poco, pero si rasgáramos
levemente la cáscara de esta verdad impuesta veríamos que Gore y Bush
son lo mismo, aunque no lo parezcan tanto.
No obstante tenemos que
aceptar que mientras Bush es la cara odiosa y odiable, Gore es una
contracara simpática y aceptable, de un mismo país.
Ambos han sido parte de
la conducción y responsables de las políticas insustentables de la nación
más poderosa de la tierra, que emite el 25 % de los gases de efecto
invernadero causantes del cambio climático y el calentamiento global, con
sus secuelas de destrucción y muerte.
Coinciden además y han
hecho causa común en la defensa, promoción e incremento de la producción
de biocombustibles. Producción mayoritariamente sustentada con semillas
transgénicas, agroquímicos altamente tóxicos, destrucción de selvas,
montes y bosques nativos y exclusión de amplios sectores rurales, que
terminan como asilados ambientales en la villas miserias de las ciudades
de todo el mundo.
Los dos apuestan todas
sus fichas a la consolidación del nuevo paradigma productivo, el
biocombustible, como sustento de sus políticas hiperconsumistas, de las
cuales no reniegan.
Al afirmar que todos
somos responsables del cambio climático, nadie es responsable y se pone
en un pie de igualdad a las víctimas con los victimarios.
Esta cara y ceca de la
misma moneda, se alternan por el mundo para difundir la buena nueva que
nos salvará de los desastres ambientales por venir.
Así es que, en aquellos
países en que Bush es resistido y genera protestas sociales y políticas
y en los que no se quiere exponer, va Gore. En su gira latinoamericana
Bush no vino a la Argentina, Gore si, y a un costo de 170.000 dólares por
disertación, según algunos medios de comunicación.
Tendríamos que saber
quien paga esas cifras, seguramente "aquellos a los que le interesa
el país".
Entiendo que es una mera
casualidad y no otra cosa, la reciente publicidad de biodisel aparecida en
todos los medios de comunicación del país, coincidente con la llegada
del ambientalista norteamericano.
La militancia de Gore por
el ambiente, habría que saber el de quién, lo ha vuelto atractivo y
seguramente que muchas organizaciones que reciben suculentos subsidios
venidos de los países enriquecidos del norte, estarán presentes y muchos
funcionarios, empresarios y demás, cantarán loas al nuevo paladín de la
preservación ambiental, ganador del Oscar y candidato al Nobel y al Príncipe
de Asturias.
En ese contexto "Una
verdad incómoda" puede ser un buen documento, con el que podemos
coincidir o no, pero la verdadera "verdad incómoda" es que
ambos son igualmente responsables del calentamiento global y la matriz de
derroche energético, a la que siguen adscribiendo e impulsando.
Parecería ser que
ninguno de los dos se han enterado que su país es el máximo responsable
del descalabro ambiental. Es el que consume más energía, combustible y
alimentos por habitante y que su gasto militar supera largamente los
presupuestos de muchos países del mundo.
Cada niño que nace en
EE.UU. provoca un impacto desde el punto de vista energético 135 veces
mayor que uno nacido en Ghana o en Haití.
No tiene sentido abundar
en más detalles, por lo que, Gore-Bush son diferentes pero similares.
El doble
discurso de Al Gore en Sudamérica ¿viene a denunciar el Calentamiento
Global o a promover el uso de agrocombustibles?
Por
Pablo Ramos (*)
Ecoportal.net, 13/05/07
Desde que perdió las
elecciones presidenciales de Estados Unidos en noviembre de 2000, Al Gore
se ha propuesto rehacerse a si mismo como defensor del ambiente. El ex
vicepresidente de Estados Unidos visita Buenos Aires y Santiago para
“denunciar” el calentamiento global. Pero también para promover el
uso de agrocombustibles ¿En qué quedamos?.
Desde que perdió las
elecciones presidenciales de Estados Unidos en noviembre de 2000, Al Gore
se ha propuesto rehacerse a si mismo como defensor del ambiente. Aunque
ese año fue el candidato a la Casa Blanca más votado, por las características
del sistema electoral estadounidense –y alguna irregularidad en el
conteo de los sufragios en el estado de Florida- quien se radicó en
Washington fue George Bush.
Luego de un período
necesario para asumir la derrota, Gore comenzó a mostrarse como un
defensor de la ecología y el medio ambiente. Realizó verdaderas giras
para advertir sobre los peligros que el calentamiento global ya está
produciendo. Sus exposiciones fueron acompañadas por presentaciones
multimedia, que luego se condensaron en el documental “Una verdad incómoda”,
con gran éxito y repercusión, y que ganase dos premios Oscar, a
principios de año.
La película muestra en
forma categórica cómo la actividad industrial actual ha alterado el
clima mundial. A su vez, pronostica que de continuarse en esta senda, el
resultado va a ser catastrófico.
Hasta aquí, nada que
desconozcamos ni que critiquemos. E incluso es admirable que un político
que estuvo tan cerca de ejercer el cargo más importante del mundo exhiba
esta posición.
No obstante, (nos) llama
la atención que, como contrapartida, una de las soluciones a este
verdadero Harmagedón hacia el cual se dirige la humanidad es el uso de
los agrocombustibles o biocombustibles. Pero si hacemos una segunda
lectura, veremos que no hay doble discurso, sino plena coherencia.
El contexto en el surge
este artículo es la realización del Primer Congreso Iberoamericano de
Biocombustibles en Buenos Aires. El evento abrió sus puertas ayer, con la
participación del vicepresidente argentino, Daniel Scioli, y hoy va a
contar con la presencia de Gore para su cierre.
Lo que la película
“Una verdad incómoda” –y los miles de artículos científicos y
periodísticos alusivos- muestra es sencillo: la quema de combustibles es
la mayor responsable del calentamiento global. El razonamiento
–comprobado empíricamente- es sencillo: la combustión genera como
principal deshecho dióxido de carbono (CO2). Este gas cumple una función
vital en la atmósfera, y que es la de evitar que el calor del sol regrese
al espacio exterior. Esto se conoce como efecto invernadero.
Durante millones de años
esto ha sido así, pero en el Siglo XX las emisiones de CO2 se han
multiplicado, a la vez que se reducen los bosques y selvas de manera
comprometida. Por lo tanto, hay más gases en la atmósfera que producen
un efecto invernadero mayor, con lo cual la temperatura media mundial
crece lenta, pero inexorablemente.
El aumento de las
emisiones de CO2 se debe a la quema de combustibles, que se utiliza en el
transporte, en la generación de energía y en los procesos industriales.
Estos combustibles son casi en exclusiva, de origen fósil, y se trata del
petróleo, el carbón y el gas natural.
Y he aquí la contradicción.
La combustión de cualquier combustible –a excepción del hidrógeno-
genera CO2 como deshecho. Hoy lo generan casi exclusivamente los
hidrocarburos porque son lo que casi exclusivamente se usan. No obstante,
si se reemplazasen estas fuentes de energía por agrocombustibles, se
tendría como deshecho, nuevamente, CO2. Más claro…
Pero la citada película
evita criticar al excesivo consumo estadounidense de energía y a las políticas
de las corporaciones multinacionales que más queman oxígeno. Más que
reemplazar la actual matriz energética basada en la quema de combustibles
fósiles, lo que Gore propone es reemplazar a los hidrocarburos por
“energías limpias”, que de limpio tienen muy poco. Entre las
soluciones está la del uso de los agrocombustibles, que no se trata de
otra acción que la de perpetuar el modelo de destrucción ambiental.
El vicepresidente Scioli
sostuvo que Argentina puede convertirse en “un líder global de energías
renovables” en la apertura del mencionado Congreso, en Buenos Aires. Y
esta declaración pone una luz de alerta en la zona, más si tenemos en
cuenta que fue mucho más explícito al respecto. “Disponemos de suelos
fértiles y capital social fecundo para su desarrollo”, agregó quien es
además candidato a la gobernación de la provincia más populosa.
“La Argentina, que fue
alguna vez llamada ‘el granero del mundo’, en el siglo XXI tiene que
convertirse en la usina de energías confiables y saludables. Nuestras políticas
nacional y exterior se complementan para alcanzar este objetivo”, aseguró
luego, como para despejar todas las dudas.
Los agrocombustibles no
son una “energía limpia”. El reemplazo de las tradicionales fuentes
energéticas, como el petróleo, el gas natural y el carbón, por aquellos
de origen biológico no cambia la matriz, que es la responsable del
calentamiento terráqueo. Tanto unos como otros contaminan, emiten CO2 a
la atmósfera.
AL Gore cierra hoy al
mediodía el Primer Congreso Iberoamericano de Biocombustibles, y de
inmediato parte hacia Santiago de Chile a participar del seminario
“Calentamiento global y cambio climático: la hora de actuar rápido”.
Debemos estar atentos a ambos discursos, porque tratarse de la versión
edulcorada de la gira del presidente Bush por la región hace más de un
mes.
Si su alocución se
centra en “las maravillas de los agrocombustibles”, demostraría que
sus intenciones son coherentes con la política de la Casa Blanca (sea su
residente del Partido Republicano o Demócrata), y que de ecologista no
tiene nada.
Antecedentes no le
faltan. Gore fue vicepresidente durante ocho años de Bill Clinton
(1993-2001), mandato durante el cual Estados Unidos rechazó el protocolo
de Kyoto –iniciativa poco ambiciosa, por cierto, para reducir las
emisiones de CO2- y se puso en marcha el Plan Colombia, basado en la
fumigación de los cultivos de coca en ese país con glifosatos, un
poderosísimo herbicida. Ningún ecologista invitaría a su cumpleaños o
despedida de soltero a una persona con estos antecedentes.
(*)
APM, Agencia Periodística del Mercosur
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