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Las
exportaciones textiles hacen que el aire, la tierra y el agua del país
paguen un precio muy alto
Cómo la
ropa de EE.UU. contamina en China
Por
Jane Spencer
The Wall Street Journal, 22/08/07
Dongguan, China – El año
pasado, investigadores del gobierno chino se introdujeron en un agujero en
el muro de concreto que rodea la fábrica de textiles Fuan Textile Mill en
el sur de China. ¿Su objetivo? Una inspección sorpresa de la planta. Lo
que encontraron encendió las alarmas en decenas de minoristas
estadounidenses que usan los tejidos de la fábrica para su ropa, entre
ellos Wal–Mart Stores, Lands’ End y Nike.
Los habitantes de la
aldea cercana habían protestado porque la fábrica, propiedad de Fountain
Set Holdings Ltd., con sede en Hong Kong, había hecho que el agua de su río
se tornara color rojo oscuro. Las autoridades descubrieron una cañería
enterrada bajo el suelo de la fábrica, que todos los días vertía al río
cercano unas 22.000 toneladas de agua contaminada por los procesos de teñido.
En las dos décadas que
han transcurrido desde que las compañías estadounidenses recurrieron a
las fábricas chinas para producir las camisetas, jeans y zapatillas
baratas que usan a diario sus clientes, el aire, tierra y agua chinos han
tenido que pagar un precio muy alto. China ha enfrentado duras críticas
por la seguridad de sus exportaciones, desde pasta dental contaminada
hasta juguetes tóxicos. Pero ahora los activistas medioambientales y el
gobierno chino comienzan a destacar el otro lado del problema: el papel
que juegan las multinacionales en el aumento de la contaminación en China
al exigir precios cada vez más bajos para los productos del país.
Por ejemplo, los precios
de las exportaciones de tejidos y ropa hacia EE.UU. han caído 25% desde
1995. Esto se debe en parte a la presión que ejercen las cadenas
minoristas por precios cada vez más bajos. Una de las maneras
tradicionales en que las fábricas chinas mantienen sus costos bajos es
vertir su agua de desecho directamente en los ríos. El tratamiento de
agua contaminada cuesta unos 13 centavos por tonelada, de modo que las
grandes fábricas pueden ahorrar cientos de miles de dólares al año al
enviar su agua de desecho directamente a los ríos, infringiendo las leyes
chinas sobre contaminación del agua.
"Los precios en
EE.UU. son artificialmente bajos", dice Andy Xie, ex economista jefe
para Morgan Stanley en Asia. "(EE.UU.) no está pagando los costos de
la contaminación, y esa es la razón por la que China es un desastre
medioambiental."
La industria textil es
una de las más contaminantes de China. Además de metales pesados y
varios cancerígenos, los tintes de fábrica contienen altos niveles de
materiales orgánicos y el hilo a menudo se sumerge en almidón antes de
incorporase al tejido. La descomposición de grandes cantidades de estos
compuestos orgánicos puede absorber todo el oxígeno de un río, matando
a los peces y convirtiendo el agua en un lodazal estancado.
El producto principal de
Fountain Set son las camisetas de algodón suave que venden compañías
como Gap, Target y Eddie Bauer Holdings. Fountain Set también
comercializa una gama de tejidos no perjudiciales para el medio ambiente,
entre ellos el algodón orgánico. La compañía, que cotiza en la Bolsa
de Hong Kong, tiene 20.000 empleados y sus ingresos anuales superaron US$
900 millones el año pasado.
Desde la inspección que
se realizó en junio del año pasado, Fountain Set ha pagado unos US$ 1,5
millones en multas y ha invertido US$ 2,7 millones para actualizar sus
instalaciones de tratamiento de agua.
Muchas compañías de
ropa se distancian de Fountain Set, aduciendo que no son clientes
directos, incluso cuando usan sus tejidos. Los grandes minoristas
normalmente trabajan directamente con el fabricante para fijar colores y
estilos de tejidos de cada temporada, pero en última instancia pueden
comprar los productos de Fountain Set mediante un proveedor que cose los
productos terminados.
Nike es la única compañía
con la que se habló para este artículo y que proporcionó pruebas de
haber supervisado la planta Fuan por infracciones medioambientales antes
de la investigación del gobierno. Desde 1999, la fábrica pasó todas las
inspecciones de calidad de agua de Nike. Pero las pruebas eran voluntarias
y exigían a la fábrica que presentara sus propias muestras de agua a un
laboratorio contratado por Nike. La compañía dijo que se suponía que la
fábrica "recoge muestras representativas del agua de desecho",
pero reconoce que "sería posible falsificar la muestra".
Fountain Set asevera que las muestras que presentó no estaban
falsificadas. Muchas otras compañías estadounidenses redujeron sus
pedidos de esa fábrica o suspendieron durante un tiempo su relación con
ella.
La inspección de
Fountain Set forma parte de una campaña cada vez más intensa del
gobierno chino para frenar el daño ecológico tras tres décadas de
expansión industrial. La provincia de Guangdong en China, donde tiene su
sede Fountain Set, está sumergida en una niebla tóxica. Su paisaje está
compuesto por chimeneas industriales y autovías de ocho carriles, y donde
unas 50.000 fábricas producen juguetes, celulares y productos electrónicos.
Aquí en Dongguan, un importante centro de producción, el aire huele a
goma quemada. Bajo la presión de Beijing, el gobierno provincial ha
realizado una enérgica campaña en contra de las industrias contaminantes
para estimular un crecimiento más ecológico. Entre 20 y 30% de la
contaminación del agua en China proviene de los bienes que se fabrican
para exportarse, calcula Xie, el economista.
Los activistas chinos están
intentando que la cadena de suministro de la industria textil sea más
transparente. Para ello, quieren establecer los vínculos entre las fábricas
chinas y las multinacionales que compran sus productos. "Queremos que
sepan que estamos atentos en China", asevera Ma Jun, un conocido
activista chino que ha puesto en marcha un sitio que reúne datos sobre
las fábricas contaminantes.
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