Análisis
de Stephen Leahy
Inter Press Service (IPS), 18/12/07
El
minúsculo paso adoptado en la conferencia sobre cambio
climático en la isla indonesia de Bali fue, prácticamente,
hacia atrás, pues el diálogo casi colapsó cuando Estados
Unidos se negó a unirse al consenso global.
Cuando
Kevin Conrad, representante de Papúa–Nueva Guinea,
pidió, por favor, a los delegados estadounidenses que se
apartaran del camino si se negaban a liderar un proceso
consensuado, Washington dio una cabriola y aceptó la
"hoja de ruta" de Bali.
Ante
esta hoja de ruta política, ¿qué camino indica la hoja de
ruta científica?
Hace un
mes, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio
Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), galardonado
con el premio Nobel de la Paz, advirtió que las emisiones
de gases de efecto invernadero deberían llegar a un tope y
comenzar a decaer en un plazo de 10 a 15 años.
Muchos de
los científicos más reconocidos en la materia consideran
que no hacerlo no es una opción, porque irreversiblemente
desestabilizaría el sistema climático del planeta.
Los
millones de personas ya afectadas por el cambio climático
rápidamente se convertirán en cientos de millones sin una
gran reducción de emisiones. Y hay un alto riesgo de que
colapsen ecosistemas únicos que sostienen numerosas
especies de vida, como los arrecifes de coral.
La ciencia
insiste en que el primer paso importante para impedir que se
concreten las hipótesis más alarmantes es que los países
industrializados reduzcan entre 25 y 40 por ciento sus
emisiones, en relación a los valores de 1990, para el año
2020.
Representantes
de los países industrializados coincidieron con los
científicos en una reunión de la Convención Marco de las
Naciones Unidas sobre Cambio Climático, realizada en agosto
en Viena.
Y a lo
largo de las dos semanas que insumió la XIII conferencia de
las partes de la Convención de las Naciones Unidas sobre
Cambio Climático en Bali, Yvo de Boer, secretario ejecutivo
del tratado, a menudo reiteró que ésta era la ruta que la
ciencia había expuesto con claridad.
Entonces,
¿hacia dónde conduce la hoja de ruta de Bali?
No hay
mención alguna a la reducción de entre 25 y 40 por ciento
de las emisiones para 2020.
Canadá,
Estados Unidos y Japón se opusieron categóricamente a
cualquier objetivo específico en materia de reducciones
para los países industrializados. En la vereda de enfrente
se ubicaron la Unión Europea y muchas naciones en
desarrollo.
Para
alcanzar un acuerdo, europeos y países del Sur terminaron
concediendo. En el acuerdo final no hay objetivos
específicos de reducción de emisiones. Reconoce, eso sí,
que "se requerirán profundas reducciones en las
emisiones globales para lograr el objetivo último" de
frenar el cambio climático.
La hoja de
ruta de Bali es, esencialmente, un acuerdo para abrir un
proceso de negociaciones de dos años diseñado hacia una
nueva serie de objetivos de reducción de emisiones para
reemplace los del Protocolo de Kyoto, firmado en 1997 y
vigente desde 2005.
Aunque esto
puede no parecer un gran avance, hubo un serio debate sobre
un periodo más extenso de negociaciones, que postergaría
las acciones hacia un futuro lejano.
Y hasta el
último momento, Estados Unidos ––que, por sí solo,
representa alrededor de un cuarto de las emisiones mundiales
de gases invernadero–– objetó incluir en la
declaración la necesidad de "profundas reducciones en
las emisiones mundiales", diciendo que la ciencia es
incierta.
"El
gobierno de (George W.) Bush ha fastidiado todo de manera
inescrupulosa para el nivel de acción sobre cambio
climático que demanda la ciencia", dijo Gerd Leipold,
director ejecutivo de la organización ambientalista
Greenpeace Internacional.
"Ellos
relegaron la ciencia a una nota de pie de página",
señaló Leipold.
Sin
objetivos de reducción, ¿qué se logró en Bali?
"Hemos
creado incentivos para hacer atractivo que los países
actúen sobre el cambio climático. Estamos creando
'zanahorias' aquí y, tal vez, si hay necesidad, luego
haremos 'palos' para alentar a la gente", dijo De Boer
a la prensa al cabo de la reunión.
La
'zanahoria' más grande consiste en permitir a los países
ricos comprar créditos de carbono de los países que
preservan sus selvas tropicales. La deforestación es
responsable de entre 20 y 25 por ciento de las emisiones
globales de dióxido de carbono.
Esos
incentivos dejaron echando chispas a algunas organizaciones
no gubernamentales.
"Todo
se trata de cómo hacer ganancias a partir de la crisis
climática", dijo a IPS desde Nusa Dua, en Bali, Simone
Lovera, de la no gubernamental Coalición Mundial por los
Bosques, con sede en Paraguay.
"Los
intereses corporativos están dominando esta
conferencia", agregó Lovera. Más que comprar
créditos para contaminar, los países ricos deberían
reducir sus propias emisiones, explicó.
Las partes
de la Convención cometieron un gran error al alentar al
sector empresarial a involucrarse con fuerza en el proceso.
Está en juego la supervivencia de países enteros y es
absolutamente imposible que ellos participen, destacó
Lovera, quien ha asistido a muchas conferencias sobre cambio
climático.
Aunque los
principios del desarrollo sustentable fueron ampliamente
ignorados en Bali, Lovera dijo que todavía había señales
de esperanza, como el acuerdo holandés para dejar de
subsidiar la palma aceitera para elaborar biodiésel y el
compromiso de 2.800 millones de dólares de Noruega para
ayudar a los países en desarrollo a preservar sus bosques.
Y Alemania anunció que reduciría 40 por ciento sus
emisiones para 2020.
La mayoría
de las organizaciones no gubernamentales felicitaron a los
delegados por lograr un acuerdo, pero diciendo que la hoja
de ruta de Bali es vaga y que carece de ambiciones. Y todos
esperan que el gobierno de Bush se termine, depositando
enormes expectativas en el nuevo presidente del país.
"Los
políticos ya no pueden decir que no saben que el cambio
climático es un asunto serio y urgente", dijo hace un
mes Hans Verolme, director del Programa Global de Cambio
Climático del no gubernamental Fondo Mundial para la
Naturaleza (WWF), en la presentación formal del Informe de
Síntesis del IPCC.
"Bali
le mostrará al mundo lo que está pronto para hacer",
declaró Verolme a IPS. Por el momento, esto es apenas un
paso adelante.