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Cambio
climático
Ciencia
marina a la deriva
Por
Stephen Leahy (*)
Tierramérica,
24/05/08
Gijón,
España.– La ciencia no consigue acompasarse a la
multiplicidad de alteraciones que sufren los océanos por
cuenta del cambio climático, y por tanto no hay una
comprensión clara de sus impactos actuales y futuros,
advierten investigadores.
El aumento
del nivel y temperatura del mar, las modificaciones en la
intensidad y estacionalidad de los huracanes y la desaparición
de peces y corales son apenas algunas alteraciones
atribuidas al cambio climático.
Para
intentar poner orden en los desconcertantes hallazgos, más
de 450 científicos de unos 60 países se reunieron entre el
19 y el 23 de este mes en el primer simposio internacional
"Efectos del cambio climático sobre los océanos del
mundo", en la norteña ciudad española de Gijón.
Se mire
donde se mire, los cambios son evidentes. Más allá de los
obvios, hay una reducción de la productividad oceánica, lo
que significa que muchas áreas marinas no son ya capaces de
dar sustento a tantos peces como antes, dijo a Tierramérica
el experto mundial en plancton Luis Valdés, uno de los
organizadores del encuentro.
Así, las
especies se trasladan a nuevas regiones en respuesta al
calentamiento de su hábitat, agregó Valdés, del Instituto
Español de Oceanografía.
"En
las aguas de la bahía de Vizcaya estamos viendo especies
tropicales que nunca antes habíamos visto", ilustró
Valdés.
Tales
cambios de los ecosistemas marinos entrañan consecuencias
desconocidas y hacen más urgente la observación de lo que
ocurre en los océanos.
La ciencia
oceánica está muy rezagada respecto de la atmosférica,
sobre todo por falta de financiamiento. Hay pocas mediciones
sobre las condiciones marinas con datos de más de 20 años,
y la mayor parte de la información es sobre una pequeña
proporción de los océanos, dijo Valdés.
"¿Acaso
pescaremos menos sardinas y anchoas en el futuro cercano? No
lo sé, porque no tenemos la información, pero parece
probable", expresó.
Valdés
espera que con acciones como este simposio, políticos y
funcionarios dispongan de fondos para un control permanente
de los océanos que permita a los científicos detectar
cambios y formular recomendaciones fundadas.
Por algo
"la Comisión Europea ––órgano ejecutivo de la Unión
Europea–– calificó esta reunión como la más
importante del año en este continente", dijo Valdés.
Algunas
modificaciones son más fáciles de identificar. Por
ejemplo, el constante aumento de las temperaturas
superficiales del agua del mar Caribe.
Casi todos
los meses durante los últimos 20 años, investigadores del
Departamento de Ciencias Marinas de la Universidad de Puerto
Rico (UPR) han medido la temperatura y salinidad de las
aguas superficiales del Caribe.
En ese
lapso detectaron un claro aumento de la temperatura, pese a
las variaciones atribuidas a las estaciones y a fenómenos
periódicos como El Niño, dijo Jorge Corredor, de la UPR,
quien presentó estos descubrimientos en el simposio.
De
mantenerse el ritmo actual de calentamiento, la temperatura
anual promedio estará en poco tiempo por encima de los 27,4
grados, el umbral para la formación de huracanes. En tres o
cuatro décadas, podrían formarse tormentas tropicales en
cualquier momento del año."Ya no habrá una temporada
anual de huracanes. En Puerto Rico esto es de gran
importancia", señaló Corredor a Tierramérica.
El agua cálida
es uno de los factores que inciden en la formación de
huracanes, advirtió Corredor. Otras investigaciones
sugieren que el cambio climático no aumentará la cantidad
total de tormentas tropicales en la región. Pero es muy
probable que eleve el número de huracanes de gran potencia,
añadió.
La
investigación de la UPR señala que, en el futuro, las
temperaturas estivales serán demasiado altas para los
corales, lo que supondrá un riesgo significativo para su
supervivencia.
Un nuevo
problema es la creciente acidez de los océanos, detectado
hace menos de cuatro años. Las emisiones de dióxido de
carbono liberadas por la combustión de hidrocarburos
vuelven más ácida la superficie marina.
Esto también
daña los corales, el plancton y otras especies. La
acidificación tiene potencial para convertir en ruinas los
arrecifes de coral en apenas unas décadas y para debilitar
toda la cadena alimentaria marina.
Se necesita
investigar mucho más para identificar y definir mejor estos
impactos, dijo Valdés.
Más
recientes aun son las evidencias de que el océano Antártico
está perdiendo capacidad de absorber dióxido de carbono,
el principal gas de efecto invernadero.
Apenas un año
atrás, Corinne Le Quéré, de la británica Universidad de
Anglia Oriental, sostuvo que, según sus investigaciones, el
océano Antártico estaba absorbiendo menos dióxido de
carbono y parecía llegar a su punto de saturación.
Los mares
absorben y guardan en sus profundidades la mitad de todas
las emisiones humanas de carbono.
El anuncio
de Le Quéré generó mucho debate. El martes 20, aseguró
ante el simposio contar con nuevas evidencias que lo avalan.
De hecho, hay señales de que lo mismo estaría pasando en
otros mares. "Parece haber un debilitamiento general de
los océanos como sumideros de carbono", señaló.
Aunque
todavía hay incertidumbre, parece que en la atmósfera
queda más dióxido de carbono de lo esperado, un extremo no
considerado en ninguna de las proyecciones del Grupo
Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático
(IPCC, por sus siglas en inglés), que posiblemente subestimó
el ritmo en que aumentará la concentración de ese gas.
Le Quéré
exhibió una proyección del IPCC de fines de los años 90
que subestimó el aumento real de dióxido de carbono
experimentado en los últimos años.
En vez de
considerar que la labor del IPCC culminó con el premio
Nobel de la Paz en 2007, hay que acelerar los esfuerzos para
comprender qué está pasando con los sumideros de carbono,
opinó.
Valdés
insistió en que los océanos y el clima cambian y aún no
entendemos cómo. "La pregunta clave que intentamos
responder es qué clase de mundo heredarán nuestros
hijos", concluyó.
(*)
El autor es corresponsal de Inter Press Service (IPS).
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