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Coca–Cola,
Pepsi y la política de la seguridad alimentaria
Robar
agua para crear sed
Por
Vandana Shiva (*)
La Haine, 21/08/08
Existe un
solo criterio y una sola medida sobre el problema del uso
del agua: el derecho fundamental de cada ser humano a
disponer de agua limpia, sana y adecuada no puede ser
violado. Y la Coca Cola y la Pepsi lo están violando.
Prohibir la
Coca–Cola o la Pepsi no debiera depender solamente de que
un determinado laboratorio encuentre particulares niveles de
residuos de algunos pesticidas más allá de los límites
permitidos en las bebidas sin alcohol. Los problemas
derivados de la crisis hídrica y sanitaria generados por
Coca–Cola y Pepsi son suficientes motivos para
prohibirlas.
En
democracia prohibir productos o actividades dañinas es la
expresión de la libertad y de los derechos de los
ciudadanos. Prohibirlas protege a los ciudadanos de riesgos
para la salud y el ambiente. Tal es la razón porque ha sido
prohibido fumar en lugares públicos como también las
sustancias que dañan la capa de ozono lo han sido según el
Protocolo de Montreal y la Convención de Basilea que han
prohibido la comercialización de productos tóxicos y
peligrosos.
Coca–Cola
y Pepsi han entrado indudablemente a formar parte del grupo
de productos tóxicos y dañinos que es necesario prohibir
para proteger la salud de los ciudadanos y proteger el
ambiente. El 22 de agosto ppdo, la campaña “ Coca–Cola
y Pepsi, abandonen la India” ha fortalecido las
actividades tendientes a prohibir Coca–Cola y Pepsi junto
a una Jornada de acción tendiente a prohibirlas. En Kerala,
ya se han prohibido las cocas En Karnataka, Madhya Pradesh,
Gujarat, y Rajastan se han prohibido las bebidas analcohólicas
en las escuelas y en las oficinas de gobierno. Las zonas
libres de Coca–Cola y Pepsi se están difundiendo por todo
el país.
Robar
agua, crear sed
En la India
existen serias razones ambientales y humanitarias para
prohibir la producción de bebidas analcohólicas. Cada fábrica
de Coca–Cola y Pepsi extrae entre 1 y 2 millones diarios
de agua, dado que hay 90 fábricas en el país, la extracción
diaria de agua es de entre 90 y 180 millones de litros,
cantidad que podría satisfacer la necesidad cotidiana de
agua potable de millones de personas. La fabricación de un
litro de estas bebidas destruye y contamina 10 litros de
agua y se ha descubierto que tales efluentes contienen altos
niveles de cadmio y de plomo (Pollution Control Board,
Kerala, Hazard Centre).
Una
prolongada exposición al cadmio puede tener potencialmente
efectos tales como disfunciones, renales, dañoa los huesos,
higado y sangre. El plomo afecta al sistema nervioso
central, los riñones, la sangre, el sistema cardiovascular.
Las mujeres de una aldea de Kerala consiguieron hacer cerrar
una embotelladora de Coca Cola. “Cuando bebéis Coca,
bebeis la sangre de la gente” ha dicho Mylamma, la mujer
que inicio el movimiento contra la Coca Cola en Plachimada.
El
establecimiento de Coca Cola en Plachimada recibió el
encargo de producir 1.224.000 botellas por día de sus
productos y le fue otorgado un permiso condicionado para
instalar un motor para bombear agua. De todos modos la compañía
comenzó a extraer ilegalmente millones de litros de agua
potable. Según los habitantes del lugar Coca Cola extraía
diariamente 1,5 millones de litros de modo que la napa
comenzó a bajar desde 150 pies de profundidad a 500 pies.
Las tribus de la región y los campesinos se quejaban porque
los acuíferos sufrían reducciones debido a la instalación
indiscriminada de pozos para el aprovechamiento de las napas
freáticas con graves consecuencias para los cultivos. Los
pozos amenazaban asimismo las fuentes naturales de agua
potable, los estanques, las represas, los ríos y los
canales navegables. Cuando la compañía no logró
satisfacer el pedido de informes de las autoridades la
licencia le fue cancelada.
La Coca
Cola trató de sobornar al gobernador A.Krihnan con 300
millones de rupias. Coca Cola no solo se apropiaba del agua
de la comunidad sino que también contaminaba la restante.
La compañía depositaba material residual en las afueras
del establecimiento, materiales que durante la época de
lluvias se esparcían por los desagües, los canales y los
pozos provocando grandes riesgos sanitarios, de modo que 260
pozos provistos por las autoridades para proveer agua
potable y para riego se secaron. La Coica Cola además
bombeaba las aguas residuales en los pozos secos que había
en el interior de su predio. En el 2003 el médico oficial
del distrito informó a la gente de Plachimada que su agua
no era apta para el consumo humanos. Las mujeres que ya lo
sabían debían caminar kilómetros para proveerse del agua
necesaria. Coca Cola había provocado un déficit hídrico
en una región abundante en agua descargando efluentes con
alto contenido de plomo, cromo y cadmio.
Las mujeres
de Plachimada decidieron oponerse a esta piratería hídrica.
En el 2002 hicieron una “sentada” en las puertas de la
Coca Cola. Para festejar el primer año de su iniciativa me
uní a ellas en el Día dela Tierra del 2003. El 21 de
septiembre de 2003, una gran manifestación le planteó un
ultimátum a la empresa y en enero de 2004 la Conferencia
Mundial del Agua concurrió a apoyar a los activistas
locales, con activistas globales
Coca
Cola = Veneno
Un
movimiento iniciad por las mujeres del lugar habían puesto
en marcha una onda de energía que las sostenía a nivel
nacional y global. Hoy en día se ha cerrado ese
establecimiento y se han iniciado movilizaciones en otros
establecimientos Los gigantes de la Coca Cola están
agravando la crisis hídrica ya existente entre las
poblaciones de las áreas rurales.
Existe un
solo criterio y una sola medida sobre el problema del uso
del agua: el derecho fundamental de cada ser humano a
disponer de agua limpia, sana y adecuada no puede ser
violado. Y la Coca Cola y la Pepsi lo están violando. Por
lo tanto debería prohibírseles la extracción de millones
de litros de agua.
En el caso
de Plachimada la Suprema Corte de Kerala estableció que
“las napas subterráneas pertenecen a la población. El
estado y las instituciones deberían funcionar como
administradores de este imprescindible recurso”.
El estado
tiene la obligación de proteger las napas de un uso
excesivo y su inoperatividad equivale a una violación del
derecho de la gente a la vida garantizado por el artículo
21 de la Constitución India. Las napas freáticas que se
hallan bajo una propiedad no le pertenecen . Las napas
pertenecen al público y por lo tanto no pueden ser
reclamadas por el propietario y el Gobierno no debe poder
autorizar a un particular la extracción de grandes
cantidades de agua subterránea, porque constituyen una
propiedad que se le ha confiado. Este principio de
considerar el agua como un bien público es lo que permitió
prohibir su extracción en Plachimada. Es el principio por
el que las comunidades locales comunicaron a 55
establecimientos de Coca Cola Y Pepsi el 20 de enero de 2005
que les estaban robando el agua
Robar
salud, generar enfermedades
La lucha
contra la Coca Cola es también una lucha por la salud. En
ambas bebidas, Coca Cola y Pepsi se han encontrado residuos
de pesticidas pero además las bebidas sin alcohol son
nocivas aún sin pesticidas. No tienen ningún valor
nutricional con relación a otras bebidas locales. Las
agresivas campañas publicitarias de los gigantes de las
bebidas an–alcohólicas han conseguido que los jóvenes
indios se avergüencen de la propia cultura gastronómica de
sus valores nutricionales y de su seguridad.
Han
monopolizado el mercado de la sed, adquiriendo compañías
locales como “Parle” y otras bebidas domésticas. Lo que
venden Coca Cola y Pepsi es un calducho coloreado y tóxico,
con valores anti nutritivos.. El Ministro de Salud indio ha
pedido a las estrellas de cine no apoyar el consumo de Coca
Cola y Pepsi por los riesgos que el contenido de azúcar
configura en las epidemias de obesidad y de diabetes en los
niños.
Nestle ha
definido a las bebidas an–alcohólicas como “porquerías”
ricas en calorías pero poco nutritivas. El Centro para las
Ciencias y el Ambiente las ha definido como “caramelo líquido”
Una lata de 12 onzas contiene una onza y media de azúcar.
Los
gigantes de las bebidas an–alcohólicas se están
inclinando cada vez más por el Jarabe de Maíz de Alta
Concentración (HFCS, por sus siglas en inglés). El
Ministerio de la Salud no ha encarado todavía el estudio de
los riesgos del HFCS para la salud ni el de los productos
agrícolas genéticamente modificados. Si el gobierno quiere
que los habitantes usen edulcorantes seguro s debería
prohibir el HFCS e impulsar a los productores de caña de azúcar
a dedicarse a la agricultura orgánica. El Gobierno Nacional
está fracasando claramente en la protección de la salud de
los ciudadanos indios.
El azúcar
contenido en las bebidas an–alcohólicas no es azúcar
natural, sacarosa, sino HCSF. Las fábricas de jarabe de maíz
han comenzado ha introducirlo en la India y si no se
establecen rígidas reglamentaciones la dieta india podría
asemejarse a la estadounidense, en la que el jarabe de maiz
con alta concentración de fructuosa provoca resistencia a
la insulina. A diferencia de la sacarosa, la fructuosa no
pasa por algunas fases críticas intermedias sino que se
desvía hacia el hígado en el que imita la capacidad de la
insulina de hacerle liberar ácidos grasos en la sangre.
Algunos
estudios han puesto de manifiesto que las dietas sobre la
base de fructuosa contienen un 31% más de triglicéridos
con relación a las dietas sobre bases de sacarosa. La
fructuosa además reduce la tasa de oxidación de los ácidos
grasos. P.A. Mayer un científico de la Universidad de
Londres ha llegado a la conclusión de que el consumo
prolongado de fructuosa produce una adaptación de la enzima
que produce la lipogénesis, la formación de grasas y la de
VLDL (colesterol malo) y conduce a la trigliceridemia
(exceso de triglicéridos en la sangre), reducida tolerancia
a la glucosa e hiperinsulinemia (exceso de insulina en la
sangre) Los científicos de la Universidad de Berkeley en
California han confirmado también que un consumo excesivo
de fructuosa está orientando la dieta usamericana hacia
cambios metabólicos que impulsan la acumulación de grasas
India no
puede afrontar los elevados costos sanitarios que derivarían
de una dieta sobre bases de fructuosa, que tiene tanto
efectos nutricionales como otros efectos colaterales. Cuando
el maíz se usa para producir jarabe con altas
concentraciones de fructuosa, se les está negando a los
pobres un elemento nutritivo básico. El 30% del maíz ya
está siendo utilizado para fabricar materia base para la
producción industrial de comida para el ganado y de
fructuosa y no para alimento humano. Además, la sustitución
de edulcorantes más sanos derivados del azúcar de caña,
las quitan ganancia y sustento a los campesinos. El impacto
de los productos cola en la cadena alimentaria y sobre la
economía es muy grande y no termina en la botella.
De todas
maneras el contenido de la botella no es bueno para una
dieta sana. Es sabido que el consumo de bebidas an–alcohólicas
contribuye a arruinar los dientes y los adolescentes que las
consumen corren entre 3 y 4 veces más riesgos de padecer
fracturas óseas que aquellos que no las consumen. Las
bebidas an–alcohólicas se están convirtiendo en la mayor
fuente de cafeína de las dietas infantiles, dado que cada
lata de 33cl contiene 45mg de cafeína. Existen también
otros ingredientes en este caldo tóxico, un compuesto
anticongelante, etilenglicol para reducir la temperatura de
congelamiento y ácido fosfórico para otorgarle un poco de
acidez.
La gente
consume anualmente cuatro kilos de productos químicos,
sobre una base de 20,6 millones de toneladas de productos químicos
tales como colorantes artificiales , aromas y oros (Prashant
Bhushan, "Soft drinks – a toxic brew"). Por lo
tanto no solo debemos preocuparnos por los pesticidas sino
también de las mezclas tóxicas con que los gigantes de las
colas están creando adicción a nuestros hijos.
La otra
violación que cometen Coca Cola y Pepsi es la violación al
derecho a la salud. El ácido fosfórico y el dióxido de
carbono vuelven fuertemente ácidas a las bebidas an–alcohólicas,
lo que explica el que sean tan eficaces como detergentes en
la limpieza de los baños. No aprobaríamos jamás que
nuestros hijos tomaran detergente para el baño y sin
embargo las bebidas an–alcohólicas que tienen la misma
acidez son vendidas libremente. Ante estos riesgos en las
escuelas de los EEUU ha sido prohibida la venta de bebidas
an–alcohólicas. Por igual motivo 10 mil escuelas y
colegios indios han sido declaradas “zonas libres de Coca
Cola y Pepsi” y el gobierno de Kerala ha prohibido las
colas en todo su territorio. Considerando los mencionados
riesgos la Pepsi ha reconocido que sus bebidas no son
seguras para los niños.
Y aún más,
el Gobierno de la Unión está dudando ante la presión de
las empresas y de los EEUU. El Ministerio de Salud está
discutiendo un estudio realizado por el Centro de Ciencias y
Ambiente sobre los residuos de pesticidas en Coca Cola y
Pepsi que declara que la salud de los ciudadanos no puede
estar en manos de un gobierno que fija estandares
arbitrarios que garantizan a Coca Cola y Pepsi la seguridad
de obtener enormes ganancias pero no la salud de los
ciudadanos.
Dicho
Ministerio ha informado que en enero de 2007 establecería
medidas idóneas de seguridad para ambas empresas, pero
todavía eso no garantizará su seguridad porque la fijación
de una norma no es lo suficientemente confiable como para
garantizar que los ciudadanos reciban productos seguros y
saludables ya que el Gobierno puede ser fácilmente
influenciado por los intereses empresarios. Las normas se
basarán en niveles permitidos para los residuos de
pesticidas o para los ingredientes como el agua y el azúcar,
pero sin considerar los dañinos efectos que pueden ocasiona
a la salud o al ambiente
Necesitamos
una seguridad alimentaria holística, no normas reducidas y
manipuladas para una pseudo seguridad que protege a las
corporaciones y no a la gente. El mismo Ministro de Salud ha
aclarado que “normas de seguridad reductivas no vuelven
seguras ni a Coca Cola ni a Pepsi” Mientras declaraba que
los residuos de pesticidas se hallaban “dentro de los límites
de seguridad” y un test realizado en ambas colas en Myson
y Gujarat demostraba que eran porquerías no aptas para la
salud.. La seguridad es más que un estandar para
pesticidas.
Prohibir o
algo menos a la Coca Cola o la Pepsi no debería depender
solo del diagnóstico de un laboratorio que no encuentre
niveles de residuos de pesticidas más allá de los límites
establecidos porque la crisis hídrica y sanitaria
producidas por ambas empresas son razones suficientes para
prohibirlas. Ambas atentan criminalmente contra la
naturaleza y las personas a través del impacto que
producen, no de los instrumentos que usan para cometer su
lento pero seguro homicidio. Coca Cola y Pepsi se hallan
empeñadas en devastar las reservas hídrica del territorio
envenenando silenciosamente a nuestros hijos. No existen los
estandares seguros para esta agresión y por lo tanto deben
ser erradicadas mediante la libre acción libre y soberana
de los ciudadanos de una India libre y soberana.
Debemos
seguir el ejemplo de Plachimada y Kerala para liberar a la
India de la Coca Cola y de la Pepsi, para proteger nuestras
napas y la salud de las generaciones futuras. Debemos
resistir toda tentativa de quitarles a los ciudadanos el
derecho constitucional de decidir sobre la seguridad de
nuestros alimentos como lo propone la Food Safety Act 2006.
(*)
REDH – Red Solidaria por los Derechos Humanos.
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