Elecciones
en Grecia

Victoria electoral de la derecha,
aunque de dudosos alcances

La campaña terrorista de Alemania, la UE y la burguesía griega no pudo ser contrarrestada debido a la ausencia de movilización obrera y popular

Las responsabilidades de la “izquierda” electoralista,
desmovilizadora y pro Unión Europea

Por Claudio Testa,
Socialismo o Barbarie, periódico, 21/06/2012

Al conocerse los resultados de las elecciones griegas en las últimas horas del domingo 19, hubo un estallido de júbilo de los capitalistas y los gobiernos patronales de Europa y de gran parte del planeta. Nunca se había visto tal “mundialización” de comicios de un país de poco más de 10 millones de habitantes.

Es que, en buena medida, en esta votación estaba en juego no solo la continuidad de los planes de ajuste genocidas impuestos por la “troika” de la UE, el BCE y el FMI a los trabajadores y el pueblo de Grecia, sino también, probablemente, el inicio de un proceso que ponía en cuestión el encadenamiento al euro y a la misma Unión Europea. ¡El ejemplo griego podía ser seguido por los trabajadores y los pueblos del Estado español, de Italia y de todos los países de Europa y el mundo, que rechazan pagar con su miseria la crisis de la que los capitalistas son únicos responsables!

Las anteriores elecciones del 6 de mayo, como decíamos en una Declaración posterior, fueron “un referéndum contra las políticas de ajuste y austeridad. Expresaron un claro rechazo a la liquidación total de las conquistas históricas de los trabajadores, la juventud y las masas del continente, sacrificadas en aras de salvar al gran capital europeo, y especial a los bandidos de las finanzas, de una crisis histórica de los que ellos son únicos responsables”.[[1]]

Esto también se había expresado, aunque mucho más moderadamente, en elecciones de otros estados europeos. Pero en Grecia se daba “en un nivel cualitativamente superior. Aquí no sólo se verificó ese rechazo más tajantemente. Lo más importante es que se expresó mediante la ruptura del bipartidismo” (“Declaración”, cit.). El Pasok, el partido que había estado principalmente al frente de los ajustes, se derrumbó, al mismo tiempo que hubo un vuelco electoral a Syriza, una coalición de izquierda reformista que no pretende romper con la UE ni con el euro, pero que hizo eje de su campaña en la derogación unilateral de los criminales Memorándums de ajuste. Al mismo tiempo, hubo otra expresión de rechazo popular en el nivel de abstenciones insólito para Grecia.

El resultado fue un Parlamento sin mayoría capaz de formar gobierno, que llevó a convocar nuevas elecciones.

En resumen, el 6 de mayo fue una derrota –aunque puramente electoral y, además, no categórica– de los representantes políticos de la “austeridad” y los ajustes, y del sometimiento a los diktats de Berlín y Bruselas. Aunque bajo las formas fofas y “mediadas” de una elección burguesa y no de una movilización revolucionaria de masas, la votación del 6 de mayo ponía en cuestión tanto los planes de “austeridad”, como también a ese “cinturón de hierro” que es la Unión Europea.

Las elecciones del 17 de junio han significado claramente lo contrario: es un triunfo electoral de los partidos del sometimiento a los Memorándums y “paquetes” de hambre dictados por la UE. Esto es así a pesar de que Syriza aumenta notablemente su votación. La coalición de los conservadores de Nueva Democracia sumada a las bancas del Pasok da una ajustada mayoría a la derecha pro UE (gracias también al expediente fraudulento de regalar 50 bancas extra al partido que obtiene el primer puesto). Asimismo podrían probablemente contar con los 17 votos de los tránsfugas de Izquierda Democrática (Dimar).

En síntesis: el 6 de mayo y el 17 de junio fueron dos elecciones de signo opuesto. De allí que los lamentos y festejos se dieran también en campos igualmente opuestos.

Las razones de este cambio 

En la citada “Declaración” posterior a las elecciones del 6 de mayo advertíamos así sobre los peligros que se abrían:

“Es necesaria una movilización de masas obrera, juvenil y popular que saque a Grecia del impasse político.

“[...] Las elecciones [del 6 de mayo] han llevado a un impasse... Sus resultados –tanto la gran abstención como los votos positivos– expresan el repudio al sometimiento a la UE y el Memorándum del hambre, el desempleo y la miseria. Sin embargo, las tramoyas político-parlamentarias dejan todo en el aire. ¡Nadie parece tener, hasta ahora, mayoría para formar gobierno! ¡Ni siquiera con la estafa constitucional que regala 50 bancas extra a Nueva Democracia ha podido constituirse un nuevo gobierno que siga aplicando los ajustes de la UE! Por otra parte, un gobierno semejante, aunque consiguiese formalmente los votos parlamentarios, no tendría legitimidad alguna.

“Lo grave es que tampoco aparece una salida parlamentaria hacia la izquierda. Alexis Tsipras, el líder de Syriza (Coalición de la Izquierda Radical), que es la ‘triunfadora moral’ de las elecciones, se ha puesto en campaña, por arriba, para formar un gobierno en base a un programa de 5 puntos, el primero de ellos declarar nulo el Memorándum impuesto por la UE. Pero la ‘lucha’ de Tsipras para formar gobierno se limita a reuniones por arriba con los otros líderes parlamentarios...

“En esta situación, si no se logra formar gobierno, se llamaría a nuevas elecciones. Opinamos que esto sería muy negativo: la convocatoria a nuevas elecciones da una oportunidad a la derecha, a la Unión Europea y a la burguesía griega en sintonía con ella, de preparar un contraataque.

“El gran problema es que Syriza, como también la Izquierda Democrática (Dimar), se mueven exclusivamente dentro del inmundo pantano parlamentario. Y a su vez, el KKE [partido comunista], practica en el siglo XXI el sectarismo stalinista del ‘tercer período’. Así, se desentiende de la cuestión, so pretexto de que Syriza no está por la ruptura con la eurozona.

“Efectivamente, Syriza e Izquierda Democrática no quieren llegar hasta la ruptura con la eurozona ni menos aún con la Unión Europea. Son formaciones políticas similares al Front de Gauche de Mélenchon en Francia o Die Linke de Lafontaine-Gysi en Alemania: no solo están encuadradas en ‘reformar’ la UE, sino que son orgánicamente alérgicas a la movilización de masas, y a cualquier cosa que no sean las elecciones y la charca parlamentaria.

“¡Pero la única manera de quebrar el fraudulento impasse poselectoral no son las reuniones en ese pantano, sino la movilización! ¡Que las masas que votaron de una u otra forma contra el Memorándum y los paquetes de la UE salgan a la calle para imponer lo que expresaron con ese voto!

“Es probable que Tsipras y Syriza especulen con que una nueva elección les daría más votos y bancas. Pero como sucede muchas veces, las especulaciones electoralistas de este tipo de corrientes políticas suelen ser un tiro por la culata.

“[...] ¡Aceptar tranquilamente el entierro de estas elecciones es dar una nueva oportunidad a los enemigos de los trabajadores y el pueblo griego!” (“Declaración...”, cit)

¡Efectivamente, las nuevas elecciones fueron “un tiro por la culata”! Como advertimos, le dieron la “oportunidad a la derecha, a la Unión Europea y a la burguesía griega de preparar un contraataque”, que así logró el éxito electoral del domingo pasado.

Tres factores que dieron el triunfo electoral a la reacción

Hay una variedad de factores que lograron el 17 de junio un resultado político opuesto al del 6 de mayo.

• En primer lugar, la campaña terrorista de toda la Unión Europea (a la que se sumó luego Obama) presionando al pueblo griego para que “votara bien”.

En esto hubo un “reparto de papeles”. La Merkel hizo su acostumbrado rol de “policía malo”, y el seráfico François Hollande, de “policía bueno”. Pero el contenido del mensaje de los imperialismos alemán y francés era el mismo: sobre el pueblo griego caerían los fuegos del infierno si se le ocurría “votar mal”; es decir, votar por los partidos que objetaban de una u otra manera los Memorándums de hambre.

En ese sentido, de nada sirvieron las peregrinaciones de Tsipras a Berlín y París, ni sus juramentos de que “somos posiblemente la fuerza más pro (Unión) Europea, porque los poderes dominantes están llevando a la Unión a la inestabilidad y al colapso de la Eurozona al insistir en la austeridad”.[[2]] ¡El capital financiero europeo quiere su libra de carne; y sus políticos, de derecha o de “izquierda”, no lo van a contradecir!

Una campaña mediática europea y mundial pocas veces vista se descargó sobre los griegos con un mensaje muy claro: si hoy están mal, van a estar muchísimo peor si se les ocurre no votar por Samaras u otra fuerza política que lo acompañe en el sometimiento a la UE y los Memorándums.

Estas amenazas se apoyan en hechos reales. La situación de Grecia ha sido comparada infinidad de veces –sobre todo por el Premio Nóbel de economía, Paul Krugman– con la de Argentina en la época de la “dolarización”, que llevó al estallido del 2001. Argentina rompió el corset monetario, suspendió el pago de la deuda pública y logró una recuperación relativamente rápida. Pero Grecia, en la doble cárcel del euro y la UE, tiene hoy un margen de maniobra menor al de Argentina o de otros países latinoamericanos –como Venezuela, Bolivia, etc.– para actuar con mayor independencia. Asimismo, su posición de hoy en la economía mundial no es la de Argentina diez años atrás.

• En segundo lugar, y este ha sido en última instancia el factor decisivo, en las elecciones del 17 de junio siguió presente la situación de desmovilización que ya señalábamos. Después de las jornadas de febrero de este año –que llegaron durante varios días a una situación de revuelta que hasta puso en peligro la cueva de bandidos del Parlamento– las masas trabajadoras, populares y de la juventud no han vuelto, de conjunto, a tomar las calles.

Los burócratas traidores de las viejas centrales sindicales –GSEE y Adedy–, mayoritariamente afines al Pasok o a Nueva Democracia–, no se han arriesgado a convocar otro paro de 24 o 48 horas después de lo sucedido en febrero. Esta maniobra usual de los burócratas europeos –convocar cada tanto una “jornada de protesta” para garantizar luego la total pasividad– podía ser como jugar con fuego. Y aunque en el movimiento obrero y popular se han desarrollado comités de acción, comités de huelga y otros organismos independientes que han conducido luchas, estos no tienen todavía fuerza social ni política suficiente como para dar un vuelco a este peligroso momento de desmovilización.

• En tercer lugar, juega el factor de Syriza, que emergió de las elecciones de mayo como la alternativa política-parlamentaria a los partidos del ajuste y los Memorándums, pero no mueve un dedo para cambiar esta situación de desmovilización. Como ya señalamos, no saca un milímetro el pie del juego electoral-parlamentario.

Tsipras emergió en mayo como líder político del repudio popular al ajuste: en sus manos estaba la posibilidad de hacer un llamado directo a la movilización de los cientos de miles que lo habían votado.

¡Pero eso hubiese sido una declaración de guerra! En vez de eso, eligió viajar a Berlín y París para reunirse con diputados del Bundestag y la Assemblée Nationale y probarles que “somos posiblemente la fuerza más pro (Unión) Europea”.

En la prensa internacional se habla de Tsipras como el “Chávez de Grecia” –con caricaturas que lo muestran con la misma boina con estrella de cinco puntas– y de Syriza como un maldito movimiento “populista” estilo latinoamericano. En verdad, están a años luz de algo semejante. Chávez (o Evo Morales, o Correa en Ecuador, etc.), aunque no tiene un programa realmente anticapitalista, encabeza un movimiento que moviliza, que actúa en los distintos órdenes de la vida social y política. Tsipras y Syriza son, hasta ahora, un fenómeno esencialmente electoral-parlamentario: un globo lleno de votos.

Por supuesto, si Tsipras en mayo no llamó a movilizar, menos lo hace ahora, después del triunfo conservador. Por el contrario, en toda la prensa y la TV griega aparece sonriente, sentado con Samaras, el líder conservador, cumpliendo el ritual de los regímenes parlamentarios: las “consultas” para formar gobierno que realiza inicialmente el partido más votado.

En síntesis: después de las elecciones, no aparece ante las masas convocando a la guerra contra el próximo gobierno del ajuste. Aparece en cambio –según la vieja fórmula del Parlamento británico– como la “Más Leal Oposición de Su Majestad”, en este caso el señor Samaras, que reinará junto con el Pasok para continuar con la “austeridad”.

Por último, un serio alerta: mientras la principal fuerza electoral de izquierda aparece así como “Oposición de Su Majestad” (tanto en relación al futuro gobierno como respecto a la Unión Europea), son los neonazis de “Amanecer Dorado” los que se presentan como gran fuerza “antisistema” y anti-UE.

Los estrechos límites del triunfo electoral de los hambreadores de la Unión Europea

Sin menospreciar este triunfo electoral del capital financiero y “su” Unión, hay que señalar al mismo tiempo sus límites y su fragilidad.

En pocas horas, la implacable realidad de la crisis destiñó los festejos mediáticos. España e Italia están al borde del abismo, amenazando rodar por el mismo precipicio en que se estrelló Grecia. Aunque hasta ahora han logrado impedir estallidos sociales en gran escala, la presión en las calderas de los países más tocados por la crisis viene subiendo y subiendo. Un descontento cada vez mayor, que acumula más furia y agravios, va reemplazando el “consenso europeo”, que después de la Segunda Guerra Mundial fue la base de la estabilidad política de Europa occidental.

Hay además, nítidamente, lo que podríamos llamar una “crisis de dirección” de las burguesías imperialistas. El debate entre “ajuste” (Merkel) y “crecimiento” (Hollande + Obama), que volvió a presentarse sin resolverse en la reunión del G-20, más que dos rumbos estratégicos política y económicamente coherentes, refleja el desconcierto, y que el rumbo lo marcan los hechos y no los planes de nadie.

En el caso de Grecia, a pesar de la (lamentable) desmovilización reinante, no está siendo fácil constituir el gobierno, aunque aritméticamente sobrarían las bancas de los partidarios del ajuste. El Pasok, que es el partenaire imprescindible de Nueva Democracia, exigió primero que se constituya un gobierno de “unidad nacional”... con Syriza... y una renegociación con la UE.

A ningún político, comenzando por Samaras, le agrada incinerarse en el altar de la Unión Europea. Por eso, todos están proponiendo una renegociación de los Memorándums y los compromisos, que por otra parte son ya imposibles de cumplir. Pero desde Berlín ha llegado la respuesta: un ladrido del presidente del Bundesbank, exigiendo que Grecia primero cumpla y después discuta.

Aunque lo más probable es que se logre mayoría para votar un gabinete, las vacilaciones ya antes de su nacimiento marcan los límites del triunfo electoral de la derecha conservadora.    

¡Por la movilización obrera y popular contra austeridad y los ajustes! ¡Por el no de izquierda al euro y la UE!

Aunque el nuevo gobierno se presenta agitando la bandera demagógica de la “renegociación” de los Memorándums, nadie debe llamarse a engaño. ¡Es otro gobierno de hambre, ajustes y desempleo!

Aunque la UE finalmente acceda a renegociar –Berlín, en principio, ya dijo ¡no!–, solo pueden ser retoques cosméticos y no un alivio sustancial del infierno de la austeridad.

Las masas obreras, juveniles y populares solo pueden salir de este atolladero con la movilización. Solo la rebelión de los trabajadores y el pueblo contra la austeridad, el pago de la deuda y el cumplimiento de los Memorándums, puede lograr algo.

En este cuadro, es necesario para las masas trabajadoras terminar con cualquier espejismo sobre la Unión Europea y el euro. La confianza de la izquierda reformista –como Tsipras y Syriza– es suicida.

La posición de la clase trabajadora y la juventud debe ser la opuesta: ¡Por una ruptura anticapitalista con la UE y el euro!, ¡Por los Estados Unidos Socialistas de Europa!


[1].- “Los trabajadores y el pueblo votaron contra el hambre y la miseria del ‘Memorándum’ y los paquetes impuestos por la UE - ¡Movilización de masas para impedir la burla de la voluntad popular!”, Declaración de la corriente internacional Socialismo o Barbarie, 09/05/2012.

[2].- “Tsipras brings message to Europe: 'Let's talk'”, Athen News, 21/05/2012.