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El
Estado español, al borde del colapso financiero
Madrid
se resiste al rescate global tras otro lunes nefasto
Por
Alberto Pradilla
Desde Madrid
Gara, 24/07/2012
El
ministro español de Economía, Luis de Guindos, descartó
ayer que el Estado termine siendo rescatado de forma global
pese a una nueva jornada nefasta para la economía. Calificó
de «irracional» la actitud de los mercados y apeló, sin
citarlo, al BCE como salvaguarda.
Lunes nefasto
para la economía española. Ni la presentación pública del
Memorándum de Entendimiento, que se firma hoy mismo, ni las
primeras explicaciones del Gobierno de Mariano Rajoy sobre el
rescate a sus bancos frenaron el descalabro. La prima de
riesgo volvió a romper su techo y llegó a alcanzar los 642
puntos, mientras que la rentabilidad del bono del Estado español
superó el 7,40%, unas cifras que sobrepasan nuevamente el
punto de no retorno.
Pese a ello, el
ministro de Economía, Luis de Guindos, insiste en que el
Estado español no será rescatado de forma global y cuestiona
la «irracionalidad» de los mercados. Para evitar el acoso de
los especuladores, la Comisión Nacional del Mercado de
Valores (CNMV) prohibió ayer las operaciones en corto. Una
medida que logró frenar la caída libre del Ibex, que cerró
con un descenso del 1,1% después de que el viernes se
derrumbase más de seis puntos.
«Por supuesto»,
respondió De Guindos al ser interrogado sobre si descartaba
una intervención global sobre el Estado español. En su
comparecencia añadió que Madrid «no será rescatada, porque
a diferencia de otros países rescatados, tiene capacidad de
crecimiento y de competir en el mundo».
En este sentido,
defendió las medidas de hachazo social adoptadas por su
Ejecutivo. Unas iniciativas que no han tenido efecto en los números
del Estado español, que sigue deslizándose hacia el abismo.
En relación a estas alarmantes cifras económicas, el
exdirector de Lehman Brothers alertó sobre la «irracionalidad»
de los mercados y consideró que las actuaciones para poner
freno a estas tendencias van más allá de los gobiernos.
«El
planteamiento de los mercados es irracional, de extremo
nerviosismo y no puede ser abordado por los gobiernos europeos»,
aseveró. Se refería, sin citarlo, a los insistentes
llamamientos que se lanzan desde el Ejecutivo hacia el Banco
Central Europeo (BCE) para que tome cartas en el descalabro
económico. Su apelación, nuevamente, cayó en saco roto.
El fin de
semana, Mario Draghi, presidente de la entidad comunitaria,
recordó que su labor no es la de solventar los problemas
financieros de los estados. A pesar de ello, De Guindos
insistió asegurando que, pese a que su posición es «pruden-
te» hacia el BCE, «hay instituciones que deben actuar en
momentos de especial incertidumbre».
La
Comisión Europea manda un recado
Fuentes de
Moncloa citadas por la agencia española Efe señalaron que el
presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, dedicó toda la
jornada a establecer contactos con sus socios europeos para
buscar mecanismos que pongan fin a la incertidumbre sobre la
deuda española. Las mismas fuentes aseguraron que la situación
es preocupante, pero no más que el viernes pasado, cuando la
prima de riesgo y la rentabilidad del bono iniciaron una
escalada sin precedentes.
La Comisión
Europea recordó que ya existen instrumentos en el fondo
europeo de estabilidad financiera (FEEF), pero corresponde a
los estados solicitarlos, señaló su portavoz de Asuntos Económicos,
Antoine Colombani. Este alabó las medidas de recorte
adoptadas por Madrid y apeló al acuerdo firmado por el
Eurogrupo que permitirá el rescate de la banca española.
Tras varias
semanas de incertidumbre, el ministro de Economía, que hoy se
reunirá con su homólogo alemán, Wolfgang Schäuble,
compareció ante el Congreso para explicar los detalles de la
operación de salvamento. Finalmente, a 24 horas de la firma
del memorándum, De Guindos dio cuenta de parte de su letra
pequeña. Aunque todavía quedan muchos elementos que no han
sido aclarados. Por ejemplo, cuál será el montante total del
rescate. Este depende de los test de estrés que se realizan
sobre 14 bancos y que tendrán que estar terminados para
finales de setiembre. Por el momento, Madrid recibirá un
primer paquete de 30.000 millones de euros que se dirigirán a
las entidades ya intervenidas por el FROB, con Bankia a la
cabeza.
Sin
alternativas
Según el
ministro de Economía, no había «otra alternativa» al
rescate de la banca. De Guindos no ofreció una cifra exacta
sobre los intereses que tendrá que abonar el Estado a sus
acreedores europeos, aunque insistió en que las condiciones
del crédito son «ventajosas» y especuló con la posibilidad
de que el tipo base se ubique en el 1,5%, una cifra por debajo
de lo que paga hoy en día el FROB en el mercado.
Según su versión,
las condiciones del rescate inciden en las instituciones
bancarias y no en las ciudadanía. En este sentido, anunció
que la Sociedad Gestora de Activos, el conocido como «banco
malo», estará plenamente operativo para el mes de noviembre.
Una nueva contradicción con lo anteriormente asegurado por el
Ejecutivo español, que meses antes se había posicionado en
contra de un ente que agrupase los activos tóxicos de las
diferentes entidades. «No había dinero», se excusó De
Guindos.
Siguiendo con la
tónica de discursos contradictorios, el ministro de Economía
aseguró que el memorándum no prevé la liquidación de
aquellas entidades que no sean rentables. Lo que asegura De
Guindos es que estas, tras un proceso de saneamiento, podrían
ser «absorbidas» por otra entidades con mejores balances.
Otro de los puntos que incluye el texto es la obligación de
que clientes de productos como las participaciones preferentes
asuman parte de las pérdidas.
Frente a las
acusaciones de «opacidad» lanzadas por los diferentes grupos
presentes en la comisión, De Guindos afirmó que comparecerá
en cada paso del proceso de rescate. Tanto en el momento en el
que lleguen los diferentes paquetes de efectivo como cuando se
aborden las modificaciones legislativas, previstas para
finales de agosto.
Supervisión
de la troika
Lo que sí está
claro es que el memorándum abre el camino a la irrupción de
la troika en las finanzas del Estado, ya que serán el Banco
Central Europeo y la Comisión Europea quienes supervisen el
cumplimiento de los 32 condicionantes incluidos dentro del
anexo. Además, contarán con la colaboración del FMI. En
concreto, el Ministerio de Economía cederá parte de sus
competencias al Banco de España, que a su vez será vigilado
por las instituciones económicas internacionales.
Nuevamente, De
Guindos quiso desligar los hachazos sociales decretados por su
Ejecutivo de la petición de rescate. Según su versión, que
contradice a lo expresado recientemente por el titular de
Hacienda, Cristóbal Montoro, y que hizo referencia a que las
recomendaciones de Europa eran «obligaciones» para Madrid,
estas medidas son consecuencia del pacto de reducción fiscal
y no de la ayuda. Sin embargo, el propio texto del memorándum
incluye la exigencia de limitar el gasto público y advierte
que las instituciones comunitarias velarán por su
cumplimiento. Buena parte de estas medidas, como la reforma
laboral, ya han sido puestas en práctica. Sin embargo,
durante todo el mes de agosto tendrán que desarrollarse
nuevas modificaciones legales, especialmente en lo
concerniente al sistema financiero. Todo ello, con una economía
en desplome que, pese a lo que se afirme desde el Ejecutivo,
se acerca al rescate.
Murcia
también pide rescate
Murcia será la
segunda economía autonómica que solicite el rescate del
Estado después de la Comunidad Valenciana. Será en setiembre,
cuando pida una cantidad que oscila entre los 200 y los 300
millones de euros. Sus dirigentes insisten en que no se trata
de un rescate.
El
PP impone su rodillo y evita que Rajoy tenga que explicar el
memorándum
La mayoría
absoluta del PP volvió a imponerse y vetó las explicaciones
del presidente español, Mariano Rajoy, sobre el memorándum
que se firmará hoy y por el cual el Estado podría recibir un
máximo de 100.000 millones de euros. El portavoz de la
derecha española en la Diputación Permanente, (el órgano
que sustituye al pleno durante el período de sesiones no
ordinarias), Vicente Martínez Pujalte, aseguró que el
Ejecutivo ya ha dado los argumentos pertinentes con la
declaración del ministro de Economía, Luis de Guindos. Por
este motivo, el PP tumbó una iniciativa del PSOE que contaba
con el apoyo de toda la oposición parlamentaria.
No obstante,
ayer sí que pudo verse a Rajoy. Realizó una aparición en
Moncloa, donde recibió a una delegación del equipo español
que tomará parte en las próximas olimpiadas que tendrán
lugar en Londres. El jefe de Gobierno aprovechó este acto
para fotografiarse con los deportistas y asegurar que «es difícil
que haya un acto más bonito en el que pueda estar». Con la
economía en caída libre, Rajoy prefirió centrarse en el
deporte, aunque sí mencionó la grave situación monetaria,
usando el símil olímpico para reiterar que su receta es la
misma que la de las selecciones: «Trabajo, esfuerzo, dedicación
y perseverancia A.P.
La
AN aplaza a mañana su decisión sobre Bankia
El juez de la
Audiencia Nacional española, Fernando Andreu, aplazó hasta
mañana su decisión sobre una posible intervención de Bankia,
tal y como solicitan las dos acusaciones que se personan
contra la entidad bancaria, la plataforma 15MpaRato y UPyD. En
una primera vista celebrada ayer, el magistrado aceptó varias
de las pruebas presentadas por los letrados de la acusación,
pese al criterio del fiscal que se oponía a que fuesen
tomadas en consideración. Habrá que esperar hasta mañana
para saber si el togado decreta que sean los tribunales
quienes controlen el banco, aunque tampoco se descarta que la
decisión se alargue en el tiempo. Esta iniciativa podría
paralizar el rescate europeo, ya que Bankia es el principal
beneficiario de los primeros 30.000 millones de euros que
llegarán a Madrid procedentes del Eurogrupo. No obstante,
fuentes del equipo jurídico de la iniciativa popular
indicaron a GARA que no parece factible que el magistrado tome
una decisión antes del mes de setiembre, y aventuraron que el
proceso podría alargarse durante un tiempo prolongado.
A la espera de
conocer el contenido del auto que está elaborando Andreu,
ayer pudo saberse que el Fondo de Reestructuración Ordenada
Bancaria (FROB) pretende personarse como «afectado» por las
supuestas malas prácticas de la entidad financiera. La
sociedad estatal argumenta que, al haber sido ella quien ha
inyectado liquidez en las cuentas de Bankia, tiene derecho a
tomar parte en el procedimiento.
Rodrigo Rato,
expresidente de Bankia, declarará antes en el Congreso que en
el tribunal de excepción español. El jueves está previsto
que comparezca en la comisión de Economía junto a otros
antiguos responsables económicos, como la antigua ministra de
Economía Elena Salgado.
En
Europa la crisis es la misma de hace un año,
pero muchísimo más grande
Inexorable
rescate global del Estado español
Editorial
de Gara, 23/07/2012
Como el día
sigue a la noche, el rescate en toda regla del Estado español
es ya inevitable. La cuestión no es si habrá o no rescate
global, sino cuándo y cuán grande será. Los indicativos
económicos hablan por sí solos: la economía colapsa, la
salud financiera de las autonomías empeora crónicamente, la
implosión de los mercados inmobiliarios, la prima de riesgo
vuelve a romper su techo y la rentabilidad del bono del Estado
supera las cifras de no retorno. El rescate a los bancos, el
reiterado desmentido del Gobierno de Madrid al inevitable
rescate o la presentación pública del Memorándum de
Entendimiento han sido meras cortinas de humo, un juego de
espejos que no ha impresionado a los mercados. El PP puede
seguir inventando palabras para no llamar a las cosas por su
nombre, ensimismándose en su enésima obra a la ineptitud,
Rajoy puede seguir escondiéndose y negándose a dar
explicaciones, pero la realidad es tan innegable como
inexorable es el rescate general. E, internacionalmente, es un
escenario ya asumido y prácticamente unánime.
Uno es libre de
agarrarse a un milagro de última hora. Madrid apunta a una
intervención masiva del Banco Central Europeo como pócima mágica.
Pero el propio presidente del BCE, Mario Draghi, se ha
encargado de desenmascararlo al defender que esa institución
no está «para solucionar los problemas financieros de los
estados, sino para asegurar la estabilidad de los precios».
La pérdida de confianza en el Estado español es generalizada
y al más alto nivel. El ministro español de Economía, De
Guindos, visita hoy a su homólogo alemán Schäuble con la
esperanza de un nuevo capote salvador germano, pero se
equivoca de plano y persiste en el error.
Alemania mira ya
a Grecia con la esperanza de que esta acepte una salida
unilateral del euro. Cada día son más las voces en Alemania
que creen que han llegado al final de la carretera y, sin
garantías, no debe haber más ayudas. Hace un año Grecia
ocupaba el ojo del huracán que hoy ocupa el Estado español.
Un año después, los problemas son los mismos. Las respuestas
económicas, igualmente fallidas. La crisis es la misma, pero
muchísimo más grande.
El
rescate total de España es cada vez más
probable
La
“intervención” integral de la economía española por la
Comisión Europea de Bruselas está cada más cerca
Por
Claudi Pérez
Desde Bruselas
EL País, 22/07/2012
“La
credibilidad financiera de España es cercana a cero. La
credibilidad fiscal es cero. La credibilidad política es
cero. Los inversores han sentenciado a España. El Gobierno ha
perdido el tiempo en estos últimos meses; ha dilapidado el crédito
que le concedía su mayoría absoluta; ha perdido parte de la
confianza de las instituciones europeas y toda la de los
mercados con una sucesión de errores, muchos de ellos por una
pésima estrategia de comunicación, que ahora trata de
subsanar sin éxito. ¿Demasiado tarde? No se pueden decir
este tipo de cosas en público, pero sin un cambio de actitud
están ustedes abocados a un rescate completo”.
Varios
entrecomillados de ese estilo, sin posibilidad de atribuir por
lo delicado de la situación, salen de media docena de
encuentros en Bruselas con fuentes europeas —diplomáticos,
funcionarios de distinto rango y de diversas instituciones—
en la última semana, la del rescate de la banca, la de la
intervención parcial que no calmó a los mercados, que deja a
España a unas pocas jugadas del jaque mate que en muchos
sentidos sería un rescate completo.
España está en
una situación límite; Europa entera lo está por el tamaño
de la economía española y su venenosa capacidad de arrastre.
Ni el recortazo de 65.000 millones ni la decisión del
Eurogrupo de respaldar el rescate bancario han evitado el
batacazo en Bolsa, el enésimo máximo de la prima de riesgo,
la constatación de que nadie se fía de España, inmersa en
una recesión que se prolongará hasta 2014. Para pagar las
deudas hay que crecer: eso es lo que más preocupa a los
famosos mercados. Eso y que cada novedad es más preocupante
que la anterior, con varias autonomías a punto de pedir el
rescate a un Estado que a su vez ha sido rescatado. El abuso
del anonimato que piden todos y cada uno de los altos
funcionarios consultados, es hasta cierto punto comprensible:
los socios europeos acaban de tirar un salvavidas de hasta
100.000 millones a la banca. Pero la realidad va tan deprisa
que medio Bruselas se pregunta ya si hace falta algo más.
“El mercado
barrunta un segundo rescate, incluso una suspensión de pagos,
y ya está pensando cómo hacer dinero con eso. Los inversores
se han ido para no volver; al menos durante un tiempo. ¿Vamos
a una intervención completa? De seguir por ese camino,
posiblemente sí. Pero España, si arrastra a Italia, es un
problema mayúsculo: nadie con dos dedos de frente puede dejar
de pensar en las graves consecuencias que eso traería”,
indica una alta fuente europea, que se agarra a la posibilidad
de una varita mágica de última hora —la del BCE— que no
acaba de aparecer.
Las autoridades
comunitarias piden tiempo para que se vea cómo funciona el
rescate de la banca, cómo avanzan las reformas, cómo se
aplica el Gobierno con la tijera. Pero el tiempo escasea. Ante
el bloqueo institucional, este diario pregunta a media docena
de expertos de primer nivel. Economistas con capacidad de
influencia en cenáculos políticos. La conclusión es la
misma: la posibilidad de un rescate total de España es cada
vez mayor.
“Veo pocas
posibilidades de que España se libre”, asegura Ken Rogoff,
profesor de Harvard y execonomista jefe del FMI. “España va
a seguir con graves problemas de crecimiento y de paro hasta
que se produzca un desendeudamiento masivo. Eso puede
conseguirse con dolorosas reformas estructurales,
especialmente en el mercado de trabajo. También con una
inflación sostenida en países como Alemania, algo que puede
descartarse dado el grado de obsesión del BCE. Y con
reestructuraciones y quitas importantes en la deuda, el mejor
enfoque pero políticamente el más difícil. Lo más
probable, es que eso se haga con más de una década de
crecimiento anémico y alto desempleo, combinado en mayor o
menor medida con las recetas anteriores”, dice Rogoff, que
vaticina una suerte de depresión social (si no lo es ya que
el paro roce el 25%).
El Nobel Joe
Stiglitz hablaba hace unos días de algo parecido. Pero
explicaba que la forma de hacer menos dolorosa esa píldora es
levantar el pie en las metas de déficit. “Alemania sigue
endureciendo la disciplina fiscal en lugar de hacer algo por
promover el crecimiento. Ya se ha visto en tres casos [Grecia,
Portugal e Irlanda] que eso es contraproducente. En el caso
español, que el Gobierno rescate a los bancos y los bancos
rescaten al Gobierno es además algo que ni está funcionando
ni puede funcionar”, reiteró a Reuters. Wolfgang Münchau,
que dirige el think tank bruselense Eurointelligence, asegura
que las medidas de austeridad en plena depresión “son una
auténtica locura, prologarán y profundizarán la recesión,
incluso elevarán el déficit por su efecto contractivo. Es
asombroso que los Gobiernos sigan repitiendo errores cometidos
hace décadas”. Con esos mimbres, no hay mucho margen:
“España ya no es plenamente soberana, porque el Gobierno ya
no puede financiarse. Sí, espero una intervención
completa”, añade rotundo Martin Wolf, comentarista económico
de cabecera del Financial Times.
Desde California
y tras un efímero paso por España e Italia en las últimas
semanas, el historiador económico Barry Eichengreen es
extremadamente duro tanto con el Gobierno como con las
instituciones europeas. “El nuevo paquete fiscal, al igual
que sus predecesores, no va a funcionar. Y la inyección de
dinero de los fondos de rescate europeos en los bancos no será
suficiente. Crecen a diario las posibilidades de que España
tenga que pedir una intervención de la troika en toda regla.
Eso es atribuible en parte a errores propios, pero sobre todo
al fracaso sin paliativos de la estrategia europea
anticrisis", critica. James K. Galbraith, hijo del mítico
John K. Galbraith, apunta que el liderazgo europeo “tiene
como prioridad preservar el sistema bancario y el euro, como
si eso fuera un fin en sí mismo, en lugar de activar el
crecimiento para dar alguna posibilidad a los millones de
parados españoles”. “Para cambiar esa realidad, el
Gobierno de España debería ser atrevido y perspicaz. ¿Tienen
ustedes un Gobierno así?”, inquiere.
Paul De Grauwe,
investigador de la London School of Economics, vaticina una
intervención completa en otoño, ante los vencimientos de
27.000 millones que el Tesoro —que tiene colchón para
aguantar hasta entonces— debe refinanciar. “Si los
mercados vuelven a tener un acceso de pánico las cosas se
pueden precipitar y en agosto podríamos ver lo que hasta hace
poco parecía impensable”, afirma. “Las crisis se toman
mucho tiempo a veces en aparecer, pero de vez en cuando se
precipitan en una sola noche: Europa está haciendo todo lo
que está en su mano para adelantar el reloj. Con la imposición
de duras condiciones repite los errores de Grecia y compañía.
Con el dogmatismo de Berlín y su cabezonería en que esta es
una crisis de chicos buenos (el Norte) y chicos malos (el
Sur), ha sembrado una peligrosa semilla: Alemania, Francia,
incluso Bélgica se financian más barato ahora que al inicio
de la crisis. Incluso a tipos negativos. El mismo mercado que
cometió errores de bulto en el pasado inflige un castigo
desproporcionado a España e Italia mientras el BCE sigue de
brazos cruzados”.
“Esto es una
guerra”, decía hace unos días el primer ministro italiano,
Mario Monti. También De Grauwe cierra su discurso con una
referencia bélica: “Antes de las guerras mundiales nadie
pensaba que en último término los países pudieran tomar
ciertas decisiones que se revelaron gravísimas. Ahora la
cascada de errores, puede llevar a otro tipo de conflicto.
España es una economía enorme. Italia lo es aún más, y
corre serio peligro. Aún hay posibilidades de detener una
fractura del euro de consecuencias imprevisibles: quizá una
depresión. Pero ni en Bruselas ni en Berlín parece haber una
sensación de urgencia como la que hay en Washington. Y lo más
peligroso es que Europa se está metiendo en una trampa:
obliga a los países rescatados a someterse a remedios durísimos;
a cambio los ciudadanos ni siquiera vislumbran una ligera
mejoría. Ese prolongado sufrimiento solo puede provocar
desencanto, desafección”, acaba.
Los
responsables europeos saben que tienen ante sí un tablero de
ajedrez con dos escenarios probables. Una de las salidas del
callejón es hacer algo más por Grecia —la crisis va a
volver por ese flanco más pronto que tarde— y establecer el
paraguas adecuado para proteger a España e Italia: más
solidaridad, lo que equivale a más Europa (unión política,
unión bancaria), porque nadie, y menos aún Alemania, va a
dar ayudas sin extremar el control. La otra dirección, más
aventurada, es permitir la salida de Grecia y replantearse qué
países deben formar parte del euro. Cualquier cosa es posible
a estas alturas. Pero solo cuando la marea llegue a Francia y
Alemania, a través de una recesión o una crisis bancaria,
podrá verse qué ruta prefiere Europa, empeñada en usar la
crisis como método de gobierno.
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