Estado español

Los recortes elevan el paro hasta un máximo histórico
en el segundo trimestre

El desempleo sube cada vez más

Por Manuel V. Gómez
El País, 27/07/2012

Madrid.– El paro ha vuelto a subir. Ya está más alto que nunca. El 24,63% que se ha alcanzado en el mercado laboral español en el segundo trimestre de este año, supera por poco la anterior cota histórica, el 24,55% que se alcanzó a comienzos de 1994, durante la anterior crisis.

Que suba el paro entre abril y mayo es la mejor prueba de que la recesión ha vuelto con fuerza. En la mejor época del estacional mercado laboral español se ha destruido empleo (15.900 puestos de trabajo, respecto al trimestre anterior); ha aumentado la población activa (37.600 más que a comienzos de año) y, en consecuencia, sube el número de parados. En total hay ya 5.693.100 de personas sin empleo, según la Encuesta de Población Activa que ha publicado hoy el Instituto Nacional de Estadística. Otro récord negativo que se bate, como el del trimestre anterior, y como el del anterior.

Pero la recesión por sí sola no explica este mal dato. Incluso hay un elemento que lo cuenta mejor: los ajustes presupuestarios. El sector público en el trimestre pasado destruyó 63.000 empleos. Teniendo en cuenta que la destrucción total es mucho menor (15.900), esto quiere decir que la caída de puestos de trabajo es debida enteramente a los ajustes fiscales. Y el futuro todavía es más negro: los recortes presupuestarios van a ir a más.

Uno de los objetivos de la reforma laboral era facilitar los ajustes de plantilla en las distintas administraciones. Y, a tenor de estos datos, lo está consiguiendo. Esta EPA es la primera que se realiza con la reforma laboral en vigor a lo largo de todo el periodo de referencia de la encuesta, que es el segundo trimestre. Los expertos ya habían advertido de que poner en marcha una reforma laboral como la que aprobó el Gobierno el pasado febrero, en la que se rebajaba el coste del despido y se allanaban los trámites para poder sacarlos adelante, en plena recesión iba a aumentar la destrucción. Y así ha sido.

La combinación de recesión, ajustes presupuestarios y reforma laboral ha hecho imposible que la Semana Santa, el inicio de la temporada alta estimulan el empleo en el turismo y el empujón que supone para la construcción el buen tiempo hayan frenado el deterioro del mercado laboral. Los 44.000 empleos destruidos en la agricultura y los 21.000 en la industria se han impuesto a los 42.800 que se han creado en los servicios y los 6.200 de la construcción.

El análisis sectorial de la EPA, el mejor termómetro del mercado laboral, muestra un síntoma muy preocupante de la recesión. Se destruyen puestos de trabajo en la industria. Este sector no es el que más gente emplea, pero sí constituye, junto con la Administración, el núcleo del mercado laboral. Es el sector en el que hay más empleo indefinido y mejores sueldos. Y en él se ha destruido empleo.

Falta un ingrediente para explicar el aumento de la tasa de paro. El incremento de la población activa es el último componente de un cóctel con sabor amargo. El número de personas en edad y disposición de trabajar creció hasta los 23,11 millones, 37.600 más. Este colectivo, de hecho, había bajado en el primer trimestre, un fenómeno que los expertos vinculan con el desánimo de los parados de larga duración. Precisamente, en términos interanuales, la población activa disminuye en 26.400 personas.

Por comunidades, en las que más baja el empleo es en Andalucía (23.300 personas menos), Castilla-La Mancha (19.500 menos), Cataluña (19.100 menos), Galicia (16.800 menos) y Canarias (12.400 menos). Por el contrario, donde más aumenta la ocupación es en Baleares (60.400 personas), Madrid (7.500), Murcia (6.800), Castilla y León (5.600) y Comunidad Valenciana (4.900).

Pocos síntomas para el optimismo se ven al destripar las cifras que hoy publica el INE. Y peor se pone la situación, si se observan los números de forma desestacionalizada, es decir, cuando se limpian los resultados de los efectos del calendario. De esta forma, se han destruido 176.000 empleos en el último trimestre y el paro ha crecido en 214.000 personas, hasta alcanzar una tasa del 24,7%.

La encuesta de población activa es el mejor termómetro del mercado laboral español. Mensualmente salen los datos de paro registrado y afiliación a la Seguridad Social. Pero ni uno ni otro son un reflejo preciso. En el primer caso, no es más que un registro administrativo en el que el parado decide si se inscribe o no voluntariamente, salvo que tenga que cobrar la prestación o quiera acceder a cursos de formación. En el segundo están la mayor parte de trabajadores, pero no aparecen aquellas personas que trabajan en la economía sumergida.


El “remedio” del Banco Central Europeo (BCE)

Bajar los sueldos para reducir el paro

Una tesis desmentida por los datos

Por Thiago Ferrer Morini
El País, 09/08/2012

El Banco Central Europeo (BCE) ha recomendado a los países que están sufriendo altas tasas de paro por los recortes en su gasto público una batería de medidas estructurales que incluye reducir más los salarios y las indemnizaciones por despido. La entidad presidida por Mario Draghi también ha aplaudido la reforma laboral española, llegando a afirmar que “si se hubiera aplicado años antes” habría reducido la destrucción de empleo.

El informe mensual del BCE incluye en su análisis sobre la situación económica y monetaria en la Eurozona un anexo titulado Los procesos de ajuste en la zona euro: progresos en Irlanda, Grecia, España, Chipre y Portugal. En su último epígrafe, La necesidad de más reformas estructurales y fiscales, la entidad esboza una serie de medidas para “aumentar la competitividad global, reducir el desempleo y restaurar la sostenibilidad de las finanzas públicas”.

Para “aumentar la competitividad”, el BCE considera “urgente” el reducir “los costes laborales y los márgenes de beneficio excesivos”, especialmente en los países con un alto nivel de paro.

Para lo primero, el banco emisor sugiere medidas como “reducir el salario mínimo”, “relajar las leyes de protección laboral”, “permitir la negociación salarial a nivel de empresa” y “abolir la interrelación entre salarios e inflación”.

Pero reducir los costes laborales no es suficiente para incrementar la productividad “permanentemente”. El BCE pone como ejemplos de medidas adicionales a tomar “privatizaciones”, “innovación tanto en los procesos productivos como en la creación e invención de nuevos productos”, “reforzar la formación de la mano de obra” e “iniciativas para favorecer la creación de negocios”.

Para eso el informe recomienda adoptar políticas “valientes” que lleven adelante una serie de reformas estructurales. Entre estas reformas están “liberalizar las profesiones cerradas y la inmigración”, “reorientar el gasto público hacia la educación, la investigación y el desarrollo” y “reformar el sistema judicial y regulatorio para hacerlo más favorable a los negocios”.

El BCE también sugiere “audacia” a la hora de “enfrentarse a sectores privilegiados y grupos de interés”. El informe identifica “márgenes de beneficio excesivos” en “negocios orientados hacia un público local, especialmente en el sector servicios”. La entidad cree que “pueden reducirse gastos” si se retiran “obstáculos a la competencia [internacional]”, en particular en ciertos sectores “protegidos”. Esto último puede lograrse si se rebajasen “las barreras de acceso a nuevas empresas” o, simplemente, “reduciendo la burocracia”.

El anexo también analiza la evolución de los países que han llevado a cabo recortes. Según el informe, “los ajustes han permitido a los países recuperar en parte su competitividad debido a la reducción de sus costes laborales”, aunque reconoce que “parte de la mejora se debe a la destrucción de empleo en sectores de baja productividad”. Inmediatamente, apunta: “El lado negativo ha sido un incremento en la tasa de paro, especialmente pronunciado entre los jóvenes”.

El BCE sugiere que el aumento del desempleo se debe a la “tardanza” de los actores sociales en acordar una rebaja en los sueldos, y señala que desde el principio de la crisis los salarios han disminuido “con retraso” (en el caso de Portugal) o “de forma muy limitada” (en el caso de España y Chipre), aunque el BCE califica de “amplia” la reforma laboral española.

La insistencia del BCE en la rebaja de los costes laborales como solución al desempleo se ve desmentida por los datos. En Irlanda, pese a ser el país donde, según la OCDE, se han reducido más los costes laborales desde el principio de la crisis, la tasa de desempleo sigue por encima del 14%. Además, en los cuatro primeros años tras la explosión de la burbuja emigraron 99.000 irlandeses, un 2,2% de la población del país.


Posibilidad de que se intensifiquen las
protestas callejeras y las tensiones

Nubes negras sobre Rajoy con el rescate
en el horizonte

Por Julien Toyer
Reuters, 11/08/2012

Madrid.- El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, encara un sombrío regreso de su corto receso vacacional, con la posibilidad de que se intensifiquen las protestas callejeras y las tensiones en el seno del Partido Popular si el Ejecutivo, como esperan los analistas, pide ayuda financiera a Europa en septiembre.

La popularidad de Rajoy se ha desplomado en los primeros siete meses de su mandato de cuatro años, con importantes errores de comunicación a la vez que acometía sus medidas de austeridad, y mientras el país, la cuarta economía de la eurozona, se hundía en la recesión con una tasa de desempleo de más del 24 por ciento.

Ante los desorbitados costes de financiación -con el rendimiento del bono español a 10 años en un nivel insostenible, cercano al 7 por ciento-, muchos expertos prevén que Rajoy realice una solicitud formal de ayuda financiera coordinada entre los fondos de rescate europeos y el Banco Central Europeo (BCE).

Un plan de rescate en el que la UE compre bonos españoles, o una línea de crédito preventiva, reduciría la tensión del mercado pero también conllevaría duras condiciones, en un momento en el que las calles de muchas ciudades españolas están viendo un recrudecimiento de las protestas contra los recortes.

El opositor Partido Socialista se opone a un rescate en toda regla e incluso en el propio PP se han alzado voces en contra.

En privado, altos cargos del partido comienzan a culpar a Rajoy -con un perfil que no encaja con la gestión de una crisis, con comportamientos demasiado temerosos-, mientras España se hunde más y más en una crisis de deuda de la eurozona que dura ya dos años y medio.

Aunque Rajoy tiene una amplia mayoría en el Parlamento que hasta el momento no ha mostrado señales de resquebrajarse, los líderes del conservador PP en las comunidades autónomas han empezado a rebelarse contra un estricto control de gasto que les está obligando a hacer recortes en hospitales y escuelas, lo que podría tener consecuencias políticas negativas.

"Estamos unidos y le apoyamos, pero no sería erróneo afirmar que hay diversidad de puntos de vista, que están siendo expresados", dijo un alto cargo del partido a Reuters.

Consultado por la posibilidad de que se lleve a cabo una remodelación ministerial, o si se contemplaba un cambio de líder, el miembro del PP dijo: "En el contexto actual, todo es posible".

Los analistas consultados dicen que Rajoy probablemente efectúe cambios en su gabinete al tiempo que solicita ayuda a Europa con el fin de contentar a los sectores del partido más disgustados y a una ciudadanía cada vez más enfadada.

"Para hacerlo políticamente digerible, la solicitud de ayuda al FEEF/MEDE llegará junto a un cambio de ministros", dijo Citigroup en una nota a clientes, en referencia al Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) y al Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), los fondos europeos de rescate temporal y permanente.

Presión de mercados y de los líderes de la UE

Hasta el momento, España ha logrado mantenerse en el mercado de bonos soberanos en subastas públicas, aunque sea pagando un alto precio, y no se enfrenta a grandes vencimientos hasta finales de octubre.

Por ello, hay consenso entre los analistas financieros sobre la hipótesis de que Rajoy hará un anuncio en septiembre aceptando un plan de dos años.

A diferencia de los programas de Grecia, Irlanda y Portugal, que apartarán a estos países de los mercados durante años, predomina la idea de que España seguirá emitiendo deuda aun después de solicitar el rescate.

Rajoy, que vuelve de sus vacaciones en la tercera semana de agosto, dijo la semana pasada que necesitaba saber más acerca de las condiciones de tal rescate, que se ha dado en denominar "blando" o "suave" frente al rescate total o convencional de los otros tres miembros de la eurozona.

El BCE probablemente brinde detalles del mismo en su reunión mensual del próximo 6 de septiembre, y se espera que los ministros de Finanzas europeos discutan un programa potencial en una reunión informal en Chipre el 14 y el 15 de septiembre.

Analistas consultados dijeron que el mercado había comenzado a descontar el rescate y que si Madrid no actúa decepcionaría a los inversores, que ahora mismo esperan el "cuándo" y el "cómo" del rescate.

En su informe, Citigroup dijo que el total de la ayuda europea debería cubrir el grueso de las emisiones hasta mediados de 2014, unos 306.000 millones de euros.

Esta suma está en línea con una cifra indicativa discutida entre el ministro de Economía español, Luis de Guindos, y el de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, en una reunión en julio, según señaló una autoridad europea.

Pero la presión a Rajoy también le está llegando desde sus homólogos europeos.

Mario Monti, primer ministro de Italia, el siguiente país en la línea de fuego si España empieza a tener problemas para financiarse, habría presionado también a Rajoy para que solicite la ayuda europea en un reciente encuentro en Madrid.

Una fuente familiarizada con la situación dijo que Monti sugirió a Rajoy que solicite que los fondos de rescate europeos y el BCE compren deuda española en los mercados primarios o una línea de crédito preventiva de la zona euro.

Roma espera que sus propios costes de financiación bajen en cuanto los mercados vean que el BCE interviene en apoyo de España.

Las palabras pronunciadas tras el último Consejo de Ministros por Rajoy diciendo que no descartaba la petición de ayuda externa, dispararon al selectivo bursátil Ibex-35 casi un 15 por ciento, y relejaron los rendimientos de la deuda europea después de que hayan tocado en julio máximos de la historia del euro.

Apoyo menguante

Una solicitud de ayuda probablemente enardezca las protestas callejeras. La popularidad de Rajoy cayó en picado después de que en junio pidiera una línea de crédito de hasta 100.000 millones de euros para recapitalizar la banca y de que anunciara un duro paquete de recorte de gastos y subidas de impuestos por 65.000 millones de euros.

Según un sondeo oficial dado a conocer esta semana, si en este momento tuvieran lugar elecciones generales, el PP seguiría ganando, pero sólo con un 36,6 por ciento de los votos, desde el 40,6 por ciento de apoyo con que contaba en mayo, y desde el 44,6 por ciento que obtuvo en los comicios de noviembre.

Cientos de miles de ciudadanos enfadados se manifestaron en las calles de España en julio, con manifestaciones diarias de funcionarios durante dos semanas consecutivas después de que se les recorte el salario. En agosto habrá nuevas protestas y los sindicatos han dicho que podrían convocar una nueva huelga general.

Reflejando el temor generalizado en España de que un nuevo rescate llegue junto a durísimas condiciones, los líderes sindicales pidieron al Rey el martes que medie ante el Gobierno para que convoque un referéndum en caso de que tenga planeados más recortes.

Los secretarios generales de los principales sindicatos españoles por afiliación "han expresado su oposición ante un posible segundo rescate de la economía española por las instituciones de la Unión Europea, dado que llevaría aparejado una serie de condiciones que nos abocarían a una recesión de la que sería muy difícil salir en los próximos años", dijeron en un comunicado conjunto Comisiones Obreras y Unión general de Trabajadores.

Durante una visita a Berlín esta semana, el líder de la oposición socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, también dijo que trabajaría para convencer al Gobierno de que no solicite un rescate porque conllevaría un mayor control internacional sobre la economía española.


En España, planes para el adiós al euro

Bancos y empresas se preparan para afrontar la salida de uno o
varios países de la moneda única, e incluso para su desaparición

Por Miguel Ángel García Vega
El País, 10/08/2012

El euro corre el riesgo de resquebrajarse, y España corre el riesgo de abandonarlo. Dependiendo de a quién se pregunte, se le atribuyen más o menos probabilidades, pero nadie puede descartarlo. Los grandes bancos y las multinacionales han tocado zafarrancho de combate y ya articulan fórmulas para cubrir sus riesgos en caso de desastre. En nuestro país, las principales firmas cotizadas tratan de responder a una pregunta cuyo mero enunciado suena a amenaza: si dejamos la moneda única, ¿cómo puedo proteger mis activos, mi balance, mi cuenta de resultados?

Frente a tanta incertidumbre, se preparan “planes de contingencia” para responder a las distintas opciones. Estas van desde la creación de una nueva moneda solo para los países de la Europa del norte a la salida obligada de algún miembro de la zona euro pasando por la desaparición absoluta de la divisa o la creación de un euro fuerte y otro débil. Cualquiera de estas posibilidades tiene enormes implicaciones comerciales, fiscales, financieras e incluso en la reputación de las compañías.

Son los grandes operadores turísticos, las entidades financieras y las empresas exportadoras quienes más se protegen las espaldas. Firmas del calado de IAG, propietaria de Iberia y British Airways, o Barclays han anunciado sendos planes de contingencia frente a lo que pueda suceder en España. O el banco ING, que acaba de reducir en 6.200 millones de euros su exposición al país.

Entre las que han tomado medidas similares ante la situación en Grecia destacan el gigante estadounidense de los bienes de consumo Procter & Gamble; la británica Lloyd’s, líder mundial de los seguros; Tui Travel y Thomas Cook, los dos mayores turoperadores británicos; los bancos Crédit Agricole y HSBC: Diageo, la firma británica más potente de bebidas, y la cervecera holandesa Heineken. Los bancos suizos, tan sensibles a sus fondos, se hallan en un estado que un experto califica “de alerta máxima” frente a cualquier suceso de la Eurozona, y muchos ya cuentan con equipos dedicados a analizar planes de contingencia.

“Bastantes firmas españolas llevan meses estudiando este escenario”, explica Sara Baliña, de Analistas Financieros Internacionales (AFI). “No es algo nuevo ni sorprendente. Es un elemento de responsabilidad y sensatez que lo hagan dadas las condiciones que estamos viviendo. Aunque el riesgo de que España salga del euro resulta muy reducido”, afirma la experta, quien sitúa esta posibilidad por debajo del 20%.

En la misma línea se manifiesta Juan Iranzo, director general del Instituto de Estudios Económicos (IEE): “España no saldrá del euro, pero entiendo que las empresas quieran cubrir ese riesgo”. Y añade: “Si yo fuera una de ellas trataría de mantener el dinero fuera, vender activos antes de la devaluación y tener el capital en otras divisas”.

Si la peseta se devaluase tras una hipotética salida del euro, el Gobierno debería garantizar el abastecimiento, vía importaciones, a los precios actuales para que los productos no se encarecieran demasiado. O sea, intervenirlos como en tiempos de la dictadura sucedió con la gasolina.

Con estos antecedentes, la preocupación se extiende como un bálsamo. Analistas Financieros Internacionales (AFI) ha confeccionado varios de estos planes por petición de diversas empresas cotizadas. Ninguna de ellas quiere ser identificada públicamente para proteger su imagen.

La consultora Ernst & Young tiene un equipo de 10 personas dedicadas en buena parte a esta actividad. A su cargo está Asís Velilla, socio de instrumentos financieros. El relato de este experto revela que las empresas que tienen planes de contingencia en España se preparan para el abandono en bloque de la moneda europea por parte de Portugal, Italia, Grecia, Irlanda y España, y la creación de un euro fuerte y otro débil.

¿Cómo hemos llegado a esta situación?

El miedo de España ha tenido un recorrido que se puede trazar. Primero fueron las empresas multinacionales con filiales en este país las que empezaron a preocuparse por sus inversiones en caso de la salida del euro; después la inquietud llegó a las compañías que tienen fondos de inversión extranjeros (sobre todo estadounidenses) sentados en los consejos de administración, y ahora se ha trasladado a las grandes cotizadas españolas. Estas últimas lo que quieren es “una foto genérica de los riesgos que corren para llevarla al consejo, y en función de los resultados, tomar o no medidas”, revela Asís Velilla. “Pues la ruptura también puede ser una oportunidad para comprar compañías competidoras a bajo precio”.

También se preparan para lo peor las grandes fortunas españolas, agrupadas en los principales family office del país, aunque con su particular interpretación de lo que es un plan de contingencia. Su forma de protegerse, explica Juan Esquer, socio de GBS Finanzas, ha sido abrir cuentas en los países del euro que estiman más seguros (Luxemburgo, Alemania o Francia), en naciones que operan cerca, pero fuera, de la divisa europea (Reino Unido o Suiza) o marcharse a territorios más lejanos (EE UU). En esta situación, no es de extrañar que hasta mayo pasado hayan salido 163.000 millones de euros del país. Eso sí, revela Juan Esquer, “cada vez hay más problemas de compliance, o sea, justificar el origen y destino de esos fondos”.

Consultoras, empresas y analistas llevan un año largo diseñando planes de contingencia por si el euro se rompe parcial o totalmente. Estos trabajos han corrido sotto voce por diversos consejos de administración y dan a muchos un enorme dolor de cabeza. “Solo los cambios legales que requieren son una verdadera pesadilla”, reconoce el responsable jurídico de una gran cotizada española.

A pesar de que Jean-Claude Juncker, presidente del Eurogrupo, asegure que la salida de Grecia es “manejable” y que expertos como Claudio Ortea, director de inversiones de Lombard Odier, precisen que “el debate no es si lo hará, sino cuándo”, el Tratado de Lisboa no establece ningún mecanismo de abandono del euro. Antes hace falta cambiar la normativa. Y pese a la complejidad, los analistas están de acuerdo en que un país que deje la divisa europea necesitará introducir una nueva legislación para asegurarse de que los contratos denominados en euros continúen siendo válidos. Tampoco resultará fácil discernir si esos contratos están respaldados en la divisa europea o en la nueva moneda. De hecho, serán tan interpretables que dependerán de factores como la jurisdicción legal, la localización de los activos o el lugar de los pagos.

Por ejemplo, si Grecia quisiera salir del euro, primero tendría que dejar la Unión Europea y después volver a solicitar su entrada, pero no su admisión en la moneda europea. “La Eurozona se diseñó como una cazuela de langostas”, ironiza en una nota Simon James, socio del bufete británico Clifford Chance. “Para los miembros es fácil entrar, pero una vez dentro prácticamente no hay salida”.

Sin embargo, en este escenario en el que lo inimaginable se ha vuelto casi real, ya hay quien ha propuesto cómo debería ser esa complicada salida. La consultora británica Capital Economics ganaba el mes pasado el premio Wolfson de Economía con el ensayo Leaving the euro: A practical guide (Abandonando el euro: una guía práctica). En él se traza esa hoja de ruta del abandono que, la verdad, asusta.

Los autores proponen que los países que abandonen la moneda única introduzcan una nueva divisa que tenga paridad 1-1 con el euro desde el primer día de la salida y que todos los salarios, precios, préstamos y depósitos se vuelvan a denominar con relación a esa proporción. Además, los billetes y monedas en euros seguirían usándose para pequeñas transacciones durante no más de seis meses. El país que deje la eurozona tendría que anunciar inmediatamente un plan de control de la inflación supervisado por una institución independiente, prohibir la indexación de los salarios y emitir bonos ligados a la inflación. Y para evitar fugas de fondos, tras el anuncio, los mercados de capitales estarían cerrados. Corralito a la europea. Toda esta guía práctica está pensada en principio para Grecia. ¿Y España? “Son válidos los mismos argumentos”, confirma Jonatham Loynes, economista jefe para Europa de Capital Economics y uno de los autores del estudio.

Así que en el caso del hipotético corralito español, la música suena de esta forma. “El Tratado de Lisboa permite restringir la libre circulación de capitales por motivos, por ejemplo, de orden público. Por lo tanto, si se llega a esta situación —algo que no creo posible— se establecería un control de cambios para evitar la salida de dinero. Esta normativa podría aplicarse antes, incluso, de que España dejará el euro. Algo en lo que tampoco creo”, desgrana Íñigo Berricano, managing director del bufete Linklaters.

¿Y al otro lado del Atlántico? La onda sísmica de preocupación llegó hace tiempo a los grandes bancos de Wall Street. Firmas como JP Morgan Chase, Goldman Sachs, Morgan Stanley, Citigroup o Bank of America se están cubriendo las espaldas frente a una posible ruptura del euro renegociando los contratos que tienen con sus clientes europeos, y a la vez usando seguros de impagos, como los credit default swaps (CDS), para reducir su exposición a los países con mayores dificultades.

Entre bastidores, hay un esfuerzo para evitar que si España o Grecia salen del euro estos bancos no reciban sus créditos en pesetas o dracmas devaluados. Por ahora, su exposición a Irlanda, Italia, Portugal, Grecia y España oscila, según cifras recopiladas por el Financial Times, entre los 5.400 millones de dólares (4.400 millones de euros) de Morgan Stanley y los 20.000 millones de dólares de JP Morgan Chase. “Unas cifras limitadas, que demuestran la gran velocidad a la que han limpiado sus balances de deuda periférica”, apunta el director de un banco suizo con sede en España. Desde luego, “nadie quiere recibir pagos en una moneda devaluada, porque eso es perder dinero”, ahonda Soledad Pellón, analista de IG Markets.

Al final, como señala Douglas J. Elliott, exvicepresidente de JP Morgan, hay tres escenarios con sus probabilidades en toda esta pesadilla. Una “resolución gradual de los problemas (10% de probabilidades), que las cosas vayan peor antes de mejorar (65%) y que todo se desmorone (25%)”. En caso de colapso absoluto, “Grecia podría verse forzada por las circunstancias a salir de euro y es probable que también otros países. Europa caería en una profunda recesión, EE UU en una suave y el crecimiento de naciones como China se frenaría considerablemente. El único ganador real, si todo esto sucede con la suficiente rapidez, puede ser el candidato republicano Mitt Romney, a quien una economía estadounidense hundiéndose podría darle la Casa Blanca”.

Nervios en Wall Street, aunque sería prematuro escribir ya el obituario del euro

Por Sandro Pozzi, desde Nueva York.- Wall Street ve la eventualidad de España o de Italia saliendo del euro como algo remoto. Otra cosa distinta es que alguno de los dos tenga que acabar solicitando un rescate, como hicieron Portugal e Irlanda. Pero en el caso de Grecia hay dos bandos claros. En un lado está Citigroup, que habla ya de un 90% de posibilidad de que eso suceda el año próximo. En el otro está Goldman Sachs, que lo considera fuera de lugar y apuesta por un repunte de la moneda europea.

Las elecciones griegas en junio fueron una especie de banco de pruebas para afinar los planes de contingencia de los grandes titanes del sector financiero. Se crearon equipos especiales en las oficinas en Nueva York, Londres y otras capitales europeas para responder a tiempo y no cometer los errores que se sucedieron durante el colapso de Lehman Brothers.

Pase lo que pase con Grecia, lo cierto es que los grandes bancos de EE UU llevan dos años tomando medidas para hacer frente a la inestabilidad en Europa y limitando sus posiciones. De hecho, parte de la debilidad del euro se debe a que las empresas que operan en la zona estarían cambiando parte de sus activos en euros a dólares como parte de sus planes de contingencia.

Que una economía pequeña como Grecia acabe abandonando el euro es motivo suficiente para poner nerviosos a los operadores de Wall Street y sus clientes. Se trata de un problema financiero y también legal a la hora de lidiar con el cambio de divisa en los contratos existentes, como señalan desde Allianz. Es lo que trata de anticipar Procter & Gamble, una de las empresas que ha anunciado públicamente sus medidas.

JPMorgan Chase, el mayor banco por activos de EE UU, es la primera gran entidad en hablar de planes de contingencia para los bonos de cualquier país del euro, para así evitar problemas adicionales. Sus responsables en Londres explican que “la probabilidad de que un miembro abandone el euro ya no es cero”, y por eso cree que deben establecer un protocolo que sirva de guía. Esta acción se basa en una encuesta interna según la cual el 30% de sus clientes cree que Grecia saldrá del euro este año y un 5% predice incluso que podría ser el caso también de una economía grande el que viene. “Si sucediera”, indican en la entidad, “tenemos que estar listos para segregar los activos, ponerlos en diferentes cuentas e identificarlos en el menor tiempo posible”.

Hay bastante resistencia por lo general a la hora de hablar en público de planes de contingencia ante el dilema que plantea la ruptura del euro, sobre lo que se hará si se suspende la cotización de un valor o de un bono, sobre las medidas de emergencia que se adopten o los controles en el flujo de los capitales. Y lo mismo que vale para los bancos, vale para los gestores de fondos.

El sector financiero suele afrontar este tipo de situaciones con más margen de tiempo, porque son los propios reguladores, como la Reserva Federal, quienes les obligan a planificar. Las empresas van más retrasadas. Las consultoras Ernst & Young y KPGM creen que se está abordando la cuestión de una manera muy superficial, y están por eso celebrando seminarios.

En cualquier caso, escribir ya el obituario del euro, como coinciden desde Goldman Sachs y JPMorgan, es prematuro. Y dan una explicación técnica para apoyar su idea: nada de lo que está sucediendo en el mercado de capitales es suficiente para llegar al punto de no retorno y puede resolverse fácilmente. Es su manera de decir que el Banco Central Europeo cuenta con margen para zanjar la cuestión.