Senegal

Revolución al son del rap « Y en a marre ! »
(“¡Estamos hartos!”)

Por Txema Santana
GuinGuinbali, 25/06/11

Dakar.– Abdoulaye Wade, presidente de Senegal, pasando uno de los momentos más difíciles desde que accedió a la presidencia de Senegal, convocó para este sábado una “reunión ministerial de emergencia” para intentar dar respuesta a la masiva protesta del pasado jueves, ante la Asamblea Nacional, que logró, por el momento, parar la votación de una reforma constitucional que, entre otras cosas, facilitaría su reelección, dado que la misma pretende suprimir la segunda vuelta en las elecciones presidenciales y genera la posibilidad de un modelo de ticket.

Dakar (video): Manifestaciones populares contra la propuesta reforma de la constitución. Según ésta, en
las próximas elecciones de marzo del 2012, el actual presidente Abdoulaye Wade podría ser reelegido
con sólo un 25% de los votos. Además, la vicepresidencia sería para su hijo Karim.

En las puertas de la reunión se agolpaban los periodistas que preguntaban a los distintos miembros del Gobierno que iban entrando al Palacio Presidencial. De ahí salió una respuesta inesperada: el presidente Wade estaría pensando en convocar un Gobierno de unión nacional para salir de la crisis política que tiene como punta del iceber las elecciones del próximo año, pero cuya base cada vez emerge con más fuerza, mostrando la división social y política del país. Y esta base tiene un nombre como bandera, aunque conformada por muchos grupos y distintos colectivos, la cabeza visible es Y en a marre, un grupo más bien joven que pide un cambio político suficiente como para albergar esperanza en un futuro con menos incertidumbre y personalismos.

Con la fuerza de “Y en a marre”, con detenciones arbitrarias, con la opinión contraria a una reforma constitucional promovida casi exclusivamente por el presidente Wade, con el hartazgo de las condiciones de vida, los apagones de luz, el difícil acceso al trabajo, los despilfarros en obras faraónicas y después de que el Foro Social Mundial, las revueltas del norte de África y también las manifestaciones en España hayan espoleado los ánimos, miles de personas salieron a la calle el pasado jueves para protestar ante la Asamblea Nacional. Inicialmente, la movilización, de carácter pacífico, dio la bienvenida a los parlamentarios que iban entrando, pero mientras dentro del edificio se discutía la reforma, los ánimos fuera de él se iban caldeando, hasta el punto de acabar una batalla campal que culminó con más de cien heridos y decenas de detenidos.

Aunque conscientes del caldo de cultivo, la perplejidad se adueñó de muchos senegaleses en el exterior que han sido consultados. Los raperos juegan un papel fundamental en el movimiento y su capacidad de movilización ha sido clave. Un movimiento al son de la música que escuchan los jóvenes. “Una victoria de la juventud”, titulaba Seneweb, un medio de comunicación local, para dar más brillo al reto que ha decidido asumir la nueva generación senegalesa. “Cuando todo el mundo estaba salvando el pellejo, ellos se estaban movilizando para poner el despertador a la sociedad senegalesa”, asegura el periodista Malick El Seck.

Y este abrupto movimiento social que empatiza con los senegaleses en el exterior, que también tienen protagonismo, se mueve al son del rap. Ha sido esta música la que ha trasladado su mensaje a los jóvenes, pero no hoy, ni ayer, ni la semana pasada, ni siquiera en este mes, sino que hace mucho tiempo que importantes figuras del género, como Didier Awadi, cantan por una sociedad más igualitaria y sobre todo contra la corrupción política. Ellos sí confían en otro sistema político, más adaptado a los tiempos.

En este movimiento cabe la crítica a Francia pero se centran en su país. Son conscientes de que la ex colonia facilita el proceder a Abdoulaye Wade, pero van más allá y se quejan de la pasividad de algunos de sus conciudadanos, que impide el verdadero avance. No se trata de una revolución de izquierdas, derechas o simplemente política, se pide una alternativa al actual sistema judicial, político, educativo y social. Un movimiento altermundialista, si se quiere.

Durante la noche de este sábado, los ministros y el presidente del Gobierno seguían reunidos analizando lo ocurrido, diciendo que “no pasa nada” y que el próximo martes, en conferencia de prensa, anunciarán sus conclusiones. Como queriendo dilatar la presión en una olla a presión, que es lo que es Dakar en estos momentos. Pero “Y en a marre” no va a parar y lo han anunciado. Este movimiento se mueve al son del rap y la rima y el ritmo lo marcan ellos. La canción del cambio ya ha comenzado.


Protestas masivas contra el gobierno y por los cortes de luz

Nuevo día de cólera en Senegal

GuinGuinbali, 28/06/11

Dakar.– Senegal ha vuelto a vivir este 27 de junio un día de protestas populares. La población salió de nuevo a la calle en numerosos puntos del país, especialmente en Dakar y Mbour, para protestar, en esta ocasión, por los frecuentes cortes de luz que sufre el país. Numerosos edificios públicos han sido incendiados. Estas manifestaciones espontáneas se producen solo cuatro días después de que miles de senegaleses se echaran a la calle en contra del intento de Abdoulaye Wade de perpetuarse en el poder mediante una reforma legal que tuvo que retirar.

Las manifestaciones más graves se vivieron en Dakar y sus alrededores. No es la primera vez en los últimos meses que la población deja patente su malestar en las calles por los cortes de luz, que se producen cada día durante varias horas en el país. Sin embargo, en esta ocasión las protestas han sido muy intensas y han incluido la quema de edificios públicos, sobre todo el de la compañía nacional de electricidad, la Senelec.

Hace tan solo un mes el profesor Amadou Ndoye lo decía con estas palabras a GuinGuinBali: “La primavera árabe no ha dicho su última palabra. Los jóvenes están hartos y esto es imprevisible”. La frustración de los senegaleses ha vuelto a estallar. Quema de neumáticos, barricadas callejeras, manifestaciones, quema de edificios. Algunos de los que salieron a la calle este lunes llevaban 24 horas sin electricidad.

Numerosas fuerzas de seguridad fueron desplegadas a los pies del monumento del Renacimiento Africano, construido por el presidente Abdoulaye Wade el pasado año con motivo del 50 aniversario de la independencia del país y símbolo de su poder, mientras que unas calles más allá, los antidisturbios perseguían a los jóvenes y les lanzaban gases lacrimógenos en unas imágenes que recordaban a las vividas hace tan solo cuatro días, con la explosión de ira popular contra el presidente Wade.

El 23 de junio pasado, la calle doblegó al presidente Wade, que se vio obligado a retirar un proyecto de reforma del sistema electoral que, en la práctica, le volvía a abrir las puertas del Palacio Presidencial. Ese día quedará para siempre en la memoria histórica de Senegal como el despertar de la sociedad civil senegalesa. Frente al riesgo de “monarquización” del régimen, diferentes movimientos de oposición habían hecho un llamamiento para manifestarse en defensa de la democracia.

Y esta movilización logró frustrar la votación de la reforma constitucional que hubiera permitido la elección, en primera vuelta, de un presidente y un vicepresidente con tan solo el 25% de los votos. Una fórmula que, según la oposición, hubiera permitido a Wade transmitir el poder a su hijo Karim en el próximo mandato presidencial.

El 23 de junio, la calle dijo basta al ritmo del movimiento de protesta Y en a marre, que surge a partir de un grupo de rap que lleva meses protestando en las calles por el deterioro de las condiciones de vida y políticas del país. Edificios públicos y casas de responsables del partido del presidente fueron saqueadas o incendiadas. El parlamento fue atacado. Finalmente, el proyecto de ley fue retirado.


El presidente Wade no estará en la cumbre de la Unión Africana

Grave inestabilidad en Senegal

GuinGuinbali, 28/06/11

El presidente Abdoulaye Wade muy enojado:
no sólo cuestionan su reelección perpetua
sino tambien la sucesión para su hijo Karim.

Dakar.– El presidente de Senegal, Abdoulaye Wade, no asistirá a la cumbre de la Unión Africana (UA), que se celebra a partir de este jueves en Guinea Ecuatorial, debido a la grave inestabilidad que atraviesa su país. Es la primera vez desde el año 2000 que Wade se pierde una de estas citas. Quien sí viajará a Malabo será la ministra española de Exteriores, Trinidad Jiménez.

El presidente de Senegal, Abdoulaye Wade, no acudirá a la 17 cumbre de la Unión Africana (UA) que se celebra a partir de este jueves en Sipopo (Guinea Ecuatorial) debido a la situación inestable que vive su país, informaron las radios locales, citando fuentes oficiales.

Según estas fuentes, el primer ministro, Souleymane Ndené Ndiaye, representará a Senegal en la cumbre, ya que el presidente ha optado por permanecer en el país, tras las manifestaciones violentas generadas por el proyecto abortado de modificación de la Constitución y los cortes de electricidad.

Según los medios locales, es la primera vez que el presidente senegalés se ausenta en una cumbre de la UA desde su llegada al poder en el año 2000. Asimismo, Wade canceló un viaje previsto a Arabia Saudí en el que habría peregrinado a la Meca, informa la agencia Efe.

Una ola de violencia se ha apoderado de la capital senegalesa, Dakar, y de varias localidades del país desde el pasado jueves, día en el que se contabilizaron al menos cinco muertos y más de cien heridos.

Desde la semana pasada, decenas de miles de personas se han manifestado en contra del proyecto de ley (ya retirado) que pretendía reformar la Constitución a menos de un año de unas elecciones generales, previstas para febrero de 2012.

Este proyecto rompía las normas electorales instauradas en el país en 1963, que señalaban que el presidente se ha de elegir por sufragio universal directo en dos vueltas, si ninguno de los aspirantes a la Jefatura de Estado lograba la mayoría absoluta en la primera vuelta.

La violencia ha provocado importantes daños materiales, como el incendio de varias agencias de la Sociedad Nacional de Electricidad (SENELEC), edificios de la administración pública, ayuntamientos y domicilios de altos cargos del Estado.


Wade intentar poner fin a los disturbios con represión

Despliega al Ejército en las calles de Dakar

GuinGuinbali, 30/06/11

Dakar.– El presidente senegalés, Abdoulaye Wade, ha decidido desplegar al Ejército nacional por las calles de Dakar para intentar poner fin a los disturbios que han sacudido al país en los últimos días y que comenzaron por un intento de reforma legal impulsado por el propio Wade para facilitarse la reelección en 2012 tras dos mandatos como presidente y colocar a su hijo como vicepresidente. Esta reforma fue retirada tras la ira popular, pero los disturbios prosiguen en las calles debido a los frecuentes cortes de luz.

“Ahora, vamos en serio”. Estas fueron las palabras del portavoz del presidente Wade, Serigne Mbacké Ndiaye, que preconizaban el uso del Ejército para aplacar la ira popular, unas revueltas que estallaron el jueves 23 de junio y que lograron paralizar la reforma legal para rebajar del 50 al 25 por ciento el porcentaje de votos necesario para ganar las elecciones presidenciales en primera vuelta, reforma que beneficiaba claramente a Wade frente a una oposición dividida.

Sin embargo, los disturbios no han acabado, pues el lunes volvieron a repetirse quema de edificios y barricadas en las calles por parte de una población harta de los frecuentes cortes de luz que se viven en todo el país.

Frente a esta situación, el Gobierno presidido por Wade, quien ha tenido que suspender su viaje a Guinea Ecuatorial para participar en la cumbre de la UA, ha decidido sacar los tanques a la calle, desplegando a soldados en los puntos estratégicos de la capital senegalesa que han venido en ayuda de una policía desbordada por la actual ola de descontento.

Las revueltas, que se parecen cada vez más a las vividas en Túnez, Egipto, Yemen o Siria y que, sin embargo, apenas han tenido eco en la prensa europea, también surgieron por la pretensión de Wade de crear un puesto de vicepresidente del país a la medida de su hijo, Karim.