Chile

Chile está convulsionado

El malestar de los chilenos

Por Vladimir Hernández
Desde Santiago
BBC World, 14/07/11

Chile está convulsionado. Este jueves se efectuó en Santiago una nueva manifestación multitudinaria convocada por la Confederación de Estudiantes (Confech), en la que participaron la Central Unitaria de Trabajadores y otros gremios sindicales de diferentes sectores.

Es la última de varias manifestaciones de calle registradas en la capital, calificadas como las más multitudinarias desde el regreso de la democracia al país en 1990.

En Santiago, movimientos estudiantiles vienen efectuando fuertes clic protestas y tomas de colegios secundarios en reclamo por las necesidades del sector y en defensa del sistema de educación pública.

Pero en el resto del país también hay descontento. Este lunes se efectuó una huelga de trabajadores en la Corporación Nacional del Cobre (Codelco), que por primera vez en casi dos décadas paralizó todas sus operaciones.

Y recientemente hubo manifestaciones y disturbios en el sur del país en rechazo a los planes de gobierno de Sebastián Piñera (clic suspendidos actualmente por un tribunal) de construir una central hidroeléctrica en la región patagónica del sur del país.

Para colmo, recientes sondeos de opinión muestran que los niveles de aprobación del mandatario están en su peor momento. Aunque la oposición tampoco registra altos puntajes.

¿Qué pasa en Chile? ¿Por qué tanta parece molestia en un país alabado internacionalmente por su modelo económico?

"El problema de fondo es el modelo liberal, establecido en la constitución de 1980. No sólo es el gobierno de Piñera", señaló a BBC Mundo la académica y analista política chilena Montserrat Nicolás.

"La demanda principal de los movimientos sociales que han estado protestando es que quieren que todos los chilenos disfruten de la riqueza y avances que ha tenido el país, pero que se limitan a un pequeño sector de la sociedad", terció por su parte el sociólogo Miguel Urrutia, profesor de la Universidad de Chile.

Las estructuras de PinochetUn reciente clic estudio efectuado por Andrés Zahler Torres, investigador y profesor del Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Diego Portales, reveló que 20% de los chilenos tiene ingresos similares a los países más ricos del mundo (Noruega, Singapur o Estados Unidos).

Pero el entrecruce de datos también mostró que el 60% de la población de Chile tiene ingresos similares a los de Angola, un país que está mucho más abajo en cuanto al ranking de desarrollo humano que mide anualmente Naciones Unidas.

"Esta situación genera una alta confluencia de movimientos para que protesten por una distribución más justa. Pero el problema escapa al actual gobierno, es parte de un modelo (económico) que se instauró a partir del golpe (del 11 de septiembre de 1973, cuando Augusto Pinochet tomó el poder)", señaló Urrutia.

La llegada de Pinochet al poder coincidió con una profunda reforma del sistema económico –que contó con la asesoría del gurú del neoliberalismo Milton Friedman- en donde se redujo la presencia del Estado y se favoreció al libre mercado.

"La Constitución de 1980 prácticamente borró al Estado y no se ha sido capaz de cambiar eso", explicó mientras Nicolás.

"Cada vez que se ha propuesto una reforma en la estructura económica se considera inconstitucional porque aumentaría la presencia del Estado", dijo la analista y agregó: "Cuando surgen problemas en salud, educación o minería, siempre termina todo apuntando a la necesidad de una reforma constitucional".

"Hubo suficiente plazo, casi 40 años, para ver cómo funcionaba este modelo", afirmó por su parte Urrutia. "Pero parece que ya se pasó de la cuenta", apuntó.

La visión oficial

Desigualdad en América Latina

Chile entre los primeros

Estos son los países con mayor desigualdad en América Latina, según la ONU, según el valor del coeficiente de Gini.

El primero es Bolivia: 60. En segundo lugar: Ecuador y Brasil, con 56. Empatados en el tercer lugar: Colombia, Paraguay, Honduras, Panamá y Chile, con 55.
Fuente: Informe de Desarrollo Humano del PNUD, 2010.

El gobierno de Piñera ha reiterado que la prioridad es combatir a la pobreza y convertir a Chile en el primer país latinoamericano en eliminar la pobreza extrema al final de esta década.

Pero ¿y la desigualdad? Sobre todo cuando Chile registra una de las mayores tasas de América Latina.

"El tema de desigualdad también nos preocupa. Chile está en Latinoamérica y Latinoamérica es la región más desigual del mundo. No es la región más pobre, pero sí la más desigual. Dentro de Latinoamérica Chile tiene un nivel de desigualdad medio alto", reconoce el ministro de Hacienda chileno Felipe Larraín, en una conversación reciente con BBC Mundo.

El funcionario indicó que entre los planes gubernamentales para disminuir la pobre distribución de ingresos está aumentar el presupuesto público para la educación y mantener programas de subsidios condicionados.

Pero, además, explicó que de alguna forma el descontento puede estar relacionado con el desarrollo que ha tenido Chile en la última década.

"Ese (mejor) nivel de ingreso da la sensación que hay mucha gente que quiere muchos derechos y que tiene que tener más obligaciones el Estado con ellos; pero que ellos no tienen obligaciones con el Estado o con el país o con la sociedad. Yo creo que ahí hay un tema que es complejo en los países que llegan a ese nivel de ingreso que de alguna manera se ven en la situación de este tipo", afirmó.

A juicio de Larraín el malestar que se ha reflejado recientemente habría que analizarlo con cierta perspectiva.

"El gobierno tiene que tener cuidado que esa gente que se manifiesta en la calle representa completamente a la población porque no es así. Porque hay una mayoría silenciosa que no está protestando en las calles. Hay algunas de las demandas que hacen y compartimos, y estamos trabajando y hay otras que no".

Sin embargo, según el sociólogo de la Universidad de Chile Miguel Urrutia, "cuando no hay esperanza de un cambio o una mejoría la protesta suele mantenerse calma".

"Pero cuando existe la posibilidad de mejorar tus condiciones (en vista del crecimiento económico del país en 10 años), entonces pasa como aquí en Chile donde los movimientos sociales empiezan a protestar para que la prosperidad llegue a todos", añadió.


Tercera marcha de protesta de los colegios y universidades
que reclaman por cambios en la educación

Los estudiantes no dan tregua a Piñera

Por Christian Palma
Desde Santiago
Página 12, 15/07/11

El respaldo transversal a las demandas estudiantiles pudo más que la prohibición de marchar, y miles de jóvenes, acompañados de políticos, alcaldes comunales, trabajadores y gente común y corriente se plegaron a la convocatoria.

Con la presión –incluso desde sus propias huestes– de un inminente cambio de gabinete planeando sobre las cabezas de varios ministros, el gobierno de Sebastián Piñera vivió una nueva jornada de movilizaciones estudiantiles. La de ayer es la tercera protesta masiva desde que comenzaron las tomas y movilizaciones en los colegios y universidades hace cuatro semanas en reclamo de cambios sustantivos al sistema educativo chileno.

Es innegable que la manifestación de ayer no fue tan masiva como las anteriores. Las explicaciones apuntan a la negativa de la Intendencia Metropolitana –la principal autoridad regional– que no autorizó esta nueva marcha. Sin embargo, el respaldo transversal a las demandas estudiantiles pudo más, y miles de jóvenes, acompañados de políticos, alcaldes comunales, trabajadores y gente común y corriente se plegaron a la convocatoria de la Confederación Nacional de Federaciones de Estudiantes (Confech) y del Colegio de Profesores.

El lucro en la educación, la relación de miembros del gobierno con la educación privada, los onerosos intereses de los alumnos que estudian con becas y la desigualdad e inequidad en el acceso y calidad de la educación son temas que han calado hondo en la ciudadanía que ve como un derecho básico que no se está recibiendo como corresponde. Ni los cuatro mil millones de dólares o las 200 mil becas extras ofrecidas por el gobierno han logrado poner tablas a un puente cortado hace rato entre La Moneda y los dirigentes estudiantiles.

El Ministerio de Educación había apostado a un debilitamiento de los estudiantes dado el tiempo que llevan movilizados. No obstante, la gente comenzó a llegar antes del mediodía a plaza Italia. Según cifras oficiales, fueron más de 60 mil los chilenos que ayer volvieron a reclamar por una educación justa. Como ha sido la tónica de las últimas protestas en Santiago, el grupo se desplazó en forma ordenada y pacífica por la Alameda, la principal arteria capitalina. Llamaban la atención las numerosas pancartas, alusivas principalmente en contra de Piñera y su ministro de Educación, Joaquín Lavín. Algunas chicas con poca ropa ironizaban porque la educación “las dejó desnuda” y hasta un doble del presidente Salvador Allende se animaba a reclamar cerquita de La Moneda. Los pacos, apertrechados por toda la calle, miraban de reojo.

Antes del acto central en la plaza Los Héroes, hubo un altercado entre el intendente regional, Fernando Echeverría, y el alcalde de Santiago, Pablo Zalaquett; discutieron por la conveniencia o no de autorizar la marcha dada la cantidad de gente que se sumó.

Tal situación crispó los ánimos de los uniformados, dos de los cuales fueron atacados con bombas molotov. Aun así, la opinión generalizada es que los carabineros actuaron con extremada violencia para repeler a los manifestantes que comenzaron a provocar desmanes.

A los carros lanzaaguas y gases lacrimógenos, se sumaron una gran cantidad de palos a cualquier estudiante que estuviera a mano.

Hugo Gutiérrez, uno de los tres diputados comunistas del Congreso chileno, reclamaba a viva voz mientras el presidente de la Universidad de Santiago, Camilo Ballesteros, dijo que “fue totalmente desmedido que carabineros con caballos intentaran ingresar al escenario y dispusieran piquetes a su alrededor. Que una manifestación pacífica termine con fuerte represión de carabineros no tiene justificación”.

Por su parte, “el presidente del Colegio de Profesores, Jaime Gajardo, calificó la movilización como gloriosa, apoteósica y extraordinaria”, apuntó los dardos a Joaquín Lavín.

“Hoy día hay un gran derrotado. Lavín ya está derrotado. A Lavín no le ha resultado ninguna de las maniobras. Adelantó las vacaciones y los colegios igual siguen tomados”, sostuvo.

Por su parte, el presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica, Giorgio Jackson, resaltó “la convocatoria excelente.

Por el lado de los pingüinos, Laura Ortiz, presidenta de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios, señaló que “fue una marcha absolutamente exitosa porque, como hemos dicho, se trata de un descontento social y a medida que ha pasado el tiempo, hemos seguido movilizados”.

Daniela Isla, presidenta del Centro de Alumnos del Liceo Confederación Suiza, agregó que el encuentro convocó además a padres, niños pequeños y mucha gente que llegó con batucadas, convirtiendo esto en un carnaval”.

Desde el gobierno, el ministro del Interior, Rodrigo Ubilla, defendió el accionar de carabineros. A su vez, el propio Sebastián Piñera llamó a los estudiantes a retomar el diálogo.

“Llegó el momento de terminar con la violencia, las tomas, los paros y reencontrarnos con el camino del diálogo, los acuerdos y la acción. La calidad, el acceso, el financiamiento de la educación en nuestro país está en el corazón de las prioridades de nuestro gobierno y está también en el corazón de las prioridades de nuestra sociedad”, sostuvo el mandatario, mientras decenas de manifestantes seguían enfrentados a los policías dando cuenta de que, por ahora, el tema está más lejos que cerca de resolverse.


Nuevo desafío de los estudiantes a Piñera

Violentas protestas en todo el país

Por Carlos Vergara
Corresponsal en Chile
La Nación, 15/07/11

Con el presidente Sebastián Piñera enfrentando índices históricos de baja popularidad y rumores de cambios en el gabinete, una nueva ola de manifestaciones de estudiantes y universitarios volvió a sacudir las principales ciudades del país.

Sólo en Santiago, unas 30.000 personas -convocadas por el Colegio de Profesores y la Confederación de Estudiantes Universitarios (Confech)- se reunieron en plena Alameda para protagonizar la tercera gran marcha de las últimas semanas, en protesta por la mala calidad en la educación y como un franco rechazo a la propuesta de reforma anunciada por el mandatario la semana pasada

Arica, Iquique, Antofagasta, Valparaíso, Concepción, Chillán, Osorno y Puerto Montt también fueron focos de masivas movilizaciones. Cifras preliminares hablaban ayer de un total de 100.000 personas en todo el país.

El primer asomo de conflicto se provocó por la insistencia de los manifestantes de comenzar la marcha en la plaza Italia (el kilómetro 0 de Santiago) y no en la plaza Los Héroes, como había sido autorizado por la intendencia y donde estaba concentrado el plan de contingencia de los carabineros. Los desmanes no tardaron en llegar, y se produjo un duro enfrentamiento entre los manifestantes -algunos, provistos de palos, pintura y bombas molotov- y la policía.

Las quejas de los estudiantes apuntaron a la fuerza desmedida ocupada por los uniformados y, a su juicio, a las "políticas represivas" del gobierno de Piñera. Por lo menos 28 estudiantes fueron detenidos, mientras que dos carabineros resultaron heridos, ambos tras recibir sendos impactos de bombas molotov, lanzadas por los manifestantes.

Mientras se producían los desmanes, Piñera pidió calma a la población. "Estoy convencido de que llegó el momento de terminar con la violencia, las tomas y los paros que tanta destrucción y daño han alcanzado. Espero que en nuestro país tengamos esa madurez y el patriotismo para que, más allá de las legítimas diferencias, haya un objetivo común, que es hacer un país mejor", dijo el mandatario.

Las autoridades dirigieron sus dardos a uno de los líderes de la marcha, el presidente del Colegio de Profesores, Jaime Gajardo. "El más algunos estudiantes desafiaron a la autoridad [?]. En esta ocasión, ellos están jugando con fuego. Son ellos los responsables de los desmanes que han sucedido", se quejó el subsecretario de Interior, Rodrigo Ubilla.

"Hemos visto a los dirigentes en una postura bastante intransigente. Los estudiantes tienen que comprender que la calle no es sólo de ellos", complementó la vocera, Ena von Baer.

El propio Gajardo alcanzó a dirigirse a la multitud antes de que los carabineros dispersaran a los manifestantes con agua y gases lacrimógenos. "El objetivo de la marcha es que los actores reales de esta discusión seamos considerados. Aquí, el gobierno ha tratado de realizar acuerdos, pero ¡sin considerar a los actores directamente involucrados!", explicó a los gritos.

En Valparaíso, por otra parte, unas 15.000 personas -no sólo estudiantes, sino también numerosos gremios- se plegaron al llamado "porteñazo", en protesta por el congelamiento gubernamental de una serie de medidas comprometidas.

Cerca del Congreso, las fuerzas especiales de carabineros disuadieron, también con gases lacrimógenos, a un grupo de encapuchados que arrojaban piedras y bombas de humo.

Fuentes del oficialismo confirmaron a La Nacion que el cambio en el gabinete debería producirse, a más tardar, la próxima semana. "Como nunca, el presidente ha sido sumamente reservado y hermético sobre los cambios que hará", dijeron esas fuentes. La dura pugna en el oficialismo, entre Renovación Nacional (RN, partido del cual es originario Piñera) y la derechista Unión Demócrata Independiente (UDI), garantiza que cada uno de éstos cuidará a sus ministros y que cualquier movimiento deberá mantener los equilibrios actuales.

En el actual escenario, los principales cuestionados son los ministros del Interior, Rodrigo Hinzpeter (RN); de Educación, Joaquín Lavín; el secretario general de la Presidencia, Cristián Larroulet, y la vocera de gobierno, Ena von Baer, todos de la UDI. Los analistas locales ven una fuerte pulseada de la UDI por remover a Hinzpeter, quien, sin embargo, siempre ha tenido el apoyo irrestricto de Piñera.

La eventual remoción permitiría la entrada como ministro del Interior del actual titular de Justicia, el también miembro de RN Felipe Bulnes, o de su correligionario, el ministro de Defensa, Andrés Allamand.


Estudiantes, portuarios, mineros, empleados fiscales, ambientalistas, minorías
sexuales y mapuches pueden verse en las calles de todo el país protestando

El gobierno de Piñera, en su momento más oscuro

Por Carlos Vergara
Corresponsal en Chile
La Nación, 17/07/11

Altos índices de crecimiento, un desempleo relativamente bajo y un proceso de reconstrucción postsismo del 27 de febrero de 2010 medianamente consistente no parecen argumentos suficientes para levantar el prestigio del gobierno de Sebastián Piñera ante los chilenos, que lo castigaron con una baja aprobación histórica del 31% y un rechazo sin precedente, del 60%, de acuerdo con la última encuesta mensual de Adimark.

Las movilizaciones se repiten todas las semanas. Estudiantes, portuarios, mineros, empleados fiscales, ambientalistas, minorías sexuales y mapuches pueden verse en las calles de todo el país protestando por demandas y reivindicaciones que estiman incumplidas.

Es, con todo, el país de las contradicciones. Mientras muestra con orgullo su pertenencia a la OCDE y un PBI per cápita de 15.000 dólares, las desigualdades son marcadas: la fortuna de los cuatro principales grupos económicos locales equivale al ingreso anual del 80% de la población y las clases bajas se preguntan dónde está el "derrame".

Piñera no la tiene fácil. El primer flanco abierto, y el más intransigente, es el de los estudiantes secundarios y universitarios, quienes han mantenido un paro y toma de distintos colegios y facultades durante más de dos meses, en protesta por la mala calidad de la educación y el excesivo afán de lucro de las universidades privadas.

"Mientras el gobierno y sus parlamentarios se empeñen en darnos la espalda, evadir nuestras propuestas o deslegitimar nuestro movimiento con acciones desesperadas, el descontento, la organización y la unidad se verán fortalecidas", asevera la líder del movimiento universitario, Camila Vallejo.

Otro dolor de cabeza es el masivo rechazo ciudadano a la instalación de la hidroeléctrica HidroAysén, en los virginales parajes del sur de Chile. Pese a que ya fue aprobado, entre ensordecedoras quejas, el proyecto de ley que contempla la licitación de la autopista eléctrica fue postergado, como también la resolución del problema energético y la inversión extranjera.

Irónicamente, su gran triunfo, el rescate de los 33 mineros en octubre del año pasado, terminó esta semana con una millonaria demanda colectiva en contra del Estado por parte de los trabajadores.

La génesis del gabinete de Piñera hoy también le pasa la cuenta. Pese a sorprender con una mezcla de técnicos y académicos, en desmedro de la apuesta política de la Concertación, hubo algunos que lanzaron sus críticas por aquel entonces: gobernar de espaldas a los partidos sería un error fatal.

A partir de allí, con un comité político de bajo peso y sin presencia real de la derechista Unión Demócrata Independiente (UDI), éstos pusieron el grito en el cielo ante el dominio sin contrapeso en el palacio presidencial de La Moneda del ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, de las filas de Renovación Nacional, el mismo partido de Piñera.

Fuentes del gabinete, consultadas por La Nacion, incluso aluden al concepto de bonapartismo -en referencia a Napoleón III- para aludir a su principal pecado: intentar gobernar sin los partidos, el empresariado y sus electores.

Quejas en el oficialismo

Pese a que la oposición manifiesta un rechazo superior al del gobierno (68%), el oficialismo reconoce, con dolor, el más grande de sus aciertos: haber instalado el concepto de "letra chica". Esto es, que todas las grandes reformas anunciadas siempre conllevan pequeñas "trampas" y ambigüedades, como la rebaja del 7% en pensión para los jubilados, que pasaron de ser beneficios universales a parciales.

La última gran crítica, asumida por el propio oficialismo, apunta al diseño comunicacional de La Moneda, que no consigue traspasar a la población los logros del gobierno.

El conservadurismo de la UDI tampoco colabora, pues detiene iniciativas comprometidas en campaña, como la regulación de la convivencia homosexual.

A partir de ahora, con la llegada de Hinzpeter de sus vacaciones, debería comenzar a afinarse el diseño final del cambio de gabinete, el tercero en siete meses.

Una de las señales más potentes sería la entrada del senador de la UDI, Pablo Longueira, a un ministerio social y con un escaño en el comité político. La suerte del propio Hinzpeter, la vocera Ena von Baer y varios ministros también podrían quedar selladas desde ahora.

Con elecciones municipales el próximo año y generales en 2013, Piñera sabe que el tiempo de hacer historia se acorta. La gran revolución política prometida, las grandes expectativas de la población y la enorme pérdida de credibilidad del mandatario no presagian un muy feliz "segundo tiempo".

Sin embargo, hay quienes recuerdan que Michelle Bachelet pasó por el mismo trance -una aprobación del 35%- en la mitad de su gobierno y consiguió abandonar el poder con un 85% de popularidad y varias políticas de sello social que ya la dejaron en la historia.


El nuevo gabinete incluye a referentes de la UDI, el bloque que apoyo al dictador

Ex pinochetistas al gobierno de Piñera

Por Christian Palma
Desde Santiago

Página 12, 19/07/11

El presidente sacó a Joaquín Lavín de Educación luego de enfrentar cuatro semanas de protestas de los estudiantes. Dos hombres fuertes de la derecha más conservadora, Pablo Longueira y Andrés Chadwick, ocuparán puestos clave.

Una vieja foto donde aparecían los líderes del partido de extrema derecha Unión Demócrata Independiente (UDI), Pablo Longueira, Andrés Chadwick y Joaquín Lavín, conversando con Augusto Pinochet, circuló por las redes sociales apenas se supo que los dos primeros son desde ayer los flamantes nuevos funcionarios de Economía y de la Secretaría General de Gobierno.

Esa fue una de las sensaciones –entre muchas otras– que dejó el segundo y más mediático cambio de gabinete efectuado por Sebastián Piñera: la preponderancia de la UDI –el mismo bloque que siempre apoyó al dictador– en el gobierno y que, de paso, abrió un nuevo flanco de críticas porque ambos son senadores que deberán dejar sus escaños. Ahora sus puestos en Valparaíso serán llenados al arbitrio de sus partidos, lo que aumentará el número de congresistas designados.

Las fuertes presiones de sus aliados, sus opositores y buena parte de la ciudadanía pudieron más. Al presidente no le quedó más opción que mover piezas de un gabinete presentado como de excelencia y que estaba haciendo agua. Sobre todo en Educación y en la vocería.

Para descomprimir el ambiente, Piñera sacó a Joaquín Lavín de Educación y lo mandó a Planificación, tratando de mantener en parte el saldo de adhesión ciudadana que le quedaba luego de enfrentar cuatro semanas de movilizaciones de los estudiantes secundarios y universitarios. En este escenario, los estudiantes –que no depondrán las movilizaciones– celebraron la salida de Lavín y se adjudicaron ese hecho como un triunfo de su causa.

Por otro lado, la llegada de Longueira pretende ordenar la casa. El es uno de los políticos “duros” de la derecha, hábil y gran negociador. En varias ocasiones ha servido de puente con la Concertación y la alianza en temas complejos. Chadwick, en tanto, es primo de Piñera y uno de sus consejeros más cercanos. Su papel a cargo de las comunicaciones oficiales será clave en lo que queda de gobierno, dado lo duro que se vislumbra el enfrentamiento con la oposición.

Sin embargo, el golpe de timón no alcanzó a tocar al ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, que también sonaba como posible dado de baja. Así las cosas, Piñera se sale otra vez del libreto presentado a principios de su gobierno, cuando conformó un equipo tecnócrata por sobre uno político. Ya en enero pasado había hecho lo mismo cuando instaló a históricos de derecha como Andrés Allamand en Defensa y a Evelyn Matthei en Trabajo.

No obstante, el fierro más caliente lo agarró Felipe Bulnes, quien lideraba el Ministerio de Justicia. El abogado, y uno de los ministros mejor evaluados, deberá hacerse cargo de Educación y tendrá la difícil misión de recomponer los caminos cortados con los estudiantes y liderar la reforma anunciada por Piñera, que ha sido rechazada transversalmente por los actores en conflicto.

Otra de las opiniones escuchadas ayer fue la que involucró a Laurence Golborne, quien oficiaba como ministro de Minería y Energía. Golborne se hizo conocido tras el rescate de los 33 mineros de Atacama, hecho que lo catapultó como el ministro mejor evaluado. Ya ha declarado que se siente capaz para ser presidente de Chile, y en la alianza derechista lo cuidan y potencian. Desde hoy se hará cargo de la cartera de Obras Públicas, cambiando los conflictos con los mineros del cobre, el gas de Magallanes o las centrales hidroeléctricas por el simbólico corte de cintas, que en su cartera abundan con fotos y discurso incluido. Si lo hace bien y acelera el tranco en la reconstrucción post-terremoto, tendrá buena parte de su camino pavimentado a La Moneda en 2014.

La decisión de Piñera se había analizado durante las últimas semanas, luego de las diversas marchas masivas en rechazo a la educación, centrales hidroeléctricas, entre otras, y por la baja sostenida en las encuestas.

Finalizada la ceremonia de juramento de los nuevos ministros, Piñera apeló otra vez al terremoto en su discurso. “Los chilenos podemos estar muy orgullosos de lo que juntos hemos logrado. Después de uno de los terremotos más fuertes de la historia, el país se está levantando. Pero no es el tiempo de aflojar el ritmo. La sociedad chilena nos recuerda todos los días que nos quedan muchos desafíos por lograr”, dijo, al tiempo que detalló las tareas de sus nuevos colaboradores.

Desde la oposición, el jefe de la bancada de diputados DC, Aldo Cornejo, dijo que las modificaciones representan “nada más que un cambio cosmético y camaleónico”. Los demás dirigentes reclamaron por la eventual llegada al Congreso “por secretaría” de los ministros salientes, principalmente la ex vocera Ena von Baer, y criticaron la llegada de Golborne a Obras Públicas. “En Energía y Minería no ha enfrentado ningún tema conflictivo y es blindado ahora para dedicarse al corte de cintas y al twitteo”, criticaron desde el PS. “Tal como en el ajedrez, los enroques son una medida desesperada y no siempre resultan”, sentenciaron desde el Partido Radical.