Bolivia

Tras multitudinaria movilización popular, Evo termina dando concesiones a la derecha

La nueva Constitución no dará satisfacción a
las necesidades populares

Por Martín Camacho, 22 de octubre del 2008
Desde La Paz para Socialismo o Barbarie
Socialismo o Barbarie, periódico, 23/10/08

“Quiero comunicar que hoy, las cuatro fuerzas políticas (MAS, PODEMOS, MNR Y UN) han logrado un acuerdo decisivo que completa la estructura del texto constitucional” (Vicepresidente Álvaro García Linera, 20/10/08).

La Paz, 22/10/08.– El lunes 19 de octubre arribó a La Paz una de las movilizaciones populares más multitudinarias de los últimos años. La misma fue convocada por la oficialista CONALCAM (“Coordinadora nacional por el cambio”). Con un recorrido de 200 kilómetros, los movimientos populares expresaron cuánto valoran el reclamo de que el país se dote de un nuevo texto constitucional que satisfaga sus reivindicaciones democráticas. Los “marchistas”: campesinos, originarios y demás sectores populares, caminaron entre 25 y 30 kilómetros diarios, siendo nutridos el lunes 19/10 por amplios sectores de masas de la ciudad de El Alto. Se estima que ese día bajaron a la “ollada” paceña no menos de 200.000 personas.

El objetivo principal fue presionar a la derecha parlamentaria para aprobar por ley el llamado a dos referéndum: constitucional y dirimitorio de la tierra, cuestión que finalmente se acordó para el próximo 25 de enero del 2009. Se llegó a esta instancia luego del tan anunciado –con bombos y platillos– como fallido “diálogo” con los prefectos de la Media Luna. Diálogo que –a la postre– sólo sirvió para sacar a las masas de las calles cuando comenzaba a crecer la movilización popular en repudio a la masacre campesina en Pando a mediados de septiembre pasado.

Como es habitual, el gobierno de Morales y Linera buscó evitar que la sangre llegara al río; sangre que, sin embargo, ya había sido derramada por los campesinos en Pando... Por eso buscó meter presión a la derecha parlamentaria mediante una demostración controlada de fuerzas. Esta demostración, al mismo tiempo, fue clara expresión de cómo la coyuntura política boliviana se ha dado vuelta a partir del fracaso del levantamiento secesionista y también el cambio en la coyuntura internacional con el crack de Wall Street.

Convocan a una movilización multitudinaria...

Ante la negativa de los prefectos a comprometerse con la convocatoria a referéndum constitucional, el gobierno pasó a buscar la instancia de un acuerdo con la oposición parlamentaria en el Congreso (tener en cuenta que parlamentarios y prefectos no siempre acuerdan en las mismas “tácticas”).

Esto tenía que ser acompañando de la presión de los movimientos sociales. Por un lado, para “obligar” a esta misma oposición a llegar a un acuerdo. Por ejemplo, desde la marcha se pronunciaban los dirigentes acerca de que “sería mejor que los senadores y diputados acuerden antes que la marcha llegue a La Paz”. Por el otro, para dar una canalización a unos movimientos sociales que semanas atrás habían esbozado marchar hacia Santa Cruz para escarmentar a los fascistas del Oriente. Esta marcha fue parada por orden expresa del gobierno y ahí que se ideó la idea de que a cambio se hiciera una movilización a las aguas más seguras y controladas de La Paz.

Claramente la marcha fue convocada y controlado por fuerzas que responden al gobierno. Sin embargo,  no dejó –al mismo tiempo– de tener su importancia como demostración de fuerzas del movimiento de masas frente a la derecha. Esto más aún cuando había grupos de participantes más o menos radicalizados. Por ejemplo, en la Plaza Murillo, se podían escuchar exigencias de “cerrar el congreso”. Días antes se había vivido un clima de “psicosis” en La Paz por medio de la prensa y del mismo gobierno diciendo que “los dirigentes no podían asegurar controlar a sus bases”.

Las organizaciones que estuvieron presentes eran de todos los puntos del país: desde los pueblos de las tierras bajas, pasando por pobladores del populoso barrio Plan 3000 en Santa Cruz, mineros cooperativistas y, por su puesto, campesinos de todos los rincones del país sin contar de delegaciones originarias del extranjero como las de Argentina y Ecuador. También confluyeron organizaciones que no necesariamente participaron de toda la caminata desde Caracollo–Oruro como el caso de los cocaleros de la zona de las yungas, los ponchos rojos de la provincia de Omasuyos o pobladores de Río Abajo.

Cuando llega la marcha las estimaciones determinan que tenía una extensión de unos 15 kilómetros de largo y una concurrencia de más de 200.000 personas. Mientras los primeros ya estaban arribando a la sede de gobierno... los últimos todavía estaban en la Ceja de El Alto.

... para terminar pactando con la derecha

Lamentablemente, a pesar de semejante fuerza social movilizada, una vez más el gobierno terminó pactando y entregando incluso puntos fundamentales de su ya limitado, reformista y burgués texto constitucional. El analista oficialista Pablo Stefanoni, en un pequeño artículo, se vanagloria que finalmente “ganó la salida pactada” de Morales y Linera. Se puede dudar que esto sea estratégicamente así ya que habrá que seguir la evolución de los departamentos de la Media Luna, donde más temprano que tarde van a estallar nuevos enfrentamientos. Pero aún dándole de verdad uno podría preguntarse ¿pero a qué costo salió esta vía pactada?

Porque la realidad es que el gobierno terminó entregándole a la derecha algunos de los pocos aspectos “progresivos” del texto constitucional (ni hablar del conjunto de la “agenda de octubre” que sintetiza hoy los reclamos populares en el país).

Primero y principal, se tuvo que aprobar una “ley interpretativa” para que se pueda reformular el proyecto constitucional. La ley interpretativa del artículo 233 de la Constitución vigente habilita al Congreso para que realice “ajustes” a la nueva CPE que fue aprobada por la Asamblea Constituyente. Rara nueva Constitución es ésta donde un congreso poseedor de una soberanía anterior puede modificar a “gusto y piacere” lo resuelto en una constituyente proclamada como “originaria y soberana”...

Mediante la negociación, el presidente Evo Morales decidió renunciar a una eventual segunda reelección sucesiva para facilitar el acuerdo del Congreso. Habrá elecciones a finales del 2009 y Morales sólo se podrá quedar en el cargo hasta el 2014 sin posibilidad de nueva reelección.

Pero la verdadera estafa está en otro lugar: en el tema de la propiedad de la tierra. Porque lo que se acordó es que cualquiera sea finalmente lo que quede fijado en la nueva Constitución en materia de tierras (y ya hay múltiples interpretaciones al respecto), tendrá fuerza legal hacia delante, no hacia atrás. Es decir, se acordó que ninguna de las obligaciones establecidas en la nueva Constitución tengan retroactividad. Pero entonces, los latifundistas podrán estar felices de la vida porque su propiedad quedará así intangible y en todo caso se tendrán que cuidar en cómo hacer las cosas hacia delante en esta materia. Insistimos: si uno tiene las tierras que tenga y puede demostrar que tienen la “función económica y social” no serán tocadas ni un centímetro.

Rifando la independencia de clase

Capítulo aparte merece la posición de la COB en la movilización y los recientes acontecimientos. Está claro que la marcha tuvo su costado “progresista” al darle un duro golpe a la derecha y ser legítimo que los explotados y oprimidos hagan valer su derecho democrático a aprobar la Constitución que ellos quieran.

También es verdad que la marcha tenía por debajo sus propias reivindicaciones sectoriales o más coyunturales. Por ejemplo, se pedía la cabeza de los prefectos. Por el otro lado, luchar por la unidad del país; lo que determina que lo que pasó hace más de un mes está bastante presente en la gente y demuestra con bronca cuando ve a los que usan corbata como símbolos de opresión del pueblo. Muchos de los hombres que se los encontró en el camino tuvieron que sacársela con la amenaza de ser linchados si no lo hacían.

Pero nada de esto justifica la posición seguidista de la COB en ser parte de la CONALCAM y participar y no tener una posición independiente de clase, lo que determina que –en los hechos– no haya alternativa con esta dirección. Se vuelve a repetir así lo ocurrido en las viajas épocas con Lechín, que acompañaba a cuanto gobierno estuviera en el poder con tal de conseguir un lugar “bajo el sol”.

Porque con ser un derecho el que las masas explotadas puedan resolver sobre el texto constitucional que ellas consideran, no por esto deja de ser cierto que el proyecto constitucional deja sin tocar la propiedad privada capitalista en Bolivia, y, en este marco, menos que menos contiene prácticamente ninguna de las reivindicaciones específicamente de la clase obrera boliviana (¿dónde quedó el reclamo por la ley de jubilaciones?); clase obrera que seguirá siendo explotada y oprimida como hasta ahora.

La propiedad privada: se mira y no se toca

Finalmente, después de esta primera aprobación por parte del Congreso, se desprende que habrá nuevas elecciones para el 25 de enero de 2009 para la aprobación de la carta magna y elecciones presidenciales para diciembre de 2009. Con esto, el actual presidente Evo Morales estaría en el poder hasta el 2014.

¿Qué es entonces esta nueva Constitución? Primero y principal, la nueva Constitución no puede traspasar los marcos de una Constitución burguesa. Por supuesto tendrá algún tinte menos reaccionario y con integración de elementos simbólicos y democráticos originarios. Pero nada se traducirán en el reparto de las riquezas y mucho menos en lo que hace a mejoras para la economía de los explotados y oprimidos.

Como prueba de lo que decimos, es muy aleccionador escuchar unos de los más grandes representantes de la oligarquía, como es el caso de Tuto Quiroga, decir que “sin estos cambios que se hicieron la constituyente era retrógrada pero ahora con los cambios y, especialmente en el tema de las autonomías, las cosas pueden cambiar para bien”...

Entonces decimos: ninguna confianza en la nueva Constitución que es aprobada con las demás fuerzas de la derecha, y que lamentablemente no cambiará en lo más mínimo la forma de vida y de explotación de la población.

Mientras que la propiedad privada de los grandes terratenientes siga intacta, no habrá ningún progreso para los explotados y oprimidos y las desigualdades seguirán acrecentándose.