WikiLeaks

Los cables revelan un "profundo odio a la democracia por parte
de nuestra dirigencia política"

Noam Chomsky comenta las revelaciones de WikiLeaks

Democracy Now!, 30/11/10
Blog.atilioboron, diciembre 2010

Amy Goodman: Nos reunimos con el distinguido disidente político y lingüista de reputación mundial Noam Chomsky, profesor emérito del Massachusetts Institute of Technology y autor de más de cien libros, incluido su último “Esperanzas y realidades”, para obtener su reacción a los documentos de WikiLeaks. Hace cuarenta años, Noam y Howard Zinn ayudaron al denunciante del gobierno Daniel Ellsberg a editar y publicar los Papeles del Pentágono la historia interna de máximo secreto de EE.UU. de la Guerra de Vietnam.

Noam Chomsky nos habla desde Boston... Antes de que hablemos de WikiLeaks, ¿cuál fue su participación en los Papeles del Pentágono? No creo que la mayoría de la gente esté informada al respecto.

Noam Chomsky: Dan y yo éramos amigos. Tony Russo también los preparó y ayudó a filtrarlos. Recibí copias por adelantado de Dan y Tony y varias personas las distribuyeron a la prensa. Yo fui una de ellas. Luego Howard Zinn y yo, como usted dijo, editamos un volumen de ensayos e indexamos los papeles.

Explique cómo funcionó. Siempre pienso que es importante contar esa historia, especialmente a los jóvenes. Dan Ellsberg –funcionario del Pentágono con acceso al máximo secreto– saca de su caja de fondos esa historia de la intervención de EE.UU. en Vietnam, la fotocopia y luego, ¿cómo llegó a tenerla en sus manos?, ¿se la dio directamente a usted?

Me llegó por medio de Dan Ellsberg y Tony Russo, que había hecho sus fotocopias y preparado el material.

¿Cuánto editó?

Bueno, no modificamos nada. No corregimos los papeles. Quedaron en su forma original. Lo que hicimos Howard Zinn y yo fue –aparecieron en cuatro volúmenes– fue preparar un quinto volumen que contenía ensayos críticos de muchos expertos sobre los papeles, lo que significaban, etc. Y un índice, que es casi imprescindible para utilizarlos seriamente. Es el quinto volumen de la serie de Beacon Press.

¿De modo que fue uno de los primeros en ver los Papeles del Pentágono?

Sí, aparte de Dan Ellsberg y Tony Russo. Quiero decir, quizá hubo algunos periodistas que pudieron verlos pero no estoy seguro.

¿Qué piensa actualmente? Por ejemplo, acabamos de reproducir este clip del miembro republicano del Congreso Peter King, quien dice que habría que declarar a WikiLeaks organización terrorista extranjera.

Pienso que es estrambótico. Debemos comprender –y los Papeles del Pentágono son otro ejemplo claro– que una de las principales razones del secreto gubernamental es proteger al gobierno contra su propia población. En los Papeles del Pentágono, por ejemplo, hubo un volumen –el volumen de las negociaciones– que podría haber tenido influencia sobre actividades en curso y Daniel Ellsberg lo retuvo. Apareció un poco después. Si se consideran los papeles en sí hay cosas que los estadounidenses deberían haber sabido y que otros no querían que supieran. Y que yo sepa, por lo que he visto en este caso, ahora es lo mismo. De hecho, las actuales filtraciones –al menos las que he visto– son interesantes, primordialmente por lo que nos aclaran de cómo funciona el servicio diplomático.

Las revelaciones de los documentos con respecto a Irán aparecen justo cuando el gobierno iraní ha aceptado una nueva ronda de conversaciones nucleares para principios del mes próximo. El lunes, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu dijo que los cables reivindican la posición israelí de que Irán plantea una amenaza nuclear. Netanyahu dijo: “Nuestra región ha sido cautiva de una narrativa que es el resultado de sesenta años de propaganda que presenta a Israel como la mayor amenaza. En realidad, los dirigentes comprenden que ese punto de vista está en bancarrota. Por primera vez en la historia existe acuerdo en que la amenaza es Irán. Si los dirigentes comienzan a decir abiertamente lo que han estado diciendo a puerta cerrada, podemos realizar un verdadero cambio radical en el camino hacia la paz.” La secretaria de Estado Hillary Clinton también habló de Irán en su conferencia de prensa en Washington. Dijo lo siguiente:

Pienso que no debería ser una sorpresa para nadie que Irán es una fuente de gran preocupación, no sólo en EE.UU. En todas las reuniones que tengo, en cualquier parte del mundo, aparece la preocupación por las acciones y las intenciones de irán. Por eso cualquiera de los presuntos comentarios de los cables confirma que Irán plantea una amenaza muy seria desde el punto de vista de muchos de sus vecinos y una preocupación seria mucho más allá de su región. Por eso la comunidad internacional se reunió para aprobar las sanciones más duras posibles a Irán. No sucedió porque EE.UU. dijera: “Por favor, ¡hagan esto para nosotros!” Sucedió porque los países –una vez que evaluaron la evidencia respecto a las acciones e intenciones de Irán– llegaron a la misma conclusión que EE.UU.: que debemos hacer lo que podamos con el fin de agrupar a la comunidad internacional para que actúe e impida que Irán se convierta en un Estado con armas nucleares. De modo que si alguien que lea las historias sobre estos, uh, supuestos cables piensa cuidadosamente, llegará a la conclusión de que la preocupación sobre Irán está bien fundada, es ampliamente compartida y seguirá siendo la fuente de la política que mantenemos con naciones de la misma opinión para impedir que Irán adquiera armas nucleares.”

Era la secretaria Hillary Clinton, ayer, en una conferencia de prensa. Quería obtener su comentario sobre Clinton, el comentario de Netanyahu, y el hecho de que Abdullah de Arabia Saudí –el rey al que están operando de la espalda ahora en Nueva York– llamó a EE.UU. a atacar Irán.

Eso refuerza esencialmente lo que dije anteriormente, que el significado principal de los cables que se están publicando es, hasta ahora, lo que nos dice del el liderazgo occidental. Hillary Clinton y Benjamin Netanyahu seguramente conocen los cuidadosos sondeos de la opinión pública árabe. El Brookings Institute publicó hace pocos meses amplios sondeos de lo que piensan los árabes sobre Irán. Los resultados son bastante impresionantes. Muestran que la opinión árabe considera que la mayor amenaza en la región es Israel, el 80%. La segunda mayor amenaza EE.UU., 77%. Y a Irán sólo lo mencionan como amenaza un 10%.

Con respecto a armas nucleares, de un modo bastante notable, la mayoría, un 57%, dice que si Irán poseyera armas nucleares, eso tendría un efecto positivo en la región. Ahora bien, no se trata de cifras pequeñas. Un 80% y un 77% respectivamente dicen que Israel y EE.UU. constituyen la mayor amenaza. Un 10% dice que Irán es la mayor amenaza. Puede que los periódicos no informen al respecto aquí –aparece en Inglaterra– pero es ciertamente algo familiar para los gobiernos de Israel, EE.UU. y los embajadores. Pero no aparece una palabra al respecto en ninguna parte. Lo que eso revela es el profundo odio a la democracia por parte de nuestra dirigencia política y la dirigencia política israelí. Esas cosas ni siquiera deben mencionarse. Eso impregna todo el servicio diplomático. Los cables no incluyen ninguna referencia a eso.

Cuando hablan de los árabes se refieren a los dictadores árabes, no la población, que se opone de modo abrumador a las conclusiones que han sacado los analistas, en este caso Clinton y los medios. También existe un problema menor que es el mayor problema. El problema menor es que los cables no nos dicen lo que piensan y dicen los dirigentes árabes. Sabemos lo que se seleccionó de lo que dijeron. De modo que hay un proceso de filtración. No sabemos cuánto se distorsiona la información. Pero no cabe duda de que lo que es una distorsión radical –o ni siquiera una distorsión, sino un reflejo– es la preocupación de que lo que importan son los dictadores. La población no importa, incluso si se opone abrumadoramente a la política estadounidense.

Hay cosas semejantes en otros sitios, como las que tienen que ver con esa región. Uno de los cables más interesantes fue uno del embajador de EE.UU. en Israel a Hillary Clinton, que describió el ataque a Gaza –que debiéramos llamar el ataque estadounidense/israelí a Gaza– en diciembre de 2008. Indica correctamente que había habido una tregua. No agrega que durante la tregua –que en realidad Israel no respetó y Hamás respetó escrupulosamente según el propio gobierno israelí–, no se disparó un solo cohete. 

Es una omisión. Pero luego viene una mentira directa: dice que en diciembre de 2008 Hamás reanudó el disparo de cohetes y que por ello Israel tuvo que atacar para defenderse. 

Ahora bien, el embajador tiene que saber que habrá alguien en la embajada de EE.UU. que lea la prensa israelí –la prensa israelí dominante– en cuyo caso la embajada seguramente sabe que es exactamente lo contrario: Hamás estaba pidiendo una renovación del alto el fuego. Israel consideró la oferta, la rechazó y prefirió bombardear en lugar de optar por la seguridad. 

También omitió que Israel nunca respetó el alto el fuego –mantuvo el sitio en violación del acuerdo de tregua– y el 4 de noviembre, el día de la elección de 2008 en EE.UU., el ejército israelí invadió Gaza y mató a media docena de militantes de Hamás, lo que condujo a un intercambio de fuego en el cual todas las víctimas, como de costumbre, fueron palestinas. 

Luego, en diciembre, cuando terminó oficialmente la tregua, Hamás pidió que se renovara. Israel rehusó y EE.UU. e Israel prefirieron lanzar la guerra. El informe de la embajada es una burda falsificación, y es muy significativa porque tenía que ver con la justificación del ataque asesino, lo que significa que o bien la embajada no tenía idea de lo que estaba sucediendo o que estaba mintiendo descaradamente.

¿Y el último informe que acaba de aparecer –de Oxfam, de Amnistía Internacional, y de otros grupos, sobre los efectos del sitio en Gaza? ¿Qué pasa ahora mismo?

Un sitio es un acto de guerra. Si alguien insiste en eso es Israel. Israel lanzó dos guerras –956 y 196–, en parte sobre la base de que su acceso al mundo exterior estaba muy restringido. Ese mismo sitio parcial que consideraron un acto de guerra y justificación –bueno, una de varias justificaciones– para lo que llamaron guerra “preventiva”, o si se quiere, profiláctica. De modo que lo entienden perfectamente y el argumento es correcto. El sitio es un acto criminal, para comenzar. El Consejo de Seguridad y otros han llamado a Israel a levantarlo. Tiene el propósito –como han declarado los funcionarios israelíes– de mantener al pueblo de Gaza en un nivel mínimo de existencia. No quieren matarlos a todos porque no se vería bien ante la opinión internacional. Como dicen, “mantenerlos a dieta”. Esta justificación, comenzó poco después de la retirada oficial israelí. Hubo una elección en enero de 2006, la única elección libre en el mundo árabe –cuidadosamente monitoreada y reconocida como libre– pero tuvo un defecto. Ganaron los que no debían hacerlo. Es decir Hamás, los que no querían EE.UU. e Israel. Rápidamente, en muy pocos días, EE.UU. e Israel impusieron duras medidas para castigar al pueblo de Gaza por haber votado de manera equivocada en una elección libre.

El próximo paso fue que ellos –EE.UU. e Israel– trataron, junto con la Autoridad Palestina, de dar un golpe militar en Gaza para derrocar al gobierno elegido. Fracasó –Hamás derrotó el intento de golpe–. Fue en julio de 2007. Entonces endurecieron el asedio considerablemente. Mientras tanto ocurrieron numerosos actos de violencia, bombardeos, invasiones, etc. Pero básicamente, Israel afirma que cuando se estableció la tregua en el verano de 2008, el motivo para que Israel no lo observara y levantara el sitio fue que un soldado israelí –Gilad Shalit– fue capturado en la frontera. El comentario internacional lo considera un crimen terrible. 

Bueno, piénsese como se quiera, la captura de un soldado de un ejército atacante –y el ejército estaba atacando Gaza– no se aproxima en nada al nivel del crimen de secuestrar civiles. Justo un día antes de la captura de Gilad Shalit en la frontera, las tropas israelíes habían entrado en Gaza, secuestraron a dos civiles –los Hermanos Muammar– y los llevaron al otro lado de la frontera. Desaparecieron en algún sitio del sistema carcelario de Israel, donde cientos de personas, quizá mil, están detenidas sin cargos a veces durante años. También hay prisiones secretas. No sabemos qué pasa en ellas.

Esto es de por sí un crimen mucho peor que el secuestro de Shalit. De hecho, se podría argumentar que fue un motivo por el cual apenas se informó al respecto: Israel lo ha estado durante años, en realidad durante decenios. Raptos, capturas de gente, secuestros de barcos, asesinatos, llevarlos a Israel, a veces como rehenes durante muchos años. 

De modo que es una práctica habitual; Israel puede hacer lo que quiere. Pero la reacción aquí y en el resto del mundo al secuestro de Shalit –que no es un secuestro, no se secuestra a un soldado sino que se le captura– es que se considera un crimen horrendo y una justificación para mantener el sitio y asesinar... es una desgracia.

Por lo tanto Amnistía Internacional, Oxfam, Save the Children y otros dieciocho grupos de ayuda llaman a que Israel levante incondicionalmente el bloqueo de Gaza. Y en Wikileaks publica un cable diplomático estadounidense –suministrado a The Guardian por Wikileaks– que describe: “Directiva nacional de recolección de inteligencia humana: Solicita a personal de EE.UU. para que obtenga detalles de planes de viaje, como itinerarios y vehículos utilizados por dirigentes de la Autoridad Palestina y miembros de Hamás”. El cable pide: “Información biográfica, financiera, biométrica de dirigentes y representantes claves de la AP y de Hamás, que incluyen a la Joven Guardia, dentro de Gaza y Cisjordania, y fuera,” dice.

No debería ser una sorpresa. Contrariamente a la imagen que se proyecta en este país, EE.UU. no es un intermediario honesto. Es un participante, un participante directo y crucial en los crímenes israelíes, tanto en Cisjordania como en Gaza. El ataque a Gaza fue un caso claro: utilizaron armas estadounidenses, EE.UU. bloqueó los esfuerzos para el alto el fuego y dio apoyo diplomático. Lo mismo vale para los crímenes diarios en Cisjordania, y no hay que olvidarlos. En realidad Save The Children ha informado de que en el Área C –el área de Cisjordania controlada por Israel– las condiciones son peores que en Gaza. De nuevo todo esto tiene lugar sobre la base del apoyo crucial y decisivo de EE.UU. tanto en el aspecto militar como en el diplomático y económico; y también ideológico –lo que quiere decir de la distorsión de la situación, como se hizo también, dramáticamente, en los cables.

El sitio en sí es simplemente criminal. No sólo bloquea ayuda que se necesita desesperadamente, sino que además aleja a los palestinos de la frontera. Gaza es un sitio pequeño y superpoblado. Y el fuego y los ataques israelíes aleja a los palestinos de la tierra árabe en la frontera, y también limita a los pescadores de Gaza a las aguas territoriales. Son obligados por cañoneras israelíes –todo es igual, claro está– a pescar cerca de la costa donde la pesca es casi imposible porque Israel ha destruido los sistemas eléctricos y de alcantarillado y la contaminación es terrible. Es sólo un estrangulamiento para castigar a la gente por estar allí y por insistir en votar de forma equivocada. Israel decidió: “Ya no queremos esto. Librémonos de ellos.”

También deberíamos recordar que la política estadounidense/israelí –desde Oslo, desde principios de los noventa– ha sido separar Gaza de Cisjordania. Es una violación directa de los acuerdos de Oslo, pero se ha implementado sistemáticamente y ha tenido mucho efecto. Significa que casi la mitad de la población palestina quedaría al margen de cualquier posible arreglo político al que se pudiera llegar. También significa que Palestina pierde su acceso al mundo exterior. Gaza debería tener aeropuertos y puertos marítimos. Ahora mismo Israel se ha apoderado de cerca de un 40% de Cisjordania. Las últimas ofertas de Obama le otorgan todavía más, y ciertamente los israelíes planean apoderarse de más. Lo que queda es sólo santificado. Es lo que el planificador Ariel Sharon llamó bantustanes. Y también están en prisión, mientras Israel se apodera del Valle del Jordán y expulsa a los palestinos. Son todos crímenes de la misma pieza.

El sitio de Gaza es particularmente grotesco por las condiciones en las que obligan a vivir a la gente. Quiero decir, si una persona joven en Gaza –estudiante en Gaza, digamos– quiere estudiar en una universidad de Cisjordania no puede hacerlo. Si una persona en Gaza necesita un entrenamiento o tratamiento médico avanzado de un hospital en Jerusalén Este ¡no puede ir! Se retienen las medicinas. Es un crimen escandaloso, en general.

¿Qué piensa que debería hacer EE.UU. en este caso?

Lo que debería hacer EE.UU. es muy simple: debería unirse al mundo. Quiero decir que supuestamente existen negociaciones. Tal como las presentan aquí, el marco estándar es que EE.UU. es un intermediario honesto que trata de unir a dos oponentes recalcitrantes – Israel y la Autoridad Palestino. No es más que una farsa.

Si hubiera negociaciones serias, serían organizadas por alguna parte neutral y EE.UU. e Israel estarían de un lado y el mundo estaría del otro. Y no es una exageración. No debería ser un secreto que desde hace tiempo ha habido un consenso internacional abrumador sobre una solución diplomática, política. Todos conocen las líneas básicas: se podrá discutir sobre algunos de los detalles. Incluye a todos con la excepción de EE.UU. e Israel. EE.UU. ha estado bloqueando la solución durante 35 años, con interrupciones ocasionales, breves. Incluye a la Liga Árabe. Incluye a la Organización de Estados Islámicos, que incluye a Irán. Incluye a todos los protagonistas relevantes con la excepción de EE.UU. e Israel, los dos Estados que la rechazan. De modo que si llegara a haber negociaciones serias, es la manera como serían organizadas. Las negociaciones reales apenas llegan al nivel de comedia. El tema que se está discutiendo es una nota al pie, una nota menor: la expansión de los asentamientos. Claro que es ilegal. De hecho todo lo que Israel está haciendo en Cisjordania y Gaza es ilegal. Ni siquiera ha sido polémico desde 1967...

Quiero leerle ahora lo que ha twitteado Sarah Palin –la ex gobernadora de Alaska, por supuesto, y candidata republicana a la vicepresidencia. Es lo que ha twitteado sobre Wikileaks. Más bien, lo colocó en Facebook. Dijo: “Primero y ante todo, ¿qué pasos se han tomado para impedir que el director de WikiLeaks, Julian Assange, distribuya este material confidencial altamente delicado, especialmente después que ya había publicado material, no una vez sino dos, en los meses anteriores? Assange no es un periodista, no más que un editor de la nueva revista “Inspire” en idioma inglés de al–Qaida que es un periodista. Es un agente anti–estadounidense con sangre en las manos. Su anterior publicación de documentos clasificados reveló la identidad de más de 100 fuentes afganas a los talibanes. ¿Por qué no se le persigue con la misma urgencia con la que perseguimos a los dirigentes de al–Qaida y de los talibanes?” ¿Qué opina?

Es exactamente lo que esperaría de Sarah Palin. No sé cuanto entiende, pero pienso que debemos prestar atención a lo que nos dicen las filtraciones... Tal vez la más dramática revelación, o mención, es el amargo odio a la democracia que revelan tanto el gobierno de EE.UU. –Hillary Clinton y otros– como el servicio diplomático.

Decir al mundo –bueno están hablando entre ellos– que el mundo árabe considera a Irán como la principal amenaza y que quiere que EE.UU. bombardee Irán es extremadamente revelador, sabiendo como saben que aproximadamente un 80% de la opinión árabe considera a EE.UU. y a Israel como la mayor amenaza, un 10% considera a Irán como la mayor amenaza, y que una mayoría, el 57%, piensa que a la región le iría mejor con armas nucleares iraníes como una especie de disuasivo. Eso ni siquiera lo mencionan. Todo lo que mencionan es lo que ellos afirman que han dicho los dictadores árabes, los brutales dictadores árabes. Es lo que cuenta.

No sabemos hasta qué punto es representativo de lo que dicen, porque no sabemos cuál es el filtro. Pero es un aspecto menor. El aspecto más importante es que la población es irrelevante. Todo lo que importa son las opiniones de los dictadores que apoyamos. Si nos respaldan, eso sería el mundo árabe. Es un cuadro muy revelador de la mentalidad de la dirigencia política de EE.UU. y, presumiblemente, la opinión principal, a juzgar por el comentario que ha aparecido aquí, también es la manera en que se ha presentado en la prensa. No importa lo que piensen los árabes.

Sobre su artículo, Outrage Misguided, volviendo a las elecciones de mitad de período y lo que vamos a presenciar ahora. ¿Puede hablar del movimiento Tea Party?

El movimiento Tea Party es, tal vez un 15 o 20% del electorado. Es relativamente acaudalado, blanco, nativo, ya sabe, tiene características más bien tradicionales de carácter nativo. Pero lo que es mucho más importante, pienso, es la indignación. Más de la mitad de la población dice que más o menos lo apoyaron, o apoyan su mensaje. Lo que piensa la gente es extremadamente interesante. Quiero decir que los sondeos revelan abrumadoramente que la gente está muy amargada, molesta, hostil, opuesta a todo.

La causa primordial es sin duda el desastre económico. No sólo es una catástrofe financiera, es un desastre económico. Quiero decir, en la industria manufacturera, por ejemplo, la tasa de desempleo está al nivel de la Gran Depresión. Y a diferencia de la Gran Depresión, esos puestos de trabajo no volverán. Los propietarios y administradores estadounidenses han tomado hace tiempo la decisión de que pueden obtener más beneficios con complicados negocios financieros que mediante la producción. De modo que las finanzas –y esto data de los años setenta, sobre todo Reagan lo aumentó, y después– La economía ha sido “financiarizada”.

Las instituciones financieras han crecido enormemente en su parte de los beneficios corporativos. Podrá ser algo como un tercio, o algo semejante, en la actualidad. Al mismo tiempo se ha exportado la producción. Si se compra algún artefacto electrónico es chino. China es una planta de montaje para un centro de producción del noreste asiático. Las partes y componentes llegan de los países más avanzados y de EE.UU., así como la tecnología. Por lo tanto, sí, es un sitio barato para ensamblar cosas y venderlas de vuelta aquí. Bastante similar en México, ahora Vietnam, etc. Es la manera de lograr beneficios.

Destruye a la sociedad en este país, pero eso no preocupa a la clase propietaria y a la clase gerencial. Su preocupación son los beneficios. Es lo que impulsa la economía. El resto es una consecuencia. La gente está muy amargada por ello, pero parece que no lo entienden. De modo que la misma gente, que constituye una mayoría, que dice que Wall Street tiene la culpa de la crisis actual, vota republicano. Los dos partidos están profundamente metidos en los bolsillos de Wall Street, pero los republicanos mucho más que los demócratas.

Lo mismo vale para un tema tras otro. El antagonismo hacia todos es muy elevado –un auténtico antagonismo, a la población no le gusta los demócratas, pero odia aún más a los republicanos. Está contra el gran dinero. Está contra el gobierno. Está contra el Congreso. Está contra la ciencia.

Noam, quisiera preguntarle: si fuera el principal asesor del presidente Obama: ¿Qué le aconsejaría que hiciera ahora mismo?

Le diría que hiciera lo que hizo Franklin Delano Roosevelt ante la oposición del gran dinero: Ayudar a organizar, estimular la oposición pública e introducir un serio programa populista, lo que es posible. Estimular la economía. No regalar todo a los financistas. Imponer una verdadera reforma del sistema de salud. La reforma de la salud que se ha introducido podrá ser una ligera mejora pero deja sin tocar algunos problemas importantes. Si le preocupa el déficit que preste atención al hecho de que es casi totalmente atribuible a los gastos militares y a este programa de salud absolutamente disfuncional.

Noam, continuamos con su receta –el consejo que le daría hoy en día al presidente Obama.

Bueno, la economía es un desastre. Hay un 10% de desempleo oficial, probablemente el doble en desempleo real. Mucha gente desempleada desde hace años, es una inmensa tragedia humana, pero también es una tragedia económica. Son recursos no utilizados que podrían estar activos produciendo las cosas que este país necesita. EE.UU. se está convirtiendo en una especie de país del tercer mundo.

El otro día, tomé un tren de Boston a Nueva York –la estrella del sistema ferroviario de Amtrak–. El viaje duró unos veinte minutos menos que el tren que mi esposa y yo tomábamos hace sesenta años de Boston a Nueva York. En cualquier país europeo, o realmente en cualquier país industrial habría durado la mitad. Y en muchos países no industriales; España, que tampoco es un país súper rico, está introduciendo un tren de 300 kilómetros por hora. Sólo es un ejemplo. EE.UU. necesita desesperadamente muchas cosas: una infraestructura decente, un sistema educativo decente, más paga y apoyo a los maestros, toda clase de cosas. Y las políticas que se llevan a cabo se han diseñado para enriquecer sobre todo a las instituciones financieras; y hay que recordar que muchas de las principales corporaciones como, digamos, General Electric y General Motors son también instituciones financieras, las finanzas constituyen una gran parte de sus actividades. Está muy poco claro que esas instituciones hagan algo por la economía. Algunos economistas de este país –de la tendencia dominante– comienzan a plantear este tema. Podrían dañar a la economía, en realidad. Lo que hacen es enriquecer a los ricos, y es el propósito de las políticas.

Una alternativa sería estimular la economía. La demanda es muy baja –esas corporaciones están inundadas de dinero, obtienen inmensos beneficios. Pero no quieren gastarlo, no quieren invertirlo. Más bien quieren obtener ganancias con él. Las instituciones financieras no producen nada, sólo mueven el dinero y ganan dinero con diversos negocios. El público tiene demanda de consumo, pero es muy ligera. Hay que recordar que hubo una burbuja de la vivienda de 8 billones [millones de millones] de dólares que estalló, destruyendo los activos de la mayoría de la gente. Ahora trata desesperadamente de conservar un poco para salvarse. La única fuente de demanda ahora mismo serían los gastos del gobierno. Ni siquiera tienen que afectar al déficit –pueden realizarse mediante préstamos de la Reserva Federal que envía los intereses directamente al Tesoro– si a alguien le preocupa el déficit, que en realidad es un tema menor, pienso.

Debería haber un gasto masivo en la infraestructura, debería haber gastos en cosas simples como el medio ambiente. Deberíamos tener un programa sustancial para reducir la gravísima amenaza del calentamiento global. Pero por desgracia es poco probable con las nuevas legislaturas republicanas y los efectos de la masiva propaganda corporativa para tratar de convencer a la gente de que es un engaño liberal. Los últimos sondeos muestran que cerca de un tercio de los estadounidenses cree en el calentamiento global antropogénico –ya sabe, la contribución humana al calentamiento global–. Es casi un golpe mortal para la especie. Si EE.UU. no hace nada, nadie lo hará.

¿Qué piensa de la cumbre global del cambio climático que se celebra en Cancún?

Bueno, la Cumbre de Copenhague fue un desastre –no pasó nada. Ésta de Cancún ha fijado objetivos mucho menores con la esperanza de conseguir algo. Pero supongamos que logran todos sus objetivos, lo que es muy poco probable; será un mondadientes en una montaña. Hay muchos otros problemas serios al respecto.

Ahora nos enfrentamos a una situación en la que los negacionistas del cambio climático se están apoderando de los comités relevantes de la Cámara de Representantes –ciencia, tecnología, etc.– De hecho, uno de ellos dijo recientemente: “No tenemos que preocuparnos por el tema porque Dios se hará cargo”. Es increíble que esto esté sucediendo en el país más rico, más poderoso del mundo. Es un área importante en la cual debería haber un cambio sustancial y mejoras. Si no, no habrá mucho más de qué hablar en una generación o dos.

Otros incluyen la simple reconstrucción de la economía en este país para que la gente pueda volver al trabajo, para que pueda producir cosas que el país necesita, para que pueda vivir vidas decentes. Todo eso se puede hacer. Los recursos existen, pero no las políticas.

Noam, cuando uno observa el nuevo Congreso, estoy leyendo en The New Yorker: "Darrell Issa, un representante republicano de California, es uno de los hombres más ricos del Congreso. Ganó su dinero vendiendo alarmas para coches, lo que es interesante, porque ha sido acusado dos veces de robo de coches. Dijo que tuvo “una juventud pintoresca”. Ahora, cuando los republicanos están a punto de tomar el control de la Cámara, Issa se prepara para llegar a ser presidente del Comité de Supervisión. El puesto viene acompañado de amplios poderes de orden de comparecencia, e Issa ya ha indicado cómo piensa emplearlos. No le interesa, aseguró a un grupo de republicanos de Pensilvania durante el verano, andar escarbando en busca de información que podría embarazar a otros multimillonarios: ‘no los utilizaré para hacer que EE.UU. corporativo viva atemorizado’. En vez de eso quiere llegar adonde ve la verdadera maldad. Quiere investigar a los climatólogos. Arriba en su lista están los pacientes y sufridos investigadores cuyos correos electrónicos fueron pirateados el año pasado desde el sistema informático de la Universidad de East Anglia en Gran Bretaña. Aunque su trabajo ha sido tema de tres investigaciones separadas de ‘Climagate’ –todas las cuales establecieron que las afirmaciones de manipulación de datos carecían de fundamento–, Issa no está satisfecho. Dijo recientemente: “Vamos querer otra oportunidad”.

Sí. Forma parte de la ofensiva masiva –básicamente una ofensiva corporativa– Y no han guardado silencio al respecto. La Cámara de Comercio –el mayor lobby empresarial–, el Instituto Estadounidense del Petróleo y otros han dicho, de manera bastante pública, que están realizando una masiva “campaña educativa” para convencer a la población de que el calentamiento global no es real. Y tiene efecto. Se ve incluso en la manera que lo presentan los medios: se lee, digamos, en una discusión en el New York Times sobre el cambio climático. Tienen que ser objetivos –presentar los dos lados– de modo que un lado está formado por un 98% de científicos calificados y el otro son Issa y un par de escépticos con respecto al cambio climático. Les falta, si os dais cuenta, una tercera parte –es decir una cantidad muy sustancial de destacados científicos que dicen que el consenso no está ni cerca de ser suficientemente alarmista y que en realidad la situación es mucho peor. EE.UU. ha estado dando largas al asunto desde hace mucho tiempo, y ahora es mucho peor.

Hace sólo un par de días, hubo un informe sobre un análisis de la producción de tecnología verde. Resulta que China va delante, seguida por Alemania, España va muy avanzada y EE.UU. es uno de los más atrasados. De hecho, la inversión en tecnología verde es mayor en China –creo que dos veces mayor– que en EE.UU. y Europa en conjunto. Son verdaderas patologías sociales, exacerbadas por la última elección, pero sólo un aspecto en el cual la política se mueve totalmente en la dirección equivocada. Hay alternativas significativas, y si no se tienen en cuenta podría ser un verdadero desastre. Podría estar bastante cerca.

Quisiera cambiar de tema por un minuto, Noam Chomsky, y hablar de las elecciones que acaban de tener lugar en Haití.

“Elecciones” se debería poner entre comillas. Si tuviéramos elecciones en EE.UU. en las cuales los partidos Demócrata y Republicano estuvieran excluidos y sus dirigentes políticos exiliados en Sudáfrica y no se les permitiera volver a EE.UU., no se considerarían unas elecciones serias. Pero es exactamente lo que ocurrió en Haití. Los principales partidos políticos prohibidos –como sabemos EE.UU. y Francia invadieron esencialmente Haití en 2004, secuestraron al presidente y lo enviaron a África central–. Su partido está prohibido. La mayoría de los analistas supone que, como en el pasado, si se le permitiera presentarse como candidato probablemente ganaría la elección. El ex presidente Aristide es, según toda la información disponible, la personalidad política más popular en Haití. No sólo no han permitido que se presente –esencialmente, EE.UU.– sino que además no le permiten regresar a su país. Han tratado de mantenerlo fuera del hemisferio. Seguro, no puede volver a Haití, pero EE.UU. ha estado tratando de mantenerlo fuera del hemisferio en su totalidad. Lo que ha tenido lugar es una especie de farsa –no es nada, sabe, los haitianos tratan de expresarse y deberíamos respetarlo. Pero las principales alternativas que podrían tener son excluidas por el poder extranjero, el poder de EE.UU. y de Francia, que es el segundo de los dos torturadores históricos de Haití.

Honduras. Es interesante que entre estos cables que han salido a la luz mediante la publicación de WikiLeaks se encuentra el cable diplomático de EE.UU. de 2008 que dice exactamente lo que el gobierno de EE.UU. no estuvo dispuesto a decir en público: que el golpe contra Manuel Zelaya fue totalmente ilegal. ¿Su reacción, Noam?

Así es. Es un análisis de la embajada en Tegucigalpa, Honduras, que dice que han hecho un cuidadoso análisis de los antecedentes legales y constitucionales y que concluyen –puede leer su resumen, que está en la conclusión– que no cabe duda de que el golpe fue ilegal e inconstitucional. El gobierno de Washington, como usted señala, no estuvo dispuesto a decirlo. Y de hecho, después de algunas dudas, Obama terminó esencialmente por reconocer la legitimidad del golpe. Apoyó que se realizara la elección bajo el régimen golpista, que la mayor parte de Latinoamérica y Europa se negaron a reconocer. Pero EE.UU. lo hizo.

De hecho, el embajador de EE.UU. acusó públicamente a los latinoamericanos que no estuvieron de acuerdo de estar ‘seducidos por el realismo mágico’, como en las novelas de García Márquez o algo así, sólo una declaración de desdén. Deberían estar de acuerdo con nosotros y apoyar el golpe militar, que es ilegal e inconstitucional. Y tiene muchos efectos. Uno de los efectos es que preserva para EE.UU. una gran base aérea, la Base Aérea Palmerola, una de las últimas que quedan en Latinoamérica. Estados Unidos ha sido expulsado de todas las demás.

Tengo dos preguntas y sólo nos quedan dos minutos. Una sobre Corea del Norte. Los documentos de WikiLeaks muestran a diplomáticos chinos que dicen que responsables chinos “dudan cada vez más de la utilidad de la vecina Corea del Norte” y apoyarían la reunificación. ¿Qué significa esto?

Soy muy escéptico con respecto a esa declaración. No existe ninguna señal de que China esté dispuesta a tener tropas de EE.UU. en su frontera, y ésa sería una consecuencia muy probable de una Corea reunificada. Pero ha estado objetando amargamente a las maniobras navales de EE.UU. en el Mar Amarillo, no lejos de su costa –que ellos llaman sus “Aguas Económicas Territoriales”–. Lo último que quieren es la expansión de fuerzas militares de EE.UU. cerca de sus fronteras. Pueden pensar –no lo sé– que Corea del Norte simplemente no es viable, y que tendrá que derrumbarse, y es un problema terrible desde muchos puntos de vista, pero eso no lo sé. Pero soy muy escéptico sobre esa filtración.

Finalmente, Noam, sobre su último libro Esperanzas y perspectivas. ¿Qué le da esperanza?

Bueno, la parte de las Esperanzas de ese libro tiene que ver sobre todo con Suramérica donde realmente ha habido algunos cambios significativos y espectaculares en la última década. Por primera vez en 500 años los países suramericanos se han estado moviendo hacia la integración, que es un requisito previo para la independencia, y han comenzado a enfrentar algunos de sus problemas internos realmente desesperados. Existe una inmensa disparidad entre islas de extrema riqueza y de pobreza masiva. Una cantidad de países –incluido el más destacado, Brasil, han dado pasos en ese sentido. Bolivia ha sido bastante espectacular, con la victoria de la población indígena en una importante elección democrática. Son hechos importantes.

Noam Chomsky, gracias por haber estado con nosotros. ¡Oh!, y feliz cumpleaños.

Gracias.