Estados Unidos

La policía de Nueva York arrasó el campamento
de "indignados"

Por Marcelo Raimon
Corresponsal en EEUU
Clarín, 16/11/11

A bastonazos y de madrugada, desalojó a los activistas anti Wall Street, que desde hacía dos meses ocupaban el Zuccotti Park, en Manhattan. Hubo 200 detenidos. Un juez ratificó anoche la prohibición para que vuelvan a acampar.

Al final, después de casi dos meses de ver a los "indignados" de Nueva York plantar bandera en el Zuccotti Park del corazón del bajo Manhattan, el alcalde Michael Bloomberg mostró su otra cara, opuesta a la paciencia y el respeto a la libertad de protestar que había mostrado hasta ahora, y ordenó el desalojo del campamento de los manifestantes de Occupy Wall Street (Ocupen Wall Street).

Cientos de policías se escurrieron en la madrugada en la plaza y arrasaron con las carpas mientras la mayoría de los "indignados" todavía dormía , y ya a las 4.30 de la mañana las carpas y bolsas de dormir se encontraban en la basura y empleados municipales terminaban de esconder los rastros de la protesta bajo la fuerza de las mangueras a presión .

Anoche un juez de Nueva York ratificó la prohibición de acampar en el parque Zuccotti.

Con todo, algunos de los manifestantes se reagruparon en Canal Street, listos para volver a Zuccotti Park, adonde esperaban poder organizar una "asamblea popular", caminando por la cornisa del derecho a instalarse en la calle y el de congregarse para protestar. "Nos pueden echar, pero no pueden impedir que nos reunamos en asamblea", desafiaron portavoces de Occupy Wall Street .

La furia contra Wall Street se instaló en efecto desde el principio en el centro de la atención de los medios de comunicación y del debate político norteamericano, marcado por la crisis financiera que dejó a más de 14 millones de estadounidenses sin trabajo .

Pero el movimiento del "99 %" que se ubicó en la vereda de enfrente del 1% de estadounidenses más ricos no logró –si es que ésa era su intención– convertirse en una catarata de manifestaciones en todo el país. Hasta hoy siguen siendo vistos como básicamente jóvenes idealistas que reflejan en alguna medida la difusa indignación que la mayoría de los ciudadanos siente cuando se les habla de Wall Street y las consecuencias de sus maniobras financieras en la debacle económica.

Los problemas del proceso de crecimiento de Occupy Wall Street se están profundizando por los violentos episodios como los de la madrugada de ayer en Nueva York, donde policías con equipos antimotines volvieron a adueñarse del Zuccotti Park, arrestando a por lo menos 200 personas . Sugestivamente, las autoridades policiales prohibieron a los periodistas estar presentes en la plaza mientras se llevó a cabo el desalojo, y los reporteros que se atrevieron a desafiar esa orden terminaron arrestados .

El desalojo fue "no solamente un ataque contra el movimiento Occupy Wall Street sino una agresión contra la libertad de prensa", se quejó el columnista John Nichols desde las páginas del sitio de la revista progresista The Nation .

Y, si bien algunos manifestantes en el Zuccotti Park ligaron bastonazos de los agentes y quedaron machucados, peor les fue a sus compañeros de Oakland, en California, adonde el 25 de octubre la policía cargó con todavía más fuerza contra los "indignados" que habían montado sus carpas en la Frank Ogawa Plaza, dejando varios heridos.

De todas maneras, los policías de Oakland aprendieron la lección y vaciaron la plaza en la mañana del lunes, con un operativo que dejó más de treinta arrestados pero menos cabezas rotas. El desalojo en la ciudad californiana presagió la iniciativa de Bloomberg y ambos operativos se acomodaron en la tendencia: los alcaldes, desde Oakland a Nueva York, pasando por Portland y Salt Lake City, parecen decididos a borrar del escenario urbano las siluetas de los campamentos indignados.

Ahora que parece llegar el fin de las carpas y las noches a la intemperie, los indignados podrían cambiar de tácticas. "Ocupar espacios públicos capturó la atención del país de una manera en la que pocas protestas lo hicieron", dijo la activista Sally Kohn en la CNN. "Los movimientos están siempre en transformación –dijo–, y si bien es imposible predecir hacia dónde se dirigirán, debemos esperar varios cambios importantes" en la estrategia de los indignados.


Después de la dura represión

Occupy Wall Street demuestra seguir "vivo"
en las calles de Nueva York

BBC World, 17/11/11

Cientos de manifestantes del movimiento Occupy Wall Street (OWS) arremetieron una vez más contra el gobierno estadounidense, las grandes corporaciones y el sistema en general, desde primera hora de este jueves en el corazón financiero de Nueva York. 

Con cánticos y carteles intentaban demostrar que a pesar de que muchos de los activistas fueran desalojados en la madrugada del martes del paque Zuccotti, donde estaban instalados desde hace dos meses, el movimiento que dice representar al 99% de la población sin privilegios "es más que carpas".

Según dijo a BBC Mundo uno de los intelectuales de izquierdas más conocidos en EE.UU., el lingüista y profesor Noam Chomsky, los últimos acontecimientos han reforzado el "considerable éxito" de OWS, nacido como reacción popular a la desigualdad económica.

Otros, desde una posición más crítica, opinan que "para sacar adelante al país" los manifestantes deberían dejar las marchas y volver a trabajar. Dicen identificarse con el 53% de la población que paga puntualmente los impuestos.

La iniciativa de este jueves, bautizado como "día de acción" y que tuvo su réplica en otras ciudades estadounidenses, era marchar hacia la Bolsa y tomar Wall Street, pero la fuerte presencia policial impidió que accedieran al lugar.

Hacia las siete de la mañana, hora local, se pudo ver a hombres de traje camino del trabajo que forcejeaban para abrirse paso entre los manifestantes, que gritaban "¡Wall Street cerró!".

Poco después, algunos de los activistas eran arrestados.

Más tarde tenían programado tomar las estaciones del metro, en una serie de medidas planeadas antes de que la policía desalojara a los activistas de su campamento, alegando falta de saneamiento y riesgo para la salud pública.

De acuerdo a los corresponsales de la BBC en Nueva York, los eventos de este jueves mostrarán si sigue vivo un movimiento que inspiró manifestaciones similares en capitales de todo el mundo.

Más allá del parque

"Es un momento precioso para tomar otra vez las calles, especialmente después del desalojo. Necesitamos probar que podemos existir en cualquier lugar. Va más allá de un único barrio, realmente es una idea", dijo a la prensa este jueves Rachel Falcone, una activista de 27 años de Brooklyn.

Ciertamente, la redada del martes en el Parque dispersó al grupo, y en las últimas horas quedaban apenas dos decenas de activistas en el sitio donde hasta hace poco se concentraban cientos.

"Actuaron como era previsible que lo hicieran las autoridades cuando desafían los centros de concentración de privilegio y poder", dijo Chomsky a BBC Mundo.

Pero el polemista señaló que el desalojo puede haber sido una "bendición disfrazada".

"La represión puede ser un estímulo para pasar a la siguiente fase: llegar a las comunidades, educando y organizando, construyendo una base popular sólida para revertir el círculo vicioso que ha concentrado la riqueza y el poder, y socavado la democracia, dañando a la gran mayoría: el 99%, para usar la terminología del movimiento", dijo el pensador.

OWS es una reacción popular similar a la de los indignados en Madrid, y denuncian la arbitrariedad de que millones de dólares hallan sido entregados por el Estado para rescatar a un sector financiero que ha vuelto a pagar bonos a sus empleados, mientras el estadounidense promedio no ha recibido ayuda y no encuentra trabajo.

Para Chomsky, OWS "ha tenido un éxito considerable. Ha colocado bien alta en la agenda pública, con claridad y firmeza, la percepción silenciada de la gran mayoría, víctima del coletazo neoliberal de la generación pasada".

"Pero las metas no se alcanzarán fácilmente. El poder y la riqueza no ceden fácilmente", agregó.

Esperan a miles

La policía de Nueva York esperaba que OWS afectara el tránsito este jueves y se preparó para que quizá "decenas de miles" de personas se sumaran a las protestas.

El alcalde delegado Howard Wolfson dijo a la prensa temprano que aunque protegerían el derecho de los manifestantes a la libre expresión y a la asamblea, "la ciudad no tolerará que las masas bloqueen el tránsito en el puente de Brooklyn".

"Si la gente viola las leyes, obviamente nos ocuparemos de ello", señaló.

Gerard, un manifestante de 28 años que prefirió no dar su apellido, dijo que dudaba que la policía confrontara a los manifestantes como en otras ciudades del país, donde se registraron episodios de violencia. "Esto es a plena luz del día y todo el mundo está mirando", dijo.