Género

Documento sobre violencia contra las mujeres en Costa Rica

Análisis y propuestas

Por Heidi Valencia
Para Socialismo o Barbarie, 25/04/09

“Porque los revolucionarios consideramos que cada vez que una mujer es abusada, golpeada, humillada, considerada un objeto, discriminada, sometida, la clase dominante se ha perpetuado un poco más en el poder. Y la clase obrera, en cambio, se ha debilitado. Porque esa mujer perderá la confianza en sí misma y por lo tanto en sus propias fuerzas. Atemorizada, creerá que la realidad no puede cambiarse y que es mejor someterse a la opresión que enfrentarla y poner en riesgo su vida. Y la clase obrera se debilita, también, porque ese hombre que golpeó a su compañera, que la humilló, que la consideró su propiedad, está más lejos que antes de transformarse en un obrero conciente de sus cadenas, está un poco más lejos de reconocer que, en la lucha por romper sus cadenas, debe proponerse liberar a toda la humanidad de las cadenas y contar a todos los oprimidos como sus aliados.” (Hartmann, Heidi y Bridges, Amy. “Marxismo y feminismo son una sola cosa: marxismo”).

Introducción

Este documento pretende analizar la violencia contra las mujeres en Costa Rica para hacer propuestas desde el marxismo revolucionario, basándose en la teoría marxista  de la opresión de la mujer, que se puede sintetizar en la tesis de que la opresión de la mujer tiene su origen en el origen de la propiedad privada, o sea, cuando la sociedad se divide en clases, y dicha opresión es utilizada por el capitalismo para sobre explotar a gran parte de las mujeres. En este sentido, la violencia contra las mujeres es una manifestación de la situación de desigualdad de derechos y discriminación cultural, por la opresión de las mujeres.

En primer lugar, se debe señalar que la violencia contra las mujeres es una epidemia nacional y uno de los principales problemas de salud y seguridad que afecta la vida de la mitad de la población del país. Por lo tanto, no es un problema que concierne exclusivamente a las mujeres, sino que es un problema de salud pública y sobre todo un problema que reproduce la opresión de la mujer.

Para que este documento sea lo más preciso y científico (tal como procuramos los marxistas), nos basamos en datos reveladores que se obtienen de la Encuesta Nacional de Violencia contra las Mujeres realizada a 908 mujeres de todo el país y de todas las clases sociales. Dicha encuesta fue realizada en el 2003 y aunque son datos de hace ya algunos años, son los únicos datos completos que existen, pues desde ese año no ha habido otra encuesta de este tipo.

Sin embargo, antes de entrar a analizar los datos, es preciso clarificar algunos términos que pueden ser de ambigua interpretación.

1. Violencia contra las mujeres y femicidio

La violencia contra las mujeres enmarcada en el sistema capitalista supone la violencia estructural del Estado capitalista que es violenta de por sí contra la clase trabajadora. En este sentido, la explotación es el hecho histórico determinante, decisivo, al cual se van subordinando otras formas de violencia como la opresión. El objeto de la explotación es aumentar las ganancias y los privilegios de la burguesía, lo cual es ejercido por esta clase social y por el Estado capitalista.

En el caso de las mujeres esta violencia estructural capitalista se suma a la desventaja y el sometimiento social de las mujeres, por el hecho de ser mujeres, que produce una situación de desigualdad de derechos, de discriminación social, cultural, y eventualmente económica.

Esta violencia que perpetúa el Estado capitalista, el modo de producción y las relaciones sociales se manifiesta en que las mujeres tienen peores condiciones de vida y menos oportunidades, las demás manifestaciones de la violencia contra las mujeres son reproducciones en menor escala de esta violencia capitalista y patriarcal. Por ello la violencia contra las mujeres no es un hecho aislado que se da entre el agresor y la agredida, sino que es estructural y se reproduce en instituciones y relaciones sociales como la familia y las relaciones de pareja.

La violencia contra las mujeres comprende la violencia física, sexual y psicológica que se da en la familia, la violencia en el ámbito de la comunidad que incluye las violaciones, el abuso sexual y el hostigamiento en el trabajo y en las instituciones educacionales, además, la trata de mujeres y la prostitución forzada, así como la violencia física, sexual y psicológica perpetrada o tolerada por los Estados dondequiera que ésta ocurra (Plataforma de Acción de Beijing, 1995).

Esta es la delimitación que el Estado burgués hace de la violencia contra las mujeres, lo cual es fácilmente cuestionable puesto que todas las formas de opresión hacia la mujer allí no mencionadas (por ejemplo recibir menos salario que un hombre por realizar el mismo trabajo siendo jefa de hogar y estando desprotegida por el Estado) también son violentas, se entrecruzan con la explotación en el caso de las mujeres que son parte de la clase obrera y pueden generar efectos similares o mayores.

Además, se debe reconocer que una de las características principales de la violencia contra las mujeres es su invisibilidad. El amplio subregistro de los casos en las fuentes oficiales contribuye a esta invisibilización. Por ejemplo, según estimaciones en América Latina, para el caso de la violencia intrafamiliar contra mujeres adultas, se estima que únicamente son denunciados entre un 15% y un 25% de estos incidentes (CEFEMINA, 1994).

Entonces, cuando acá nos refiramos a violencia contra las mujeres, estamos abarcando violencia física, sexual y psicológica. Para ello entenderemos por violencia física: el uso de cualquier fuerza física contra una mujer sin su consentimiento. Por violencia sexual: tocamientos o asalto a la sexualidad de una mujer, violación (penetración vaginal, oral o anal), violación en el matrimonio, explotación sexual y prostitución forzada. Por violencia psicológica: aquellas formas de abuso verbal, humillación, insultos, amenazas, daño a las posesiones, etc.

La manifestación más extrema de la violencia contra las mujeres es el femicidio. Por femicidio entendemos aquellos homicidios contra las mujeres en que está presente una o varias de las siguientes situaciones: violencia de pareja y ex-pareja de parte de hombres, violencia de familiares hombres, pretendientes y acosadores hombres, violencia de explotadores sexuales, violencia de traficantes y tratantes y violencia sexual.

2. Índices de violencia contra las mujeres desde hace diez años

La violencia contra las mujeres viene en aumento en los últimos diez años, y muestra de ello es que un estudio realizado en el país en 1999 por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo evidenció cómo habían aumentado de manera significativa las denuncias por violencia intrafamiliar en las distintas oficinas y dependencias especializadas en todo el país. Asimismo, apuntó que durante 1998 el Poder Judicial tramitó en todo el país casi 21.000 solicitudes de medidas de protección de la Ley contra la Violencia Doméstica, a diferencia de 1997 cuando estas solicitudes ascendieron a 15.336.

También un análisis estadístico sobre denuncias presentadas por violencia doméstica, preparado por la Oficina de Planificación del Poder Judicial, indica que "la entrada anual de estas demandas ha mostrado un continuo auge desde que se puso en vigencia la ley. Extrapolando los resultados del segundo semestre de 1996 y del primer semestre de 1999, puede concluirse que la cantidad de denuncias viene creciendo a razón de 5.000 demandas adicionales por año. Para 1999 se espera un ingreso de aproximadamente 26.000 casos, lo que viene a dar un promedio de casi 2.150 denuncias por mes, es decir, 100 por día hábil."

Llama la atención en este punto, que según la Oficina de Planificación del Poder Judicial, en 1998, solo una de cada cinco solicitudes de medidas de protección fue ratificada como medida permanente por las dependencias judiciales, lo que cuestiona el nivel efectivo de protección de este instrumento jurídico y el alto grado de impunidad sobre actos de violencia en contra de las mujeres. Además, estas medidas son ineficaces y por ello siguen siendo asesinadas mujeres aunque estas medidas hayan sido aceptadas, por ejemplo el 2 de marzo fue asesinada (por su expareja) una mujer en Puntarenas quien hacía 12 años era agredida y tenía medidas de protección.

Por si fuera poco, durante el año 2002, el Centro Operativo de Atención a la Violencia Intrafamiliar que recibe llamadas a través del 9-1-1 y la Línea Rompamos el Silencio, 800-300-3000, atendió 78.424 llamadas. Entre enero y octubre de 2003, se atendieron 5.171 mujeres en la Delegación de la Mujer y entre enero y noviembre, 297 mujeres con 669 niñas y niños han buscado refugio en los Centros Especializados de Atención y de Albergue Temporal para Mujeres Afectadas por la Violencia Intrafamiliar, sus Hijos e Hijas (CEAAM)

En el ámbito laboral, es evidente el aumento de situaciones de hostigamiento sexual denunciadas ante la Defensoría de los Habitantes: 17 en 1996, 22 en 1997 y durante 1998 fueron 100 casos. Aún así, se considera que las cifras conocidas revelan apenas una parte de la dimensión real del problema. Se sospecha que en la empresa privada la situación puede revestir mayores proporciones.

Lamentablemente debido a la invisibilización y al poco estudio que sigue habiendo sobre la violencia contra las mujeres, no podemos corroborar si el aumento ha sido sostenido desde los noventas hasta el momento, lo que sí podemos decir gracias al estudio Femicidio en Costa Rica de CEFEMINA del 2007 es que el índice de mujeres que son violentadas y asesinadas es cada vez mayor en toda Centroamérica y que en Costa Rica se está incrementando (en el 2005 hubo 35 femicidos en el 2008 sumaron 38).

Aunque el incremento en Costa Rica de los femicidios es leve, se puede esperar que ante la agresividad de las políticas neoliberales como la entrada en vigencia del TLC y la misma crisis capitalista dichas cifras vayan en aumento paralelo al detrimento de las condiciones de vida, tal como sucede en Guatemala, el Salvador, Honduras y Nicaragua.

Esto sucede de esta forma porque entre más violento sea el Estado capitalista mayor violencia se produce hacia la clase trabajadora y mayor violencia se reproduce en las relaciones sociales de dominación, como es el caso de la violencia patriarcal.

3. Encuesta Nacional de Violencia contra las Mujeres

En Costa Rica la Encuesta de Violencia contra las Mujeres del 2003 demostró que la violencia contra las mujeres es un serio problema social de grandes dimensiones. De hecho, el 57,7% de las 908 mujeres entrevistadas declaró haber sufrido, al menos, un incidente de violencia física o sexual en algún momento de su vida desde los 16 años. Para una proporción significativa de las mujeres este no es solo un problema severo, sino también frecuente. Una cuarta parte de las entrevistadas (24,2%) reportó haber sufrido 4 o más incidentes de violencia física o sexual desde los 16 años.

La encuesta también demostró que las mujeres han sufrido una gran variedad de formas de violencia y amenazas desde los 16 años. De hecho, un 45,4% han sido víctimas de la violencia física. Un 29% de las mujeres han sufrido amenazas, casi una cuarta parte (23%) han sido abofeteadas o golpeadas con el puño y un 12,6%  han sido atacadas o amenazadas con armas blancas o de fuego. El siguiente cuadro muestra las principales formas de violencia física experimentadas por las mujeres.

Cuadro 1
Costa Rica: Encuesta Nacional de Violencia contra las Mujeres
Formas de violencia física después de los 16 años. 2003
(Valores absolutos y relativos)

Formas  de violencia física

Absoluto

Relativo

Fue amenazada con maltratos físicos

259

28,7

Le tiraron algo o fue golpeada con algo

199

22,0

Fue empujada, agarrada, le torcieron el brazo o le jalaron el pelo

271

30,0

Fue abofeteada, pateada, mordida o golpeada con el puño

211

23,3

Trataron de ahorcarla, de ahogarla, fue quemada o le echaron agua caliente encima

70

7,8

Usaron un cuchillo o un arma de fuego para atacarla o amenazarla

114

12,6

Otro tipo de violencia física

51

5,7

Total con violencia física

412

45,4

Nota: total no coincide con la suma de categorías porque era posible la escogencia múltiple.

La violencia sexual es una experiencia que no es ajena a la vida de las mujeres costarricenses. Un 38,2% han experimentado alguna forma de agresión sexual después de los 16 años. Un 27,9% han sido tocadas sexualmente contra su voluntad y a un 26% las han tratado de forzar a tener relaciones sexuales o las han violado. El siguiente cuadro muestra la frecuencia y las principales formas de violencia sexual experimentadas desde los 16 años.

Cuadro 2
Costa Rica: Encuesta Nacional de Violencia contra las Mujeres
Formas de violencia sexual después de los 16 años. 2003
(Valores absolutos y relativos)

Formas de violencia sexual

Absoluto

Relativo

Fue forzada a tener relaciones sexuales

105

11,6

Trataron de forzarla a tener relaciones sexuales

134

14,8

Fue tocada sexualmente contra su voluntad

251

27,9

Fue forzada o trataron de forzarla a tener actividad sexual con una tercera persona

13

1,4

Otro tipo de violencia sexual

68

7,6

Total con agresión sexual

347

38,2

Nota: total no coincide con la suma de categorías porque era posible la escogencia múltiple.

El abuso emocional también es frecuente para las mujeres que mantienen una relación de pareja. Un 49,6%, es decir, la mitad de las costarricenses sufren o han sufrido diversas formas de violencia psicológica por parte de sus parejas. Estas formas de violencia denotan el ejercicio de un gran control y sentido de posesión por parte de los hombres hacia las mujeres con quienes mantienen una relación íntima. Por ejemplo, un 34,8% de las mujeres que tienen o han tenido una relación de pareja manifiestan que su esposo o compañero “se enojaba si hablaba con otros hombres.” Un 30,8% manifiesta su esposo, novio o compañero “insistía en saber con quién y dónde estaba todo el tiempo.” Un 24,6% manifestó que sus parejas “trataban de limitar su contacto con su familia y amigos.”

Cuadro 3
Costa Rica: Encuesta Nacional de Violencia contra las Mujeres

Mujeres que reportaron abuso emocional por parte de compañeros íntimos (actuales o anteriores) por tipo de abuso. 2003
(Valores absolutos y relativos)

Formas de Violencia emocional

Absoluto

Relativo

Se enoja si habla con otros hombres

316

34,8

No apoya su trabajo o estudio u otras actividades fuera de la casa

154

17,0

Trata de limitar su contacto con familia y amistades

223

24,6

La sigue o sigue sus movimientos de una manera que la hace sentir controlada o atemorizada

183

20,2

Le pone apodos, la insulta o la denigra

196

21,6

Daña o destruye sus cosas o propiedades

116

12,8

Sospecha constantemente que ella es infiel

211

23,2

Insiste en saber con quién y dónde está ella en todo momento

280

30,8

Maltrata  o amenaza con maltratar a hijos e hijas

104

11,5

Maltrata o amenaza con maltratar a personas cercanas

73

8,0

Amenaza con matarla

102

11,2

Amenaza con matarse

84

9,3

Amenaza con maltratarla a ella o a hijos/hijas si lo deja

85

9,4

Total

450

49,6

Nota: total no coincide con la suma de categorías porque era posible la escogencia múltiple

En relación con la incidencia de la violencia de acuerdo a las características socio-económicas de las mujeres, la encuesta mostró una relativa mayor incidencia en las mujeres en edad reproductiva. Es decir, los mayores porcentajes se concentran en las mujeres con edades entre los 25 y los 49 años.  En esos grupos de edad todos los porcentajes de incidencia son mayores al 62%,  lo que implica que la incidencia de violencia es, al menos, 4 puntos superior al promedio nacional que es de 58%.

Son las mujeres con niveles educativos más altos las que reportaron una mayor incidencia de la violencia. Lo anterior puede deberse a varios factores, pero en particular, a la capacidad de estas mujeres con mayores niveles educativos de identificar y reconocer más fácilmente la violencia que han vivido.

Resulta en ese sentido llamativo que sean las mujeres con estudios secundarios completos y universitarios las que reportaron los porcentajes más altos de incidencia de la violencia (64% y 63,1% respectivamente). Asimismo, resulta llamativo que las mujeres que reportaron el porcentaje más bajo de incidencia de la violencia después de los 16 años sean las mujeres con primaria incompleta, quienes reportan un 48,2%, porcentaje sustancialmente más bajo que el promedio nacional (58%). Estos datos se pueden apreciar en el cuadro 4.

Cuadro 4
Costa Rica: Encuesta Nacional de Violencia contra las Mujeres

Mujeres que reportan violencia física y sexual después de los 16 años por nivel educativo. 2003
(Valores absolutos y relativos)

Nivel educativo

Absoluto

Relativo

No

No

Ninguna o primaria incompleta

74

69

51,8

48.2

Primaria completa

117

107

52,3

47,7

Secundaria incompleta

91

154

37,2

62,8

Secundaria completa

37

67

35,6

64,4

Universitaria completa o incompleta

63

108

36,9

63,1

Otro

5

11

31,3

68,7

Ignorado

2

3

40,0

60,0

Aquellas mujeres que sí perciben ingresos propios son las que reportan los mayores niveles de incidencia de violencia (61,1%), porcentaje relativamente superior al promedio nacional. Las mujeres que no perciben ingresos propios reportaron un nivel de incidencia inferior al del promedio nacional (52,6%).

Lo anterior podría ser explicado como resultado de una mayor posibilidad de las mujeres que perciben ingresos propios para reportar la violencia que sufren ya que poseen más recursos para enfrentar la independencia económica del agresor.

La encuesta revela que las mujeres no solo están en riesgo de sufrir violencia en la vida adulta, sino que los ciclos de agresión generalmente se inician desde la niñez. De hecho un 48% de las mujeres costarricense ha sufrido algún tipo de abuso antes de los 15 años. En particular, cabe resaltar el hecho de que el 21% de las entrevistadas declara haber sido víctima de algún tipo de actividad sexual forzada en la niñez. Los datos anteriores confirman las estimaciones mundiales que reportan que entre un 20% y un 30% de las mujeres ha sufrido alguna forma de abuso sexual durante la niñez.

Los resultados de esta encuesta confirman lo planteado por muchos otros estudios a nivel nacional e internacional cuando plantean que el mayor riesgo de vivir violencia lo sufren las mujeres con hombres cercanos y en particular con sus parejas. En relación con las diferentes formas de la violencia física, en más del 60% de los casos esa violencia fue perpetrada por una pareja o expareja de las mujeres. En el caso de las manifestaciones más severas de la violencia, como los golpes, patadas, intentos de ahorcamiento y uso de armas, la participación de los hombres con quien se mantiene una relación de pareja es mucho más significativa ya que en algunos de estos casos el porcentaje de participación de los hombres cercanos puede aumentar hasta al 90%, según se puede apreciar en el siguiente cuadro.

Cuadro 5
Costa Rica: Encuesta Nacional de Violencia contra las Mujeres

Formas de violencia física después de los 16 años por perpetradores. 2003
(Valores relativos)

 

 

 

Formas  de violencia física

Perpetradores

 

Parejas (esposos,

compañeros,

novios)

 

 

No parejas

 

Fue amenazada con maltratos físicos

69,4

30,6

Le tiraron algo o fue golpeada con algo

71,1

28,9

Fue empujada, agarrada, le torcieron el brazo o le jalaron el pelo

69,9

30,1

Fue abofeteada, pateada, mordida o golpeada con el puño

82,9

17,1

Trataron de ahorcarla, de ahogarla, fue quemada o le echaron agua caliente encima

90,0

10,0

Usaron un cuchillo o un arma de fuego para atacarla o amenazarla

65,5

34,5

Otro tipo de violencia física

60,4

39,6

En relación con la violencia sexual, la encuesta también reveló que los hombres cercanos son los principales perpetradores de esta manifestación de la violencia, sobre todo de las más severas, como la violación o el intento de violación. En el caso de las violaciones, en un 78% estas son cometidas por un hombre con el que la mujer tiene o tuvo una relación de pareja. Cuando a esta forma extrema de violencia sexual se le agregan otros hombres de la familia, el porcentaje aumenta a un 81,9%. Es decir, más del 80% de las violaciones contra mujeres mayores de 16 años en el país son cometidas por hombres con quienes las mujeres tienen o tenían una relación familiar o de pareja.

Los intentos de violación también son principalmente cometidos por parejas u otros hombres de la familia (61,9%). Solamente hay mayor participación de hombres desconocidos o no tan cercanos cuando se trata de las otras formas de violencia sexual, tales como los tocamientos, el acoso sexual o el exhibicionismo, según se muestra en el siguiente cuadro:

Cuadro 6
Costa Rica: Encuesta Nacional de Violencia contra las Mujeres

Formas de violencia sexual después de los 16 años por perpetradores. 2003
(Valores relativos)

 

 

Formas  de violencia sexual

Perpetradores

 

Parejas (esposos,

compañeros,

novios)

 

 

No parejas

 

Fue forzada a tener relaciones sexuales

78,1

21,9

Trataron de forzarla a tener relaciones sexuales

50,7

49,3

Fue tocada sexualmente contra su voluntad

23,2

76,8

Fue forzada o trataron de forzarla a tener actividad sexual con una tercera persona

53,8

46,2

Otras formas de violencia sexual (acoso, exhibicionismo, etc.)

26,5

73,5

Los principales perpetradores del abuso sexual son hombres cercanos y conocidos. De hecho un 19,5% de los abusos sexuales contra las niñas son cometidos por el padre o padrastro y un 37% por otro hombre de la familia.

En el caso de las mujeres mayores de 16 años que han sufrido violencia física o sexual esta situación se presenta de forma extraordinariamente clara: en un 79,6% de los casos el último incidente de violencia ocurrió en su propia casa y en un 4,7% en la casa del agresor. Es decir, en un 84,3% de los casos, la violencia ocurre dentro de las cuatro paredes del hogar. Incluso en el caso de la violencia cometida por hombres con los que las mujeres no tenían una relación de pareja, el 27% de estos incidentes ocurrió en la casa de la propia víctima o en la del agresor.

 En un 50,2% de los casos de violencia física o sexual perpetrados por una pareja, el agresor había consumido drogas, alcohol o ambos. En el caso de la violencia causada por hombres no pareja,  las drogas y el alcohol están presentes en un 34,6% de los incidentes.

Un 58,4% de las mujeres que han sufrido violencia por parte de un hombre con el que tienen o tenían una relación de pareja reportaron que sintieron su vida en peligro durante el último incidente de violencia física o sexual. En el caso de las mujeres que reportaron violencia por parte de un hombre no pareja, ese porcentaje desciende a  52,2%.  En otras palabras, estos incidentes son tan serios y atemorizantes que más del 50% de las mujeres que reportaron violencia después de los 16 años declara haber sentido su vida en peligro.

En este caso,  un 43% de las mujeres que sufrieron violencia por parte de un compañero o pareja y un 46% de las que sufrieron violencia por parte de un hombre no compañero consideran que el último incidente puede ser catalogado como un delito.

Con esta encuesta también se comprobó que los ataques de los hombres con quien se tiene una relación de pareja son más severos por lo que producen más lesiones físicas en las mujeres. En este sentido, el último incidente de violencia perpetrado por un compañero le produjo lesiones al 38,2% de las mujeres afectadas. En el caso de los incidentes perpetrados por hombres con los que las mujeres no tenían una relación de pareja, ese porcentaje se reduce al 16,8%.

En el caso de las mujeres que han sufrido violencia por parte de un hombre no pareja, solo un 10,4%  declara haber reportado el incidente a las autoridades. En el caso de las mujeres que sufren violencia por parte de un compañero, solo un 16,6% lo reportó a las autoridades, como se observa en el siguiente cuadro.

Cuadro 7
Costa Rica: Encuesta Nacional de Violencia contra las Mujeres

Mujeres que reportaron el incidente por tipo de perpetrador. 2003
(Valores relativos) 

 

Reporte a la policía o autoridades judiciales

Víctimas de:

 

Compañeros

 

No compañeros

16,6

10,4

No

83,4

89,6

Total

100

100

La respuesta del sistema judicial ante las pocas denuncias de las mujeres se puede ver claramente en el siguiente cuadro:

Cuadro 8
Costa Rica: Encuesta Nacional de Violencia contra las Mujeres

Mujeres que reportaron el incidente por tipo de perpetrador según avance del proceso. 2003
(Valores absolutos) 

Relación con el agresor

Total

Denunció

Logró cargos penales

Logró condena

Víctimas de compañeros

300

49

5

2

Víctimas de no compañeros

348

36

12

6

De hecho un 40,7% de las mujeres que sufren violencia por parte de un compañero y un 26% de las que han sufrido violencia por parte de no compañeros, afirman que no reportaron el incidente a las autoridades porque “lo manejó ella misma” o lo consideró “un asunto familiar”.

Cuadro 9
Costa Rica: Encuesta Nacional de Violencia contra las Mujeres

Mujeres que no reportaron el incidente por razón para no denunciar según relación con el agresor. 2003
(Valores relativos) 

 

Razón de no denuncia

Víctimas de:

Compañeros

No compañeros

Lo manejó ella misma/lo consideró un asunto familiar

40,7

26,0

No lo consideró lo suficientemente serio

18,6

28,7

Pensó que las autoridades no harían nada

6,8

12,0

Pensó que las autoridades no podían hacer nada

1,3

4,7

Miedo al agresor/miedo a las represalias

11,4

6,0

Vergüenza, pena

5,1

2,0

No quería que nadie lo supiera

4,7

2,3

No quería que lo detuvieran

1,7

0,3

Pensó que no le creerían

0,4

1,3

Lo reportó a otra persona

2,1

2,7

Otra

7,2

14,0

En esta encuesta se demostró que solo el 17,3% de las que sufren violencia por parte de un compañero y el 5,7% de las que sufrieron violencia por parte de un no compañero acudieron a alguna agencia especializada para reportar el hecho.

La mayoría de las mujeres prefieren lidiar con estas situaciones simplemente hablando con alguien (76,3% de las que sufren violencia por parte de un compañero y 79,3% de las que sufrieron violencia por parte de un no compañero).

A partir de los resultados de la encuesta, se puede analizar lo siguiente:

1. Un 45,4% de las mujeres mayores de 16 años han sido víctimas de violencia física.

2. Un 38,2% de las mujeres mayores de 16 años han sufrido algún tipo de agresión sexual.

3. Un 49,6% de las mujeres costarricenses sufren o han sufrido violencia emocional.

4. En más del 60% de los casos de violencia física fue perpetrada por la pareja o una ex pareja de las mujeres.

5. En un 78% de las violaciones, fue cometida por la pareja o una ex pareja de las mujeres.

6. En un 84,3% de los casos de violencia física o sexual ocurre en el hogar.

7. En un 50,2% de los casos de violencia física o sexual perpetrados por una pareja, el agresor había consumido drogas, alcohol o ambos.

8. Un 58,4% de las mujeres que han sufrido violencia por parte de un hombre con el que tienen o tenían una relación de pareja reportaron que sintieron su vida en peligro durante el último incidente de violencia física o sexual.

9. En el caso de las mujeres que han sufrido violencia por parte de un hombre no pareja, solo un 10,4%  declara haber reportado el incidente a las autoridades. En el caso de las mujeres que sufren violencia por parte de un compañero, solo un 16,6% lo reportó a las autoridades.

10. Un 40,7% de las mujeres que sufren violencia por parte de un compañero y un 26% de las que han sufrido violencia por parte de no compañeros, afirman que no reportaron el incidente a las autoridades porque “lo manejó ella misma” o lo consideró “un asunto familiar”.

Se puede concluir que el mayor índice de violencia registrado ha sido de violencia emocional, por lo que no se puede descuidar la protección que ante esta violencia se les puede dar a las mujeres.

En vista que el lugar donde ocurren la gran cantidad de casos de violencia física o sexual es el hogar, que en la sociedad capitalista es el lugar privado, donde el Estado no debe intervenir a menos que sea estrictamente necesario, esta intervención en muchos casos se evita hasta que no se comprueba que efectivamente la vida de la mujer corre peligro. Sin embargo, como bien revelan los datos el consumo de alcohol y drogas contribuyen a la violencia física y sexual contra las mujeres por parte de su pareja. Por ello, en diciembre (mes festivo) es cuando más casos de violencia y femicidios se suele registrar.

La mayor parte de las mujeres agredidas por su pareja o ex pareja efectivamente corren peligro de ser asesinadas, según el último ataque sexual o físico. De ellas solo un pequeño grupo de mujeres reporta el ataque a las autoridades porque consideran que el incidente lo pueden manejar ellas mismas o que es un asunto familiar.

Esto nuevamente significa que no solo el Estado y las autoridades consideran que la intervención del hogar en caso de violencia contra las mujeres debe ser en última instancia, sino que las mismas mujeres consideran que en este espacio privado lo que suceda, incluyendo la agresión de la que son víctimas, es un asunto familiar, que ellas deben manejar y no un problema del que se deben responsabilizar el Estado y el conjunto de la sociedad y en el cual deben intervenir, rompiendo ese espacio privado que oculta y permite la reproducción de la violencia contra las mujeres.

4. La Ley de Penalización de Violencia contra las mujeres

El 30 de mayo del 2007, entró en vigencia la Ley de Penalización de Violencia contra las mujeres, luego de una larga lucha de feministas ligadas a ONG’s en el país. De hecho en la elaboración de la propuesta del proyecto de ley participó Ana Carcedo de CEFEMINA junto a otras feministas y funcionarias del INAMU, quienes estuvieron por 9 años manifestándose el 25 de noviembre, Día de la No Violencia contra las Mujeres para que dicho proyecto fuera aprobado en la Asamblea Legislativa. Sin embargo, no fue sino luego de varias modificaciones y de ser enviado a la Sala IV a consulta, que fue aprobado el proyecto de Ley de Penalización de la Violencia contra las Mujeres.

En octubre anterior, el voto dividido 4-3, No. 15447-07 de la Sala Constitucional, en respuesta a la acción interpuesta por el Lic. Feoli, declaró inconstitucionales los artículos 22 y 25 de esa ley, que tipifican como delito el maltrato y la violencia emocional hacia las mujeres. La ley de Penalización de la Violencia contra las mujeres castiga con cárcel de seis meses a dos años al hombre que insulte, ridiculice o atemorice a su pareja. También contempla 11 nuevos delitos, entre ellos el femicidio, el maltrato, la restricción a la libertad de tránsito y la violencia emocional.

Los magistrados alegan que no es claro lo que significan palabras como agredir, insultar, humillar o amenazar. Sin embargo, algunos de estos términos se encuentran en el Código Penal.

Estos dos artículos eliminados son los que penalizan la violencia emocional y  la violencia física cuando no produce lesiones, lo cual reúne más del 70% de todas las denuncias presentadas. Por este ataque de la Sala IV al derecho de las mujeres a vivir sin violencia el área de Violencia de Género del INAMU, el Poder Judicial y los juzgados reciben menos denuncias de casos de violencia.

Estos artículos de la Ley de Penalización de la Violencia contra las Mujeres protegían a la mujer en caso de violencia emocional, que como vimos anteriormente es el mayor índice de violencia, por eso al ser aprobada la ley y durante el tiempo que duraron vigentes los artículos fueron atendidas 6.250 denuncias en la Delegación de la Mujer del INAMU contra las 6.069 realizadas en el 2007.

Actualmente, se presenta la denuncia pero al ser eliminados estos artículos las mujeres quedan desprotegidas porque no se penaliza el delito por violencia contra las mujeres. Ante esta situación, es alarmante la desprotección de las mujeres ante la violencia porque la misma se incrementa y cada año cobra más víctimas.

Desde el Partido Socialista de las y los Trabajadores creemos una tarea necesaria y urgente discutir con todas las feministas, organizaciones de mujeres, sindicales y de izquierda, propuestas que defiendan el derecho de las mujeres a vivir sin violencia, que defiendan su derecho a un trabajo digno y por el mismo salario que reciben los hombres.

En estos momentos de crisis mundial del capitalismo las mujeres son quienes más se ven afectadas por las propuestas de flexibilización laboral, pues las mujeres además de trabajar por un salario, trabajan en sus casas cuidando a sus hijas e hijos. La UCCAEP propone ante la crisis la flexibilización laboral, quieren que una obrera trabaje doce horas y luego además deba invertir alrededor de 6 horas para el cuido y las labores domésticas, definitivamente las trabajadoras no tendrán tiempo para el descanso y mucho menos para organizarse para defender sus derechos.

Ante esta situación, consideramos estratégico que haya un espacio que permita a las trabajadoras, mujeres agredidas y demás oprimidas plantear propuestas para detener el proyecto de flexibilización laboral, para defender su derecho a la No Violencia y a un trabajo digno, para que la crisis no recaiga sobre nosotras.

Llamamos a organizaciones de mujeres, sindicales y partidos políticos de izquierda a discutir la realización de un Encuentro Nacional de Mujeres para discutir estos y muchos otros temas que nos conciernen y democráticamente plantear propuestas y votar un Plan de Lucha de las Mujeres, que incluya impulsar la movilización para revertir de manera inmediata el voto de la Sala Constitucional que eliminó los artículos que penalizan la violencia emocional y física cuando no produce lesiones.

Además, desde el PST consideramos necesario organizarnos, crear un movimiento clasista de mujeres para exigir que verdaderamente se defienda el derecho de las mujeres a vivir sin violencia y se garantice el acceso a una vivienda lejos del agresor. Por eso, ponemos a discusión las siguientes propuestas:

5. Ante la agresión patriarcal

1. Se deben crear redes de solidaridad entre vecinas y vecinos para detener la agresión, que intervengan rápidamente y exijan junto a organizaciones de mujeres, sindicales y de izquierda la aplicación de la ley que el gobierno no cumple y que se restablezca los artículos 22 y 25 de la Ley por la Penalización de la Violencia contra las mujeres.

Ni una sola mujer debe quedar sola con su agresor, debemos denunciar y luchar contra el patriarcado y la inoperancia de la vía judicial que es cómplice de los femicidios.

2. Exigir recursos y medios suficientes para las mujeres agredidas: casas de acogida de gestión pública sin requisitos de entrada, que funcionen las 24 horas, sin discriminación por ser inmigrante ilegal, por opción sexual o por enfermedad.

El Estado tiene algunos refugios pero son sitios para aislar a las mujeres agredidas porque no se les garantiza capacitación ni empleo y además ineficientes porque tienen poca capacidad.

3. Exigir la garantía por parte del Estado de capacitación y un empleo para las mujeres agredidas y un subsidio de desempleo mientras se les proporciona un empleo para el que hayan sido capacitadas.

4. Que el Estado brinde espacios gratuitos para la difusión de la lucha contra la violencia hacia las mujeres, dichos espacios serán instituidos por las mismas mujeres agredidas organizadas.

5. Empleo para todas y con igual salario al cobrado por los hombres, NO a la reforma que pretende flexibilizar la jornada laboral afectando principalmente a las mujeres trabajadoras que además de trabajar 12 horas seguidas atienden a sus hijas e hijos trabajando en el hogar alrededor de 6 horas más.

¡Fuera la religión de las aulas y de nuestros úteros!

6. Exigimos que haya una reforma constitucional para que el Estado costarricense sea laico, así mismo que la Iglesia Católica ni ninguna otra incida en la educación sexual que se les brinda a niñas, niños y adolescentes en el país.

7. Exigimos derechos sexuales y reproductivos para las mujeres, que la Ley General de Salud contemple la educación sexual desde perspectiva de género, que se garantice la pastilla del día después para las mujeres que la necesiten y aborto libre y gratuito para las mujeres que así lo deseen, garantizado por la CCSS.

Toda opresión es violencia. Para erradicar todo tipo de opresión y violencia contra las mujeres debemos luchar con todas nuestras fuerzas contra el capitalismo y el patriarcado pues nos aplasta y degrada a través de la maximización de las ganancias de los explotadores y a costa de nuestro trabajo.

en la educación sexual que se les brinda a niñas, niños y adolescentes en el país.

7. Exigimos derechos sexuales y reproductivos para las mujeres, que la Ley General de Salud contemple la educación sexual desde perspectiva de género, que se garantice la pastilla del día después para las mujeres que la necesiten y aborto libre y gratuito para las mujeres que así lo deseen, garantizado por la CCSS.

Toda opresión es violencia. Para erradicar todo tipo de opresión y violencia contra las mujeres debemos luchar con todas nuestras fuerzas contra el capitalismo y el patriarcado pues nos aplasta y degrada a través de la maximización de las ganancias de los explotadores y a costa de nuestro trabajo.

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