Trabajadores ocupados y desocupados: por una coordinadora nacional

 

Presentamos aquí la carta abierta repartida en el plenario de La Matanza realizado el 24 de julio, donde planteamos la necesidad de una coordinadora nacional y democrática de todos los trabajadores del país, que se plantee presentar una salida política obrera y popular ante la crisis. Hoy más que ayer, luego del éxito del plan de cortes de ruta y ante la convocatoria a un próximo plenario para el 4 de septiembre, creemos que éste tiene el desafío de expresar al conjunto de los movimientos de desocupados y, más aún, a todas las experiencias independientes de los trabajadores ocupados que se quieran sumar. Sería un paso decisivo hacia la perspectiva de la conformación de un punto de referencia para el conjunto de la clase trabajadora del país.

 

Compañeros, hoy estamos realizando este encuentro convocado por la CTA, la CCC y el “Polo Obrero”. Saludamos esta iniciativa, que puede ser muy importante para avanzar en la organización nacional del movimiento de trabajadores desocupados. A nuestro entender, esta iniciativa puede constituir un paso adelante, en la medida que asuma una serie de definiciones que hacen a responder a la necesidad de acción común, democracia obrera y perspectivas políticas de todos los trabajadores del país: ocupados y desocupados.

 

Por un plenario democrático

 

En primer lugar, creemos que este encuentro es necesario llevarlo a cabo en el marco de la más amplia democracia de los trabajadores. Opinamos que, para ser exitoso, el plenario debería funcionar acorde con las normas elementales de la democracia obrera: permitir la participación de todas las expresiones de los trabajadores ocupados y desocupados que así deseen hacerlo, darle la palabra a todo compañero que así lo pida y resolver de manera democrática entre todos los asistentes los pasos a seguir. Todo esto, como base de una perspectiva de coordinación verdaderamente unitaria y democrática; es necesario superar la actual división y fragmentación del movimiento de desocupados, avanzando hacia una expresión unitaria y totalmente democrática de coordinación en el ámbito nacional de todos los movimientos de trabajadores desocupados del país, que sirva para desarrollarlos y no para “encorsetarlos” o atarlos burocráticamente.

En este marco, creemos que es una tarea central avanzar hacia la organización democrática de la mayor parte de trabajadores desocupados, quienes a pesar del crecimiento de las diversas expresiones y movimientos de desocupados están todavía desorganizados, dado que las múltiples expresiones surgidas, con ser importantísimas, todavía organizan a una minoría de trabajadores y jóvenes en esta situación.

 

Desocupados y ocupados: una sola clase, una sola lucha

 

En segundo lugar, creemos importante señalar algo en lo que seguramente todos acordaremos: que los trabajadores desocupados son parte de un todo mayor que es el conjunto de la clase trabajadora del país. En las últimas décadas, nos hemos cansamos de escuchar la cantinela de que “la clase trabajadora ha muerto”, o que los que aún tienen un trabajo y reciben un salario “son privilegiados”. Esto es una mentira y una infamia total. Es la clase trabajadora, con su trabajo, la que mueve el mundo, la única que crea verdadera riqueza. Esto ha venido siendo así y lo seguirá siendo mientras dure este sistema de explotación y opresión: el capitalismo. En él, los únicos privilegiados son los patrones, los que viven de explotar el trabajo ajeno; precisamente, el del trabajador.

Al mismo tiempo, en muchos casos, el trabajador ocupado aparece defendiéndose frente al ataque de la patronal, defendiendo las conquistas que le restan, sin comprender y enlazar su lucha con los compañeros desocupados. Y hay que decir la verdad: la mayoría de las organizaciones sindicales no han hecho nada para superar esta división que -de hecho- se ha creado. Más bien lo contrario, han trabajado y trabajan para la división. Es por esta razón decisiva que es un desafío de esta reunión plantearse tender un puente hacia todos los trabajadores ocupados del país. Creemos que hay que plantearse invitar a que todos aquellos sectores de trabajadores ocupados que así lo quieran, para que se sumen en lo inmediato con los aquí presentes, en la perspectiva de la conformación de una única coordinadora nacional de trabajadores ocupados y desocupados de todo el país. De concretarse esto, sería un paso inmenso, histórico, que al superar la división o contraposición artificial entre los compañeros desocupados y ocupados proyectaría a la clase trabajadora en su conjunto como el actor principal de la situación política del país.

 

Hay otra salida: no pagar la deuda externa y atacar las ganancias de los capitalistas

 

El gobierno de la Alianza y el conjunto de las instituciones de esta falsa democracia de los ricos han llevado al país a la catástrofe. Cavallo/De la Rúa, los gobernadores de la UCR y el PJ y sus respectivos legisladores no son más que los continuadores en la aplicación del plan capitalista/imperialista que vienen imponiendo a costa de creciente miseria de los trabajadores y el pueblo desde la dictadura militar, pasando por Alfonsín y que se consolidó bajo el menemismo.

Hoy, prácticamente en cesación de pagos, mediante el “plan del déficit cero”, mediante la brutal rebaja del salario, el pago en bonos y los despidos, pretenden que una vez más seamos los trabajadores los que paguemos la crisis.

Al mismo tiempo, los sectores dominantes se dividen, y desde sectores como el alfonsinismo, el Frepaso, la Unión Industrial y otros, están apostando al camino de la devaluación, para así descargar su responsabilidad como sectores también patronales en los “mercados”, e imponer el ajuste y la rebaja general de los salarios por esta vía.

Pero ni el ajuste salvaje ni la devaluación pueden ser una salida para los trabajadores. Son dos “salidas” capitalistas, antiobreras y antipopulares, que tienen en común descargar el peso de la crisis en nosotros, para así garantizar el pago de la deuda externa.

 Frente a esta realidad, creemos que este encuentro o plenario puede adoptar medidas o definiciones hacia un programa opuesto, contra los capitalistas y el imperialismo, al servicio de las urgentes necesidades obreras y populares:

 * Abajo el brutal ajuste “déficit cero”. No a la rebaja del salario, a los “patacones” y los despidos.

* Defendamos el derecho a que las organizaciones de desocupados administren los planes Trabajar. Por la democratización de su reparto, para que no pueda ser objeto de ningún tipo de clientelismo político.

* Pero hay que dar un paso más: por verdadero seguro de desempleo de $500 y por trabajo efectivo, obtenido por la vía de la reducción de la jornada laboral sin reducción del salario o de la “requisa de trabajo”, como vienen logrado los compañeros salteños de Mosconi y Tartagal.

 Para todo esto hay de dónde sacar plata:

* Por el no pago inmediato de la deuda externa.

* Nacionalización de la banca y el comercio exterior bajo control de los trabajadores

* Atacar las ganancias de los capitalistas: por impuestos progresivos a las grandes empresas.

* Expropiar bajo control de los trabajadores de toda empresa que cierre, despida o rebaje los salarios.

Para llevar adelante estas medidas, creemos que es necesario desarrollar una gran lucha nacional, activa, por tiempo indeterminado, hasta derrotar el ajuste y comenzar a imponer medidas de salida a la crisis. Lucha nacional para la cual este plenario podría ser un importantísimo punto de apoyo.

 

La clase trabajadora debe presentar una salida política propia, independiente de todo sector patronal

 

Al mismo tiempo, creemos que es una obligación presentar, por parte de los trabajadores, una salida política propia, independiente de toda expectativa en los sectores patronales. Porque no es verdad que la crisis política la deban resolver los políticos patronales, como se dice muchas veces desde las organizaciones sindicales. En la Argentina ya han gobernado los milicos, los radicales, los peronistas, los del Frepaso y Cavallo... Y así estamos. Hemos llegado a una catástrofe que no tiene antecedentes en el país. Por el contrario, ya es hora que los trabajadores nos planteemos gobernar nosotros, lo que no podrá venir de ninguna elección patronal ni “consulta popular”, sino de la lucha y el ejercicio de la democracia directa, desde abajo, tal cual es la experiencia que están desarrollando los compañeros salteños. Para esta perspectiva, es necesario desarrollar una gran lucha nacional hasta echar a Cavallo/De la Rúa, pero no para que asuma un nuevo figurón o partido patronal, o confiar en nuevas y frustrantes expresiones de “centro izquierda”. Hace falta trabajar desde ahora en la perspectiva de un gobierno de los que nunca gobernaron: de los trabajadores y el pueblo, basado en la democracia directa desde abajo, desde sus coordinadoras, asambleas populares y experiencias de lucha que se están desarrollando a lo largo y ancho del país.

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