Honduras

 

La situación política en vísperas de la Jornada del 29 de agosto

¿Hacia dónde va el gobierno de Mel Zelaya?

Por Marcos Luna
El Trabajador Nº 65, PT de Honduras, agosto de 2007

Las semanas pasadas mostraron a la luz pública, una verdad que ya corría entre pasillos: el enfrentamiento creciente entre distintos sectores de la burguesía hondureña. Por un lado está la facción representada por Mel Zelaya y Patricia Rodas (Poder Ejecutivo) y por otro lado la facción alrededor de Roberto Micheletti (Poder Legislativo). Queremos analizar en este artículo qué representa cada sector y sobretodo cuáles son las perspectivas que se le abren al movimiento popular frente a esta crisis.

La debilidad estructural del gobierno de Mel Zelaya

No está de más recordar que el gobierno de Zelaya subió al poder en el marco de una serie de factores que lo configuran como un gobierno débil. Su candidatura electoral fue producto de un pacto interno entre las facciones del liberalismo, Mel carecía de una corriente interna propia, subió al poder en medio de un creciente abstencionismo electoral, pero sobre todo, llegó al poder en una situación donde las masas habían aumentado, año tras año, su capacidad de lucha y habían puesto en jaque al gobierno de Ricardo Maduro.

Sin corriente propia, siendo "el menos malo de los dos", sin apoyo electoral y con la tarea nada grata de intentar desactivar y mediatizar las crecientes luchas populares, esa es la fisonomía del gobierno de Mel, esa debilidad estructural es la que explica las permanentes "crisis de gabinete" que ya han cobrado el puesto de 30 altos funcionarios.

Las cosas empeoran … y la desesperación aumenta

El gobierno rápidamente perdió el poco apoyo que tenía. Las luchas de los trabajadores (especialmente estatales) y de los sectores populares se mantuvieron, la demagogia sobre el "Poder Ciudadano" no engañó a nadie y sobre todo las medidas del gobierno no dejaron lugar a dudas de su marcado carácter anti popular: la dependencia extranjera aumentó con el TLC, la migración hacia USA se profundizó, no sé produjeron más empleos, más bien el salario mínimo fue reducido en los 5 departamentos más pobres del país. La salud y la educación pública se siguieron deteriorando, los recursos naturales siguieron siendo saqueadas por las mineras y las madereras. La corrupción y el saqueo de las instituciones del Estado también aumentaron, así como la represión a las organizaciones populares.

Mel Zelaya, terminó siendo apoyado por el círculo personal vinculado a Patricia Rodas, lo cual le ha impreso un sello especial al gobierno que intenta ganar apoyo político con una peligrosa maniobra: hacer poses de populismo, pero a diferencia del auténtico populismo que tiene una política asistencialista, Mel es un populista que no entrega ninguna concesión material quedando en la pura demagogia barata.

La primer muestra de populismo demagógico fue el intento de licitación del combustible. Proceso en que tuvo roces con las transnacionales y la embajada gringa, pero que terminó con el contrato para la Connoco, con salarios millonarios para Robert Meyering y finalmente con la liberalización de precios.

Luego vinieron las frases sobre los "poderes oscuros que no lo dejan gobernar", frase demagógica que esconde el hecho que Mel y la familia Zelaya es parte orgánica desde hace años de "los poderes oscuros" que han gobernado Honduras desde hace décadas, baste recordar el oscuro papel jugado por su padre el terrateniente olanchano Manuel Zelaya en la masacre de los Horcones. Esto es así porque en última instancia en una sociedad dividida en clases sociales el Poder Ejecutivo no es más que el guardián de los intereses del conjunto de la clase explotadora.

Un salto de calidad en la crisis

Desde el 19 de Julio, los enfrentamientos entre "los de arriba" (crisis interburguesa) se han agravado y hecho públicos.

El presidente Mel Zelaya visitó Nicaragua en el 28 Aniversario de la Revolución Sandinista y compartió tarima con Hugo Chávez, Daniel Ortega y Martín Torrijos.

El cálculo del dúo Zelaya-Rodas era ganar en el extranjero el apoyo que no tenía en el país, y presentarse como progresista ante su propio pueblo.

Sin embargo, cuando tuvo la oportunidad de comprar combustibles en mejores condiciones directamente al gobierno de Venezuela no lo hizo y cedió ante el chantaje de las petroleras; y pocos días antes de su paseo por Managua se lució garroteando manifestantes en el occidente y centro del país, en una actitud claramente represiva.

Lo que si consiguió Mel fue unir las cámaras patronales, la embajada yanqui, la jerarquía católica encabezada por el Cardenal Rodríguez y lo más reaccionario de las clases dominantes hondureñas a la oposición interna del Partido Liberal encabezada por el presidente del Poder Legislativo, el empresario del transporte, Roberto Micheletti y por el viejo florismo.

Primeros enfrentamientos

A partir de allí se dieron los primeros enfrentamientos públicos. Primero con la exigencia a Mel para que el gobierno pida al presidente de Venezuela Hugo Chávez una retractación pública.

Luego viene la consternación que produce el asesinato de una Juez de Sentencia en San Pedro Sula, ocasión que es aprovechada por el siniestro caudillo progreseño para sacar ventaja, convocando rápidamente a todas las instituciones represivas y judiciales, a los medios de comunicación y a la llamada "sociedad civil" para atacar al gobierno de Mel a través de sus ministros de Seguridad y Defensa, y el anuncio de nuevas medidas para combatir la delincuencia: la reactivación del CONASIN (Consejo Nacional de Seguridad Interna) la creación de una especie de policía judicial, diferenciada de la DGIC, para combatir el crimen organizado, y el debate sobre medidas de protección a los jueces que incluye los llamados "jueces sin rostro".

El objetivo del "show" que montó Micheletti es claro, el presidente del Congreso Nacional sabe perfectamente que se encuentra en el momento histórico para definir de una vez pero todas si va a ser o no el candidato a presidente por el Partido Liberal y el casi próximo presidente de Honduras. El espectáculo montado le permitió recibir el apoyo del Partido Nacional, por intermedio de la presidenta de la Corte Suprema de Justicia (Poder Judicial) quien acusó al gobierno de Mel de no garantizar la vida de los jueces y hasta amenazó en todos los medios de comunicación con salir a marchar a las calles.

¿Todos contra Mel?

Así alrededor de la fracción de Roberto Micheletti (con el dueño del Partido Liberal, Carlos Flores, tras bambalinas) se ha articulado un amplio frente que va desde el Cardenal Rodríguez y el Comisionado de los Derechos Humanos, Ramón Custodio, hasta los sectores más importantes (y también los más antinacionales) de la burguesía como las térmicas, los maquiladores y los medios de comunicación (Nassar, Canahuatti, Ferrari y cía).

Envalentonado con este apoyo y aprovechando que el presidente Mel Zelaya se encontraba en Colombia firmando un TLC con ese país, Micheletti intentó a través de un golpe espectacular, definir contundentemente la correlación de fuerzas a su favor, aprobando una ley que supuestamente penaliza el "trafico gris" (tráfico ilegal de llamadas) rebajando el valor de las llamadas internacionales hechas desde fuera del país, en un claro favor a los transnacionales de las comunicaciones internacionales, quienes de la noche a la mañana incrementarían sus ganancias sustancialmente, al mismo tiempo que reduce los ingresos del Estado limitando la capacidad de maniobra del Poder Ejecutivo a costa de liquidar Hondutel (cuyo gerente Marcelo Chimirri es incondicional de Mel) y dejando de percibir una suma Millonaria.

La ley fue aprobada "a matacaballo" en un solo día y dispensada de dos de los tres debates obligatorios.

Sin embargo, Micheletti no contaba con la reacción de los trabajadores de Hondutel quienes con el visto bueno de la patronal chimirrista irrumpieron en las sesiones del Congreso generando un zafarrancho sin que la policía interviniera por órdenes de Manuel Zelaya según denunció en su momento Roberto Micheletti.

El zafarrancho se produce mientras los medios de comunicación atizaban abiertamente el descontento contra el gobierno y "sus patricios", a los que acusaban de "copias sandinistas", y algunos sectores de la burguesía empezaron a promover la figura del vicepresidente Elvin Santos como una "salida técnica" al recambio del presidente Zelaya.

Giro táctico de Mel

Acorralado el presidente Zelaya convoca a un conferencia de prensa, rodeado de su gabinete y con la presencia de las Centrales Obreras y entre otras respuestas folklóricas invoca el artículo 3 de la Constitución Nacional para justificar el uso de bienes del estado (carros) en la protesta de los trabajadores de Hondutel ("el pueblo tiene derecho a recurrir a la insurrección en defensa del orden constitucional").

Finalmente en un ambiente tenso y usando de intermediario a los medios de comunicación y a un pastor evangélico las dos facciones pactan una tregua temporal y el proyecto de ley pasa de nuevo al Ejecutivo, perdiendo Micheletti posiciones en el "zafarrancho".

¿Qué es lo que sigue y cómo enfrentarlo?

Es evidente que en medio de la profunda crisis interburguesa, que no ha hecho más que posponerse, el gobierno tiene una política para buscar apoyo en el movimiento popular.

Esa política que al principio sólo fueron "guiños", ahora se ha transformado en una política más sostenida. La participación de Mel Zelaya, Patricia Rodas y un sectores de la bancada liberal en la inauguración del Congreso del Stibys, sindicato que es el corazón del Bloque Popular de Tegucigalpa y símbolo del sindicalismo vinculado al viejo Partido Comunista, y donde casi nunca asistían los poderes del Estado, señala esa clara política del gobierno de acercarse a un sector del movimiento popular.

Un movimiento popular débil y fragmentado que recién empieza a recuperarse después de unos meses de desorientación y políticas erradas por parte de la conducción de la CNRP. Un movimiento que se pondrá a prueba en la Jornada Nacional de Lucha Unitaria que se espera masiva, donde además de la Coordinadora participarán la CUTH, el COCOCH y la Alianza Cívica por la Democracia, y donde se estará recuperando la democracia de las bases y las regiones así como la unidad de trabajadores, campesinos y sectores populares.

Frente a estos hechos más que nunca se debe mantener una estricta independencia de clase, tanto Micheletti, como Mel son facciones burguesas proimperialistas; y seguir fortaleciendo el polo democrático de la CNRP: los Conversatorios y asambleas de base respetando escrupulosamente los acuerdos logrados.