Estados Unidos

 

Kerry gana pero la indecisión continúa

Por Lourdes Heredia
BBC World, Washington, 14/10/04

Los primeros sondeos tras el último debate de los candidatos presidenciales en EE.UU. le dan la victoria al demócrata John Kerry, frente al presidente George W. Bush.

Pero todavía hay muchas dudas sobre cuál será el efecto de estos encuentros entre los votantes indecisos.

Según una encuesta realizada inmediatamente después del debate entre 511 personas por la cadena CNN, el 53% consideró que el demócrata ganó, frente a un 39% que prefirió al presidente.

La encuesta de la televisora CBS entre votantes indecisos señala que el 39% designó vencedor a Kerry, 25% eligió a Bush, y el 36% restante consideró que quedaron empatados.

Muchos creen que es realmente difícil considerar ganador a alguno de los candidatos, ya que republicanos y demócratas opinaron que tanto Kerry, como Bush, hicieron un mejor papel del que se esperaba.

"Me parece que Kerry estuvo mejor y respondió las preguntas, no como Bush que hablo de educación cuando le preguntaban sobre trabajo. Pero también hay que decir que el presidente mejoró bastante si lo comparamos con el primer debate", le dijo a la BBC Jeff Seltzer, un ingeniero de 33 años que vive en Washington.

Tanto Jeff, como Irene Haggarty, una enfermera de 28 años, opinan que los debates no cambiaron la opinión de aquellos que ya tomaron su decisión.

"No creo que hayan cambiando mucho estos debates, los que detestan a Bush y los que lo apoyan, lo siguen haciendo. Tampoco creo que hayan convencido a muchos indecisos", opinó Irene, que piensa votar por Kerry, al igual que sus amigos.

"Creo que Kerry ganó los dos primeros, pero este me pareció que fue un empate porque Bush lo hizo mejor que antes. Eso sí, no creo que cambie la opinión de la gente que va a votar por el candidato que le parezca menos odioso", explicó Mattew Ronquillo, un joven de Nuevo México que trabaja como mesero en Washington.

Otras encuestas muestran que las reacciones sobre los tres debates coinciden con las encuestas sobre la intención de voto, donde existe un virtual empate entre los candidatos y por lo tanto la carrera hacia la Casa Blanca continúa muy cerrada.

El sondeo del diario 'The Washington Post' señala que el candidato demócrata ganó por un ajustado un 49% contra 48% del presidente.

Otra encuesta, de Los Angeles Times, apunta a que Kerry ganó por 47 a 46. Por eso, en tan reñida batalla, se dice que el voto de los indecisos (entre un 7 y 8% de los votantes) será determinante.

La gran pregunta es si el mensaje de los candidatos logró convencerlos. Los expertos opinan que por lo menos Kerry logró, sobre todo después del primer debate, inyectarle un nuevo dinamismo a su campaña en un momento en que las encuestas estaban a favor de Bush.

Vaso medio lleno, vaso medio vacío

Pero si las percepciones sobre quién gano difieren según quién lo mire, también las estadísticas se utilizan de distinta manera por cada candidato para apoyar sus argumentos.

Por ejemplo, cuando se habla de desempleo, Kerry afirma que Bush es el primer presidente que redujo el empleo en los últimos 72 años, pero los republicanos insisten en que en los últimos meses se han creado un millón de nuevos puestos de trabajo.

Aunque parezca una contradicción, ambas afirmaciones son verdaderas: sí se crearon un millón de empleos en estos últimos meses, pero 2 millones 600 mil se perdieron en los tres primeros años del gobierno de Bush en el sector privado.

Todo puede pasar

En esta guerra de mensajes y a sólo tres semanas de las elecciones, lo más claro es que ambos candidatos tienen un largo trecho por delante y no escatimarán sus ataques hacia el contrincante.

Por eso, los analistas prevén que continúan las acusaciones personales y las "campañas sucias" para desacreditarse mutuamente.

Por ejemplo, Kerry tendrá que enfrentar un documental que difundirá la empresa Sinclair -dueña de 62 canales de TV y financista de la campaña de Bush-, que pone en entredicho la honestidad del candidato demócrata.

Bush tampoco se salva de los ataques, sobre todo en internet.

Hace poco se corrió el rumor de que en el debate de Miami el presidente llevaba un bulto de forma rectangular bajo el saco. Según algunos sitios web, se trataba de un pequeño transmisor para recibir acotaciones de sus asesores de campaña.

La acusación fue calificada como ridícula por la mayoría de expertos, pero refleja, al igual que las críticas hacia Kerry, el ambiente que se vive en EEUU ante unas elecciones donde la imagen cuenta mucho.

Spin alley

Una de las muestras más claras de la importancia de la imagen y la sofisticación de la maquinaria electoral en este país se dio precisamente en los debates con los llamados "spin alley" (el corredor de la propaganda).

Durante los 90 minutos del debate, voluntarios de las dos campañas se dedican a repartir fotocopias entre los periodistas con los "errores" del contrincante.

Pero la verdadera batalla por acaparar los titulares comienza al finalizar el encuentro, cuando salen al estrado los principales estrategas de las campañas, acompañados por ayudantes que llevan enormes carteles con los nombres de los candidatos.

Carl Rove, el general Tommy Franks, Rudy Giuliani, Karen Hughes, son algunas figuras del lado republicano, con los cuáles es casi imposible pactar una entrevista, pero que están más que dispuestos a dar su opinión tras el debate.

Por el lado demócrata, también salen grandes figuras como Madeleine Albright, Wesley Clark, Richard Holbrooke.

Para cada uno de ellos, el ganador indiscutible es su propio candidato, y de una manera sutil tratan de enfatizar los problemas que enfrentó el contrincante.

Por eso, muchos estadounidenses se sienten desilusionados con el proceso.

"Estoy saturada de comerciales, propaganda y pura superficialidad. Todo el tiempo se les va en ataques y no en explicar cuáles son su planes específicos sobre temas como empleo o educación", dice Laura Laskas, una estudiante de 20 años, quién explica que votará por Kerry, aunque no lo hace del todo convencida.

"Al igual que muchos otros, votaré por Kerry porque no me queda de otra, digamos que mi voto será anti-Bush", explicó.

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